Amour Latte, un amor inesperado.

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Summary

Darcy no tiene la vida resuelta (aunque a veces finja que sí). Su trabajo en Amour Latte, un encantador pero caótico café a los pies de un lujoso hotel, debería ser sencillo: preparar bebidas, atender clientes y sobrevivir al turno. Pero nada es tan simple cuando trabajas rodeada de personalidades explosivas, situaciones imprevistas... y decisiones pasadas que insisten en regresar justo cuando menos las esperas. Entre discusiones, malentendidos que se multiplican por minuto y secretos que se cuelan entre las tazas de capuchino, Darcy tendrá que enfrentarse a una versión de sí misma que no termina de comprender del todo. Porque crecer, a veces, no es una elección. Es una consecuencia. Una historia sobre la torpeza humana, el peso de los errores y las segundas oportunidades. Todo con extra de café... y un toque de risa.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Un Latte con un poco de caos.

Rauda corría una chica a través del gentío, mientras su melena dorada se meneaba con su andar y su mechón sobre su mollera danzaba de un lado a otro con el movimiento. Esquivaba a las personas con agilidad y gracia, mientras un brillo del sol se reflejaba en los piercing de su oreja derecha a la vez que mantenía el ritmo, continuando su curso.

Afortunadamente la chica era pequeña, aunque sólo en comparación a la mayoría de la gente que se encontraba de camino a su trabajo, por lo que no le costaba mucho moverse entre las personas que, a esa hora de la mañana, estaban camino a su trabajo o sede de estudios. Vestida de manera casual con un jersey rojo, de cuello amplio dejando ver su hombro izquierdo, unos pantaloncillos de jeans celeste y unas botas de caña alta marrones. Un estilo juvenil y rebelde que contrastaba un poco con su apariencia de chica linda.

De pronto, y casi a unos 100 metros de donde se suponía debía llegar, la chica de cabello largo y dorado se detuvo, ya que acababa de recordar algo:

—Espera... ¿No se supone que hoy debía reunirme con el resto del grupo para el trabajo? —se preguntó en voz alta, para acto seguido sacar su teléfono móvil de su pequeña mochila oscura a su espalda y teclear con ambas manos de manera ágil en él.

Un par de segundos pasaron y un sonido de una notificación en el aparato indicaba que su respuesta había llegado:

"A las 16:30 en el campus, Matthew dijo que llevaría los refrigerios esta vez"

Luego de leer el mensaje, la chica soltó una leve risa y comentó:

—"Refrigerios" ¿Quién dice eso hoy en día? Liria y su manera refinada para hablar —comentó sonriente para luego guardar el móvil y continuar su camino.

"Pero lo que no contaba la chica era que justo antes de llegar, un pensamiento se le cruzaría por su cabeza: ¡No les dije que tenía turno hasta las 16, no alcanzaré a llegar a tiempo!"

—Ya hablaré con el jefe para salir a las 15:30...

"Respondió la chica que lentamente detenía su andar a tan solo un par de metros del lugar donde su destino le esperaba. Y ahí estaba, mirando aquel hermoso y pequeño café, justo en la base de un enorme edificio el cual era un hotel de los más famosos y bellos de la ciudad, incluso si lo miras bien, pareciera ser un lunar en el glúteo de una super modelo..."

—¡¿Qué rayos es esa comparación?!

"Exclamó la chica antes de..."

—¡Y basta de hacer de narrador! —exclamó la chica enfadada, para luego voltear a su izquierda—. ¡Te estoy hablando a ti, Liam!

Justo a su lado se encontraba quien me había suplantado: Un chico mucho más alto que nuestra protagonista, de cabellos castaños claro, peinado a un costado, un despreocupado jersey gris con cuello en v con mangas remangadas, jeans oscuros y zapatillas blancas.

—Darcy, mi querida Darcy, siempre es un agrado encontrarte por las mañanas —comentó Liam de manera altanera para luego mirar a Darcy guiñándole un ojo—. Es mi deber molestarte para que despiertes.

—Eso quedó claro... lo que mejor sabes hacer es molestar —agregó Darcy algo molesta, mientras volvía a ponerse en marcha.

—Vamos, Darcy, sabes que estoy bromeando, es mi manera de decirte que aprecio tu trabajo —replicó Liam poniéndose en marcha junto a Darcy.

Darcy miró a Liam con sus ojos color esmeralda llenos de incredulidad, para que este último preguntara:

—¿Qué?

—Liam, tú no eres quien para decir eso, llevamos trabajando juntos casi 6 meses y en todo este tiempo, solo he visto que eres bueno para coquetear con las chicas que van al café y trabajar lo justo y necesario.

—Se llama administrar energía, ambos estudiamos y trabajamos, tenemos energía y tiempo limitado.

—Aja...

—Y respecto a lo primero, se llama ser amable con el cliente, deberías intentarlo.

—¿Estás insinuando que no sé atender a los comensales? —preguntó Darcy nuevamente incrédula.

—No necesariamente, pero...

—¿Pero?

—¿Darcy, acaso no fuste tú quien le preguntó a un comensal si acaso era idiota?

—No veo que tenga nada de malo, es decir, le pregunté ¿No?

—Entiendo... —finalizó Liam apartando su mirada casi con resignación.

—Además, fue culpa del tipo por comentar: "¿acaso las niñas de secundaria pueden trabajar aquí?"

—Claramente el tipo solo quería molestarte, no te ves así...

—Claramente lo logró, pues si que me molestó.

—¿No has pensado usar zapatos con un poco de plataforma? Digo, para trabajar al menos y así te ahorres esos comentarios.

Darcy miró a su compañero de trabajo y pensó que quizás estaba nuevamente bromeando, pero al parecer la preocupación del chico era genuina, varias veces había visto como molestaban o hacían comentarios a Darcy por aparentar menos de lo que realmente es, es decir una chica universitaria de unos 20 y tantos.

—No veo el motivo, soy lo que soy y a quien le guste me alegro y quien no, que se joda — respondió Darcy con orgullo—. No digo que sea inmune a lo que dirán los demás, pero no voy a cambiar algo como mi estatura o apariencia solo porque a unos idiotas no les gusta.

Liam miró a Darcy con algo de orgullo, sentía que aquella chica, compensaba su baja estatura con una basta personalidad.

—Je... tienes razón, bueno, sabes que cualquier cosa puedes contar con nosotros —finalizó Liam con una ligera sonrisa.

En cambio Darcy se detuvo, Liam volvió su mirada a su compañera de trabajo que estaba detrás de él. Pero en cambio, lo que se encontró fue a Darcy mirándola con algo de asco.

—¿Y a ti qué bicho te picó? —preguntó Darcy como si se estuviera protegiendo de él.

—¡Eso debería preguntarte a ti! —replicó Liam con enojo.

—¿Qué quieres que haga? me había acostumbrado a ver esa versión odiosa de ti... —comentó Darcy para luego acercarse a su compañero nuevamente—. No será que..

—Que... ¿que? —preguntó Liam con algo de temor.

—¿Acaso será que tu nueva novia está haciendo más bien que mal? —preguntó Darcy golpeando ligeramente con su codo al chico.

—D- ¡De qué hablas?! ¡Liv no tiene nada que ver!

"¿Qué, yo qué?" se escuchó detrás del chico

¡Aaahhh!

Un grito de sorpresa y susto se escuchó de parte de los dos al ver que una chica rubia y larga cabellera ondulada había aparecido detrás del chico sin previo aviso.

—¡Liv! —exclamó Liam al ver a quien es su novia— ¿Podrías dejar de hacer de ninja?

—Dios... casi vomito... —comentó Darcy para sí misma.

—¡Liam! —exclamó Liv alegremente mientras se abalanzaba a los brazos de su novio—. ¡Que lindo es encontrarte por la mañana!

—Si– Si, también me alegro de encontrarte, pero por favor no hagas más de ninja, casi me das un paro cardiaco —respondió este último con algo de alivio.

—Lo siento, sabes que siempre me levanto temprano por las mañanas, salgo a correr y hago ejercicios en el parque, fue cuando me dije "¿por qué no vas a ver si ha llegado a su trabajo?" y fue en ese momento cuando te vi desde lejos ¡Y no me pude aguantar las ganas de venir a saludarte!

—Gra– gracias por acordarte de mí... —respondió Liam con algo de vergüenza a pesar de que intentaba ocultarlo.

—¡Hola, pequeña Darcy! —Saludó Liv inclinándose un poco para ver a Darcy detrás de su novio, mientras miraba a esta última con sus curiosos ojos azules.

En cambio Darcy solo se digno a saludar con la mano para luego acomodarse su mochila oscura a su espalda y comentar:

—Aún es temprano ¿Por qué no te llevas a Liam para que te acompañe a tus ejercicios matutinos? luego lo traes para trabajar.

Liv, quien además de ir vestida con una polera blanca, pantalones ligeros hasta la pantorrilla, y unas zapatillas para correr, dejando en claro lo "fitness" que es. Al escuchar lo último, abrió sus ojos y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro, para acto seguido tomar del brazo de Liam con ambos suyos y exclamar:

—¡Es una excelente idea! ¡Así te puedo mostrar por donde siempre corro por las mañanas y luego puedo acompañarte a tu trabajo para luego irme a mis clases en la universidad!

—¡¿Eh?! ¡Pero, pero...!

—¡Vamos, vamos! ¡Aún estamos a tiempo de participar en las clases de Tai-chi del señor Shun en el parque!

Y así, sin alcanzar a decir nada más, Liam fue arrastrado por su novia mientras Darcy los despedía alegremente, pero con una clara sensación de victoria por parte de ella.

—¡Pásalo bien, Liam, luego nos vemos en el café!

Lo último que alcanzó a ver fue a Liam maldiciendo a lo lejos, pero en voz baja y sin que su novia se diera cuenta.

~☕~

"Amour Latte" aquel es el nombre de la pequeña cafetería en la que Darcy trabajaba desde hace un poco más de 6 meses, la razón fue simple: necesitaba dinero ya que se había independizado y necesitaba un trabajo donde pudiera complementar el trabajo y los estudios por lo que aquel lugar fue el lugar perfecto, sin embargo no todo es color de rosa para ella, ya que a pesar de que el lugar era pequeño, moderno y bonito, los personajes que trabajaban allí eran bastantes especiales, incluyendo ella misma, claro que esto último Darcy ni se enteraba.

Así fue como luego de unos minutos Darcy logró llegar a la cafetería, para encontrarse con uno de estos "personajes" con los que ella le tocó trabajar:

—¡Hola, Darcy, buen día! —Exclamó la chica de cabellera algo larga y oscura con tintes violetas, gafas rectangulares rojas y una coqueta pero agradable sonrisa—. ¿Lista para empezar un nuevo día?

—Ah, ya te pusiste el uniforme y las gafas... —comentó Darcy antes de saludar a su compañera de trabajo—. Hola, Miley y si, solo debo cambiarme.

—Bien, estoy preparando las mesas mientras tanto, aún estamos a tiempo para la apertura.

—Oye, Miley ¿el jefe ya llegó?

—Sabes que siempre llega antes para revisar las cafeteras y que no falte nada, creo que está en su oficina.

—Bien, gracias —agradeció Darcy para apresurarse a cambiarse de ropa—. Por cierto, te queda bien la falda... ¿acaso la acortaste?

Miley llevó su dedo índice a su boca y le guiñó un ojo:

—Solo un poco, pero no le digas a nadie.

Dicho eso último, Darcy solo negó con la cabeza con una ligera sonrisa, y se dirigió al camerino de mujeres para cambiarse a su ropa de trabajo, el cual consiste en una camisa blanca, con una pequeña cinta marrón en su cuello y falda marrón oscuro, además de un pequeño delantal del mismo color sobre esta, el uniforme de los hombres es igual solo que en vez de una cinta es una corbata marrón oscuro y pantalones negros, también llevan un pequeño delantal sobre este, un uniforme simple. Por otra parte, todos podían llevar los accesorios que quisieran, según el jefe eso les daba cierta individualidad y personalidad a cada uno de los empleados, algo que Darcy agradecía ya que por nada del mundo se sacaría sus preciados piercings.

Así que luego de unos minutos, Darcy hizo aparición con su flamante y hermoso uniforme de una hermosa mesera del café "Amour Latte"

—Me encanta tu cabello Darcy, es tan largo y dorado, pareces una muñeca —comentó Miley al verla llegar al comedor de la cafetería.

—Aagh... no me digas así, detesto que me comparen con una muñeca.

—¡Pero es que tu cabello es todo amarillo y además con esa coleta alta que te hiciste, se ve mas frondoso! —exclamó Miley mientras tomaba el cabello de Darcy y lo acercaba a su rostro.

—¡Ya, ya basta! —exclamó Darcy quitándole su cabello de las manos de Miley—. No quiero que te drogues con él.

—Ah... Es que es tan lindo... —agregó Miley mientras se llevaba sus manos a su rostro mientras ponía un rostro de excitación.

—Me estas asustando Miley...

—No la tomes en cuenta que sabes que no habla en serio —comentó una voz masculina detrás de Darcy.

—¡Ah! —exclamó la rubia al darse cuenta que su jefe estaba justo detrás de él con una bandeja en su mano derecha—. ¡Aléjate de mí, pervertido!

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! —preguntó el hombre barbudo al verse acusado de esa manera.

—¡¿Quién rayos se coloca detrás de una chica desprevenida de esa manera?!

—Alguien que va pasando, no fui yo quien se colocó justo en el camino que usamos para poder ir al comedor y viceversa.

—Bu-- Bueno... ¡Bastaba con pedir permiso, no quedarse detrás para espiar lo que hablamos!

—Lo hice, pero como que no me escuchaban y bueno...

—Agh... ya basta no hace falta que sigas...

—Je, je... Los dos ya están peleando, el día no empieza si no lo hacen primero... —agregó Miley quien solo se limitó a mirar con una sonrisa lo que ocurría frente a ella.

"¡Yo no estoy peleando!"

Se escuchó al unísono de parte de Darcy y aquel hombre.

—Y de nuevo, para negar que no están discutiendo, se ponen de acuerdo —agregó Miley mientras se retiraba alegre de allí en dirección al comedor.

—¡Algunas veces la paz se consigue mediante el conflicto! —comentó sonriente el hombre de cabellos negros, barba y bigote ídem y vestido con el uniforme de la cafetería, solo que un chaleco color marrón, y corbata.

—Oye, Alan, debo pedirte un favor —inquirió Darcy mirando al hombre frente a ella—. Necesito salir antes del trabajo, hoy debo terminar un trabajo en la universidad y...

—Tranquila, puedes irte temprano —le interrumpió Alan, y por si no había quedado claro por su vestimenta, es el jefe de la cafetería.

—Ah, gracias Alan. Prometo corresponder el turno, la próxima vez me quedaré más tiempo a cambio.

—No hace falta Darcy, sabes que estamos para ayudarte, además es a las 15 aproximadamente ¿no? a esa hora tenemos poca gente, lo único que pido es que no bajes tus calificaciones en la universidad —finalizó Alan con una amable sonrisa mientras se ponía en marcha a continuar lo que estaba haciendo.

En cambio, Darcy solo guardó silencio y asintió con la cabeza ligeramente para luego mirar a Alan alejarse de allí. Darcy sabía la respuesta de su jefe incluso antes de hacer la petición, él siempre ayudaba de esa manera a cualquiera de sus empleados, quienes en su mayoría eran universitarios y por la misma razón siempre trataba de ayudarlos en lo que podía, desde hacer cuadrar los turnos para que el trabajo no interrumpiera los estudios, o simplemente se quedaba mas tarde para cubrir a quien lo necesitaba.

Esos pequeños detalles es lo que motivó en particular a Darcy a quedarse allí, ya que era algo que en ningún otro lado podía hacerlo.

—No te puedo odiar si eres así... —comentó Darcy para sí misma, con algo molestia.

De pronto, un fuerte golpe se escuchó desde la entrada de la cafetería, para acto seguido escuchar un alarido de un joven enfadado desde allí:

—¡¡DARCYYY!!

Estaba demás decir que todos dirigieron allí rápidamente, salvo Miley quien ya estaba allí mirando a Liam con los brazos cruzados de manera tranquila. Por otra parte Alan llegó rápidamente a la escena y al ver a Liam todo mojado y con pedazos de hojas pegados en todas partes preguntó en dirección a Miley:

—¿Pateó la puerta?

—Sip, y la abrió como si fuera una puerta doble con bisagras.

—Pero si la puerta es corrediza, y automática... ¿Aún así la hizo funcionar? —insistió Alan, pero Miley solo miró a su jefe y se encogió de hombros.

—¡¿Liam?! ¿Qué rayos te pasó? —preguntó Darcy quien también llegó allí por el espectáculo.

—Tu... —comentó Liam enfadado mientras se acercaba a Darcy—. ¡No te hagas la tonta, fue tu idea, por tu culpa fui arrastrado a sus ejercicios matutinos!

—¿Qué tiene de malo ir a correr con quien es tu novia? —insistió Darcy mientras se encogía de hombros y miraba hacia otro lado en claro tono burlesco.

—¡Si, pero salir a correr con ella es lo mismo que hacer una triatlón!

—Espera... ¿terminaste así por ir a correr con tu novia en la mañana? —preguntó Alan confundido—. ¿Por dónde corriste, por un campo minado?

Aquel último comentario hizo soltar una carcajada a Miley quien continuaba observando la conversación que se estaba llevando a cabo a la entrada de la cafetería.

—Ja, ja... muy chistoso —se quejó Liam mientras entraba en la cafetería y se sacaba algunas hojas que tenía en la cabeza—. Cuando corría con ella luego del Tai-chi, me persiguieron unos perros, y por escapar de ellos terminé en un arbusto y de pasó caí en la pileta del parque.

—Eso es levantarse con el pie izquierdo... —comentó Darcy.

—O correr con el pie izquierdo —agregó Miley quien había tomado una escoba y comenzaba a barrer y a limpiar las hojas y manchas que Liam había traído con él.

—¡¿Tú también, Miley?! —se quejó Liam.

—Bueno, solo ten más cuidado cuando hagas ejercicios antes de venir a trabajar —comentó Alan tratando de tranquilizar las cosas—. Por ahora ve a cambiarte, que estamos a nada de abrir el café. Darcy, ayúdale a llevar sus cosas.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué yo?!

—Hay que ayudarse entre los compañeros, por favor, Darcy —Insistió Alan, para acto seguido ver como Darcy bajaba sus hombros y a regañadientes cogía la mochila que había dejado caer Liam al entrar.

—Afortunadamente tengo un cambio de ropa en el casillero... —comentó Liam para ir en dirección al camerino de hombres.

—¡Deja la ropa mojada en el baño de empleados, luego veremos si podemos secarla en la lavandería del hotel! —señaló Alan.

—Y esta es una de las razones por las que trabajo aquí... —comentó Miley terminando de limpiar.

Luego de unos minutos y ya cuando todo se había calmado llegó el momento de la reunión, una que siempre se hacía antes de iniciar la jornada, por lo que Alan llamó a todos al comedor, para allí comenzar:

—Bien, primero que nada: buenos días. Espero que hayan descansado bien y tengan toda la energía para este nuevo día, recuerden que aquí siempre estamos con alegría para atender a nuestros clientes ¿ok? ¿Cómo estás Liam? —preguntó en su dirección mientras este último terminaba el café que le había preparado Miley.

—Ahora estoy mejor, gracias...

—Bien, entonces para hoy tenemos... —continuó Alan mientras daba indicaciones de los platos especiales que se serviría, porque aquella cafetería no solo se especializaba en café, sino también en postres, helados, desayunos o sándwiches varios.

Darcy miraba la charla desde un asiento en silencio, de vez en cuando anotaba alguna que otra indicación que Alan le daba, hasta que su mente de a poco comenzó a fijarse en cada uno de los empleados que conformaban la cafetería.

—Liam, hoy trabajarás en las mesas frontales con Miley, ¿están de acuerdo? —indicó Alan mientras este último sostenía un cuaderno con las indicaciones.

—No tengo ningún problema —respondió Liam.

Liam Graham, uno de los más jóvenes junto a Darcy de los empleados de la cafetería, aunque no el menor de todos, midiendo alrededor de unos 1.85 y de unos 21 años, cabello castaño claro y ojos grises, de personalidad extrovertida y amable, siempre atendía a los comensales de manera simpática y cordial, llamaba la atención por su altura y atractivo.

—Jefe, Alan, una pregunta: ¿Crees que podríamos cambiar la mesa 5 de lado? Creo que en esta época del año le está llegando mucho el sol y se nota que a algunos clientes les molesta eso —preguntó Miley con una amable sonrisa.

Miley Wood, una chica de alrededor de 1.61 cm de altura acostumbra a caminar por la cafetería como si fuera suya, siempre con una sonrisa misteriosa, meneando su cabellera oscura algo ondulada hasta media espalda con ligeros tintes algo violetas, con flequillos que más de alguno dejaba caer por su frente cruzando el rostro. Sin embargo, Miley es una chica algo especial, y en palabras de Darcy:

"Una chica con una doble cara, ya que es una persona muy diferente a cuando está en el trabajo, con su uniforme, pantimedias claras altas y gafas rojas, de cuando te la encuentras por la calle vestida casualmente con colores oscuros, en ese último caso, lo más probable es que ni te salude."

Miley es la mayor después de Alan, teniendo alrededor de unos 25 años, es la única además del jefe que cumple con un turno completo, es decir desde la apertura hasta el cierre de la cafetería, por esa misma razón estos dos se llevan bastante bien, haciendo el papel de maestro y aprendiz.

Darcy continuaba observando la charla mientras Alan luego de una pausa contestó la sugerencia de Miley:

—Creo que tienes razón... no me había dado cuenta, gracias por la observación, Miley, luego veremos si enviamos una solicitud para colocar alguna cortina que cubra mejor ese sector —comentó Alan llevando su mano derecha a su barbilla.

Alan Harvey, un hombre de unos 30 y tantos, jefe de la cafetería, de unos 1.79 cm de altura, barba frondosa, azabache igual que su cabello y ojos, un hombre conocido por sus empleados como alguien de carácter amable, incluso demasiado en algunos casos, algo que llamaba la atención, ya que a pesar de esa extraña aversión y recelo que tenía Darcy hacia él, este último nunca decía nada y tampoco se enfadaba, si bien, tampoco se dejaba pisotear, siempre prefería el diálogo a entrar una discusión que según él mismo "no tiene ningún sentido ni finalidad, más allá de perpetuar el conflicto".

De pronto, Darcy levantó la mano.

—¿Si, Darcy? —preguntó Alan.

—¿Y a dónde voy? ¿acaso estaré en la caja de nuevo?

—¿No te gusta? —preguntó el jefe algo curioso.

—Creo que le dio pánico escénico je, je... —comentó Liam en un claro tono burlesco.

—No es eso, es solo que...

—Creo que Darcy no quiere estar en el punto de pago, porque posiblemente la molesten con su frondoso y hermoso cabello —agregó Miley llevando su mano derecha a su mejilla.

—¡Miley! —exclamó Darcy algo sonrojada al escuchar a su amiga algo que se supone solo ella sabía.

Darcy Williams, una chica alegre, extrovertida y a veces muy orgullosa de sí misma, quizás demasiado. Pero sus 1.50 cm no ayuda mucho, por otra parte tiende a ser muy bocazas ya que siempre dice lo que piensa, sin mediar demasiado en las consecuencias, lo que muchas veces le trae a problemas.

—Darcy, recuerda lo que te dije, si alguien te molesta solo dinos... —insistió Liam, algo preocupado.

—Lo sé, pero...

—Darcy —llamó Alan con su voz profunda, en contraste con las voces más juveniles a su alrededor, lo que inmediatamente llamó la atención de todos en el comedor—. La razón por la que siempre te dejo ahí, es porque confío en tu capacidad de atención, control del dinero y la situaciones, sabes que ese puesto depende de que todos los demás tengan el recibo correspondiente. Confío en tu juicio.

En ese momento, todos miraron a Darcy para darle la aprobación al respecto, ese puesto era importante, por lo que prácticamente era la jefa de turno después de Alan, que por cierto, este siempre se quedaba haciendo los pedidos que sus empleados le daban o haciendo trabajos de oficina según sea el caso.

Al ver aquel escenario de apoyo y compañerismo de partede todos, en su interior Darcy se sintió un tanto halagada y también presionada por la responsabilidad que le conferían, por lo que no tuvo más opción que acceder.

—Bien... —dijo Darcy soltando un suspiro—. Si no queda de otra, además siento que si no hago esto ustedes se irían al traste... que más se puede hacer.

—¡Bien dicho, Darcy, sabía que podía contar contigo! —comentó Alan para luego darse media vuelta en dirección a los demás que lo miraban algo confiados.

En ese momento Miley se acercó junto a Liam y comentó en voz baja con una ligera y confiada sonrisa:

—Le dijiste eso porque detestas ese puesto ¿no?

—Vamos, vayan a trabajar antes de que se de cuenta —susurró Alan preocupado para luego dirigirse a su oficina.