𝐕𝐄𝐋𝐎 𝐑𝐀𝐒𝐆𝐀𝐃𝐎

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Summary

El Bosque del velo siempre fue un territorio prohibido. Antiguo. Intocable. Hasta que un príncipe tirano decidió romper el pacto. El saqueo fue brutal. Los habitantes de la tribu guardiana fueron capturados y arrancados de su hogar, llevados a un reino que nunca debió conocerlos. Entre los sobrevivientes está Søan, obligado a cruzar los límites del bosque y enfrentarse al responsable de su destrucción. El príncipe es su enemigo. La corona, su condena. Pero el odio no siempre es tan simple. Entre cautiverio, secretos y un poder que amenaza con devorarlo todo, surge un vínculo imposible de ignorar. Un lazo prohibido, marcado por la culpa, la desconfianza y una atracción que ninguno debería sentir.

Genre
Fantasy
Author
Yil
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

"𝔘𝔫 𝔰𝔲𝔢ñ𝔬"

Ambos chicos corrían y jugaban en el césped enfrente del lago, el más grande alzaba al más pequeño y reían 

Zøan: —Te extrañé mucho.

El chico más grande miró al que tenía enfrente y le sonrió, dejó de cargarlo y lo puso en el suave césped. 

La presencia: —Yo también, mi pequeño salvaje...

El más pequeño se rió, divertido por el apodo que le había puesto el chico. Se miraron por más tiempo y luego empezaron a acercarse rozando sus labios y... 

Zøan sintió como alguien le tiraba agua encima y se levantó de golpe, asustado. 

Zøan: —¿Qué pasó?!

Miró hacia arriba y vio a su mejor amiga,

Zeryl. 

Zeryl: —Estabas hablando dormido, de nuevo, además tenemos que ir con los cazadores al bosque, recuerda que tú nos metiste en esto.

Refutó mientras dejaba el tarro en el suelo y se dirigía a la entrada de la tienda. 

Zeryl: —Y ve a cambiarte de ropa.

Aclaró eso último y salió completamente, dejando al pelirrojo solo, balanceándose por el sueño. 

Zøan seguía medio dormido, pero se levantó de la hamaca y buscó entre sus cosas algo que ponerse y optó por una vestimenta ritual y de camuflaje hecha con telas gastadas, cueros y tonos tierra. 

Usa una máscara de cráneo con astas, lo

que imita a un animal del bosque. 

Está diseñada para mezclarse con el entorno, confundir a los depredadores y pasar desapercibido. 

Zøan salió de su tienda, pero su mente pensaba en el extraño chico sin rostro con el que había soñado. Una voz lo sacó de sus pensamientos. 

Brócon: —¡Zøan! Deberías haberte ido hace 5 minutos.

Exclamó Brócon. Zøan miró a Brócon, rodó los ojos y se fue corriendo al bosque buscando a su amiga. 

Mientras Zøan buscaba a su amiga o a los cazadores, vio que una criatura gigantesca pasaba enfrente de él, obligándolo a ponerse el cráneo para que la criatura lo confunda. 

Zøan: —“En este bosque, no importa si corres: lo que te sigue ya sabe a dónde vas.”

Recordó las palabras que le había dicho su abuela cuando era pequeño. 

Al ver que la criatura ya se había alejado, siguió caminando con la máscara puesta y encontró al grupo detrás de unos arbustos viendo a otra criatura. Se acercó a ellos lentamente y escuchó cómo un cazador le explicaba a los jóvenes el nombre de la criatura y el nivel de peligro que tenía. 

Cazador: —Esos se llaman "aulladores". Los hemos investigado y supimos que atacan de noche y emiten sonidos de animales heridos para llamar la atención de depredadores y humanos y luego atacan.

Murmuró el cazador llamado Knüt, era ya un señor mayor treintañero y el que más experiencia tiene al empezar a cazar a una temprana edad. 

Zøan llegó con Zeryl, la saludó y volvió a ponerse atento a lo que decían todos los cazadores. Estaban enseñándoles a los jóvenes sobre las criaturas de ese bosque y cómo sobrevivir a ellas. 

El grupo empezó a avanzar cuando los aulladores se fueron, todos tenían máscaras únicas de diferentes cráneos, pero los cazadores incluían abrigos de pieles de las propias criaturas, mostrando su rango en esta tribu. 

Un cazador levantó la mano y el grupo se detuvo al instante, poniéndose alerta y con las máscaras en mano para ponérselas en caso de que aparezca una criatura. 

El cazador mantuvo la mano en alto durante varios segundos. Nadie respiró. 

El bosque, que antes parecía vivo, quedó sumido en un silencio antinatural. 

Zøan sintió cómo el pulso le martillaba en los oídos. Apretó la máscara contra su pecho, listo para ponérsela al menor movimiento extraño. 

Las hojas crujieron a lo lejos… demasiado lento para ser viento. 

Knüt giró apenas la cabeza, sin bajar la mano. 

Knüt: —No es un aullador.

Susurró tan seriamente que nadie quiso hablar. 

Knüt: —Esto camina… y observa.

Algunos de los jóvenes tragaron saliva. Zeryl dio un paso atrás, rozando el brazo de Zøan. Él no la miró, pero sintió su miedo tan claro como el suyo propio.

Entonces, un sonido recorrió los árboles.

No fue un rugido.

No fue un aullido.

Fue algo parecido a una risa ahogada, suave, distorsionada… casi humana.

Zøan sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Por un instante, una imagen cruzó su mente: el lago, el césped y aquel chico sin rostro acercándose a él en el sueño.

Knüt: —Pónganse las máscaras.

Ordenó inmediato en voz baja. Todos obedecieron.

El cráneo cubrió el rostro de Zøan y el mundo pareció volverse más estrecho, más oscuro. A través de las cuencas vacías, vio una silueta moverse entre los árboles. Alta. Demasiado delgada. Sus movimientos eran lentos, como si supiera que no había prisa.

La criatura se detuvo.

Y giró la cabeza… directamente hacia él.

Zøan contuvo la respiración.

Por un segundo eterno, el bosque entero pareció mirarlo a él.

Y entonces, una voz.

Una voz aterradora es grave y rasposa, como si naciera desde lo más hondo del pecho. Suena lenta, con palabras que se arrastran, cargadas de una calma antinatural que pone la piel de gallina. Cada sílaba parece pesada, como un susurro que no debería oírse.

Susurró desde lo lejos.

c̸r̸i̸a̸t̸u̸r̸a̸: Z̸øa̸n̸...

Zøan miró a la criatura sin entender nada, miró a Zeryl verificando si ella también lo había escuchado, pero no veía ningún signo de sorpresa o miedo, además no podía ver su expresión debido a la máscara.

El bosque pareció exhalar con ella.

Las sombras se cerraron lentamente, como si los árboles la absorbieran. No hubo huida ni sonido de ramas rotas. Simplemente… dejó de estar.

Knüt bajó la mano con lentitud.

Knüt: —No persigan —ordenó—. Si se fue, es porque quiso.

Los cazadores se miraron entre sí, incómodos. Algunos bajaron las máscaras, otros no se atrevieron aún.

—¿La vieron? —preguntó uno de los jóvenes.

Knüt negó con la cabeza.

Knüt: —Vimos movimiento. Nada más.

Zøan sintió un nudo en el estómago.

Ellos no la habían oído.

No la habían visto girar la cabeza.

No habían escuchado su nombre.

Zeryl se acercó a él.

Zeryl: —¿Estás bien?

Susurró preocupada por su amigo, que tenía la piel más pálida de lo normal.

Zeryl: —Te quedaste rígido.

Zøan asintió, aunque el pecho todavía le ardía bajo la máscara.

Zøan: —Sí… solo fueron los nervios.

Mintió.

Knüt lo observó un segundo de más.

Knüt: —Zøan.

Llamó con voz peligrosa.

Knüt: —Deberías saber que como hijo del jefe, tendrás que ser el más atento.

Zøan tragó saliva.

Mientras el grupo retomaba la marcha, él no pudo evitar mirar atrás.

Entre los árboles, donde la oscuridad era más densa, algo parecía observarlo aún.

Y por primera vez, el bosque no se sintió como un hogar.

Al llegar a la aldea, Brócon recibió a los jóvenes.

Brócon: —¿Cómo les fue, muchachos?

Preguntó este sonriendo mientras abrazaba a los jóvenes.

Un cazador suspiró y miró a Brócon mientras dejaba todas sus armas.

Cazador: —Pésimo.

Brócon lo miró dudoso por lo que había dicho.

Brócon: —¿Por qué?, ¿qué fue lo que pasó?

Cazador: —Ninguno murió.

Dijo mientras miraba a Brócon y luego se iba, dejándolo solo con los jóvenes.

Todos se rieron y Brócon también.

Brócon: —Bueno, es una pena que no hayan experimentado el verdadero miedo. Vengan, hoy los pequeños sabrán su género secundario.

Todos asintieron y fueron hacia la gran fogata que había en el medio, donde toda la tribu estaba reunida para la ceremonia.

Brócon sonrió mientras los jóvenes se acomodaban alrededor de la fogata.

La chamana y abuela de Zøan se paró en medio de la fogata, levantó su báculo y anunció en voz alta.

Chamana Nöra: —Llegó el día en el que las futuras generaciones sabrán su rol en esta tribu.

Toda la tribu gritó en vítores y aplaudían felices.

La chamana extrajo las especias sagradas y las arrojó al fuego, dando inicio a la ceremonia.

Con movimientos lentos, trazó círculos con sus manos alrededor del humo espeso y proclamó:

Chamana Nöra: —Joven Nŭrk de la familia Lêtỳ.

Al escuchar su nombre, la multitud estalló en vítores, animando al joven.

El joven de 15 años se levantó de su asiento y se dirigió para quedar enfrente de la chamana.

Nöra agarró un poco de carbón e hizo un signo en la frente del muchacho y cerró los ojos unos momentos antes de anunciar:

Chamana Nöra: —Alfa.

Los gritos de alegría y los aplausos se alzaron entre la gente.

Así pasó hasta que 15 jóvenes tuvieron su género secundario.

Ocho betas, cuatro alfas y tres omegas.

Ahora la música estalló, los pies golpearon la tierra y la tribu celebró la bendición del bosque con alegría.

Zøan miraba cómo su amiga estaba tocando la flauta junto a otros jóvenes.

El joven solo se mantenía sentado mientras veía a todos reír, bailar y charlar.

La fogata iluminaba el claro en medio de la noche.

Su luz danzante rompía la oscuridad, mientras el humo se mezclaba con la gente y las chispas se alzaban con más fuerza.

Zeryl se sentó al lado de su amigo y le golpeó el brazo juguetonamente.

Zeryl: —Oye, pequeño, has estado raro todo el día, ¿qué me estás ocultando que no me has contado?

Zøan miró a su amiga y se rió por lo bajo, ella jamás dejaba pasar nada y lo conocía demasiado bien.

Zøan: —Solo es un sueño que tuve, no es nada importante.

Zeryl miró a Zøan como si estuviera escaneándolo.

De repente, una voz llamaba a Zeryl para que viera algo.

Zeryl: —¿No te molesta que vaya, Zøan? Si no quieres, puedo quedarme.

Zøan: —Ve tranquila, yo puedo quedarme aquí.

Zeryl abrazó al chico y le entregó una gran sonrisa.

Zeryl: —Volveré pronto, lo prometo.

Expresó mientras se levantaba y dejaba a Zøan solo ahí sentado.

El chico estaba mirando la fogata hasta que empezó a escuchar voces, como si lo estuvieran llamando.

Miró alrededor buscando la extraña voz.

Hasta que volvió a escuchar esa extraña voz

  y cuando volteó hacia el bosque...

Una criatura lo estaba mirando fijamente.

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Es mi primera vez escribiendo una historia, escribí solo 1659 palabras,supongo que estab bien para ser mi primera vez.

Talvez tendré el siguiente capitulo el lunes,oh el otro miércoles,no lo se.

También querría saber si podrían opinar,si no les gustó esto,oh si sienten que falta algo en la historia,me lo tomaré bien porque asi me ayudaría a mejorar en esto.

Y muchas gracias por tomarse el tiempo de leer,les prometo que en el siguiente capitulo empezará todo el desastre.

Aquí me despido.