SHOOTER | Misung [EMISIÓN]

Summary

"𝘜𝘯 𝘥𝘪𝘴𝘱𝘢𝘳𝘰, 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦. 𝘋𝘦𝘭 𝘰𝘥𝘪𝘰, 𝘢𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰. " Han Jisung es el francotirador más letal del continente. Lee Minho es el mejor combatiente de la asociación, maestro en combate físico y también... en provocar a Jisung. Ambos fueron creados para sobrevivir. Cuando un arma guardada por el gobierno es robada, sus mundos chocan de nuevo y serán forzados a trabajar juntos otra vez. ·˚ ༘₊· ͟͟͞͞꒰➳ ✧ Minsung. ✧ Capítulos largos. ✧ Mención de violencia, abusos y sustancias ilícitas. ✧ Acción/enemys to lovers. ✧ Historia 100% mía. ✧ PURA FICCIÓN. ✧ Inspirado en M/Vs "Freeze" y "Give Me Your TMI"

Genre
Action
Author
apolarys
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝐂𝐚𝐩𝐢𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟏

El ser humano, es el único animal que puede ver a los ojos a alguien de su propia especie, reconocerlo como semejante y aun así, destruirlo. Pues entre todas las especies, el humano es el único que puede matar a los suyos con conciencia de lo que arrebata, mientras otros seres matan por instinto, el sujeto lo hace con discursos y en plena lucidez, justificando hasta las masacres más crueles.

Y lo que vuelve aún más peligroso al hombre, es su capacidad de costumbre al eliminar a sus iguales.

Han Jisung no se consideraba un animal, sino una bestia. La diferencia era sencilla, el primero no tiene otra opción que ejecutar su violencia por necesidad, el segundo asesina por decisión. Y Jisung aprendió a elegir la violencia por beneficio propio.

⚊El objetivo se dirige al cuarto, mantente en posición ⚊avisó una voz por el audífono.

Ante la notificación, Jisung no demoró en despejar los pensamientos y dejar su mente en completo silencio. A veintisiete metros del nivel del suelo, de pronto el mundo calló, solo existía él y el rifle presionando contra su hombro. Suspiro, observando en la mira la puerta de la habitación aún cerrada. Para un francotirador, la paciencia lo es todo, Jisung podía permanecer horas, incluso días en la misma posición, siempre esperando el momento justo para un tiro perfecto. De pronto la puerta se abrió y entró un hombre notablemente ebrio, apegado al busto de una mujer inesperada.

⚊Mierda ⚊maldijo Han⚊. No me dijiste que venía con acompañante.

⚊Quizás se la encontró en el camino, hay cosas que no puedo predecir, amigo. ¡Solo sigue con el plan!

De un segundo a otro, Jisung pensó en la chica. Pensó en que estaría por presenciar, en primera fila, la muerte de un hombre inutil, sabía que, la sonrisa entre esos labios rojos se convertiría en una mueca de horror seguido de gritos rogando por ayuda. Luego pensó en Felix, en como esté le había dicho sin vacilar que siga con el plan.

"Al carajo" , pensó, y disparó.

Y adivino, la sonrisa de la mujer se borró y comenzó a gritar, justo como lo había imaginado. Pero mientras ocurría todo eso en la habitación de un hotel, a calles de distancia, Jisung ya se encontraba desmontando el arma para seguidamente guardarla en un bolso de guitarra, esconder su cabello y ojos bajo un gorro y salir apresurado del edificio.

⚊Salgamos de aquí ⚊dijo Jisung mientras subia al vehiculo negro que lo esperaba.

Felix, quien le había notificado cada movimiento del objetivo durante la misión, se encontraba en la parte trasera, rodeado de computadoras y pantallas encendidas las cuales empezaron a resetearse de inmediato. Tras el volante, iba Mingi, quien al verlo le regaló una cálida sonrisa antes de adentrarse al tráfico de Seúl. Jisung, quien se posicionó en el lugar de copiloto, apoyó la cabeza contra el asiento y cerró los ojos fingiendo dormir, aunque en realidad, siguió atrapado con la idea de ser una bestia, y es que no podía dejar de pensar en aquella mujer y la expresión de pánico que se le había colgado en el rostro. Puesto que Jisung, estaba seguro de haber experimentado esa sensación, sin embargo, no lograba recordar la última vez que lo hizo.

Luego de unos minutos al alejarse de la ciudad, el camino se desvió de la carretera a una ruta vacía, envuelta en árboles que se abrazaban entre sí creando un túnel. Avanzaron por ahí por un largo rato más, tanto que a Jisung realmente empezaba a sentir sueño, hasta que una estructura imponente se hizo ver delante de ellos, oculta a simple vista, y marcada con un emblema de un ave en dorado y rojo. Intercambiaron saludos con los guardias de la entrada, quienes tenían apariencia tenebrosa y cargaban armas que parecían pesadas y cruzaron sin problemas. Jisung se apresuró en bajar del vehículo, sin antes despedirse de quien había sido el conductor de su misión y agradecerle. Al girarse fue recibido por un cartel gigante el cual tenía el nombre de la organización para la cual trabajaba, la luz del atardecer ayudando a destacar cada letra.

"La Orden".

Jisung camino hacia adentro, saludando a una que otra persona que se topaba por ahí antes de entrar al elevador y oprimir el botón hacia el tercer piso. En su mente solo divagaba la idea de un café, pero luego la reemplazó por su cama y una siesta de diez horas al llegar al piso, paseo por los pasillos hasta encontrar el arsenal de armas largas y entró cerrando la puerta tras de sí. Se despojó de su chaqueta rápidamente luego de dejar el bolso de guitarra apoyado contra la pared, se sacó el gorro que ya comenzaba a calentarle la cabeza y con todo el cansancio del día finalmente se dejó caer al sillón de cuero.

⚊Sabía que te encontraría aquí ⚊dijo una voz familiar.

Jisung reconoció nuevamente a Felix, pero sin abrir los ojos lo recibió con un gruñido agotador. El rubio comenzó a pasearse por el arsenal, ya que no estaba acostumbrado a ver tantas armas, comenzó a tocarlas todas hasta quedarse con una escopeta en sus manos.

⚊Te note un poco distraído hoy ⚊comentó Felix, recibiendo un largo silencio de parte del contrario que no le molesto⚊. ¿Pasa algo?

⚊Simplemente estaba cansado ⚊respondió el contrario con una verdad a medias.

Felix dejó la escopeta en su lugar nuevamente y se acercó al ventanal, dando la espalda al castaño.

Jisung pensó por un segundo, en exponer sus pensamientos a su amigo. En contarle sobre su golpe de realidad reciente, en cómo sentía que le habían arrancado su humanidad para convertirlo en un instrumento de muerte, en que tenía miedo de que, algún día, ya no quedará nada de él detrás del arma. Sin embargo, sus palabras quedaron atrapadas en su garganta, hablar implicaría aceptar esa realidad, aceptar que si, antes de jalar el gatillo, dudó.

⚊Oh, ahí están los nuevos ⚊apuntó Felix mirando desde lo que le permitía el tercer piso hacia el campo de entrenamiento.

Han abrió los ojos.

⚊¿Llegaron nuevos?

⚊Ajá, por ahí el departamento de inteligencia dice que uno era espía y el otro sicario ⚊Felix hizo una pausa⚊. Cada quien con su historia, ¿no?

Jisung asintió. De pronto la puerta fue abierta, llamando la atención de los dos muchachos que se encontraban en la habitación. Hyunjin, un hombre alto y de cabello largo se dejó ver cruzando miradas con los amigos.

⚊Ah, que bien, me ahorran trabajo estando los dos aquí ⚊dijo con voz cansada, puesto que al igual que ellos, Hyunjin también salió de una misión⚊. El jefe nos quiere ver en la sala de comando.

Los amigos intercambiaron miradas antes de empezar a caminar. Los pasos firmes de los tres hombres resonaban en los largos pasillos del edificio familiar. Jisung mantenía la vista al frente, sin preguntarse lo que querría esta vez el jefe, el líder de todo aquello. Había dejado de hacer ese tipo de preguntas hace mucho tiempo, puesto que cualquiera fuera la orden, su única respuesta sería inclinar la cabeza y preparar su rifle. Lo cierto era que el mundo funcionaba bajo una sola regla, mantenerse con vida. Algunos jugaban limpio y se convertían en abogados, doctores o empleados de alguna empresa. Otros tomaban el camino sucio, traficaban, vendían sus cuerpos o mataban. No siempre por ambición, sino por necesidad.

De pronto, sus ojos se desviaron a la nuca de Hyunjin frente a él. ¿Él pensaría igual? ¿Hyunjin también justifica sus actos con un triste "necesito vivir"? Aunque Jisung creyó que para Hyunjin, el convertirse en una bestia nunca fue de tanta relevancia. Sin embargo, la diferencia entre ellos dos, es que uno asesinaba a metros de distancia, mientras que el otro, acababa con sus víctimas con la fuerza para tenerlos frente a frente y clavar un cuchillo en sus cuellos sin dudar, ese era Hwang Hyunjin. El maestro de armas cortas y cuchillos de "La Orden".

Al llegar a la sala de comandos, se toparon con otros cinco hombres que al igual que ellos habían sido citados ahí sin ser informados. Han Jisung pudo reconocer a la mayoría, puesto que habían sido entrenados al mismo tiempo, no obstante, cada uno poseía ahora diferentes habilidades. Los tres tomaron asiento en la larga mesa que estaba en el centro de la habitación, Jisung los observó bien, y pudo darse cuenta que cada uno había sido nombrado el mejor de su categoría hace poco, concluyendo que estaban los ocho reunidos ahí por algo sumamente importante.

Mientras analizaba cada uno de los rostros, repentinamente se encontró con unos ojos marrones que deseo no haber visto.

Lee Minho.

Jisung tenso la mandíbula, y de un momento a otro, sintió un raro cosquilleo en sus nudillos.

Al segundo siguiente, a la sala se hicieron presentes el jefe, un hombre de unos cincuenta años con una fea cicatriz que partía la comisura de sus labios, y dos hombres más quienes eran escoltados con vendas en los ojos. Uno de los hombres vestía una bata blanca, Jisung supo al instante que era un científico, y no cualquiera, sino del gobierno, ya que en el pecho tenía la bandera de Corea. A su lado, un hombre con el cabello pegado a la frente por el sudor, con la corbata aflojada en su cuello y un leve temblor en sus manos. Todos ahí notaron que los hombres estaban asustados. Rápidamente fueron despojados de las vendas, dejando ver al presidente de la nación en su momento más humillante.

⚊Muchachos, como ya habrán notado, no reuní a cualquiera de mí hombres en esta habitación. En esta organización se les reserva este título a los mejores. Ustedes que han cumplido con su deber todos estos años, me enorgullece informarles que se han convertido en piratas. Y como piratas, dejarán de ser solo operativos para convertirse en piezas clave de una misión de suma importancia.

Hizo una breve pausa, lo justo como para que Jisung caiga en cuenta de su título. Los piratas, en la historia, habían sido bandidos quienes se dedicaban a asaltar barcos con fines de lucro rápido, actuando siempre sin autorización de un gobierno. Y en "La Orden", organización que tampoco seguía las leyes de la sociedad sino sus propias, había adoptado el apodo para aquellos hombres quienes habían cumplido con más de ochenta misiones, y destacado en los entrenamientos correspondientes de su categoría.

⚊A partir de ahora, se activará el código D. Knot, lo que significa que todo lo que ocurra será permitido por el gobierno de Corea del Sur. Para que entiendan mejor, les presento al jefe del laboratorio internacional y al presidente. Ellos les entregarán los detalles, me retiro.

Los ocho hombres quienes habían sido testigos de su discurso, se pusieron de pie al escuchar estas últimas palabras para despedirlo con una reverencia coordinada. Jisung observó en la expresión del científico que rogaba que el Jefe no se fuera, provocandole un poco de diversión al pensar que quizás el hombre estaba muerto de miedo al encontrarse rodeado de gente "peligrosa".

El presidente dio un paso adelante, acomodando el traje antes de hablar y con un notable nerviosismo en su voz.

⚊Buenas tardes, para empezar, el doctor Kim Hyunwoo, jefe de nuestros laboratorios, será quien les entregue las carpetas que contienen toda la información disponible de lo que les pediremos, incluido los detalles que pudimos sacar hasta ahora ⚊hizo un gesto con la mano hacia el hombre de su lado⚊. Si hoy nos encontramos aquí con ustedes, cara a cara, es porque la situación ha superado todos los protocolos convencionales.

"Sus soldados no pudieron hacerlo, simplemente", pensó Jisung.

⚊Hoy, a las nueve, cero, dos, de la mañana, se produjo el robo del núcleo de un arma de alta potencia desde nuestras instalaciones más seguras, la cual recibe el nombre de B-Gun. Lo que se llevaron, no es el arma en sí, sino el líquido que le da el poder de funcionar.

El castaño abrió la carpeta, encontrándose con largas notas, y variadas fotos, incluido la imagen de lo que pedía el presidente, un frasco en forma de tubo largo con un liquido color entre verde y amarillo, justo como narraba el hombre ahora.

⚊En las carpetas podrán observar los detalles de la B-Gun, registros de las cámaras de seguridad, y los pocos datos que logramos rescatar del sospechoso. Sabemos como ingreso, pero lo que no sabemos, es dónde está ahora. El individuo desapareció minutos después del robo, sin ser captado por ninguna cámara externa. Sin el núcleo, el arma es inutil, y en las manos equivocadas, una catástrofe.

⚊El hombre es miembro de una mafia china ⚊dijo una voz, recibiendo las miradas de todos⚊. El tatuaje de la muñeca que tiene, Dios, ¿le hicieron zoom y no pudieron investigar un poco más?

⚊Explícate ⚊pidió el presidente.

⚊Su tatuaje es el símbolo de la mafia más peligrosa de China, una mafia respaldada por su gobierno. Y quizás esta no es la excepción. Si una mafia se mete en otro país, obviamente, su país lo está ayudando. Siento informarle, señor presidente ⚊cerró la carpeta⚊, que en lo que se está metiendo no es nada pequeño.

El hombre de corbata se quedó en silencio por el descubrimiento del australiano, confirmando cada vez más que los individuos que tenía al frente, no desaprovecharon su inteligencia.

⚊¿Cual es su nombre, joven? ⚊de pronto lo trato de "usted".

⚊Bang Christopher Chan, pero me dicen solo Chris ⚊sonrió, con un poco de burla⚊. Dirijo las misiones que sus soldados no pueden cumplir.

⚊Disculpen, ¿pero por qué lo querría la mafia china? ⚊plantó la pregunta Hyunjin.

⚊Si hablamos de un núcleo para un arma, lo más probable es que sea un medio de activación energética, diseñado para crear un cañón de energía o un misil de alta potencia, ¿no? ⚊ojeo la carpeta, dándose cuenta que tenía razón⚊. El problema es que este compuesto no se limita a producir energía, sino que puede reconvertirse en una droga altamente activa, el mercado perfecto para las triadas, el líquido puede interactuar directamente con el sistema nervioso humano, incrementando la dopamina, elevando la agresividad y creando una alta resistencia al dolor por la adrenalina.

Yang Jeongin se había robado la atención de todos, callando al científico de la habitación con sus conocimientos en el área de química. Jisung había entrenado con él en el campo de pelea algunas veces, cuando el contrario apenas tenía quince años. La historia de Jeongin era horrible ⚊como la de muchos ahí⚊, debido a que su madre trabajaba antiguamente como especialista en explosivos en el laboratorio, muchos la conocían por ser una de las pocas mujeres ahí y además de recibir el título de pirata. Un dia, su esposo y padre de Jeongin, un hombre malo y abusador, en un ataque de ira, le arrebató la vida a su mujer a sangre fría frente su hijo. Como castigo y haciéndole honor al nombre de la organización, el jefe por cosas de la vida llegó a parar en la celda al lado de este animal, matándolo con sus propias manos. Un año después, su hijo tomó su lugar en el laboratorio y de ahí en adelante, se esforzó por ser el mejor, consiguiendolo. Muchos se preguntan cómo no se volvió loco, ni Jisung lo sabía, pero tenerlo ahora frente a él, le hacía pensar que quizás la vida no podía destruirlo todo.

⚊Sin embargo, el núcleo posee restos radioactivos latentes, si es consumida en altas dosis provoca daños neurológicos y mutaciones celulares. Un escenario perfecto para crear soldados artificialmente más fortalecidos ⚊miro a Hyunjin⚊. ¿Contesto tu pregunta?

⚊¿Usarla como droga? ¿Y eso solo lo supones? ⚊preguntó Felix desde el otro extremo de la mesa.

Jeongin asintió.

⚊Si esos son los riesgos ⚊habló el científico⚊, requerimos de sus habilidades de inmediato.

Jisung rápidamente se despojó de la idea de que llegaría a casa esa noche.

Tras varios minutos de intenso debate, la conversación comenzó a llegar a su final. Jisung, quien apenas había participado, sintió, en cambio, la mirada penetrante de Minho fija en él. Y es que cuando se anunció que trabajarían juntos, el pelinegro no había apartado los ojos del contrario, cargando su silencio con un evidente rechazo que le taladraba la cabeza a Jisung. Este, por su parte, se mordió la mejilla por dentro, como si de esa manera contuviera las ganas de lanzarse hacia él y romperle la mandíbula.

De pronto, Jisung lanzo la pregunta, "¿Que ganaremos nosotros?", llevando toda la atención a la respuesta del presidente. Y esta llegó con seguridad, los ocho recibirán inmunidad total y el borrado completo de sus historiales. Al pronunciar esas palabras un silencio brutal se apoderó de la sala. Nadie habló de inmediato, las miradas de cada uno se perdieron en incontables pensamientos de lo que podrían realizar con eso. El presidente sabía, que esa era la única moneda con la que podía pagar tal petición.

Algunos pensaron en errores que jamás debieron haber cometido, en misiones fallidas. Jisung, por su parte, tuvo la idea de empezar de cero. Eliminar esta parte de su vida que lo mantenía encadenado de alguna forma, y comenzar a existir sin el peso de sus acciones. Volver a ser una persona. Solo debía cumplir con la misión.

Todos, sin necesidad de hablar, llegaron a un acuerdo y aceptaron.

⚊Entonces, en exactamente cincuenta minutos nos reuniremos en la pista de aterrizaje. Partiremos en un jet con destino a Shanghai. Hasta entonces, quiero que se equipen con lo necesario ⚊dictó el vicepresidente Bang⚊. Los detalles finales los recibirán durante el vuelo. Yo me encargaré de solicitar el transporte al jefe ahora mismo. Muevanse.

Ante la orden del peligris, los siete hombres comenzaron a salir de la sala uno por uno por la pequeña puerta. No obstante, en una esquina de la habitación, Han Jisung esperaba pacientemente que hayan despejado el camino para finalmente irse, cuando por error, cruzó miradas con Lee Minho. El menor sintió nuevamente esa sensación de atacarlo, pues cada vez que se topaban, era una competencia de quien golpea primero, pero debía mantener la compostura si no quería una multa. Quién hubiera sabido que Minho, en ese momento, se daría la vuelta para dedicarle una sonrisa burlona, y lentamente alzar la mano para dejar un solo dedo erguido entre ellos a modo de insulto.

Ante la provocación, Jisung apretó la mandíbula, y con su mano derecha, agarró el florero de un hermoso cristal. Con movimientos rápidos, sacó las rosas de su interior y con toda intención dirigió el golpe a la cabeza del contrario, quien lo esquivó con perfección.

⚊Casi.

Minho de igual manera devolvió el golpe, el cual Jisung con agilidad aprovecho para dar un paso atrás y con todas sus fuerzas, romper el florero en la cabeza de Minho. Quizás no recordó, o quizás no le importo, pero Lee Minho era el mejor en combate físico que el país podía tener. Y los dos sabían, que esto terminaría en sangre.