AQUEL ANILLO DE DIAMANTE

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Summary

Cuando dos personas deben tener su futuro y final feliz, el destino juega todas sus cartas para hacerlos llegar a su lugar, ese lugar que promete amar con toda el alma y mantenerlos unidos por el resto de sus vidas. Este pensamiento tan dulce es de Amanda, una mujer que tiene sus metas bien claras y de carácter fuerte, ansiosa, contestadora, un poco antisocial pero dulce. Jeremy, quién suele ser alguien inalcanzable para Amanda, cree todo lo contrario, un matrimonio es un contrato donde no siempre hay amor, un contrato que se da por dinero y para mantener su reputación, o también para poder decir al resto que se siente preparado para sellar su relación de al menos diez años, pero que siente que ha sido un verdadero infierno. ¿Podrán ser ellos quién le den al matrimonio su propio significado? ¿Amanda y Jeremy serán capaces de entenderse después de tener perspectivas tan diferentes? ¿Aquel anillo de diamante será la respuesta para aquellos dos que buscan una respuesta si saber cual es la pregunta? ¿Serán capaces de entrelazarse en su amor sin llegar a lastimarse? Novela escrita por mí. Todos los derechos reservados. Novela escrita también en Noveltoon.

Genre
Romance
Author
Denisse
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

UNO

★ Amanda Friderth.

★ Veinticuatro años de edad.

★ Nacida en Ucrania y criada en Reino Unido.

★ Padres que viven en otro mundo, en el cielo.

★ Experiencia laboral como mesera y cajera.

★ Relación sentimental mala, pésima, horrible.

★ Gusto en animales, más específico, gatos. Amo los gatos.

★ Tendencia a ser enojona. Muy.

★ Carácter fuerte, o eso es lo que dicen.

★ ¿Placer culpable? Querer matar a todo el mundo.

★ ¿Deseo que te gustaría cumplir? Viajar a Ucrania y nunca irme de ese lugar.

★ ¿Ganas de morir? Todos los días.

★ ¿Ganas de pecar? Solo si está Jeremy, el cliente frecuente en la cafetería de Jandie.

★ ¿Sueño por cumplir? Via...

—No creo que a la novia de nuestro cliente más preciado le guste saber que pecarías con él.

Dejo caer el lápiz del susto y me doy vuelta hacia Jandie, mujer de veintiocho años de edad, ojos color café claro con pestañas muy largas, más que las mías, cabello castaño claro y figura de una mujer modelo, que me observa con una ceja alzada sosteniendo un plato blanco en sus manos con comida sobre él, le sonrío con una dulce sonrisa sabiendo que he sido descubierta.

—Oh, claro que no, pero no tiene porqué saberlo.—contesto levantándome de mi puesto y tomando el plato en mis manos, mi mejor amiga solo rueda sus ojos antes de apuntarme con su dedo.

—Ya te dije que su mujer es una completa zorra que no le importa pasar por arriba de todos, en serio que a veces detesto atenderla—frunce el ceño pensativa—sigo sin entender el porqué Jeremy aún no le pide matrimonio, llevan juntos casi una década y aún no hay anillos ni hijos.

—A veces no es necesario casarse, aunque si lo dices de esa manera si ha de ser una completa perra.

—Conozco a la familia de Jeremy de hace unos cinco años y hace poco es que pude conocer a su mujer, creo que es por la misma razón, cuando la conocí fue un saludo pompoñozo y aburrido bajo un apretón de manos para nada amigable.

—No sé, sigo sin conocerla—digo encogiéndome de brazos y mirar el plato—¿para cuál mesa es?

—Siete y es mejor que te apures, llevan más menos una media hora esperando.

—Como usted ordene jefa.

Camino apresuradamente hacia la mesa siete procurando que nada del plato pueda caer al piso, observo a un señor con sombrero amarillo que espera impacientemente tamboreando sus dedos contra la mesa y llevando sus ojos hacia la calle en forma de molestia, ignoro completamente su acción para sonreír de oreja a oreja hacia el y dejar el plato en la mesa, él al ver que su pedido ha llegado suspira. Lo que detesto de atender a clientes, es que cuando son un dolor en el culo no puedo responderles como me gustaría, perfectamente aplica para este caso.

—Te has demorado treinta y dos minutos para entregar un plato tan simple como arroz con pollo.—dice observando su reloj y frunciendo el ceño.

—Lo sentimos, pero cocina está con demasiados pedidos—contesto de forma cortés antes de intentar irme.

—¿Crees que esa respuesta es correcta para darle a un cliente que siempre viene a este lugar?—dice elevando su voz causando que varias personas más nos observen, les sonrío antes de voltearme hacia él.

—Solo le he aclarado lo que usted me ha preguntado—respondo sonriendo falsamente.

—La que toma el pedido eres tú, tú debes hacerte responsable de la demora.

—Caballero, yo solo tomo los pedidos, el tiempo que pueda demorar la cocina es totalmente aparte de mi trabajo, ahora sí quiere hablar con alguien más para presentar la queja puedo traer a la encargada.

—¿Crees que soy estúpido?—dice levantándose de la mesa completamente alterado, ante su acción borro mi sonrisa, algunas personas comienzan a balbucear—Quieres traer a la encargada para no hacerte cargo de tu error, pero está bien, podemos arreglarlo entre los dos.

Ante sus palabras él lanza la silla hacia atrás y camina amenazántemente hacia mi, algunas personas se levantan al ver la situación y yo solamente opto por dar varios pasos hacia atrás antes de que él tome fuertemente mis muñecas ordenándome a acercarme a él con mucho dolor en mis manos. Creo escuchar alguien llamar a Jandie y algunos comenzar a insultar al señor, pero mi mente está muy distraída para entender porqué alguien por tan poco puede alterarse de esta manera.

Incluso creo haber cerrado mis ojos cuando veo su mano soltar una de las mías y elevarse hacia mi.

—Si está hablando de educación, creo que el que está faltando a ello es usted.—una voz muy conocida llega hasta mis oídos y lo que creí ser un golpe nunca llega.—por favor, suéltela.

Abro uno de mis ojos para darme cuenta que, Jeremy, el cliente preferido de este local y mío también, está frente a mi sujetando el puño del señor con su semblante serio, creo ver una pequeña vena en su cien esconderse como si eso delatara cuando está molesto. Abro mi otro ojo y aquel cliente desagradable que me ha hecho dar un susto, suelta mi muñeca adolorida antes de safarse del agarre de Jeremy.

—Son unos idiotas, creen que porque son el único restaurante de este lugar tienen que hacer esperar a los clientes el tiempo que sea, dile a tu encargada o a la persona que sea que han perdido a uno de sus mejores clientes—dice lanzando el dinero en la mesa junto al plato que le he dejado antes de salir del lugar.

—¿Estás bien?—dice Jeremy llamando mi atención. Asiento con mi cabeza.

—Sí, solo no pensé que él pudiera reaccionar de esa manera, no es mi culpa.

—Tranquila, eso lo sé—dice dándome una hermosa sonrisa, algo que detesto es sentirme atraída por su encantador cabello negro, rostro de ojos color miel, pestañas encrespadas naturalmente, cejas perfectamente perfiladas sin dejar de verlo varonil y sus labios rojos claros. Es alto, de al menos un metro noventa y largas manos que he observado todo el tiempo, también me he dado cuenta en los pocos segundos que nuestras miradas se topan que es al parecer solo unos pocos años mayor que yo y que sus ojos se logran achicar cuando me vuelve a dar una sonrisa.

—Dios mío ¿pero qué fue lo que sucedió aquí?—la voz de Jandie llegando detrás mío me hace alejar mis ojos de aquel hombre guapo para girarme hacia ella y darle una mirada de disculpa—¿acaso te acaban de lanzar ese dinero?

—Te juro que no fue mi culpa—digo inmediatamente cuando sus ojos intentan asesinarme con la mirada—yo le traje el plato como tú me lo pediste y comenzó a volverse loco porque de cocina se demoraron media hora en traerle el plato.

—¿Acaso se nos está controlando el tiempo de cocina?—dice aún más indignada, me encojo de hombros.

—Eso mismo fue lo que le quise decir e incluso—digo levantando mi dedo índice para resaltar mis palabras—lo traté con toda la educación posible que pude tener en ese momento.

—Créele, no fue su culpa.—esta vez es Jeremy quién habla por mí. Jandie lo observa con sus ojos entrecerrados.

—Estás defendiéndola.

—Realmente ese tipejo es un idiota, no es posible que por esa razón necesite levantarle la mano a una trabajadora y más que nada a una mujer, así que no puedes culparla.

—De todos modos no iba a hacerlo—dice Jandie suspirando para tomar el dinero esparcido de la mesa en sus manos—uno de los clientes que solo viene en estos días me dijo lo que estaba sucediendo, así que si puedo creerle.

—Osea que si un cliente te dice lo que sucede aquí le crees pero a mí no me puedes creer.—murmuro cruzándome de brazos.

—No estoy diciendo eso, solo que ya sabía lo que estaba sucediendo aquí mientras yo estaba supervisando allá adentro.

—Eso no me hace sentir mejor.

—De todas formas tendrás que conformarte con ello. Jeremy, ¿harás el mismo pedido de siempre?

—Sí—responde asintiendo con su cabeza—pero esta vez necesito que sea más grande el pedido, vengo con visita.

—Perfecto. ¿Cuántas personas más aparte de ti son? Para verificar las mesas disponibles.

—Somos quince.

—¡¿Qué?!—gritamos yo y Jandie al unísono.

—Realmente me volveré loca—susurro hacia Jared que se encuentra a mi lado cuando comienza a servir los postres. El cocinero preferido de Jandie junto a Néstor, pero bueno, él es muy aparte.

—Créeme, aquí en cocina es aún peor.—sus ojos azules claros como el agua se burlan de mi, su cabellera rubia como el oro está siendo cubierta por su gorrito típico de chef.

—No quiero imaginarlo, con solo saber que tuve que entregar quince waffles de vainilla con distintos agregados más pedidos aparte que anotaron demás clientes, está claro que hoy fue un día de locos.

—En eso sí concuerdo, creo que hoy fue el día fuerte de esta semana.

—Lo es, y aún nos quedan fastidiosas cuatro horas.

—Habla por ti, a mí me quedan solo dos—dice con una sonrisa triunfante. Frunzo el ceño.

—¿Brisa ya ha llegado de Brasil?

—Llegará en tres horas, suficiente para salir de trabajar y comprar aunque sea algunas rosas para su bienvenida.

—Osea que mañana llegarás contento—digo con una sonrisa antes de tomar al menos seis platos en mis manos y brazos, Jared me lanza una mirada confundida—ya sabes, dormirás como un bebé luego de una muy movida bienvenida.

Jared suelta una escandalosa risa que me contagia mientras me encamino hacia la mesa cinco dónde ha sido mi perdición, la mesa de Jeremy.

Debería ser una de mis mejores mesas como la mayoría del tiempo suele ser cuando aparece completamente solo en la cafetería o restaurante como quieran decirle, pero hoy, la gente con la cual Jeremy se encuentra familiarizado es totalmente diferente a él, suelen ser hostil y un poco malhumorados, estoy muy segura que la señora que pidió waffles de vainilla con chispas de chocolate y que se encuentra frente a Jeremy ha de ser alguien sumamente cercana pero completamente diferente a él, ya que, con sus ojos me evalúa completamente cuando estoy cerca de ella y si tiene la oportunidad de poder chequear su lengua, ella lo hace sin dudar.

Dejo los primeros tres platos pequeños con un mus de frambuesa sobre la mesa antes de acercarme hacia la señora que me observa sin discreción y dejar su plato intentando que el plato no haga ruido. Me dirijo hacia Jeremy para dejar su postre y su voz me paraliza.

—Alto—la voz de aquella señora es incluso más oscura que su propio ser, es tan autoritaria que logra detenerme antes de que pueda tan siquiera dejar el postre frente a Jeremy en la mesa, quién de igual forma la observa—no es necesario que entregues de esa forma el plato a mi sobrino.

—Tía Darisse—dice Jeremy tosiendo suavemente antes de darme una mirada de disculpa.

—¿Qué? ¿Me dirás que no notas como te coquetea cada vez que puede?—dice elevando sus cejas hacia él en interrogación. Jeremy niega con su cabeza—estoy muy segura que a mí sobrina no le gustará para nada que estés jugueteando con una simple mesera, es muy bajo para tu nivel, Jeremy.

—Basta, no es necesario que hables así—dice Jeremy con una voz más oscura de la que he solido escuchar, su mano roza la mía cuando toma suavemente el plato para quitarlo tan despacio de mis manos que me hace tragar saliva, las palabras de aquella bruja si logran ser hirientes para mí corazón de pollo, pero el no demostrar mis sentimientos es uno de mis más grandes atributos—no quiero ser grosero, pero es mejor que te retires.

—No hay problema, vendré a dejar los postres restantes que quedan.

Caminar hacia la cocina bajo la atenta mirada de la bruja no es difícil, pero no miento si les digo que se siente como una piedra gigantesca sobre mi cuerpo, cada paso es como si aquella piedra quisiese destrozarme por completo.

Al llegar a la cocina, Jared tiene los demás platos de postre listos para ser servidos, parece distraído y mantiene una sonrisa en su rostro, sonrisa que se borra automáticamente cuando se voltea a verme y preocupadísimo se acerca hacia mi, no sé que expresión hay en mi rostro, pero aunque intento disimularlo mucho no funciona porque al fin de cuentas a nadie le gusta que te hagan comentarios de ese nivel ni tampoco que te desprecien por tu trabajo, claramente ella no lo dijo así pero así se sintió. Maldita bruja insensata.

—¿Qué sucede? Tienes la cara de alguien quién ha sido atropellado unas tres veces.

—Qué comparación tan linda Jared—digo con mis labios apretados, él ríe.

—Bah, sabes que no lo digo en serio, pero no tienes una buena expresión ¿acaso acabas de destrozar alguno de mis bellos postres?

—Nada de eso, sabes que soy demasiado buena para esas cosas.

—Pues claro, por eso es que tenemos demasiada clientela cuando tú estás aquí.

—Siempre estoy aquí.

—Por eso lo digo.

—Desearía en este momento irme de este lugar. Estoy detestando atender a los clientes.

—Pero si está tu queridísimo Jeremy. Nunca sueles quejarte cuando lo atiendes a él.

—Obviamente no estoy hablando de él, pero las personas con las cuales ha venido, precisamente no son todas de mi agrado.

—Pues obviamente, porqué lo conocen a él.

—¿Quieres estar hoy en contra de mí?

—¿Por qué preguntas eso? Solo estoy diciendo lo obvio, cualquier persona podría responderte precisamente como yo.

—No estás ayudando Jared, solo me logras estresar más.

—Tú te estresas sola, yo solo te intento ayudar.

—Entonces si quieres ayudarme podrías tú ir a dejar los postres a la mesa—digo como si se me hubiese ocurrido la más maravillosa idea. Jared frunce el ceño ante la mención y niega rotundamente con su cabeza.

—Claro que no, yo soy de cocina y por nada del mundo iría a llevar esos platos, sabes el problema que tengo con ciertas personas y no haría algo tan estúpido como eso.

—¿Ni por mí?—musito estirando mi labio inferior para formar un puchero.

—No.

—¿Qué es lo que sucede aquí que aún esos postres no han sido repartidos a los clientes?—Jandie aparece detrás de Jared con sus manos en sus caderas observándonos con el ceño fruncido. Jared que está dándole la espalda, se voltea para darle una amistosa sonrisa.

—Es Amanda—dice señalándome con su cabeza, yo abro mi boca ofendida. Traición—está sobornándome para yo ir a dejar los postres.

—¡Eres un maldito traidor!

—Amanda—ante mi nombre volteo a ver a Jandie quien ahora está con sus brazos cruzados sobre su pecho—ve a dejar esos postres pero ya, no podemos perder a más clientes como el de hace unas horas.

—Pero es que...—inflo mis mejillas frustrada—esa señora ponzoñosa que está frente a Jeremy ha dicho cosas feas hacia mi persona, insinúa que le estoy coqueteando.

—¿Y no es verdad?—cuestiona Jared con falsa incredulidad, sin dudar golpeo su brazo con fuerza y se queja.

—Hablas de Darisse—dice suspirando Jandie dejando de cruzar sus brazos para tocar su cabeza como si le doliera—es un dolor de culo, pero no es tan insoportable, solo hay que saber llevar su carácter.

—Pues esa señora es una perra y no pienso discutirlo con nadie.

—Bueno, perra o no, debes llevar los postres que falta y que sea luego, no debemos tener problemas con ellos.

—Hablando de dolor de culos...

Volteo a ver hacia donde observa Jared al dejar la frase en el aire y puedo visualizar una silueta de mujer caminando hacia la entrada de la cafetería, me gustaría admitir que aquella mujer tiene un refinamiento pero muy poderoso en su caminar al hacer sonar sus tacos tan elegantemente, puedo ver una cabellera anaranjada que se acerca hacia la mesa cinco dónde yace Jeremy un poco más serio de lo normal junto a toda esa manada de personas que no conozco, al oir el sonido de los tacos sonando, Jeremy alza su mirada hacia aquella mujer de cabello anaranjado quién le sonríe antes de levantar su vista hacia todas las demás personas.

Es una mujer poderosa, asombrosa y sorprendentemente hermosa, sus ojos azules iluminan todo su rostro pálido, contiene muchas pecas en su rostro y ese labial rojo mate en sus labios hace resaltar completamente todas sus facciones, ni siquiera yo, una simple mortal podría competir contra ella.

Mis ojos verdes con largas pestañas, mi cabello castaño oscuro ondulado hasta mi cintura que en este momento está envuelto en una coleta alta junto a un pasador grande que lo toma completamente en el dejando solo dos flecos sueltos a los costados de mi rostro, mis labios un poco secos por la calor, logran llegar a la belleza de esa adorable mujer.

—Vaya, se nos ha arruinado la tarde—dice Jandie suspirando.

—Es hermosa—murmuro sorprendida.

—Lo es—asiente Jared con una mueca—pero es tan falsa que cuando logras conocerla tan siquiera un poco más, todo el atractivo que tiene por fuera se pudre por como ella es por dentro.

—Que bien dicho Jared, has descrito perfectamente como es ella.

—Espera—digo haciendo una pausa cuando algo me comienza a cuadrar, los ojos de Jandie se topan con los míos cuando comienzo a entender—¿ella es de la mujer que hablabas en la mañana?

—Efectivamente. La novia de Jeremy.

¿La novia de Jeremy?

¿Cómo pueden haber dos personas perfectamente perfectas juntas?

—Vaya, es muy hermosa.

—Sí y muy dolor de culos—dice Jandie antes de aplaudir con sus manos—bien, comiencen a moverse, ha llegado el monstruo a nuestro lugar.

—Sí Amanda, comienza a moverte.—dice Jared burlón.

—Jared, tú irás con Amanda—dice nuestra jefa autoritariamente, contengo mi risa cuando esté último se voltea a ella ofendido—necesitamos manos para que esas personas no arruinen nuestro día.

—Que injusta eres Jandie, este es trabajo de Amanda.

—Bueno, sino te mueves, perfectamente será el trabajo para ti.

Río cuando Jared frunce el ceño y toma cuatro platos para comenzar a caminar hacia la mesa, yo tomo los platos restantes para hacer lo mismo que él.

Al estar cerca puedo ver perfectamente lo hermosa que es, pero sus ojos al toparse con los míos, confirman audazmente lo que acaban de decir Jared y Jandie, sus ojos pueden ser muy amigables, pero aquella mueca que hace cuando nos ve es lo que logra arruinar toda mi ilusión.

Es alguien perfectamente imperfecta.

Jared es el primero en repartir postres hacia mi derecha, intento no asesinarlo con la mirada cuando se burla discretamente de mi sabiendo que hacia donde él se dirije no está aquella mujer.

Dejo algunos postres más antes de llevar el de ella, me acerco sin dudar y realizó exactamente lo de antes, no hacer ningún ruido cuando el plato toque la mesa, al lograrlo sonrío internamente para poder irme.

—Disculpa—los ojos de ella se topan con los míos y aunque me da una sonrisa, es completamente falsa.—creo que te has equivocado en mi postre.

—Es mus de frambuesa.

—Lo sé, pero no es lo que yo decido pedir.

—Yo realicé el pedido—la voz de Jeremy se escucha grave, como si algo precisamente de eso le molestara—es mejor que lo pruebes.

—Pero no deseo comer esto, no me gusta y si no deseo comerlo no lo haré—responde hacia él antes de voltearse hacia mi—necesito que me traigas un mus de vainilla.

—No será posible—estimulo de forma muy amigable, hagan énfasis en muy—solo tenemos mus de frambuesa, durazno y fresas. Si desea puedo traerle alguna de esa opción.

—No. Quiero de vainilla.

—Analissa, por favor.

—Basta Jeremy, yo quiero un mus de vainilla y que me lo preparen en este momento.

—Como le comento, solo tenemos mus de esos sabores, si gusta puedo traerle la carta de postres simples que tengan vainilla y pueda elegir alguno.

—¿Qué no escuchas lo que te digo? Quiero un mus de vainilla y que me lo preparen ahora.

—Es imposi...

—No me importa—dice tajantemente frunciendo el ceño, la observo en silencio intentando no decir ninguna palabra para no generar algún problema, sin embargo, creo que de ella será imposible no hacer eso.—espero que puedas entender algo tan simple como lo que te estoy pidiendo, también he trabajado en lugares como este y no es difícil hacer lo que el cliente está solicitando.

—No es difícil—contesto con mi misma naturalidad de siempre, algo que odio de personas como estas, es que crean que alguien no se puede defender por miedo a perder el trabajo—pero si yo le estoy diciendo que es imposible o que no se puede, usted también debería entender.

Su falsa sonrisa se borra y puedo ver sus ojos tan oscuros que ya no lucen impresionantemente como al principio, puedo entender perfectamente la frase de Jared, toda la belleza que ella enmana es opacada por su carácter, así como también esa fácil costumbre que tienen los adinerados de pagar precisamente todo con dinero para conseguir lo que quieren, y me refiero a que ella, suspira como si algo la lastimara antes de tomar su brillosa y costosa cartera para sacar de ella al menos unos cien dólares y extendérmelos sin prudencia ni delicadeza.

Observo el dinero antes de levantar mi mirada hacia ella quién luce con supremacía hacia mí y una sonrisa ostentosa en ella.

Claro, para ella el dinero lo es todo, consigue absolutamente todo con dinero y en este momento cree que es su mejor arma, lástima que para una humilde trabajadora como yo, que tiene de jefa a su mejor amiga, no podrá con tan poco para intentar convencerme.

Suspiro con desdén cuando vuelve a ofrecerlos descaradamente hacia mi, siento la mirada de algunos y eso me logra enfadar aún más.

—Perfectamente yo entiendo—dice marcando sus palabras audazmente y sonriendo—y entiendo también que para las personas muertas de hambre como tú, este poco dinero puede cambiar sus vidas.

—No lo hace—contesto sin dudar observando de reojo a Jeremy que niega con su cabeza—pero espero que entienda que mi esfuerzo por trabajar no es para atender a personas sin educación como usted, es para ganarme mi dinero decentemente. No sé que tipo de educación le han dado, pero estoy segura que si usted ofrece dinero es porque en algún punto se lo ofrecieron y lo ha tomado. Este no es mi caso y pido mucho más respeto que usted a mí no me ha dado.—mi voz no es tajante pero es dominante, agradezco mi fortaleza de aguantar comentarios tan machistas y maldadosos que me han hecho poder responder con la sabiduría que hoy tengo—y tráteme de usted por favor, porque no somos amigas y yo en ningún momento la he autorizado a qué pueda tutearme.

—Eres una...

—Analissa se acabó—observo como Jeremy se levanta de su asiento sobresaltándola a su paso antes de tomar bruscamente el dinero de sus manos para lanzarlo a la mesa—es suficiente. No puedes estar haciendo esto cada vez que alguien te dice que no puede cumplir tus caprichos, estás siendo insensata y me estás dejando en ridículo.

—Pero Jeremy...

—No, basta, suficiente. Ella no tiene porqué estar aguantando tus caprichos de niña pequeña, nadie se ha quejado de tan espectacular postre y no pudiste siquiera darle un pequeño bocado, no voy a permitir que sigas haciendo esto mismo cuando realmente ya me tienes desquiciado, se acabó nuestro almuerzo, nos vamos.

—No, no me iré.—dice levantando la voz y cruzándose de brazos—puedo pedir otro postre si quieres, pero no voy a desperdiciar el único tiempo que me he hecho para estar contigo.

—Eso ya no importa, no voy a permitir que vuelvas a insultar a otra trabajadora de este lugar. Nos vamos.

—Jeremy...—la maldita bruja intenta hablar pero no funciona.

—Nos vamos dije.—aquella vena en su cien vuelve a aparecer y confirma lo de hace algunas horas.—tráigame la cuenta por favor.

Asiento con mi cabeza antes de retirarme sin mirar atrás.

Puedo sentir la mirada de aquella zorra y maldita bruja detrás de mi, y me permitiré insultarlas en mi mente porque para mí con solo haberlas conocido hoy, se merecen todo mi absoluto odio.