Supervivencia

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Summary

Un crucero de lujo. Unas vacaciones soñadas. Una trampa perfecta. Dereck tiene dieciocho años y una vida entera por delante que acaba de ser interrumpida. Tras despertar solo en una playa desierta, una carta firmada por un tal "Mr. Rabbids" le da la bienvenida a su nueva realidad: la isla es un experimento, y él es solo un sujeto de prueba. En este rincón olvidado del océano, el hambre no es el único enemigo. Mientras un grupo de millonarios observa cada movimiento desde la comodidad de sus pantallas, apostando por quién vivirá y quién morirá, los náufragos deberán decidir hasta dónde están dispuestos a llegar para sobrevivir. Pero las reglas están a punto de romperse. Porque entre los inocentes que luchan por un poco de agua, se esconde algo que los organizadores no planearon. Algo letal. Algo que no busca sobrevivir, sino disfrutar del caos. En la isla, la verdadera cara del hombre no tarda en aparecer. Y a veces, la persona que te tiende la mano es la misma que ya ha cavado tu tumba. ¿Lucharás para vivir o morirás intentando ser humano?

Genre
Mystery
Author
Henry
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: El Despertar y el Invitado Inesperado

El sol golpea mi rostro y lo primero que pienso es en mamá.

-No, mamá, cinco minutos más -digo antes de extender la mano, intentando cerrar la ventana. Al no tocar nada, abro los ojos de golpe-. Pero ¿qué mierda?

Digo incrédulo, viendo una playa frente a mí. Después, los sucesos de ayer golpean mi memoria.

-Maldición, no debí ir -me lamento. No debí aceptar la invitación a ese crucero.

«¿Ahora qué hago? No he vivido suficiente, apenas tengo dieciocho. Maldita sea, ni siquiera he tenido una novia», pienso, quejándome del destino. Después de una hora de maldecir a quien me hizo esto, logro tranquilizarme. Al mirar a mi alrededor, me doy cuenta de que estoy cubierto de arena. ¿Acaso no pudieron dejarme sobre unas hojas?

Al ponerme en pie, veo un sobre con mi nombre. Dentro hay una carta que desdoblo con manos temblorosas.

Buenos días, Dereck. Dormiste bien, me imagino. Bueno, te escribo esta carta como una pequeña recompensa. Te contaré algunos detalles de lo que te está pasando: Primero, estás en una isla en medio de la nada. Segundo, si te preguntas si estás solo, la respuesta es no; hay otras personas además de ti. Y tercero, pero no menos importante: no hay nada que los pueda ayudar. Tienes que usar todos tus conocimientos para intentar sobrevivir. Buena suerte.

Atentamente: Tu querido mejor amigo, Mr. Rabbids. P.D.: Te dejé un regalito debajo de la arena. Buena suerte encontrándolo.

-¡¿Quién coño es tu mejor amigo?! -grito enojado y en shock. ¿Cómo me pudo pasar esto? Yo solo quería unas vacaciones. Al menos me queda el consuelo de que no traje a mi familia; no habría soportado la culpa de meterlos en este infierno.

-Tranquilízate, Dereck. No te vuelvas loco. Primero, busca el regalo.

Comienzo a cavar hoyos en la arena con las manos. Después de casi una hora, mis dedos tocan algo sólido.

-¡Sí, por fin!

Saco una caja que tiene una nota pegada: "¿Creíste que te la iba a poner fácil, Dereck? En la vida nada es gratis".

Es una caja con un bloqueo de letras, como una maleta de seguridad. Reviso los costados hasta que encuentro una adivinanza grabada: ¿DOS CABALLOS EN UNA BALANZA, SIEMPRE CORRIENDO Y NUNCA SE ALCANZAN?

-¿Qué significa esto? -Me siento en la arena, intentando descifrarlo. Soy malísimo para estas cosas. Pero, de pronto, las palabras me resultan familiares. Memoria de primer año de secundaria, en la cafetería.

-Dereck, escucha esto -me dice Marcus mientras comemos-. Es una adivinanza de un libro que leí: «Dos caballos en una balanza, siempre corriendo y nunca se alcanzan». ¿Qué será?

-¿Qué voy a saber yo? Sabes que odio las adivinanzas -le respondí aquella vez, lanzándole un pedazo de pollo frito.

-Está bien, es fácil: son los ojos. Aunque no entiendo bien por qué -dijo él antes de comerse el pollo que le tiré.

Vuelvo al presente y suelto una pequeña risa amarga. Acomodo las letras de la caja hasta formar la palabra O-J-O-S. El mecanismo hace un clic y se abre. Dentro hay un cuchillo imponente, parecido al que usa Rambo.

-Bueno, para algo servirá -digo mientras lo guardo en el bolsillo de mi sudadera.

Miro al cielo. El sol está en su punto más alto; deben ser entre las doce y la una de la tarde. Camino hacia un árbol para buscar sombra y me pregunto si voy a morir de hambre. Decido imitar a los tipos de los programas de supervivencia, aunque sin desnudarme, claro. Recojo hojas y ramas.

Cerca de la orilla consigo unas matas de bambú. «Servirán para recoger agua», pienso. Intento romper algunas con las manos sin éxito, hasta que recuerdo el cuchillo. Lo saco y corto el bambú con facilidad. Sin embargo, la sed empieza a ser insoportable. Necesito fuego para potabilizar el agua de una laguna que vi antes.

Recuerdo otra técnica: una tabla seca, hojas y un palo para girar. Como no tengo tabla, uso el cuchillo para pelar un pedazo de corteza. Me quito la sudadera para no desmayarme por el calor; los músculos de mis brazos arden, siento que van a explotar.

-¡Último esfuerzo! -grito.

Al ver el primer hilo de humo saliendo de las hojas, me agacho y soplo con cuidado. Una llama pequeña nace entre la hojarasca.

-¡POR FIN, MIERDA!

Grito al cielo. Está anocheciendo. Me levanto, voy a la laguna, lleno los tubos de bambú y regreso a la fogata.

-Bueno, esto es todo por hoy -susurro, acomodando el bambú en mis bolsillos-. Vaya día de mierda.

Mientras tanto, en una de las islas cercanas...

En la oscuridad de la noche, una figura golpea brutalmente a un hombre mientras se ríe. Se detiene un momento, jadeando de placer.

-Mierda... esto es lo más divertido del mundo -dice, antes de continuar con la paliza.

Tirado, con la cara destrozada, el hombre apenas logra articular palabra:

-¿Por... qué? -pregunta, arrepentido de cada decisión que lo llevó allí.

-¿Acaso no escuchaste? Porque es divertido.

La figura se levanta, alza la pierna y aplasta la cabeza del hombre con un golpe seco.

-Pobre Morris. Te dije que no me desobedecieras porque te ibas a arrepentir -dice mientras observa su calzado-. Mejor voy a lavarlo. La próxima vez usaré una roca.

Camina hacia la orilla de la playa. Mientras el agua limpia su pie, percibe algo a lo lejos. Una luz brilla en la isla del centro. Una sonrisa se dibuja en su rostro.

-¿Qué ven mis ojos? Una presa nueva... Creo que ya no estoy solo aquí. Debería prepararme para un viaje -ríe mientras camina de regreso a su campamento. Se sienta, come un mango con tranquilidad y se estira-. Fingir ser otra persona es difícil. Al menos aquí puedo ser yo mismo.

En una habitación de alta tecnología...

Un hombre de unos ochenta años observa múltiples pantallas que muestran distintos puntos de las islas.

-Ya comenzó -dice, dirigiéndose a unas figuras oscuras en otros monitores-. No creí que fuera tan pronto. ¿Quién creen que llegue a la final?

-No lo sé. No quiero apostar por alguien para que muera pronto -dice la Figura Uno. -Yo sigo con la chica que seleccioné -añade la Figura Dos. -Yo solo quiero ver cómo progresa todo. Esto es la supervivencia del más apto -apunta la Figura Tres. -Yo lo veo por el experimento. ¿Qué pasa cuando juntas a varias personas sin nada que las ayude? -dice la Figura Cuatro. -Es cierto. Hoy en día la gente depende tanto de la tecnología que no disfruta la naturaleza. Y por lo que veo, ya hay algunas serpientes escondidas en esa isla -comenta la Figura Uno. -Yo solo quiero ver cuándo se descontrola todo -ríe la Figura Dos.

-Sean pacientes -interviene el anciano-. Apenas es el primer día. Cuando las cosas se pongan feas, los humanos mostrarán su verdadera cara. El miedo a lo desconocido nos obliga a huir o luchar. Quiero ver quiénes son los que luchan.

El hombre se levanta con una pequeña sonrisa.

-¿Ya hiciste lo que dije? -le pregunta a una figura que espera en las sombras. -Sí. Está preparado para llegar en siete días. -Muy bien. Será una sorpresa para ellos. Hay cuarenta personas distribuidas equitativamente... Quiero ver cómo luchan por "eso".

Continuara: acepto criticas, consejos de todo tipo