Kakashi Hatake

¿Hasta qué horas se considera que es muy tarde para arrepentirse?
Kakashi y _____ trabajarian juntos en los proximos examenes Chunin, y seria un tipo de colaboracion entre maestros, pero de lo que _____ se arrepentia era de hacer el trabajo junto a Kakashi y mucho mas haber aceptado ir a su casa, la casa de su antiguo mejor amigo, que actualmente es el hombre que le altera las hormonas a cualquier mujer
El contexto resumido es que Kakashi y yo nos habíamos distanciado hace un tiempo por una pelea muy estúpida, bastante tonta ahora que lo recuerdo y luego, de la nada la pubertad comenzó a pegarle bien fuerte, se convirtió en todo un hombre y empezó a gustarme mucho más de lo que ya me gustaba cuando apenas éramos amigos.Y en ese proceso, también hizo que mis hormonas y yo nos alteráramos. Es por eso que ahora digo me gusta mi ex mejor amigo aunque eso definitivamente no puedo decírselo.
Volviendo al problema principal, iba camino a la casa de Kakashi únicamente para cumplir mi deber, nada más. No iba a dejar que mi imagen de maestra estrella se echara a perder solo porque mi personalidad adolescente, irreverente y hormonal estaba a punto de revelarse.
Sentía que la única solución a esto era coger una máquina del tiempo, viajar dos horas al pasado y plantar un NO rotundo en la cara de Kakashi cuando me preguntó si podíamos hacer todo el papeleo en su casa.
Una vez llegué, toqué el timbre de la casa, y esperé a que Kakashi me abriera la puerta. El corazón me iba a mil por hora, se tardó menos de un minuto pero ese tiempo que estuve parada esperando, se sintió infernalmente eterno.
La imagen que me recibió cuando abrió la puerta me dejó hipnotizada y boquiabierta.
Espero no fuera tan evidente la cara de estúpida que tenía plasmada en el rostro.
¡No traía camisa! Tenía el cabello desordenado y el pantalón un poco más abajo de la cadera. Su abdomen trabajado que sobresalía y la V me hacían literalmente babear.
Kakashi solo volteó a mirar su libro y luego frunció el ceño.
— Kakashi: ¿Todavía tienes esa estúpida costumbre de llegar con 15 minutos de antelación a cualquier lugar?
Tragué grueso, pero no tanto como el tono de su voz que hizo que se me revolvieran hasta las entrañas.
—_____: Es mejor llegar temprano que nunca —susurré con un hilo de voz, en un nulo intento de ocultar la vergüenza que ya se estaba reflejando en mi rostro.
Puso los ojos en blanco, dejándome pasar.
—Kakashi: ¿Y ya alineaste los chakras en otro lugar que no sea mi casa?
Aún tenía claro que literalmente todos los días necesitaba desahogarme sobre lo malo que haya sido mi día, tan divino.
—______: Si, no te preocupes. No me va a dar ningún ataque de estrés siempre y cuando salgan las cosas como tengo pensado para los proximos examenes.
—Kakashi: Eso espero —suspiró y después de cerrar la puerta, subió las escaleras con ímpetu.
Y como se podrán dar cuenta, no se dignó a ubicarme en su casa porque está más que claro que me sabía más que de memoria cada rincón de la misma. En nuestras mejores épocas, solía venir casi todos los días a pasar el tiempo.
Pero las cosas habían cambiado; ya no éramos tan cercanos y hace rato ni siquiera venia por acá. Tenía muchas cosas claras y entre ellas, que no quería encerrarme en una misma habitación con él.
Es que podían suceder tantas cosas...
Considero que soy una mujer con un nivel muy alto de autocontrol, así que estaba segura de que podría manejar esto y más.
Pero también tenía el nivel del hormonas un poco alto, entonces no sabía que tan contraproducente podía ser eso.
Ni siquiera me esforcé en correr tras de él. Me tomé mi tiempo y cuando por fin llegué a su habitación, empuje la puerta que estaba entreabierta y llegó a mi la imagen de ese maravilloso hombre: estaba sentado en su silla frente a la ventana leyendo su libro, dejándome ver lo bello que era.
Tomé asiento en el borde de la cama sacando unos papeles de mi bolsa, con tal de disimular que estaba concentrada en otra cosa. No iba a permitir las distracciones esta tarde. Únicamente haríamos el trabajo lo más rápido que pudiéramos, y luego yo me devolvería a casa.
Fácil y sencillo.
Dios pero es que ¿En qué momento trabajó todos esos músculos? ¿Desde cuándo habia cambiado tanto? Solo recuerdo al Kakashi que se quedaba dormido después de cada comida. O tal vez nunca lo ví semidesnudo porque definitivamente nuestros niveles de confianza no llegaban hasta allá.
Además, ¿Qué pasaría si algo llegara a suceder entre los dos? Llevábamos mucho tiempo distanciados, y no creía poder aguantar la presión de que solamente fuéramos amigos y yo le tuviera ganas encima.
Subí la mirada y me di cuenta que Kakashi estuvo mirandome todo el tiempo. El hecho de que nuestras miradas se hayan encontrado durante un milisegundo hizo que mi cuerpo se retorciera de los nervios.
Ojalá mi cabeza me permitiera divertirme al máximo.
Comencé a sudar cuando escuché su risa ahogada producto de mi notorio nerviosismo. ¿Eso le daba risa? Menudo inmaduro.
—_____:¿Podrías dejar de mirarme? —carraspeé con voz temblorosa—. Ese tipo de ayuda no me sirve de nada.
Giró la silla y quedamos frente a frente.
—_____:¿Qué tal si tú haces tu parte, yo la mía y las unimos después? —pregunté con la mirada puesta en mis propuestas.
—Kakashi: No.
Ni siquiera se dió el tiempo de pensar mi súper idea, eso es injusto...
—____: Vamos, es una idea estupenda.
—Kakashi: ¿Acaso no quieres estar aquí conmigo? —preguntó en tono normal, pero mi cabeza lo tradujo a seductor. El corazón me palpitaba a mil por hora y sentía como si mis neuronas salieran a correr, no podía pensar.
—Kakashi:¿O vas a desperdiciar todo el esfuerzo que empleaste en caminar hasta aqui? —murmuró acercando su rostro muy cerca al mío. Sentía mi respiración pesada fundirse con la de él
Debo decir que no me atrevi a subir la mirada ni un segundo. Este hombre sabía cómo convencer a la gente con argumentos validos.
—_____:Ese es un buen punto —susurré por fin subiendo la mirada. ¿Por qué estaba tan cerca? Sólo tenía que hacer un mínimo esfuerzo para besarlo.
Podría, simplemente podría acercarme un poco y no tendria que hacer mucho para fundirnos en un profundo beso. ¿Me seguiría la corriente? Probablemente. ¿Sentía él lo mismo que yo? No lo sé, tendría que averiguarlo.
Su respiración era rápida e irregular, podría decir que estaba igual de descontrolado que yo. Empujé su pecho con mis dos manos para que se alejara, y cayó sentado de nuevo en su silla.
Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo.
—Kakashi: Y de esa manera tampoco desperdicias el esfuerzo de no haber llegado a casa primero.
Tenía razón, por eso yo aún estaba con mi ropa de trabajo puesta.
¿De dónde sacaba excusas tan buenas y creíbles? De verdad él tenía que empezar a explotar ese don de poder convencer a la gente.
—_____:Entonces has que valga la pena el esfuerzo —susurré con la voz entrecortada pero después analicé la doble intención de mis palabras.
Mierda, eso me había salido sin culpa. No era precisamente lo que quería decir
—_____:Mejor deja de desconcentrarme y terminemos esta cosa rápido —solté sin pensarlo intentando remediar mis palabras. El rubor subió rápidamente a mis mejillas y pude sentir como se calentaban.
Dios mío, que vergüenza. Osea si quería que el me hiciera de todo, pero también quería que no se enterara. O no todavía.
Movió las cejas arriba y abajo y sentí que se me bajaba el alma a los pies. Estaba más que claro que había captado la doble intención y no pude evitar soltar una risa.
—Kakashi:No conocía ese lado tuyo, ______ —bromeó soltando una sonora carcajada. No podía ni disimular lo desprevenido que lo había tomado mi comentario.
¿Por qué tiene que verse tan atractivo aún así?
—_____: ¡Bueno ya! —chillé cuando aún después de un rato seguía riéndose y le pasé un manojo de hojas para que escribiera lo que yo le dijera.
Estar aquí con Kakashi era sumamente extraño por varias razones; el hecho de que en su tiempo fuéramos mejores amigos, nos conociéramos en términos sentimentales hasta la médula, y que ahora ni siquiera intercambiaramos un saludo era de lo más extraño; también que nos habláramos únicamente porque así lo exigía la escuela era un poco deprimente para ser sincera.
Tomé una respiración entrecortada cuando levante mi mirada y me di cuenta que estaba acostado boca arriba sobre la cama, con los brazos por encima de la cabeza y los ojos cerrados.
¡Este muchacho va a hacer que me dé algo! Se supone que debería estar ayudándome, no durmiendo...
Pero aproveché la situación y me tomé ese tiempo para admirarlo... Sus bíceps trabajados y tonificados estaban apretados por la manga de la camiseta que ahora llevaba puesta a comparación de cuando llegué, debía admitir que se veia jodidamente bien.
Su rostro había adoptado una tonalidad relajada. Se remojaba los labios de vez en cuando y tomaba bocanadas de aire pues su respiración era lenta pero entrecortada.
Me mordí el labio y apreté la piernas. Sentía la maldita necesidad de besarlo. No quería, debía hacerlo. Necesitaba descubrir como se sentía su roce, su piel, su toque...
¿Será que sentía la misma atracción que sentía yo por él? ¿La tensión era mutua? La duda me carcomía la cabeza.
Me aclaré la garganta, llamando su atención.
—_____:Así nos va a rendir bastante —murmuré sarcásticamente haciendo que se levantara rápidamente hasta quedar sentado.
—Kakashi: ¿Qué tengo que hacer?
Menos mal que ya sabia cómo es la rutina para hacer trabajos conmigo.
—____: En las hojas que te pasé hace rato, escribe nuestros nombres, por favor.
—Kakashi: Listo.
Nos miramos fijamente un rato hasta que yo decidí apartar la mirada. El truco para mantenerme calmada, que no servía, claramente era respirar profundo, una y otra vez.
Esto estaba tomando el rumbo equivocado.
—Kakashi: Oye _____ —llamó mi nombre, buscando una manera de desconcentrarme. Esto si que era típico de él—. ¿Puedo hacerte una pregunta?
—_____: Si, dale —respondí sin apartar la vista de los papeles.
—Kakashi: ¿Por qué dejamos de hablarnos?
—_____:¿Uhm?
Deseé que me tragara la tierra. ¿Por qué esa pregunta justo ahora? Joder, no quería responder a eso, no estaba preparada para esa conversación.
La pregunta me tomó totalmente desprevenida, y me dolía en cierta parte que después de todo el tiempo que pasó, Kakashi ni siquiera supiera el motivo de nuestra pelea.
—Kakashi: Si, siempre tuve esa duda porque nunca me la resolviste con claridad.
—_____: Bueno, nos dejamos de hablar porque te comportaste como una absoluta mierda conmigo —murmuré volviendo a fijar la vista en los papeles—. Empezaste a pasar más tiempo Rin y no con tu "mejor amiga". —Me enojé y listo.
—Kakashi:Lo lamento —susurró en voz baja tomando los papeles que estaba tomando, obligándome a mirarlo directamente a los ojos—. Escucha, de verdad extraño lo nuestro.
¿Qué? Esperaba escuchar muchas cosas menos eso.
Bueno, si yo también lo extrañaba, ¿era esa una señal para besarnos?
No, no, no
Sus hermosos ojos miraban fijamente los míos. Eran capaces de calar en mi interior y hacerme sentir como la cosa más insignificante y al mismo tiempo la mierda más importante. Había en ellos un brillo que no había visto antes, bajé mi vista a sus labios que estaban entreabiertos. Parecía que me gritaran "bésame, te necesito". Pero yo no era capaz de articular palabra alguna. No sabía qué hacer.
Toda la tensión se estaba acumulando. El aire se sentía pesado y creo que me costaba un poco respirar. No sé como lo hice, pero acerqué mi rostro al de él y... Tampoco sé cómo fui capaz de articular las palabras que salieron de mi boca.
—______: Es que me gustas, Kakashi —susurré agachando la cabeza—. No sé cómo pasó, y sé que no debía. Nosotros solo éramos amigos y no tenía derecho a sentirme celosa.
No debía sincerarme así tan fácil, no podía caer, pero la verdad, ya era demasiado tarde y cada vez me importaba poco.
Alzó mi mentón, obligándome a mirarlo de nuevo. Me sentía débil. El cuerpo me temblaba y me sentía como una gelatina. El corazón me iba a mil por hora y me sudaban mucho las manos.
Se sentía bien haberme liberado de ese peso, pero en parte me ponía nerviosa el hecho de que él no dijera nada.
Diablos, decir que estaba nerviosa era poco.
—Kakashi: Me gustas —murmuró en mi boca mirándome a los ojos—. Y no sabes lo que me he contenido porque me estás volviendo loco.
Y entonces unió nuestros labios en un candente beso. Su lengua se abría paso buscando la mía, era como una danza juguetona. Su toque electrizante me erizaba la piel. Al principio me tomó desprevenida y aún después cuando había entrando en confianza, podía sentir maripositas explotar dentro de mi estómago.
Seguí correspondiendo a su beso, y abriéndome paso, dejé a un lado los papeles y me subí a horcajadas a su regazo abrazándome a su cuello. Apretujó sus dedos en mis caderas sin romper en ningún momento con el beso. Beso que poco a poco fue pasando de tierno y apasionado, a posesivo y caliente. Me mordía el labio inferior para luego buscar mi lengua y seguir jugueteando con ella.
Y joder, no creo poder describir lo bien que se sentía.
Pasaba con suavidad las yemas de sus dedos por la parte de mis muslos que estaba descubierta. Ahora, dirigía suavemente sus besos por el cuello, succionaba ligeramente la delicada piel y dejaba besos repartidos por toda mi clavicula. No podía callar los gemidos que salían de mi boca.
Por inercia, comencé a mover mis caderas en círculos. Lo estaba volviendo loco, y lo sabía por la forma en la que lanzaba gruñidos y su agarre en mis caderas se volvía cada vez más fuerte. Nuestras respiraciones se volvían cada vez más pesadas y yo sentía que con cada segundo que pasaba la humedad entre mis piernas aumentaba.
Arrancó mi camisa, Ya no tenía paciencia para soltar los botones uno por uno. Los ojos le brillaron cuando lo único que me quedaba era mi sostén.
—_____:Dale, quítamelo —gemí con impaciencia y el hizo caso a mis peticiones. Con las manos inquietas lo desabrochó rápidamente y lo tiró a un lado.
Masajeó uno de mis pechos y con rapidez pasó su lengua por el otro. Solté un ahogado gemido mientras lo agarraba del cabello para obligarlo a hundirse más en mi pecho.
Y era excitante la manera en la que me veía, como sus ojos se iluminaban y como se mordía el labio. Podía sentir que estaba duro desde hace ya bastante tiempo, y yo colaboraba más, moviendo mis caderas en movimiento de adelante hacia atrás.
Lo sentía todo, precisamente porque solo llevaba puestas unas braguitas diminutas.
Esto no estaba bien, para nada bien.
Puse fin al beso, poniendo distancia con mis brazos y me miró con su mejor cara de desagrado.
—Kakashi: ¿Qué pasa, nena? —preguntó con voz ronca, que solo hizo que me mojara más.
Dejé un beso húmedo en sus labios y me bajé de su regazo para arrodillarme frente a él. Ahí fue cuando su expresión se suavizó.
—_____:Es que iba a preguntar si podía —susurré en tono coqueto dejando mis manos descansar en sus piernas y ubicando mi mirada en su entrepierna.
Definitivamente estaba lista para eso. Hacer una mamada no era algo tan difícil ¿O si?
Ya había tenido sexo algunas veces, peor jamás había llegado hasta el extremo de hacer esto.
—Kakashi: Es toda tuya —accedió después de haberse quedado paralizado un rato verificando si era real mi propuesta.
Supongo que el espectáculo visual que le estaba ofreciendo a Kakashi era maravilloso, porque estaba arrodillada frente a el, con mi mejor mirada coqueta, en falda y sin sostén, lista y preparada para hacerle la mejor mamada de su vida.
Había leído muchas escenas sobre esto, así que al fin era momento de ponerlo en práctica.
Comportándome más sensual que nunca, saqué su miembro sin romper el contacto visual. Ojala en mi cara no se hubiera notado la sorpresa que me lleve al ver lo grande que era.
Tragué grueso, literalmente. ¿Eso iba a caberme?
Con un poco de inexperiencia, comencé a realizar movimientos suaves y lentos de arriba a abajo. Lamí el glande y comencé a acelerar los movimientos de mis manos. Eran rítmicos; arriba y abajo con cuidado.
Los sonidos que soltaba Kakashi eran el mejor indicativo para pensar y darme cuenta que en verdad lo estaba disfrutando, esto de verdad me hacía calentarme a mi también.
Acomodé mi cabello, porque ya me sentía lista y le di una lamida desde la base hasta la punta, así un par de veces hasta que me la metí toda a la boca. Al principio estaba asustada pero después, con un poco más de confianza y los gruñidos que soltaba Kakashi demostrándome que esto le estaba gustando más de lo que yo creía, comencé a succionar y juguetear de manera provocativa.
Sentí un jalón en mi cabello, que me excitó demasiado. Kakashi guiaba ahora mis movimientos, empujaba su pelvis hacia arriba mientras lanzaba gruñidos y profanidades. Por momentos, sentía como si me faltara el aire, pero luego volvía a concentrarme para continuar con mi trabajo, lo que hacía que me mojara y lo disfrutara cada vez más.
—Kakashi: Maldicion, ______... —gimió entre dientes sin pudor—. Que boca tienes... Joder esto es maravilloso.
Lanzaba frases sin terminar la anterior gimiendo y estableciendo contacto visual conmigo.
Saqué su polla de mi boca, para darle una lamida desde la base hasta su glande para luego volver a introducirla toda y seguir succionando.
Respiraba pesadamente y agarraba mi cabello con fuerza al mismo tiempo que su pelvis se movía rápidamente. Mi única misión, era hacer que Kakashi se corriera, punto final.
Continué los mismos movimientos unos cuantos segundos, hasta que ví como comenzó a tensarse. El agarre que tenía en mi cabello aumentó, gimió algo que no pude entender y fue cuando el rastro de su orgasmo se esparció por todo mi pecho.
No estuvo tan mal para ser mi primera vez, supongo.
Aún con una sonrisa coqueta en el rostro, me deshice de las diminutas bragas blancas para luego sentarme en el regazo de Kakashi.
Su mirada me seguía todo el tiempo, y una sonrisa ladeada se asomaba parcialmente.
Un gemido bajo se escapó de mis labios al sentir su piel contra la mía. Era maravilloso sentir como su hinchado glande tocaba ocasionalmente mi ansioso clítoris, robándome uno que otro suspiro y aumentando las ganas de tenerlo dentro.
Antes de que yo pudiera hacer algo más, me tomó de las caderas y me hizo cambiar de posición. Empujándome contra la cama, me obligó a quedar debajo de su pecho que subía y bajaba con frenesí.
—______: ¡Oye! Yo quería ir arriba... —protesté pero antes de que pudiera seguir quejándome, una sonrisa segura de plasmó en su rostro, como si fuera conciente de lo que sabe hacer y de lo bien que lo hace, y abrió mis piernas con suavidad, mientras dejaba besos repartidos por mi abdomen y en un movimiento rápido, pasó su lengua por mi abertura.
Me quedé tiesa. Esto era maravilloso.
Solté un gemido cuando hizo el mismo movimiento una y otra vez. Su lengua danzaba dentro y fuera de mi jugosa vagina. Se movía rápidamente subiendome a una nube de placer que hacía que viera estrellitas.
Sentí la gloria cuando introdujo primero un dedo y luego dos. El sonido del chapoteo a causa de lo mojada que estaba resonaba por toda la habitación. Sus dedos se turnaban con su lengua para ver cuál me hacía disfrutar más. Los paseaba también por mi botoncito de placer que mandaba señales electrizantes por todo mi cuerpo.
—______: Ah, Kakashi continúa por favor... —gemía desesperadamente y sin ganas de callarme. Podría confesar que en realidad me exitaba más que alguien pudiese escucharnos—. No pares, voy a...
El cosquilleo se hacía presente, me temblaban las piernas, lo sentía acercarse. Antes de que pudiera terminar de pronunciarlo, sentí como estalló esa ola de placer que hizo que me estremeciera como nunca.
El corazón me seguía latiendo a mil por hora y mi respiración aún fallaba. Pero eso no fue ningún impedimento para nada, porque no me iba a quedar quieta hasta no sentirlo dentro de mi.
—____: ¿Tienes condones? —pregunté en un jadeo.
Se arrastró hasta llegar a la mesita de noche. Se lo puso sin perder el tiempo y me jaló por la cintura.
Con cuidado, me puse encima de él y ubique su miembro en mi mojada abertura. Me deslicé con facilidad, soltando un gemido agudo y sosteniéndome del pecho de Kakashi. Su cabeza se dirigió al espacio de mi clavícula, succionando suavemente mientras yo movía mis caderas lenta y tortuosamente en círculos.
Sus manos inquietas masajeaban mis pechos ya sensibles mientras que su lengua se dirigió a mis erectos pezones, la cuál trazaba círculos y hacía que mi piel se erizara, robándome unos buenos gemidos.
Comencé a moverme de arriba a abajo con sus manos aferradas a mis caderas. Me llenaba por completo, la manera en que mi interior se abrazaba de manera perfecta a su miembro era abrumante. El sonido que provocaba el choque de nuestros cuerpos era delicioso. Gemía abiertamente mientras él acallaba de vez en cuando mis sonidos de placer con uno que otro beso mojado y lujurioso.
—_____: ¡Oh, por Dios! —gemí cuando un azote contra mi trasero resonó por toda la habitación.
Dolió, pero me gustó.
Nuestros gemidos eran la música de fondo de esta película erótica. Nuestros cuerpos sudados y los varios chupetones que ya llevaba en el cuello eran cereza del pastel.
—Kakashi:¿Sabías que mi fantasía sexual siempre ha sido cogerte con las medias puestas? —gruñó en mi oído levantándome y dejándome de espaldas a la cama.
—_____:La mía ha sido que me folles tú... —gemí aún sin dejar de saltar. Mis pechos subían y bajaban con mi movimiento.
Me sostenía con una mano en su pecho, sentía que las piernas me fallaban. El placer me abrazaba por completo pero también sentía que la energía no me daba más. Lo que fue en un inicio un subidon de adrenalina, ya quedaba nada más el cansancio.
Kakashi, dándose cuenta de que mis movimientos eran cada vez más flojos, me tomó de la cintura, empujándome a la cama y ubicándose encima mío.
Era increíblemente exitante estar arriba, pero a decir verdad, después de un rato solo prefiero ir abajo y que él termine todo el trabajo.
Mi falda se encontraba ahora sobre mi abdomen. Kakashi se ubicó entre mis piernas, restregando su polla en mi clítoris. Ansiaba más, mucho más. Antes de que pudiera siquiera rogarle, se hundió en mí en una sola estocada que me hizo ver estrellitas. Sus manos sostenían mis muslos, dejándolos abiertos y exponiendo mi intimidad.
Se movía rápido y preciso. La presión en mi abdomen bajo y las cosquillas comenzaron a hacer acto de presencia. Sentía como mi segundo orgasmo estaba cada vez más cerca. Podía sentirlo con cada estocada que Kakashi lanzaba.
—_____:¡Ah, así joder! —gemí llevando mis manos a mis pechos para pellizcar mis pezones—. ¡No pares!
y asi lo hizo
Siguió moviéndose, e incluso más rápido. Tomó mis manos y las presionó por encima de mi cabeza. Con unas dos o tres estocadas más, me hizo llegar al orgasmo que arrasó conmigo en oleadas de placer.
Arqueé mi espalda, mientras recibía con gusto las mil y un sensaciones, hormigueos y demás que traía consigo este éxtasis. Mi corazón latía rápido y mi respiración era irregular.
Kakashi siguió moviéndose, ahora llevando su mano a mi clítoris para presionarlo y restregarlo de tal forma que recibía doble placer. ¡Se sentía maravilloso! Movía sus caderas en un vaivén salvaje que hacía que mis pechos subieran y bajaran. El choque de nuestras intimidades resonaba y me mojaba mucho más por cada segundo que pasaba.
—Kakashi: Vamos nena, córrete de nuevo para mí. —Kakashi gruñía, yo gemía. De verdad era increíble todo lo que estaba sucediendo.
Seguíamos gimiendo, mientras él se seguía moviendo. Yo alzaba la pelvis en busca de que me llenara aún más por completo. Sabía cómo moverse y sabía la técnica correcta para llevarme directo a las estrellas.
Las piernas me temblaban y casi podía respirar. La ola de placer y las mil sensaciones llegaron con el siguiente orgasmo, que llegó al mismo tiempo que el de él. Fue tanto placer que no pude evitar sacudirme y gemir.
¿Sería mucho pedir una ronda más? No lo creo.
Mi respiración se ralentizó poco a poco. Me quedé acostada aún procesando todo lo que acababa de pasar. Cuando abrí los ojos, Kakashi estaba sentado de nuevo en la silla mirándome fijamente con una sonrisa pícara.
Me levanté de la cama, pero cuando rozaba el interior de mis piernas, un toquecito electrizante y excitante me recorría de pies a cabeza. Me temblaban y era un poco incomodo caminar, tanto así que mi propio roce se sentía muy extraño.
—Kakashi:¿Que pasa? ¿Te gustó? —preguntó divertido esbozando una sonrisa.
Mejor que eso. -Le devolví la sonrisa
—______:¿Tú que crees?
—Kakashi: Creo que esa bonita boca merece un premio por lo talentosa que es —murmuró con simpleza sonriendo con lujuria.
—_____: Me parece.
Tengo que venir a hacer trabajos con Kakashi más seguido.