Chapter 1
YUJI X NOBARA ⚠️ (LEMON) ⚠️
Un día normal en la Jujutsu High, la clase de primer año, exactamente la clase de Yuji Itadori.
Gojo-sensei estaba dando clase como de costumbre, o más bien, haciendo lo que le daba la gana. Hoy explicaba (o intentaba explicar) técnicas de barrera avanzadas mientras comía mochi y lanzaba bolas de energía al aire. Yuji estaba atento, anotando todo lo que consideraba importante. Su fanatismo por los hechiceros y las maldiciones lo llevaba a apuntar incluso los detalles más absurdos: patrones de energía, debilidades de espíritus de grado 2, y hasta cómo Gojo movía las manos al hablar. No daré más detalles.
Aquí es donde la historia cambia.
Nobara Kugisaki, la chica de pelo castaño rojizo y actitud explosiva, había estado fijándose mucho en Yuji durante los últimos meses. Al principio solo lo veía como el típico chico bueno y un poco tonto que siempre se metía en problemas. Pero después de ver cómo mejoraba, cómo recibía golpes por los demás, cómo sonreía incluso cubierto de sangre… algo había cambiado. Nobara y Yuji habían tenido pocas interacciones profundas, pero ciertos momentos los habían unido: misiones juntos, entrenamientos donde él la cubría, y esas miradas que duraban un segundo de más.
Entrenamiento conjunto de la clase de primer año: simulación de exorcismo contra espíritus de grado 3 generados por Gojo.
Los “malditos” eran controlados por el propio Gojo, pero eran bastante reales. El equipo de hechiceros lo formaban Yuji, Nobara, Megumi y Panda (de segundo año como apoyo). Todo iba con normalidad hasta cierto punto…
Yuji: ¡Nobara, cuidado con el de la izquierda!
Nobara: ¡Ya lo vi, idiota! ¡Resonancia!
Un espíritu se lanzó contra ella desde un ángulo ciego. Yuji, sin pensarlo dos veces, activó un poco de su energía maldita y se interpuso. Recibió el impacto directo, pero en lugar de caer, giró y protegió a Nobara con su cuerpo. El golpe fue fuerte. Los dos rodaron por el suelo del campo de entrenamiento y terminaron con Yuji encima de ella, sus rostros a centímetros, el pecho de él presionando el de ella.
Nobara: …¿¡Qué demonios, Itadori!? ¡Quítate de encima!
Yuji: ¡Lo siento! ¿Estás bien? ¿Te hice daño?
Sus cuerpos estaban pegados. El uniforme de Nobara se había subido un poco, dejando ver parte de su vientre suave y la curva de sus caderas. Yuji sintió el calor de su piel a través de la tela. Nobara notó cómo el cuerpo de Yuji reaccionaba involuntariamente al contacto. Se sonrojó, pero en lugar de empujarlo fuerte, sus manos se quedaron un segundo más en los brazos de él.
Nobara (en voz baja, casi murmurando): …Eres un idiota. Pero… gracias.
Gojo (desde lejos, riendo): ¡Oye, oye! ¿Ya están practicando técnicas de cuerpo a cuerpo especiales? ¡Sigan así!
Los dos se levantaron rápido, pero el momento quedó flotando en el aire. Nobara se sacudió el polvo y le lanzó una mirada que no era solo de enfado. Había algo más. Calor. Interés.
El entrenamiento continuó con normalidad, pero esos “accidentes” siguieron pasando el resto de la tarde: roces de manos, cuerpos que se chocaban al esquivar, miradas que se cruzaban más tiempo del necesario. Nobara, que era muy directa, ya no soportaba esperar más.
Esa misma noche, habitación de Yuji en los dormitorios de la Jujutsu High.
Toc toc.
Yuji: ¿Mm? ¿Quién es? Es casi la 1 de la mañana…
La puerta se abrió lentamente. Nobara entró y la cerró detrás de ella con el pie. Llevaba solo una camisa del uniforme abierta y ropa interior negra de encaje que apenas cubría lo esencial. Sus piernas largas y tonificadas, su cintura estrecha y esos pechos que siempre se marcaban en el uniforme ahora estaban mucho más expuestos.
Nobara: Itadori… Yuji.
Yuji (sentándose de golpe en la cama, ojos muy abiertos): ¡¿Nobara?! ¿Qué haces así? ¡¿Estás loca?! ¡Alguien podría verte!
Nobara (cerrando la puerta con llave y acercándose lentamente): Relájate, tonto. Nadie va a venir. Y si viene… que se joda.
Se acercó a la cama con pasos seguros. Yuji tragó saliva. Su corazón latía como si estuviera en una pelea de grado especial. Nobara se sentó al borde de la cama, muy cerca de él. El aroma de su perfume (dulce pero con un toque picante) llenó la habitación.
Nobara: Nunca has pensado en relajarte un rato, ¿verdad? Entrenas como loco todo el día, recibes golpes por todos… ¿No estás cansado de ser el héroe bueno?
Yuji: Bueno… sí, pero tengo que ser más fuerte. Sukuna está dentro de mí y…
Nobara no lo dejó terminar. Deslizó su mano por el muslo de Yuji y subió lentamente hasta meterla debajo de sus pantalones cortos de dormir. Sus dedos rozaron su miembro, que ya empezaba a endurecerse.
Nobara (voz baja y provocadora): Te estoy diciendo que te relajes, Yuji…
Empezó a lamer suavemente su oreja. Su aliento caliente y húmedo le erizó toda la piel. Yuji se tensó, pero no se apartó. Nobara pegó su cuerpo al de él, sus pechos presionando contra su brazo. Luego lo besó. Un beso directo, sin timidez. Su lengua entró buscando la de él, juguetona pero dominante. Mientras lo besaba, su mano empezó a acariciar su miembro con movimientos lentos y firmes.
Los nervios de Yuji iban aumentando, pero también el placer. La lengua de Nobara era caliente, experta. El sabor de su boca, el aroma de su piel… todo lo estaba volviendo loco. Nobara sonrió con esa sonrisa pervertida y confiada que la caracterizaba y bajó más.
Nobara: Podemos llevar esto más lejos… si tú quieres.
Yuji no dijo nada, solo asintió, rojo como un tomate pero con los ojos llenos de deseo.
Nobara lo dejó completamente desnudo. Se arrodilló entre sus piernas y, sin romper el contacto visual, lamió lentamente desde la base hasta la punta de su miembro. Luego lo metió en su boca. Caliente. Húmeda. Su lengua recorría cada vena mientras subía y bajaba. Yuji gimió, agarrando las sábanas. Nobara aceleró el ritmo, metiéndoselo más profundo, usando la mano para lo que no entraba. El sonido húmedo llenaba la habitación.
Justo cuando Yuji estaba a punto de correrse, Nobara se detuvo.
Nobara: Aún no, idiota… Lo que llevas ahí dentro aún no puede salir. Llevémoslo más allá.
Se quitó la camisa y la ropa interior lentamente, revelando su cuerpo desnudo. Pechos firmes y redondos, pezones rosados ya duros, cintura estrecha y caderas anchas. Su coño ya estaba mojado y brillante.
Se sentó encima de Yuji, rozando su miembro contra su entrada. El calor de los dos hizo que la habitación pareciera subir de temperatura.
Nobara: No te veía preparado para esto…
Yuji (voz ronca, agarrando sus caderas con fuerza): Empieza… por favor.
Nobara sonrió y se dejó caer lentamente. El miembro de Yuji entró en ella de golpe. Los dos gimieron al mismo tiempo. Estaba apretada, caliente y muy mojada. Nobara empezó a moverse. Arriba y abajo, lento al principio, disfrutando cómo la llenaba por completo. Yuji apretaba sus nalgas con fuerza, ayudándola a bajar más profundo.
Los gemidos de Nobara llenaban la habitación. Se inclinó hacia adelante y lo besó mientras cabalgaba más rápido. Sus lenguas se enredaban, saliva mezclándose. El sonido de carne contra carne era fuerte y húmedo.
Yuji (jadeando): Nobara… estás tan apretada… se siente increíble…
Nobara: Cállate y fóllame más fuerte…
Yuji la giró de repente, poniéndola boca arriba. Entró en ella de nuevo con fuerza. Embistió profundo y rápido. Nobara arqueó la espalda, gritando de placer. Le arañó la espalda mientras él le lamía los pechos y mordía suavemente sus pezones.
Cambió de posición otra vez: la puso a cuatro patas. Agarró su pelo (no demasiado fuerte) y la embistió desde atrás. El sonido de sus caderas chocando contra las nalgas de Nobara era obsceno. Ella gemía sin control, empujando hacia atrás para recibirlo más profundo.
Nobara: ¡Sí! ¡Así! ¡Más fuerte, Yuji!
Yuji aceleró. Sudor, gemidos, el olor a sexo llenando todo. Nobara se corrió primero, apretando su miembro con espasmos, gritando su nombre. Yuji no paró. Siguió follándola a través de su orgasmo hasta que él también llegó al límite.
Yuji: Nobara… me voy a…
Nobara: ¡Dentro! ¡Córrete dentro!
Yuji empujó hasta el fondo y se corrió fuerte, llenándola por completo. Los dos colapsaron en la cama, jadeando, cuerpos pegados y temblando.
Pero no terminó ahí.
Después de unos minutos besándose y recuperando el aliento, Nobara lo miró con esa sonrisa traviesa.
Nobara: Aún hay mucha noche por delante, Itadori… ¿Listo para la segunda ronda?
Yuji sonrió, ya duro otra vez, y la atrajo hacia él.
Siguieron durante horas: ella encima otra vez, luego contra la pared, luego en la silla del escritorio, probando todas las posiciones que se les ocurrían. Yuji la hizo correrse varias veces más. Al final, Nobara estaba exhausta, con las piernas temblando y el interior lleno de él, pero con una sonrisa satisfecha.
Nobara (abrazándolo, casi ronroneando): No está mal para un idiota… Esto se va a repetir.
Yuji: Cuando quieras…
FIN