PRÓLOGO
PRÓLOGO
Todos somos relativos, pero a esta edad somos predecibles ante los ojos de los "perfectos" humanos. Hablan mucho de lo rebelde que llega a ser un adolescente, pero ellos tampoco escuchan o simplemente no dan validez a lo que pensamos a esa edad, ya que “todos pasamos por lo mismo”. Pero, ¿en realidad es así?
Todos somos relativos, pero a esta edad somos predecibles ante los ojos de los perfectos humanos; no todos pasamos por lo mismo. Hay quienes se drogaron, alcoholizaron o prostituyeron; incluso hay quienes se privaron de la vida o de la comida. Es claro que no todos pasamos por lo mismo, pero la gente decidió ponernos a todos bajo ese microscopio.
Puede que tú hayas tenido una adolescencia “normal”, pero en el fondo hay quienes han vivido en 15 años lo que una persona vive en 30 años. Hay quienes, debido a su carencia de afecto, deciden tener relaciones sabiendo que aún no están listos; dentro de estos están quienes lo disfrutan y quienes solo fingen que les gusta para no tener que dar explicaciones de por qué no sienten “nada”. Incluso hay quienes ya fuman, beben o se drogan para olvidar problemas familiares o escolares; suena algo imbécil, pero solo les bastan esas pequeñas horas de felicidad para poder seguir viviendo en su amarga y oscura realidad.
Todo es relativo. Quizás no tuviste un vicio, pero quizás te asomaste por la puerta de un TCA. La mayoría ha tenido bulimia; aun sabiendo que no eliminan ni la mitad de lo que han comido, están dispuestos a salir con los ojos llorosos del baño para tener esa tranquilidad. Los que tuvieron anorexia, aun sabiendo que morirán tarde o temprano, prefieren morir esbeltos y bellos a seguir gordos, pero terminan perdiendo su belleza y su vida.
A lo largo de toda nuestra vida hemos sido adolescentes, quizás no tan extremistas como los ya mencionados, pero todos fuimos juzgados bajo el mismo microscopio. Parece no importarles la razón de las acciones ni la causa de ese pensamiento; no les importa saber que todo es acumulativo. Ni siquiera a los mismos adolescentes suele importarles lo que les pasa; prefieren tragarse su dolor a ser juzgados por gente con supuesta superioridad.
Todo es una cadena; hay varios tramos que te llevan al final y cada uno de ellos tiene su razón, su motivo de estar ahí. Pero para llegar al final, hay que ver el inicio.