#1: Amor y Guerra entre Humanos y Kree

En el interior de un reconstruido crucero de guerra kree, un ejército de lo más extraño se encontraba viajando hacia Hala, el planeta capital del Imperio Kree. Odín y Thor, dos de los dioses más poderosas de la Tierra, habían traído consigo a 900 einherjar, los guerreros nórdicos caídos en batalla. La Justice League, liderada por Superman, se había aliado con Los Avengers, liderados por el Capitán América. El Imperio Kree habia intentado invadir la Tierra, pero habían logrado ser repelidos. Ahora eran el llamado Ejército de Midgard quienes llevaban la guerra contra aquel imperio alienígena. Y en los pasillos de aquella nave, un soldado kree caído en desgracia y una militar humana bendecida con poderes más allá de la imaginación caminaban lado a lado mientras conversaban, poniéndose al corriente.
—Entonces —habló Carol—. ¿ Mar-Vell es tu nombre de pila y no un apodo?
—Así es —exclamó Mar-Vell—. Espera. ¿Te nombraste Miss Marvel porque creías que era mi apodo?

—Ajá —dijo la mujer entre risas—. Creí que era algo así como Superman o Green Lantern. Ahora me siento tonta.
—Si te sirve de consuelo, eres una mujer maravillosa.
Ante aquella afirmación, Carol entrecerró los ojos mientras una sonrisa picara se iba formando en sus labios.
—¿Me estas coqueteando?
—¿Qué? ¡No! —exclamó contrariado el héroe kree—. Lo decía porque es la primera vez en la historia que se da una cruza genética perfecta entre ADN kree con otra especie.
—Si esa es tu forma de decirme que soy hermosa y poderosa, pues lo aceptó —dijo Miss Marvel, divertida por las reacciones de su contrario.
—Pues sí eres poderosa. No sé si tan poderosa como un Súper Kree de pura sangre, pero poderosa eres.
—Pues estoy segura que puedo seguirte el ritmo, si a eso te refieres.
Carol se detuvo frente a la puerta de su habitación, cruzando los brazos bajo sus generosos pechos como si de esta forma pudiese resaltarlos.
Mar-Vell notó aquella actitud, pero no sabia como reaccionar correctamente ante esto. Ciertamente las actitudes de coqueteo e interés sexual de los humanos era algo que no había terminado de entender en su estancia en la Tierra. La reproducción kree, aunque muy similar a la humana, no estaba tan guiada por sus gustos y placeres.
—No voy a pelear contigo, Carol —dijo Mar-Vell, intentando hacerse el desentendido de aquella situación.
—Eres muy inocente —dijo Carol mientras abría la puerta de su cuarto—. Me refiero a otro tipo de ritmo.
Miss Marvel tomó de la ropa al capitán, y lo jaló hacia si misma para ingresarlo en la habitación. La mujer básicamente arrojó a Mar-Vell sobre la cama, mientras encendía las luces de la habitación. Sin dejar de mirarlo, cerró la puerta detrás de ella y le programo el seguro. La rubia observaba al varón con una creciente lujuria en su mirada, mientras se mordía el labio inferior como quien observa un bocado al cual estaba a punto de devorar. El fibroso cuerpo de Carol estaba rebozando de testosterona, lo cual ciertamente había provocado un gran aumento en su libido.
—Desde que desperté con estos poderes, me he sentido extraña —afirmó Carol, sosteniendo los bordes inferiores de su leotardo para jalarlo hacia arriba, marcando notablemente su vulva—. Al principio creí que era mi cuerpo acostumbrándose al poder que tengo dentro, pero después entendí que era algo diferente. No sé cómo explicarlo, así que solo diré que desde que obtuve estos poderes me siento más... caliente, que lo usual.

—¿C-Caliente?
—No te hagas el tonto, Mar-Vell —exclamó Carol—. Te he deseado desde que te presentaste como un humano, y mucho más cuando mostraste tu verdadera forma. Me diste estos poderes, me llenaste de un calor que me quema desde adentro, y te fuiste dejándome con las ganas. Eso merece un castigo.
Carol se subió encima de Mar-Vell, aplastando sus grandes pechos contra el fuerte torso del varón. Y sin pedir permiso le plantó un apasionado beso en los labios, tomándolo con cierta ferocidad del rostro.
El kree se sorprendió de sobremanera, pues aquellas demostraciones tan pasionales no eran propios de los kree. Ciertamente lo habían hecho en un pasado lejano, pero según ellos ya habían dejado atrás aquellos "instintos bajos y primitivos". La reproducción no era un acto sexual para disfrutar, sino un medio para la procreación bajo un escenario lógico y controlado. Él sabía que los humanos eran diferentes en ese aspecto, pero nunca había comprobado cuanto.
La lengua de Carol no tardó en recorrer la boca de su contrario, como una feroz intrusa que avanzaba sin importarle nada más que encontrar un tesoro. La pelvis de la mujer se frotó con fuerza contra la del varón, sintiendo como una creciente erección se formaba en los pantalones de este. Carol rompió el beso, y sus labios atacaron inmediatamente el cuello del guerrero kree. Con besos apasionados y salvajes, la boca de la mujer fue descendiendo por el torso de Mar-Vell. La respiración del soldado se fue acelerando mientras las manos de Carol desabrochaban hábilmente el cinturón del guerrero. Bajando su pantalón, dejo libre el grueso miembro del varón.
—Veo que tienes algo para mi —dijo Carol, descendiendo hasta quedar con su rostro frente a aquel miembro alienígena.
El pene del kree era ligeramente diferente al de los humanos. El glande no dejaba atrás el prepucio tras la erección, puesto que este último no existía. De hecho, la textura y el color del glande no se diferenciaban del resto del tronco del pene. A Carol, este detalle le pareció hasta cierto punto gracioso. Sin embargo, el pene del soldado no era ningún chisto. Ciertamente no era tan largo, pues apenas alcanzaba los trece centímetros, pero de ancho poseía seis centímetros lo cual le dotaba de casi diecinueve centímetros de circunferencia, los cuales se veían acentuados por las gruesas venas que lo recorrían. Aquel miembro exageradamente grueso provocó que la mujer se relamiera los labios, hambrienta por los deseos de llevar aquella carne a su boca.
—Nunca había visto un pene así —dijo la mujer, frotándolo contra su rostro en una actitud totalmente lasciva—. Es tan... misterioso. No sé si podre tragármelo, pero quiero averiguarlo.
—No, no tienes que hacerlo si no quieres —dijo Marvel, notablemente agitado y algo ruborizado. Él, quien se había enfrentado a diferentes enemigos a lo largo de su carrera, y había visto algunos de los horrores que el cosmos podía ofrecer, sentía cierto temor y vergüenza por lo que estaba pasando. Era un gran soldado y héroe, pero un amante sin experiencia alguna.
—Quiero hacerlo —exclamó con gran autoridad la fémina—. Y voy a hacerlo.
Carol sujeto con firmeza aquella polla alienígena, y cual si fuera una paleta de helado de dio una lenta lamida, usando tanto de su lengua como le fuera posible. Una y otra vez, la lengua de la mujer se frotó por aquel miembro palpitante y caliente, cubriéndolo con su saliva. La mano derecha de la mujer empezó a moverse de arriba hacia abajo, mientras sus carnosos labios se dedicaban a besar con inmensa lujuria la cabeza del pene, dejando marcas rojas en este. El Capitán Marvel jadeaba y respiraba de forma irregular, siendo víctima del gran placer que aquel acto tan prohibido y perverso le propiciaba. Por unos momentos, no pudo evitar pensar si habría krees que en secreto practicaran estas actividades. Y mientras sus manos se cerraban con fuerza sobre las sabanas, la boca abierta de la mujer hacia presión contra su miembro. Los carnosos labios de Carol luchaban por abrirse lo suficiente, sintiendo como si piel se iba estirando poco a poco. Aquello ciertamente era una sensación incomoda, pero el orgullo de la heroína no le permitía cesar en sus intentos. Cerrando sus ojos, afirmó su agarre sobre las piernas del varón y siguió empujando su cabeza hacia abajo. Pequeñas lágrimas escapaban de sus ojos, pero poco a poco iba cumpliendo su perverso deseo. Marvel observó con asombro como el rostro de la mujer finalmente choco contra su pelvis, provocando que ella abriera sus ojos. Respirando de forma entrecortada, la mujer lo miro con una mezcla de orgullo y lascivia que impacto al soldado. Incluso, podría jurar que ella intento sonreír.
Miss Marvel elevó su cabeza, empezando a retirar gran parte de aquel miembro de su boca, pero cuando llegó a la parte más alta, empezó a descender nuevamente. Poco a poco, los movimientos se iban haciendo más rápidos y feroces, mientras su mandíbula y labios se iban acostumbrando. El Capitán Marvel no podía ocultar el gran placer que aquella acción le provocaba, y sus gemidos eran prueba de esto. Su cuerpo se tensionaba ante aquellas emociones nunca antes experimentadas. Por su parte, Carol también dejaba escuchar sus gemidos ahogados, mezclados con los obscenos sonidos producidos por estar chupando el pene del guerrero alienígena. El maquillaje de sus ojos se iba corriendo poco a poco, mientras una gran cantidad de saliva se bañaba aquella verga que tanto había deseado, y caía hacia la pelvis y piernas del varón. En cada estocada, aquel miembro golpeaba la campanilla de Carol e ingresaba en el terreno de su garganta. Sin embargo, la fémina no se detenía ni aminoraba el ritmo. Mar-Vell tembló levemente, y arqueo su espalda mientras dejaba salir un gemido ronco, liberando un fuerte orgasmo. Carol hundió su rostro contra la pelvis del varón, recibiendo aquel orgasmo directamente en la garganta. Empezó a toser un poco, pero se mantuvo firme en su posición hasta que las cargas de esperma terminaron. Elevando su cabeza, aquel grueso miembro termino por caer a un costado, aun palpitante y húmedo. Carol respiro hondo, recuperando el aire que se había prohibido con la felación.
—Tu semen... es un poco más espumoso que el de los humanos.
—Eso... ¿es malo?
—Solo es más difícil de tragar —dijo Carol con una gran sonrisa de excitación—. Pero no imposible.
Miss Marvel sujetó los bordes del área torácica de su leotardo, y los empezó a aproximar. Con esta acción, dejo sus grandes senos al descubierto. La areola no era muy grande, pero sus pezones sí y estos se encontraban extremadamente duros. Luego, prosiguió con la parte del leotardo que cubría su entrepierna, moviéndola a un costado. La húmeda vagina de la heroína quedo expuesta, mostrando un leve vello púbico del mismo color que su cabello. La mujer se acomodó sobre su amante, empezó a restregar su vagina sobre el grueso miembro del varón, para provocarlo. Las caderas de la rubia se movían de adelante hacia atrás, frotando de esta manera desde los testículos hasta el final de aquella polla, que pronto recuperó su poderosa erección.
—C-Carol...
—No te preocupes, Mar —exclamó la mujer, entre jadeos—. Nunca tome una verga como esta, pero creo que podre manejarla.
—Yo, nunca hice esto —admitió con cierto grado de vergüenza y rubor en su rostro—. Sé que ustedes, los humanos, son más liberales en cuanto al sexo. Pero los kree...
—Shhh —expresó Carol, colocando un dedo sobre los labios del varón—. Tranquilo. Sé un buen chico y deja que mami se encargue, ¿sí?
Miss Marvel tomó con una mano el miembro de su amante, y elevó sus caderas para tener cierto margen para actuar. Primero presiono la cabeza de este contra su clítoris, frotándolo lentamente pero con cierta fuerza como si de un consolador se tratase. Carol recurrió a ese juego previo unos instantes, aumentando aún más la excitación que ya traía encima. Cuando finalmente lo dejo en la entrada de su vagina, empezó a moverse lentamente de arriba hacia abajo sin llegar a una penetración real. Su lubricada vagina se iba dilatando más y más con aquel ejercicio, a tal punto que pronto empezó a introducir por partes aquel venoso miembro. El Capitán Marvel trataba de mantenerse quieto y nivelar su respiración, sintiendo el calor de aquel mojado coño envolver poco a poco su miembro. Sentía algo de nervios por aquella situación, pero confiaba en que Carol sabría manejar bien lo que ocurriera. Por su parte, Danvers se mantuvo de ojos cerrados y mordiéndose en labio inferior, apoyando sus manos sobre las caderas del varón mientras continuaba con su descenso al placer y el extasías. Y sus ojos se abrieron de golpe, cuando la pelvis del varón impacto contra la suya, confirmando que la penetración había sido total.
—Te lo dije —aseguró con una sonrisa agitada—. Te dije que podría manejarlo.
La mujer afirmó su agarre sobre el varón, y poco a poco empezó a elevar sus caderas para volverlas a descender. Sin embargo, Carol sentía algo diferente a las otras veces que había tenido sexo antes de obtener sus poderes. Ahora sentía en su vagina una sensación familiar a la que sentía en sus manos cuando estaba a punto de disparar energía. Era un calor que iba subiendo en intensidad y provocándole ciertas cosquillas placenteras. Y aquello hizo que clavara sus uñas en la piel de su amante, mientras sus caderas iban marcando un ritmo cada vez más rápido. Mar-Vell gemía con fuerza, sintiendo su miembro se apretado por las contracciones de aquella vagina cada vez más caliente, y sus propios testículos chocando contra el firme trasero de la humana. El varón recorría con sus ojos la hermosa figura de Danvers, observando las muecas de placer de su lujurioso rostro y como sus pechos rebotaban de arriba hacia abajo sin parar. Los sentones de Miss Marvel se aceleraban mientras sus gemidos se descontrolaban, sin importarle si alguien la escuchaba o no. Carol apoyo sus manos a los costados del varón para empezar a recostarse encima de él dejando sus jugosos senos próximos al extasiado kree. Tal vez fueron los instintos primitivos apoderándose de él, pero no tardó mucho en llevarse uno de aquellos pechos a la boca, empezando a chuparlo y lamerlo de forma algo desesperada. El soldado rodeo las caderas de la mujer con sus brazos, mientras su lengua se dedicaba a luchar intensamente contra aquel duro pezón que ahora se encontraba preso en su boca. Carol lo tomó del cabello para presionarlo contra su seno, mientras el calor en su vagina se volvía deliciosamente insoportable. Las venas del pene de Mar-Vell se inflamaban mientras parecían llenarse de la próxima carga de semen, la cual tanto era deseada por la mujer. Miss Marvel no soportó mucho más y soltó un feroz grito de placer, permitiéndose liberar un orgasmo poderoso y extenso. Aquel era más similar en cantidad a un squirt que a un orgasmo convencional, y por esto término empapando en aquel liquido la pelvis y piernas del varón. El Capitán Marvel también llego a su clímax, expulsando una gran cantidad de semen dentro de su amante, el cual se mezcló parcialmente con el orgasmo de esta.
Ambos amantes quedaron rendidos sobre la cama, intentando recuperar el aire mientras la mezcla de ambos orgasmos escapaba del coño de la mujer, manchando todo a su paso.
—Espero que hayas disfrutado tu primera vez, Marv —dijo con una sonrisa cansada la mujer.
—Nunca me imagine vivir algo tan... intenso —confesó el héroe.
—Y solo fue el principio —admitió la mujer—. Me he estado aguantando estas ganas mucho tiempo, así que para recompensarme me vas a tener que follar todas las noches antes de que lleguemos a tu planeta.
—¿T-Todas las noches? —preguntó con cierta sorpresa, volteándose a verlas.
—Por supuesto —respondió Carol, tomando al hombre del rostro y dándole una lamida a los labios—. ¿Crees estar a la altura del reto?
El kree quedó conmocionado por aquello. Sin duda le sorprendía el nivel de lujuria y pasión que los humanos eran capaces de alcanzar. Y ese nuevo panorama, le hizo sonreír.
—Acepto gustoso.
Mientras tanto, en la habitación de al lado, se encontraba un desvelado Tony Stark mirando al techo con las manos cruzadas sobre su pecho.
—Estos dos no me van a dejar dormir.⁸








