U.V.M.F: "El comienzo de una vida normal".

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Summary

Luego de haber salvado el mundo, Cristani no halló más sentido a su vida, una vida normal que había deseado en tiempos de caos ahora parecía más aburrida. Mientras ella piensa que hacer en los dos años que le quedan antes de volver con su deber, llegan nuevas emociones y nuevos problemas que deberá enfrentar...y un pasado que la persigue. "Después de todo lo ocurrido, simultáneamente volví a mi aburrida vida. Pero esta vez con un nuevo serio problema. "La universidad", sí, había salvado al mundo de un destino cruel y demasiado surrealista. Pero ahora que todo había culminado, volvía a ser la misma chica de antes con otras responsabilidades que proteger el mundo..." —. Cristani Cartis

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Meses después.

¿Después? ¿Qué pasó? En realidad nada. Solo volví a mi vida aburrida de siempre.Luego de graduarme, me despedí de mis pocos amigos y volví a casa. Ahora sin ningún peso sobre mis hombros extrañamente, extrañé esos días ajetreados. Extrañé sentir mi cabeza por explotar, pero luego me reprendí a mi misma pues era lo que deseaba, este presente lo había deseado tanto que dolía. Y ahora la paz reinaba, sin embargo no me sentía tan bien como supuse sentirme en el pasado al terminar esa época desastrosa. Al menos en ese entonces tenía una razón para seguir avanzando, un objetivo por que luchar y ahora, no quedaba más.

Un pequeño vacío se instaló en mi pecho cuando me despedí de los chicos, aunque entendía que todo estaba siguiendo el curso normal de la vida, aquella opresión no se fue incluso después de llegar a casa. Entonces entendí que seguía siendo un ser humano con emociones y sentimientos. Una adolescente intentando adaptarse a los cambios que la vida le imponía.

Los meses pasaron tan rápido que antes de siquiera pensarlo, me olvidé que mi futuro seguía estando en mis manos y la universidad era parte de ella o quizás algo. Lo pensé, dí vueltas en la cama todas las noches, suspiré cada minuto, en cada rincón de la casa buscando que profesión estudiar o que hacer con mi vida después. Debo admitir que la historia y la filosofía eran dos disciplinas que realmente llamaban mi atención, pero pensándolo bien, los últimos acontecimientos podrían causar algún problema si decidiera tomar clases de aquello o tal vez hacerme hablar de cosas inexistentes para las personas a mi alrededor que olvidaron lo que ocurrió. Luego de debatir entre la literatura y los idiomas, me decidí tomar un tiempo libre para pensar con tranquilidad.

De ese modo me tomé un año para pensar que podría estudiar, y también para disfrutar de la nueva era de tranquilidad que me brindaba la vida.

Los meses transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos. La navidad se sentía cerca, muy cerca para ser sincera. El mundo hablaba de ello todos los días y Melanie me enviaba cada día un mensaje proponiendo que quería hacer una pequeña fiesta para reunir a todos nuestros excompañeros de la clase. En nuestro grupo de chat de amigos hecho por ella, no hubo repuestas, ni de Henry, menos de Sophia. Fue como si se hubieran esfumado del planeta sin dejar rastro, aunque yo lo sabía, ellos estaban ahí fuera. Luchando o deshaciendose de los pocos inmortales que habían quedado. Estaban ocupados en sus propios trabajos y en su vida como estudiantes de alguna universidad, y que no tenían tiempo para responder o para acordarse de Melanie.

Revisé los mensajes en privado que Melanie me enviaba, pero no respondí a ninguno.

Las semanas antes de la navidad mantuve mi mente ocupada en diferentes cosas para no pensar en la invitación de Melanie que al fin decidió hacer esa fiesta invitando a todo mundo.

Por mi parte, había encontrado un trabajo en el pueblo. En una veterinaria donde atendía a los que llegaban. Ciertamente no era un gran trabajo, pero era lo que me hacía olvidar parte de los nuevos problemas de ser un adulto. El dinero que recibía cada quincena la mitada lo guardaba y otra mitad lo utilizaba para ayudar en la casa aunque nunca fue necesario mi ayuda, porque al final ese dinero terminaba siendo para mi pequeño hermano y prima.

Un lunes mientras salía del trabajo recibí una llamada de Melanie. La primera en meses.

¡Cris! ¿Cómo estás?

Fue lo primero que pregunta, su voz siempre llena de energía y emoción al volver a hablar con alguien cercano. Mi respuesta no fue la mejor, ni tampoco la peor puedo asegurar. Tal vez porque todavía estaba luchando por aceptar las emociones que sentía cada vez que recibía un "Hola" de esa chica.

— Todo va bien. —

Fue lo que recibió, siempre sin emoción y con un toque de desinterés. Que claramente no era cierto. En ese momento mis expresiones luchaban por no mostrar una sonrisa tonta.

Te extrañé.

Agrega sin darme tiempo de acostumbrarme a todo el revoltijo que se hizo en mi cabeza por su llamada, solo alcancé a responder un "Ah". Era consciente de que no era la mejor manera de empezar una conversación y que tampoco la mejor para responder. Un silencio se instaló entre las dos por varios segundos, segundos que me parecieron eternos. Luego una suave y baja risa se escuchó al otro lado de la línea, no supe si fue de alegría o de tristeza pero para mí fue nostálgico volver oírlo después de un tiempo.

Ha pasado un tiempo.

Suelta después de reírse, suspiré suavemente tratando de que no atravesara y llegara a ella.

— Así es. —

Aseguré estando de acuerdo a sus palabras, esa tarde tan común en la cual yo siempre atravesaba la calle llena de charcos y el frío viento, por primera se sintió diferente. Quizás por esa llamada repentina o por mis pasos lentos intentando que esa conversación durara un poco más aunque no supiera cómo hacerlo.

Es bueno volver a escuchar tu voz.

Su tono esta vez fue lleno de tristeza y no lo admitiría pero tampoco mentiría, yo también la extrañaba. Extrañaba sus locuras, sus risas y su drama.

Apenas unos meses y la necesidad de volver a verlos se hacía más fuerte con cada día que pasaba.

¿Me extrañaste?

Volvió a preguntar, sabía que estaba haciendo el esfuerzo de no llorar en ese momento. Así que en vez de admitir que también la extrañaba, respondí en un tono seco.

— No. —

Otra risa escapó de ella, pero más bajo y pronto esa risa se volvió un sollozo. Y estaba llorando.

Sabes que no eres buena mintiendo.

Dijo entre los pequeños sollozos que intentaba suprimir.

— Lo siento, soy una llorona. —

Admitió, pero no recibió ninguna respuesta mía esta vez. Lo sabía, yo no hablaría hasta que sus lágrimas dejaran de caer. Otro silencio que duró varios minutos volvió. Mientras tanto, con el móvil todavía en mi oído, llegué a casa. Entré antes de cerrar la puerta con cuidado, luego me dirigí a mi habitación con pasos lentos.

— Vendrás, ¿Verdad? —

Trató de no quebrarse ante su nueva pregunta, el suave sonido de la puerta de mi habitación cerrarse sonó. Dejé mis cosas sobre mi escritorio y me quité mis zapatos. Y por último me dejé caer sobre la cama.

— ¿A dónde? —

Pregunté mirando el techo, ella tomó fuertemente aire antes de expulsarlo con un gran suspiro.

— A la fiesta de diciembre. —

Y de nuevo volvía con el mismo tema de semanas atrás, no es que no quisiera ir. Simplemente me sentía algo incómoda con ello, ya ni siquiera sabía cómo comportarme al volver a verla, además ni siquiera estaría nuestro grupo de amigos completo.

— Estarán. Solo si tu vienes. —

Dice después de recibir mi silencio como respuesta.

— No lo sé, Melanie. He estado un poco ocupada últimamente. —

Ni siquiera sé de dónde saqué aquellas agallas en decir una mentira piadosa, pero supongo que fue necesario.

— Ven, por favor. Nosotros también queremos verte.—

La mención de ese "nosotros" extrañamente creo un calor en mi pecho, volver a escuchar que todavía existía un "nosotros" aliviaba mi mente. Saber que nuestra amistad no se vería afectada incluso con la distancia impuesta era bueno, muy bueno.

— ¿Cuándo será? —

Me atreví a preguntar sin estar del todo segura de poder asistir a esa pequeña convivencia.

— La próxima semana. En mi casa, a las 6 de la tarde, aunque supongo que tardarán en llegar. —

Responde volviendo a esa emoción anterior.

— Lo pensaré. —

— Tienes que venir. —

Insiste como siempre, cada respuesta suya, cada palabra es un recuerdo nítido de que la conozco a la perfección.

— ¿Los llamaste? —

Pregunté cambiando de tema para no seguir hablando de lo mismo.

— Sí, ¿no viste los mensajes en nuestro grupo? —

— No he tenido mucho tiempo de hacerlo, además el grupo ha estado muerto desde hace meses. —

Y ella rió conociendo mi personalidad desinteresada cuando se trataba de enviar mensajes, aquello no era lo mío.

— Puedes revisarlo, los chicos intentaron convocarte y tú nunca respondiste. —

Solté un pequeño suspiro mostrando una leve sonrisa y antes de poder decir algo más, la puerta de mi habitación se abrió sin permiso dejando entrar a los demonios que estaban en casa.

— Vamos a cenar dice mamá. —

Fue Albert quien habló, caminando hacia la cama y tumbarse sobre ella como si lo antes dicho fuera solo un comentario. Rose se sentó en mi escritorio poniendo el pulgar en sus labios al saber que estaba en una llamada.

— ¿Quién es? ¿Tu hermanito? —

Pregunta Melanie después de un rato.

— Tengo que cenar, hablamos más tarde. —

— Bien, hasta luego. Te quiero. —

Se despidió y al ver que ya no diría nada más, colgué la llamada y apagué mi móvil para después salir e ir en dirección al comedor junto a los niños.