EL ALIENTO DE LOS DIOSES
Antes de que existiera el tiempo, cuando el cielo y la tierra aun dormían bajo el vientre vacío, Quetzalcóatl la serpiente emplumada, voló sobre la nada buscando un corazón que respondiera a su canto.
Entre las sombras del abismo encontró a Coatlicue, la madre de todo lo que vive, vestida con serpientes y flores marchitas, tejiendo la carne de los mundos con sus manos eternas.
El representaba la sabiduría, el fuego y el viento, Ella, la vida, la muerte y la fertilidad.
Cuando se miraron el universo despertó. Y al unirse, su soplo divino creo el primer amanecer.
De su fuego y su vientre nacieron hombres y mujeres, hechos de barro y sangre divina.
Los dioses los llamaron los hijos de Aztlán, los guardianes del equilibrio.
Pero no nacieron solos. Con ellos vino un tonal, el espíritu animal que habita dentro de cada alma humana, reflejo del poder de los antiguos dioses.
Dando a cada ser humano un guardián secreto: un nahual, un espíritu animal nacido del fuego, agua, tierra y aire.
Estos espíritus dormían en lo profundo del corazón, esperando ser despertados cuando la humanidad necesitara de su fuerza.
Los primeros nahuales fueron los guardianes del equilibrio, podían hablar con los ríos, encender el fuego con su aliento, invocar el viento y escuchar el latido oculto de las montañas. Su deber era mantener la armonía entre los elementos y proteger a la humanidad de la obscuridad.
No todos escucharon el llamado de la luz.
Algunos nahuales cegados por la ambición, comenzaron a codiciar el poder de las sombras. Se unieron con brujas antiguas, maestras de prácticas prohibidas con poder sobre runas, sigilos que podían atrapar el alma y corromper la sangre. De esta alianza nació una guerra silenciosa, una lucha que aun resuena en las pesadillas de los hombres.
La leyenda cuenta que mientras existan humanos, los nahuales seguirán despertando.
Unos para proteger, otros para destruir. Llegará el día en que dos nahuales de gran poder se enfrenten, uno nacido para despertar vida y otro destinado a sembrar obscuridad. Ese día, el destino de la humanidad será decidido.
Al crearse la raza humana, él nos distribuyó en el mundo, somos conocidos en México como Nahualli o tonales, en otros países tienen diferente nombre: skinwalker (cambia pieles), hombres lobo, banshee (que anuncia la muerte) etc. pero creados con el mismo propósito proteger la humanidad.
Todos estos pueblos fuimos elegidos para proteger cada zona, sin embargo, a la llegada de la invasión europea en América, fuimos disminuidos mas no erradicados, ahora estamos más fuertes que nunca.