Capítulo 1
Dick
-Necesito que la vigiles.
Bruce no suele llamarme por cosas simples, mucho menos me pide que lo vaya a ver a Gotham.
Su petición me desconcertó bastante. La Baticueva estaba en silencio salvo por el constante zumbido de las computadoras. Frente a nosotros una fotografía de una chica joven sentada en el suelo rodeaba de varios perros. Cabello oscuro y largo, ojos verdes y una sonrisa bastante casual.
No se ve peligrosa.
No parece importante.
No está dentro del contexto de peligro para que Bruce me haya pedido que la vigile.
-¿Qué hizo? -pregunto.
-Nada.
Eso me hace fruncir el ceño.
-¿Testigo de algún crimen?
-No.
-¿Amenazada?
-No.
Entonces me cruzo de brazos.
-Bruce, voy a necesitar más información si quieres que vigile a alguien de la nada.
El teclea algo en la computadora y al instante aparecen registros médicos incompletos, actas sin apellido, vacíos de información antes de los tres años. Todo esto para señalar un archivo viejo con un nombre que reconozco de investigaciones pasadas.
Adrián Marlowe.
Ese nombre si me suena.
Asociado a la liga de asesinos, desaparecido. Sospechoso de participar en un proyecto que bruce investigó hace años y que nunca pudo resolver.
-Caso Marlowe -digo. -pensé que ese asunto estaba muerto.
-Lo estaba. Hasta que la liga de villanos empezó a buscarla. -bruce me mostró unas grabaciones de las cámaras de seguridad de Gotham, es verdad, en las grabaciones se veía a ella regresando a lo que parece ser su apartamento y alguien le sigue el paso.
-¿Por qué?
Bruce piensa un poco, al parecer él tampoco lo tiene muy claro.
-Al parecer ella es la única testigo que quedó viva de ese proyecto.
La vuelvo a mirar en la pantalla.
La chica de los perros.
-¿Ella sabe algo?
-Nada, al parecer un día de la nada apareció el las puertas del orfanato de Gotham a la edad de tres años, nunca la adoptaron.
Silencio.
Eso parece más difícil que nada.
-Quiero que la vigiles. No es problema, ella vive en Bludhaven, está en la universidad.
-¿Cómo Nightwing?
-Como Dick Grayson.
¿A qué se refiere?
-Bruce, yo no soy niñero. Además sabes que recientemente entré a la policía de Bludhaven.
-No es una niña. Tiene veintidós años. Estudia ingeniería Bio médica, trabaja medio tiempo en el centro de adopción de mascotas. Vive sola, sin familia y sin apellido legal.
Con esa información sigo pensado que ella esté relacionada con la liga de asesinos.
-No quiero que la sigas desde las sombras, quiero que estés cerca. Se parte de su rutina sin que ella sospeche.
Lo miro fijamente dándome cuenta de lo que implica.
-Tengo que mentirle.
-Si.
-Y ser parte de su vida.
-No.
Me reí irónico.
-Bruce, las personas así se conocen y forman parte de su círculo social.
-Actúa como Dick Grayson, piensa como Nightwing.
No se si estoy dispuesto a mentirle así a alguien.
Las universidades de noche no se sienten académicas.
Demasiado silencio, pocas luces encendidas en las aulas y laboratorios y el eco de mis pasos es el sonido que predomina.
Subió las escaleras del edificio de ciencias biomedicas con mi placa de policía visible en el cinturón, no la necesito realmente.
Si no por qué hoy es mi coartada.
Bruce tenía razón. Su rutina es exacta.
Martes y jueves se queda hasta tarde en el mismo laboratorio.
Y ahí está.
La observo a través del vidrio del 3B.
Sola.
Inclinada sobre una mesa, observando algo bajo un microscopio. Tiene el cabello recogido en un moño improvisado y unos lentes que se resbalan por el puente de su nariz, tiene unos pequeños auriculares puestos. Su concentración en absoluta que me atrevo a decir que no sabe lo que pasa a su alrededor.
A simple vista no parece alguien que esté ene la mira de la liga de villanos.
Tiene el aspecto de un adulto joven preocupada por exámenes y prácticas.
Entonces sin voltear, habla.
-Si vas a quedarte viendo, al menos toca la puerta. Me distraes.
¿Cómo...?
Ella levanta la mirada hacia el reflejo del vidrio y me ve ahí.
No parece asustada, más bien fastidiada.
Se levanta y abre la puerta.
-¿si?
Me aclaró la garganta.
-Oficial dick Grayson. Policía de Bludhaven.
-¿Pasa algo?
-No. Nada malo, estamos haciendo rondas preventivas por el campus. El personal de seguridad reportó que aún había alguien en este piso.
Miro el reloj de la pared.
Frunció el ceño.
-Genial, se me hizo tarde.
Su tono es seco, pero no hostil.
-¿Siempre te quedas hasta esta hora?
-Cuando un experimento va bien, sí.
Me observa con atención. Evaluando si estoy ahí por rutina... o por algo más.
Es perceptiva. Mucho.
-¿Estoy en problemas?
-Para nada. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien y recomendarte no quedarte sola tan tarde.
Ella cruza los brazos.
-¿Eso es una recomendación general o específica?
Directa.
Demasiado directa.
-General -respondo sin dudar.
Silencio.
Me mira de arriba abajo.
No intimidada.
Analítica.
Bueno, oficial Grayson, gracias por su preocupación. Prometo sobrevivir la noche.
Tiene un humor seco que no combina con el ambiente clínico del laboratorio.
-¿Qué estudias? -pregunto, mirando el equipo sobre la mesa. Fingiendo que no lo sé.
-Ingeniería Biomédica.
-Interesante carrera.
-Supongo que si. Pues gracias por la visita, oficial. Supongo.
Está cerrando la conversación.
De forma educada, pero clara.
Doy un paso atrás hacia el pasillo.
-Si vuelves a quedarte tan tarde, al menos avisa a seguridad. Para que no crean que te olvidaron aquí.
-Anotado.
Hago una pausa.
No debería decir nada más.
Pero digo:
-Cuídate, Elena.
Ella se queda quieta.
-No recuerdo haberte dicho mi nombre.
Maldición.
Demasiado rápido.
-Está en la lista de registro del laboratorio -improviso señalando una hoja pegada junto a la puerta.
Ella voltea a verla.
Ahí está.
Su nombre escrito.
Solo Elena.
Sin apellido.
Vuelve a mirarme.
No convencida.
Pero tampoco alarmada.
-Qué observador.
-Parte del trabajo.
Me voy por el pasillo con la sensación incómoda de que esta chica nota demasiado.
Y mientras bajo las escaleras, entiendo algo que Bruce no mencionó.
Esto no va a ser difícil porque ella esté en peligro.
Va a ser difícil porque ella es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta cuando algo no encaja.








