La Marca Impura

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Summary

Cuando todo lo que te contaron era solo una parte de un plan incompleto, de un engaño mal hecho... La vida tuya y de los que una vez creiste amar cuelgan del hilo de una profesia que nadie supo interpretar. Los lazos se rompen y las alianzas no son seguras. El gran arbol, el gran artifice, el vasallo de la madre naturaleza ha estado en silencio desde la gran noche... Pero hoy cuando hice arder el mundo comenzo a hablar, no con palabras sino con algo mas antiguo y etereo que el tiempo mismo. Espero que mis desiciones se justifiquen ante su llamado, por el orden debe ser restaurado.

Genre
Fantasy
Author
Kpri
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Poder Robado

El Gran Árbol estaba herido. No era savia lo que brotaba de su corteza milenaria, sino luz. Dorada, espesa, pulsante…

A mi alrededor, Helfeyra ardía. Las torres del palacio humeaban, y el aire estaba cargado de gritos, fuego y ceniza. Los Guardianes me señalaban con furia, espada en mano.

“Traidora. Monstruo. Usurpadora.”

Me mantuve firme frente al tronco más antiguo, sintiendo cómo sus raíces se removían bajo mis pies. El Árbol me llamaba.

—Sin la bendición de la reina, no puedes reclamarlo —gruñó uno de los Guardianes—. Desatarás el fin.

El fin. Qué palabra tan conveniente cuando lo que en realidad temen es perder el poder.

Sí, había sembrado caos. Cruel y necesario. Quienes conocían los secretos del consejo muy bien guardados no podían permitirme acercarme al Árbol. Se aferraban a mentiras, a profecías falsas, a un control que creían eterno.

Pero el Árbol me eligió a mí. Y no podía esperar.

—Tú no entiendes —susurró Rowand, desde la sombra de un tronco menor—. Todo lo que hicimos fue por ti… por tu seguridad.

Su voz era suave, triste, casi paternal. Mi corazón, por un instante, dudó. ¿Era posible que estuviera protegiéndome? ¿O había algo que aún no veía?

¿Dónde estaba mi madre? Necesitaba que ella confirmara que lo que hacia estaba bien, pero estos desalmados… no sé dónde la llevaron.

No hubo tiempo para más reflexión. El tronco antiguo pulsó bajo mis pies, y el caos que había traído se sintió como el preludio de algo mucho peor.

Pequeños destellos de duda atravesaron mi mente por fracciones de segundo. Momentos que ignoré, racionalicé, que dejé pasar porque confiaba en lo que me enseñaron. Pero algo, apenas perceptible, me decía que todo podría no ser lo que parecía…

Y cuando mis dedos rozaron la corteza, sabía que mi vida, el reino y todo lo que creía saber cambiaria para siempre y justo en ese instante se escuchó…

No como sonido. Como raíz atravesando pensamiento. Como corteza quebrándose dentro del cráneo.

El vínculo es impuro. Fue tomado. Debe devolverse.

El mensaje no era solo para mí.

Lo vi en sus rostros. En los Guardianes. En las hadas arrodilladas. En el terror que se extendió más rápido que el fuego.

Mi respiración se quebró.

—¿Qué significa eso? —susurré.

Lo que se robó… debe recuperarse.

El mundo dejó de arder.

Yo fui la que comenzó a hacerlo.

—No… —jadeé. Las imágenes en mi cabeza eran un remolino. Raíces. Sangre. Cosas y lugares que no reconocía.

Corrige lo que fue torcido.

Y entonces lo entendí.

No era una absolución.

Era una sentencia.

Yo ya había reclamado el poder.

El gran árbol prosiguió...

El vínculo es impuro. Fue tomado. Debe devolverse.

El silencio que siguió fue más peligroso que el fuego.

Busqué a Rowand mi padre entre el humo.

Lo encontré.

No había miedo en su rostro. Ni sorpresa.

Solo una quietud peligrosa.

Como si hubiera estado esperando ese momento.

Nuestros ojos se encontraron.

Y por un segundo —apenas uno— supe que él sabía exactamente a que se refería el Árbol.