Unique
Felix recordaba perfectamente la dura infancia que vivió. Sus tormentosos años de escuela fueron un verdadero infierno gracias a todas las burlas que recibió debido a su cuerpo, apariencia y gustos.
Claro, no era común ver a un chico con pechos y genitales femeninos, y mucho menos que le gustaran tanto los colores pasteles y el usar prendas "femeninas". Pero, ¿Acaso eso justifica tantas burlas?, pues claro que no. Era algo absurdo. Debido a esto, pasó gran parte de su adolescencia en soledad, sin amigos y hundiéndose en sus inseguridades.
CreyĂł que pasarĂa hasta el Ăşltimo de sus dĂas de ese modo, pero claro, Ă©l no sabĂa la sorpresa que llegarĂa a su vida, y gracias a esta se convirtiĂł en una persona mucho más feliz.
Hwang Hyunjin, era su nombre. Un chico que conociĂł un dĂa cualquiera en una tienda cerca de casa.
Alto, pelinegro, sonrisa encantadora pero con una personalidad seria al principio, aunque con Felix puede llegar a actuar cĂłmo un verdadero cachorro. Hyunjin le borro cada rastro de su inseguridad, lo hacĂa sentir tan amado y especial cada dĂa que Felix creĂa estar viviendo un sueño. Desde que lo conociĂł, descubriĂł que no habĂa nada malo en Ă©l, Hyunjin lo amaba por ser el mismo y Ă©l lo amaba tambiĂ©n. Varios años habĂan pasado y el amor seguĂa intacto, inclusive más fuerte que antes. Y aquellas argollas relucientes en sus dedos anulares, es sĂłlo una prueba más de ello.
Felix era la princesa de Hyunjin y amaba ser tratado cĂłmo tal.
Y con eso, ya no necesitaba más.
[...]
Un leve gemido salió de su garganta cuándo su marido dió una certera lamida en su zona más sensible. Sujeto entre sus manos la oscura cabellera mientras cerraba sus ojos, incitandolo a seguir devorándolo cómo tanto les gustaba.
Sus esbeltas piernas estaban separadas de par en par, siendo sujetadas por las fuertes manos del chico, quién apretaba la carne de sus muslos rellenitos.
ChillĂł en medio de sus dulces gemidos cuándo mordiĂł levemente su clĂtoris, sin causar real daño pero si una oleada de placer.
—Mmh, J-Jinnie...
—¿Que pasá, princesa?
Se regocijo ante el apodo y la voz ronca. Aquel apodo que tanto amaba y lo hacĂa enloquecer, amaba tanto que su Hyunjin lo llamara de esa forma, lo hacĂa sentirse amado, especial y bonito. Su sistema estaba perdiendo la cordura y estaba a nada de rogar por ser follado.
—Por favor... Por favor, follame...
Hyunjin le diĂł una sonrisa lasciva, de esas que hacĂan a Felix derretirse. Se alejo de su coño y subiĂł un poco más, llegando hacia su rostro, dĂłnde su pequeño esposo lo miraba con ojitos dilatados.
—¿Deseas que te folle, cielo? ÂżMmh?. —vio a Felix asentir vagamente, pero aquella respuesta no era suficiente. —Responde bien, bebĂ©, o no te darĂ© lo que me estás pidiendo. —dijo, tomando su mandĂbula con fuerza, haciĂ©ndolo balbucear.
—S-sĂ, Hyunnie, quiero que me folles... LlĂ©name otra vez. —solto, amando siempre aquella faceta de su esposo. —Por favor...
Finalmente Hyunjin lo soltó. Tomó entre sus manos la delgada camisa que el menor portaba, rompiéndola cómo si fuese simple papel. Quitó el sostén y libero las dulces tetas, las cuáles no tardó en comenzar a estimular con su boca.
—O-oh Jinnie...
Jadeaba despacito ante la caliente boca de su amado envolviendo sus senos, mordiendolos juguetonamente dejando marcas notorias y haciéndolo sentir mucho más necesitado de algo más. Pronto, dos dedos fueron a parar frente a su boca, una orden indirecta para que los lubricara con su saliva.
Llevo ambos dĂgitos a su boca mientras ahogaba sus dulces jadeos, estuvo unos segundos asĂ hasta que Hyunjin se separĂł de sus tetas y aquellos dedos comenzĂł a moverlos con impetu en su boquita.
Felix tuvo leves arcadas ante esto, y una vez Hyunjin lo sintió lo suficiente húmedo, los retiró. Escuchando el pequeño sonido producido por la separación.
No tardó en dirigir sus dedos empapados al estrecho coño, dónde los introdujo de golpe, forzando al más pequeño a adaptarse.
—¡J-Jin! —chillo removiendose. —N-no... ¡D-duele!
Sin dejar de mover sus digitos Hyunjin lo miró, juguetonamente introduciendolos hasta el nudillo, disfrutando de ver la mueca de dolor y placer de su bebé.
—Respira, princesa... Sabes bien que te gusta esto.
Se acercĂł a sus labios esponjositos y lo besĂł, fuerte y con determinaciĂłn cĂłmo siempre, introduciendo su lengua sin titubear ni pedir algĂşn permiso, queriendo recordarle al pequeño chico que le pertenecĂa. Que sĂłlo era de su propiedad.
Pronto, al par de dĂgitos se le sumo un tercero, abriendo sus paredes lo más que podĂa, escuchando el hĂşmedo sonido resonando en la habitaciĂłn. Felix tuvo que separarse del beso cuándo los tres dedos se comenzaron a mover con fuerza y rapidez en su vagina, dolĂa pero el placer abrumaba sus sentidos. GemĂa entre sus quejidos sujetándose de los fuertes brazos contrarios. Hyunjin lo miraba fijamente, sonriendo orgulloso de ver lo que provocaba en el más pequeño.
De repente los movimientos pararon y los tres dedos fueron retirados, Felix dejĂł caer su cabeza al colchĂłn suspirando pesadamente, pero fue sorprendido cuándo los mismos tres dĂgitos que antes estaban en su interior ahora mismo se estaban haciendo paso en su boca, saboreando su propio sabor. Al ser retirados Hyunjin ingresĂł su lengua a su cavidad, probando de su dulce chico, Felix lo dejĂł, por supuesto, chupaba su lengua en el beso mientras se aferraba a los oscuros cabellos del mayor.
Al separarse Hyunjin se alejo un poco de su cuerpo, quitando sus propias prendas. La erecciĂłn se levantĂł gloriosa y golpeĂł contra su abdomen, Felix tuvo unas inmensas ganas de chuparlo.
Hizo el amago de querer intercambiar las posiciones, pero Hyunjin lo detuvo sujetando su cintura, sabiendo perfectamente lo que el menor querĂa.
—Quieto ahĂ, princesa... Ya habrá tiempo para eso. —dijo, frotando su duro miembro en la hĂşmeda vagina, adentrándose de golpe escuchando el estruendoso gemido del menor, quiĂ©n golpeĂł su hombro con poca fuerza ante la intromisiĂłn repentina. —Carajo... Tan apretado, cariño.
—D-dios Hyun... T-te sientes tan grande. —balbuceo el rubio. —Siento que v-vas a romperme, amor.
—Y eso te gusta, ¿Verdad?. —lo miro, jugando con uno de sus senos en lo que el menor se acostumbraba.
—Me fascina... —susurro ahogadamente —M-muevete ya, por favor...
Las embestidas comenzaron enseguida, logrando que la cama rechinara y los agudos gemidos de Felix aumentarán de nivel.
Hyunjin estrujaba la pequeña cintura enterrando sus dedos en la pálida piel, muy seguramente terminarĂa con marcas de sus manos en la zona, pero a ninguno le molestaba.
—¡D-dios, Jinnie!. —lloriqueo al sentirlo tan profundo, su cuerpo parecĂa romperse cada vez que el mayor arremetĂa contra Ă©l, un bulto notandose en su abdomen cada vez que empujaba.
El mencionado se encontraba embelesado con la imagen ante él, viendo fijamente el cómo el dulce coño devoraba su enorme polla, tan estrecho y caliente cómo siempre.
—Mierda. —gruño deteniĂ©ndose por un momento. —Eres tan delicioso, bebĂ©... Siempre tan bueno para mĂ.
TomĂł al menor por sus tobillos y flexionĂł sus piernas hacĂa su pecho, exponiendo asĂ aĂşn más su entrada. RetomĂł las duras embestidas una vez se acomodo, Felix se deshacĂa en gemidos bulliciosos cĂłmo siempre, sus piernas comenzaban a temblar.
—¿Ya estás temblando, princesa?. —dijo burlonamente. —Aún falta mucho más...
CĂłmo si sus palabras tuviesen un efecto que desconocĂa, Felix lloriqueo, su mente perdida en el placer mientras intentaba regular su cuerpo tembloroso.
—V-voy a correrme... ¡J-Jinnie!. —grito.
Y tal cómo dijo, su orgasmo lo atacó de manera sorpresiva en medio de un grito agudo. Hyunjin se alejo brevemente viendo el desastre que su pequeño era, viendo los jugos saliendo de su coño abusado y rojizo el cuál palpo un par de veces con perversión.
—Una de cinco... —dijo sonriendo.
Felix lo mirĂł expectante, apenas captando lo que su pareja decĂa.
—¿C-cinco?
Hyunjin volviĂł a alinear su pene en su entrada hĂşmeda, pronunciĂł:
—Bebé, hoy planeó darte tanto placer al punto de que desmayes...creo que cinco orgasmos serán suficientes para eso.
Y antes de que estĂ© le respondiera, retomo las duras embestidas, está vez buscando su propia liberaciĂłn usando el cuerpo del más pequeño a su antojo y para su propio placer. Felix gemĂa y se dejaba hacer, ansioso de sentir toda su carga en su interior otra vez.
—¡M-mierda, Jinnie! M-más, q-quiero más... ¡Ngh!. —balbuceaba, sintiendo un leve dolor en su estĂłmago producto a las duras embestidas, sentĂa cĂłmo el aire se le escapaba ante tanto placer.
A los minutos Hyunjin se corrió en su interior, dejandolo sentir su esperma tibio llenandolo. Gimió fuertemente rasguñando la ancha espalda del mayor en el proceso, haciéndolo gemir de manera ronca, sintiendo el leve ardor de los rasguños en su piel.
El pelinegro al salir de su interior vio un leve hilo de su semen que se escurrĂa por su coño, con sus dedos los esparciĂł por toda aquella zona, mirando de reojo a Felix quiĂ©n intentaba regular su respiraciĂłn.
—Dios, Hyunnie... —suspiro. —Por favor, déjame chupartela.
El mencionado diĂł una risa baja. Ambos eran insaciables, lo sabĂan y siempre sus encuentros eran maravillosos debido a eso.
—Eres todo un desesperado por mi polla, Lixxie. —tarareo, sentándose en la esquina de la cama, palmando está invitando al menor a seguirlo.
Felix obedeció, por supuesto, se arrodilló en el suelo frente a su Hyunjin, mirándolo con sus hermosos ojos cafés levemente dilatados.
Hyunjin acaricio su mejilla antes de hablar:
—Vamos, mi princesa... Házlo ya.
Y no faltĂł decir nada más. Felix chupo la punta del enorme miembro antes de adentrarlo lo más que pudiera a su boca, chupando y succionando aquel pedazo de carne disfrutando el sabor en su boca, usaba sus manos para masturbar lo que con su boca no alcanzaba, todo mientras miraba fijamente a su hombre. Lo sacaba de su cavidad cada ciertos minutos para tomar aire, pero nunca dejando de masturbarlo con sus manos, todo era un patrĂłn que se repetĂa y los tenĂa a ambos por las nubes.
—Joder, Lix. —gruño, tirando su cabeza hacĂa atrás. —Lo haces bien, bebĂ©...
Felix siguiĂł con su trabajo, teniendo leves arcadas cuándo introducĂa el miembro ajeno de más en su garganta.
Su mente estaba nublada, estaba siendo asfixiado por la gran polla de su esposo, luego de unos minutos su mandĂbula ya estaba cansada y la saliva se le escapaba por los bordes, pero no podĂa ni querĂa detenerse.
—Basta, princesa... Voy a correrme. —ordeno de repente con aquella voz autoritaria, tomando los rubios cabellos.
Felix hizo un sonido de reproche, el querĂa sentir su semen en su boca y tragarse hasta la Ăşltima gota otra vez.
—No me desobedezcas, princesa... Ya sabes cómo termina eso. —dijo nuevamente, retirando su miembro de la boquita contraria.
—P-pero Jinnie... —lo miro, sus ojitos cristalinos haciendo contacto visual con el mayor, quién notó sus mejillas rojizas y se le hizo sumamente adorable.
—Tendrás mi semen en tu boca, no te preocupes, mi amor. Pero no ahora... —lo puso de pie y lo empujó otra vez a la cama, el más pequeño lo miró expectante. —Ahora sólo quiero llenarte el culo.
Aquellas burdas palabras lo hicieron gimotear en la cama, más aún cuándo Hyunjin le dió la vuelta haciéndolo quedar con su pecho pegado al colchón pero con su trasero levantado.
—La vista es estupenda... —halago, dando una certera bofetada a uno de los glúteos del menor haciéndolo chillar, la marca rojiza de su gran mano se comenzó a hacer notar en la zona.
—J-Jinnie, ha pasado un tiempo...se cuidadoso. —dijo, refiriéndose a la penetración en su parte trasera.
—Siempre, cariño.
Llevo dos de sus falanges al coño aún humedecido llenando estos de su esperma, usando este cómo lubricante. Los dirigió a la entrada trasera y con un poco de fuerza los adentro. Felix gimió fuertemente.
—J-Jin...
—Tranquilo, princesa. Ya casi... —murmuro.
Movia sus dedos en el apretado interior, de adentro hacia afuera y en movimientos de tijera, queriendo prepararlo lo más que pudiera. Los dulces gemidos de Felix, quién estaba aferrado a una de las almohadas, comenzaba a volverlo loco y su pene comenzaba a despertar otra vez.
Inserto un tercer dedo con facilidad, apretando con fuerza los glĂşteos ajenos, dando certeras nalgadas que hacĂan al menor enloquecer.
—¡Hyunjin!, Mmh... Y-ya por favor... —rogo.
El mencionado retirĂł sus dedos, posicionĂł su miembro entre ambos glĂşteos comenzando a frotarse.
—¿Ya lo quieres, bebĂ©? —pregunto de manera sarcástica, viendo la morbosa imagen frente a Ă©l de su polla siendo masturbada entre ambos glĂşteos. —PĂdelo y te lo darĂ©...
Felix asintiĂł, desesperado.
—Lo quiero, l-lo necesito, amor... T-te necesito. —dijo, su voz sonando completamente desesperada y sedienta.
Hyunjin sonriĂł con suficiencia, separando sus glĂşteos con sus manos y adentrando su polla de un empujĂłn.
Felix grito debido al dolor combinado con placer, aferró sus manos a la almohada sintiendo sus paredes abrirse dolorosamente. Lágrimas se formaron en sus ojos cuándo sintió a Hyunjin moverse lentamente.
—Mierda... Extrañaba esta calidez. —gimio ronco. —Me aprietas delicioso, bebé...
En respuesta Felix gimoteo, su entrada dolĂa cĂłmo la mierda pues tres dedos no se comparaban en nada al tamaño de Hyunjin. Realmente sentĂa que en cualquier momento se romperĂa pero el lado masoquista parecĂa tener más fuerza de voluntad que Ă©l mismo.
—F-follame, amor... Fuerte, haz que duela, por favor... —dijo de repente, sorprendiendose a si mismo por lo que acababa de pedir, pero no se retracto en ningún momento.
—Hoy quieres jugar rudo, ¿Verdad, princesa?. —soltó en respuesta, acariciando el sensible cuero cabelludo del menor. —Está bien... Mi bebé siempre obtendrá lo que desee, cómo la princesa que es.
Termino de hablar y saliĂł despacio del apretado interior, dejando solo la punta dentro para de repente ingresar de golpe.
—¡S-sĂ! AsĂ...¡Ah!
Hyunjin comenzó a embestir con fuerza otra vez, sujetando su pequeña cintura y usando esta para hacer las penetraciones más certeras.
Felix se deshacĂa en gemidos y chillidos agudos sobre la cama, sus ojos cerrados por inercia y su mente no era capaz de formar ningĂşn pensamiento coherente, sĂłlo pensaba en lo delicioso que era ser follado de esta forma, sintiendo sus paredes abrirse de manera dolorosa pero placentera a la vez, la cama rechinando y el sonido de la pelvis del mayor chocando con su trasero creaban una melodĂa perfecta.
—¡O-ow Jinnie!. —grito, cuándo juguetonamente el mencionado llevo sus dedos pulgares a los bordes de su entrada. —¡E-espera...!
—No me digas que me detenga, bebĂ©, porquĂ© tĂş pediste esto. —lo interrumpiĂł, siguiendo con las duras embestidas que tenĂan a ambos por las nubes. —Ahora sĂłlo te queda disfrutarlo.
Felix lloriqueaba, sabiendo que Hyunjin tenĂa razĂłn, el dolor placentero le encantaba, pero siempre era ruidoso al momento del sexo. Le gustaba serlo y sabia que a Hyunjin le gustaba aĂşn más.
—Vamos, princesa... Mojate de nuevo. —exclamo, con una de sus manos bajando hasta el hinchado clĂtoris comenzando a estimularlo.
Felix temblĂł por completo, grito un gemido roto ante el placer abrumador que bloqueaba sus sentidos.
—¡N-no hagas eso!. —chillo, extasiado. —¡N-no puedo más!
—Correte, mi amor... —susurro, dando una última certera embestida y dejando su polla enterrada en su culo, el rubio se vino en un grito agudo mojando las blancas sábanas bajo su cuerpo, mientras Hyunjin al mismo tiempo llenaba su culo con su esencia caliente.
Felix temblaba por completo, respirando aceleradamente mientras su mirada nublada intentaba despejarse. Hyunjin lo hizo darse la vuelta quedando asà boca arriba, se dejó hacer cuándo el gran cuerpo del mayor se le subió encima, tomando sus labios entre los suyos en un beso absolutamente necesitado, el cuál no tardó en corresponder, aferrando sus manos al cuello del más alto.
—PodrĂa besarte toda una eternidad. —exclamo de repente el mayor, mirándolo con deseo haciĂ©ndolo sentir pequeño, pero aĂşn asĂ sonrio.
—Entonces házlo, Hyunnie. —sonrio, enseñando aquella sonrisa adorable junto a sus dientes de vampiro.
Hyunjin sonrió también, dirigiéndose a su cuello lechoso, dónde lamió y mordió por todo el lugar dejando chupones y mordidas haciéndolo jadear para luego bajar a sus senos.
—Te amo, cómo no te haces una idea. —dijo, sonando cariñoso y seguro de sus palabras.
—Y yo tambiĂ©n te amo muchĂsimo, Jinnie. —sonrio, en medio de sus jadeos.
Vio al mayor sonreĂr, para luego de unos minutos, decir algo que lo tomĂł desprevenido:
—Sabes... Voy a añadirle a esto un poquito más de diversión. —dijo, incorporándose.
Felix lo mirĂł, extrañado. ViĂ©ndolo caminar hacĂa uno de los cajones.
—¿A qué te refieres?
Y fue entonces que notĂł lo que Hyunjin habĂa sacado; unas esposas y un vibrador. Su estĂłmago se revolviĂł, repentinamente ansioso.
—La Ăşnica razĂłn por la cuál estoy haciendo todo esto, es porque quiero asegurarme de que recuerdas que eres completamente mĂo... —comenzo a decir, esposando las muñecas de su esposo para luego jalar de estás hacia arriba de su cabeza. —Quiero dejar mi marca en cada centĂmetro de tĂş piel para que todo el jodido mundo sepa que eres mĂo, especialmente tu amiguito... Jeongin. —finalizo, tomando entre sus manos aquel vibrador.
La repentina confesiĂłn dejo plasmado a Felix, miro sorprendido a su pareja, sin entender en que momento la conversaciĂłn se derivo a ese rumbo.
—¿Jeongin? ¿Que pasá con el, amor?. —pregunto, jadeando cuándo el vibrador hizo contacto en su vagina.
—¿No lo sabes? Creo que debo refrescar tu memoria... —exclamo, encendiendo el aparato y dejándolo quieto en su coño, Felix curvo su espalda ante la placentera vibración, soltando un enorme gemido. —Precisamente hoy, aquel estúpido te llamó "princesa", ¿Y que fue lo que hiciste tú?
El recuerdo a duras penas apareciĂł de repente en la mente de Felix, recordando que al despedirse Jeongin lo habĂa llamado de esa forma. No hizo nada más que sorprenderse al oĂrlo, sin embargo no esperaba que Hyunjin lo hubiese escuchado.
—Y-yo...
—TĂş no hiciste nada, y no voy a dejarlo pasar asĂ cĂłmo asĂ, mi amor... —sonrio de lado, dejando el vibrador quieto en su bolita de nervios haciĂ©ndolo gritar y por inercia bajar sus manos esposadas a su coño, el mayor no lo dejĂł, por supuesto, sostuvo sus muñecas firmes contra su abdomen sin dejarlo moverse.
—¡J-Jinnie!. —gimio.
Ante todo lo revelado anteriormente Felix no pudo hacer más que gimotear, en secreto amando la faceta posesiva de su esposo. Hyunjin nunca se mostraba asĂ en pĂşblico, o muy rara vez lo hacĂa, sĂłlo lo demostraba con Felix, y el amaba eso; La exclusividad.
SoltĂł un gemido tembloroso cuándo los labios del pelinegro fueron hacia sus senos, mordiendolos y chupando de estos con fuerza, mientras aĂşn mantenĂa quieto el vibrador en su coño.
—J-Jin, sácalo... V-voy a correrme, a-amor... —lloriqueo, pero el mencionado hizo oĂdos sordos.
—Un pequeño castigo no te vendrĂa mal, princesa. —solto con una sonrisa, dando una leve palmada a sus senos.
Felix lloriqueo y tuvo su tercer orgasmo en lo que iba de noche. Los jugos cayeron sobre el juguete y las sábanas ya empapadas con anterioridad.
Su cuerpo tembloroso fue sostenido por Hyunjin, quiĂ©n quitĂł el juguete y lo arrojo por ahĂ, direccionando su miembro nuevamente en su coño. El rubio lo mirĂł, negando suavemente, aĂşn muy sensible por el orgasmo de hace tan sĂłlo unos segundos.
—¡J-Jinnie, espera un momen-...!. —gimio fuertemente, sintiendo perfectamente el miembro de Hyunjin nuevamente en su interior, caliente y palpitando, cómo tanto le gustaba —M-mierda...
Hyunjin lo mirĂł fijamente, sintiĂ©ndose orgulloso de lo que veĂa; Su chico despeinado, con sus ojitos dilatados y mejillas rojizas adornadas con sus pecas, gimiendo su nombre mientras se encarga de darle tanto placer. SonrĂo, usando la sensibilidad del pequeño a su favor. ComenzĂł a embestir de nuevo, follando su coño de manera bestial.
Felix finalmente soltĂł lágrimas de placer, su coño estirándose en demasĂa tragando la polla de su esposo otra vez. Lloriqueo ante las fuertes embestidas que lo hacĂan rebotar y temblar por completo, escuchando sus bulliciosos gemidos y lloriqueos junto al sonido hĂşmedo y chicloso proveniente de su coño.
—Carajo... Siempre tan apretado, cariño. —gimio ronco, mirando al más pequeño soltando lágrimas bajo su cuerpo.
Se acercó a sus mejillas, besando estás sintiendo el sabor salino de las lágrimas en su boca.
Felix estaba completamente ido a estas alturas, mayormente sin fuerzas, sĂłlo siendo consciente de la follada que Hyunjin le estaba dando.
Sollozo, sintiĂ©ndose demasiado sensible, llamando en gritos agudos a su pareja quiĂ©n seguĂa profanando su interior con energĂa aĂşn.
—¡Jin, Jin, Jin!. —llamaba en sollozos, dirigiendo sus esposadas manos al pecho fornido del mayor.
—No sabes cuánto amo la manera en la que gimes y gritas mi nombre... —solto sobre sus labios con aquella voz grave, chupando estos por unos segundos, con el menor tratando de seguirle el ritmo. —¿Te gusta sentirme tan profundo, verdad cariño?
CĂłmo pudo, Felix asintiĂł. SintiĂ©ndose extremadamente perdido en el placer, su mente perdida y la mirada nublada, cada centĂmetro de su cuerpo reaccionando fuertemente al toque contrario, sintiendo la punta del pene de Hyunjin llegando cada vez más profundo haciĂ©ndolo delirar.
De repente, Hyunjin se quedó quieto completamente dentro de él, el menor dió un estruendoso gemido. El pelinegro levantó sus piernas temblorosas, separandolas lo más que el menor pudiera, agradeciendo mentalmente que este fuese bastante flexible.
Sin salir aún, hacia leves movimientos de circulos con sus caderas, generando que su miembro tocara su lugar más dulce y placentero.
—H-Hyunnie...— respiraba pesadamente. —Q-quitame esto, amor. —pidio, refiriéndose a las esposas que aún portaba.
Hyunjin se quedĂł callado unos segundos antes de responder.
—Antes de hacerlo, bebé... Necesito que me digas ahora mismo, a quién carajos le perteneces. —dio una fuerte y certera embestida, haciendo gemir al menor. —Quiero escucharte decirlo, princesa.
—T-tuyo, sólo t-tuyo, Jinnie. —paso saliva, sintiendo una nueva embestida —¡Ah! A-amor...s-solo soy tuyo, s-soy tu princesa...
Hyunjin sonrió, dando una embestida más viendo la mueca de placer del menor.
—Correcto, bebĂ©... —solto las esposas arrojandolas por ahĂ, acaricio la cintura contraria con cariño. —Eres mĂo, absolutamente mĂo, asĂ cĂłmo yo tuyo, ÂżQueda claro?. —vio al menor asentir efusivamente. —Bien...
Las duras embestidas volvieron enseguida, con Hyunjin tomando impulso de la pequeña cintura ajena, apretando está con tanta fuerza que estaba seguro dejarĂa marcas de sus manos alli. Y ciertamente, a ninguno le molestaba.
Los dulces pero bulliciosos gemidos de Felix eran una melodĂa perfecta, a la cuál siempre serĂa adicto. El cuarto orgasmo tomĂł a Felix por sorpresa, grito cuándo chorros de su squirt salĂan de su abusado coño rosita, temblando de una manera que nunca antes habĂa experimentado, sintiendo una bomba de placer que lo hacĂa enloquecer. Hyunjin nunca dejo de embestir, lo penetraba con fuerza aĂşn con su orgasmo activo.
—¡J-Jin por favor!. —lloriqueo fuertemente. —Ngh...
Fue entonces que Hyunjin gruñó y llegĂł a su orgasmo, iba a depositarlo en su interior cĂłmo siempre, pero recordĂł su promesa, que su chico querĂa sentirlo en su boca, asĂ que rápidamente saco su miembro y comenzĂł a masturbarlo. Tiras y tiras de su semen tibio cayendo directamente a las tetas y boca del menor, quiĂ©n no parecĂa molesto con eso, al contrario, soltĂł un gemido tembloroso mientras abrĂa su boca para recibir todo de lo que tanto pedĂa.
—Mmh, Jinnie...
Se incorporo y vio el desastre que su pequeño era, un hermoso desastre.
Sonrio.
—Luces tan lindo, princesa... —sonrio. —Ven aquĂ.
Se acomodó en la cama y subió el pequeño cuerpo contrario sobre el suyo, quién aún temblaba y lloriqueaba incoherencias, aferrándose al calor corporal que Hyunjin siempre le brindaba.
Levanto la cabecita y Hyunjin lo atrapó en un beso dulce, con su lengua recorriendo cada parte de sus apetitosos labios. Gimió en medio del beso cuándo Hyunjin apretó sus glúteos con fuerza, obligándolo a abrir más su boca y que Hyunjin adentrara su lengua.
Se separaron cuándo el aire comenzĂł a hacerles falta, el rubio ya estaba mayormente exhausto, su cuerpo se sentĂa pesado pero satisfecho.
—Bebé... Montame. —ordeno, mirándolo fijamente y acariciando su trasero voluptuoso.
Y a pesar de que Felix estaba exhausto, la idea resultĂł malditamente tentadora.
Hyunjin se sentó mejor en la cama y Felix se acomodo en su regazo, frotando aquella polla en los pliegues de su húmeda y viscosa vagina, no tardando en tomarla y direccionarla hacia su entrada para luego sentarse de golpe sobre esta. Resbaló con facilidad, por supuesto, sintiéndolo tan profundo que lo hizo lloriquear.
—A-amor...
—Vamos, bebé... Házlo ya. —lo interrumpió.
Y sacando fuerzas de quiĂ©n sabe dĂłnde, empezĂł a dar pequeños saltitos sobre su polla, autopenetrandose con esta, aumentando la velocidad pasando los minutos. Soltaba gemidos agudos tirando su cabeza hacia atrás, sus senos brincaban en la cara del mayor quien los veĂa embobado, sin aguantar la tentaciĂłn de morderlos.
—¡Ngh! Hyunnie...
—Sigue, princesa. No pares... —dijo, dando una fuerte nalgada.
—¡O-ow!
Rebotaba con fuerza sobre su polla, quitandola casi por completo y dejándose caer, notando que con cada embiste un bulto se reflejaba en su vientre, mientras su cuerpo y mente se perdĂan en la nube del placer.
Pero pronto, el cansancio se apoderaba de su cuerpo, y antes de lo que esperaba ya sentĂa su nuevo orgasmo. Hyunjin lo notĂł ante el abrupto cambio en sus brincos.
Sollozo, sintiéndose incapaz de seguir.
—N-no puedo, no puedo más, Jinnie... —dijo soltando lágrimas, su cuerpo sintiendose pesado y sus párpados cansados.
Hyunjin chasqueo la lengua, tomando su pequeña cintura y alzandola, levantĂł sus caderas y comenzĂł a retomar las embestidas duras y rápidas. Felix lloraba y Hyunjin escuchaba directamente en su oĂdo los lloriqueos de placer, gruñó apretando la cintura en sus manos.
En un último grito obsceno Felix se corrió sobre su polla, mojando su pelvis, dejando que Hyunjin depositara su última carga en su útero otra vez, provocando que su estómago se hinchara un poco más.
Su cuerpo cayĂł sordo sobre su esposo, desmayado debido al cansancio y totalmente derrotado. Hyunjin suspirĂł, afianzando su agarre y dejando besos en su mejilla.
—Esa es mi princesa... —susurro con una sonrisa.
[...]
A la mañana siguiente, Felix fue el Ăşltimo en despertar. Se diĂł cuenta que estaba limpio, cambiado y arropado en sábanas limpias, sonrĂo haciendo el amago de ponerse de pie, dándose cuenta del dolor en su cuerpo.
—Buen dĂa, princesa. —dijo Hyunjin ingresando a la habitaciĂłn con el desayuno en una bandeja, dejándolo en la mesita de noche. —¿CĂłmo amaneciste?. —dejo un besito en sus labios.
—Bien... —sonrio, correspondiendo el dulce gesto. —Sólo que aún duele un poco.
—Lo sĂ©, traje pastillas para el dolor, pero debes comer primero. —dijo sentándose a su lado, tomando la bandeja y dejándolo en medio de ambos. —Aproveche que dormĂas y fui a comprar un trozo de tiramisĂş.
Felix chillo emocionado cuándo vio una rebanada de su postre favorito en el plato, lanzándose a los brazos ajenos dejando besos en su mejilla, haciĂ©ndolos sonreĂr y carcajear a ambos, llenando sus corazones de amor.
—Muchas gracias, Jinnie. Te amo, demasiado.
—Eres mi princesa, y debo tratarte cĂłmo tal. —dejo un besito en su comisura, pasando su brazo por sus hombros para acercarlo a su pecho, dejando otro besito en su cabeza, siendo siempre bien aceptado. —Yo te amo muchĂsimo más, cariño.
Y es que sin importar nada más, ni siquiera la gente ni el mundo entero, Felix era la princesa de Hyunjin, y este siempre lo tratarĂa cĂłmo tal.








