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"Princess" | Hyunlix

Summary

Felix amaba cuándo su pareja lo llamaba; "Princesa" →Uso de pronombres femeninos →Smut →Boypussy and Boytits →Hyunjin Top | Felix Bottom Esta adaptación está autorizada. Créditos de la historia original a @jakehoonluvs en Wattpad.

Genre
Erotica
Author
🤍🩵
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Unique

Felix recordaba perfectamente la dura infancia que vivió. Sus tormentosos años de escuela fueron un verdadero infierno gracias a todas las burlas que recibió debido a su cuerpo, apariencia y gustos.

Claro, no era común ver a un chico con pechos y genitales femeninos, y mucho menos que le gustaran tanto los colores pasteles y el usar prendas "femeninas". Pero, ¿Acaso eso justifica tantas burlas?, pues claro que no. Era algo absurdo. Debido a esto, pasó gran parte de su adolescencia en soledad, sin amigos y hundiéndose en sus inseguridades.

Creyó que pasaría hasta el último de sus días de ese modo, pero claro, él no sabía la sorpresa que llegaría a su vida, y gracias a esta se convirtió en una persona mucho más feliz.

Hwang Hyunjin, era su nombre. Un chico que conoció un día cualquiera en una tienda cerca de casa.

Alto, pelinegro, sonrisa encantadora pero con una personalidad seria al principio, aunque con Felix puede llegar a actuar cómo un verdadero cachorro. Hyunjin le borro cada rastro de su inseguridad, lo hacía sentir tan amado y especial cada día que Felix creía estar viviendo un sueño. Desde que lo conoció, descubrió que no había nada malo en él, Hyunjin lo amaba por ser el mismo y él lo amaba también. Varios años habían pasado y el amor seguía intacto, inclusive más fuerte que antes. Y aquellas argollas relucientes en sus dedos anulares, es sólo una prueba más de ello.

Felix era la princesa de Hyunjin y amaba ser tratado cómo tal.

Y con eso, ya no necesitaba más.

[...]

Un leve gemido salió de su garganta cuándo su marido dió una certera lamida en su zona más sensible. Sujeto entre sus manos la oscura cabellera mientras cerraba sus ojos, incitandolo a seguir devorándolo cómo tanto les gustaba.

Sus esbeltas piernas estaban separadas de par en par, siendo sujetadas por las fuertes manos del chico, quién apretaba la carne de sus muslos rellenitos.

Chilló en medio de sus dulces gemidos cuándo mordió levemente su clítoris, sin causar real daño pero si una oleada de placer.

—Mmh, J-Jinnie...

—¿Que pasá, princesa?

Se regocijo ante el apodo y la voz ronca. Aquel apodo que tanto amaba y lo hacía enloquecer, amaba tanto que su Hyunjin lo llamara de esa forma, lo hacía sentirse amado, especial y bonito. Su sistema estaba perdiendo la cordura y estaba a nada de rogar por ser follado.

—Por favor... Por favor, follame...

Hyunjin le dió una sonrisa lasciva, de esas que hacían a Felix derretirse. Se alejo de su coño y subió un poco más, llegando hacia su rostro, dónde su pequeño esposo lo miraba con ojitos dilatados.

—¿Deseas que te folle, cielo? ¿Mmh?. —vio a Felix asentir vagamente, pero aquella respuesta no era suficiente. —Responde bien, bebé, o no te daré lo que me estás pidiendo. —dijo, tomando su mandíbula con fuerza, haciéndolo balbucear.

—S-sí, Hyunnie, quiero que me folles... Lléname otra vez. —solto, amando siempre aquella faceta de su esposo. —Por favor...

Finalmente Hyunjin lo soltó. Tomó entre sus manos la delgada camisa que el menor portaba, rompiéndola cómo si fuese simple papel. Quitó el sostén y libero las dulces tetas, las cuáles no tardó en comenzar a estimular con su boca.

—O-oh Jinnie...

Jadeaba despacito ante la caliente boca de su amado envolviendo sus senos, mordiendolos juguetonamente dejando marcas notorias y haciéndolo sentir mucho más necesitado de algo más. Pronto, dos dedos fueron a parar frente a su boca, una orden indirecta para que los lubricara con su saliva.

Llevo ambos dígitos a su boca mientras ahogaba sus dulces jadeos, estuvo unos segundos así hasta que Hyunjin se separó de sus tetas y aquellos dedos comenzó a moverlos con impetu en su boquita.

Felix tuvo leves arcadas ante esto, y una vez Hyunjin lo sintió lo suficiente húmedo, los retiró. Escuchando el pequeño sonido producido por la separación.

No tardó en dirigir sus dedos empapados al estrecho coño, dónde los introdujo de golpe, forzando al más pequeño a adaptarse.

—¡J-Jin! —chillo removiendose. —N-no... ¡D-duele!

Sin dejar de mover sus digitos Hyunjin lo miró, juguetonamente introduciendolos hasta el nudillo, disfrutando de ver la mueca de dolor y placer de su bebé.

—Respira, princesa... Sabes bien que te gusta esto.

Se acercó a sus labios esponjositos y lo besó, fuerte y con determinación cómo siempre, introduciendo su lengua sin titubear ni pedir algún permiso, queriendo recordarle al pequeño chico que le pertenecía. Que sólo era de su propiedad.

Pronto, al par de dígitos se le sumo un tercero, abriendo sus paredes lo más que podía, escuchando el húmedo sonido resonando en la habitación. Felix tuvo que separarse del beso cuándo los tres dedos se comenzaron a mover con fuerza y rapidez en su vagina, dolía pero el placer abrumaba sus sentidos. Gemía entre sus quejidos sujetándose de los fuertes brazos contrarios. Hyunjin lo miraba fijamente, sonriendo orgulloso de ver lo que provocaba en el más pequeño.

De repente los movimientos pararon y los tres dedos fueron retirados, Felix dejó caer su cabeza al colchón suspirando pesadamente, pero fue sorprendido cuándo los mismos tres dígitos que antes estaban en su interior ahora mismo se estaban haciendo paso en su boca, saboreando su propio sabor. Al ser retirados Hyunjin ingresó su lengua a su cavidad, probando de su dulce chico, Felix lo dejó, por supuesto, chupaba su lengua en el beso mientras se aferraba a los oscuros cabellos del mayor.

Al separarse Hyunjin se alejo un poco de su cuerpo, quitando sus propias prendas. La erección se levantó gloriosa y golpeó contra su abdomen, Felix tuvo unas inmensas ganas de chuparlo.

Hizo el amago de querer intercambiar las posiciones, pero Hyunjin lo detuvo sujetando su cintura, sabiendo perfectamente lo que el menor quería.

—Quieto ahí, princesa... Ya habrá tiempo para eso. —dijo, frotando su duro miembro en la húmeda vagina, adentrándose de golpe escuchando el estruendoso gemido del menor, quién golpeó su hombro con poca fuerza ante la intromisión repentina. —Carajo... Tan apretado, cariño.

—D-dios Hyun... T-te sientes tan grande. —balbuceo el rubio. —Siento que v-vas a romperme, amor.

—Y eso te gusta, ¿Verdad?. —lo miro, jugando con uno de sus senos en lo que el menor se acostumbraba.

—Me fascina... —susurro ahogadamente —M-muevete ya, por favor...

Las embestidas comenzaron enseguida, logrando que la cama rechinara y los agudos gemidos de Felix aumentarán de nivel.

Hyunjin estrujaba la pequeña cintura enterrando sus dedos en la pálida piel, muy seguramente terminaría con marcas de sus manos en la zona, pero a ninguno le molestaba.

—¡D-dios, Jinnie!. —lloriqueo al sentirlo tan profundo, su cuerpo parecía romperse cada vez que el mayor arremetía contra él, un bulto notandose en su abdomen cada vez que empujaba.

El mencionado se encontraba embelesado con la imagen ante él, viendo fijamente el cómo el dulce coño devoraba su enorme polla, tan estrecho y caliente cómo siempre.

—Mierda. —gruño deteniéndose por un momento. —Eres tan delicioso, bebé... Siempre tan bueno para mí.

Tomó al menor por sus tobillos y flexionó sus piernas hacía su pecho, exponiendo así aún más su entrada. Retomó las duras embestidas una vez se acomodo, Felix se deshacía en gemidos bulliciosos cómo siempre, sus piernas comenzaban a temblar.

—¿Ya estás temblando, princesa?. —dijo burlonamente. —Aún falta mucho más...

Cómo si sus palabras tuviesen un efecto que desconocía, Felix lloriqueo, su mente perdida en el placer mientras intentaba regular su cuerpo tembloroso.

—V-voy a correrme... ¡J-Jinnie!. —grito.

Y tal cómo dijo, su orgasmo lo atacó de manera sorpresiva en medio de un grito agudo. Hyunjin se alejo brevemente viendo el desastre que su pequeño era, viendo los jugos saliendo de su coño abusado y rojizo el cuál palpo un par de veces con perversión.

—Una de cinco... —dijo sonriendo.

Felix lo miró expectante, apenas captando lo que su pareja decía.

—¿C-cinco?

Hyunjin volvió a alinear su pene en su entrada húmeda, pronunció:

—Bebé, hoy planeó darte tanto placer al punto de que desmayes...creo que cinco orgasmos serán suficientes para eso.

Y antes de que esté le respondiera, retomo las duras embestidas, está vez buscando su propia liberación usando el cuerpo del más pequeño a su antojo y para su propio placer. Felix gemía y se dejaba hacer, ansioso de sentir toda su carga en su interior otra vez.

—¡M-mierda, Jinnie! M-más, q-quiero más... ¡Ngh!. —balbuceaba, sintiendo un leve dolor en su estómago producto a las duras embestidas, sentía cómo el aire se le escapaba ante tanto placer.

A los minutos Hyunjin se corrió en su interior, dejandolo sentir su esperma tibio llenandolo. Gimió fuertemente rasguñando la ancha espalda del mayor en el proceso, haciéndolo gemir de manera ronca, sintiendo el leve ardor de los rasguños en su piel.

El pelinegro al salir de su interior vio un leve hilo de su semen que se escurría por su coño, con sus dedos los esparció por toda aquella zona, mirando de reojo a Felix quién intentaba regular su respiración.

—Dios, Hyunnie... —suspiro. —Por favor, déjame chupartela.

El mencionado dió una risa baja. Ambos eran insaciables, lo sabían y siempre sus encuentros eran maravillosos debido a eso.

—Eres todo un desesperado por mi polla, Lixxie. —tarareo, sentándose en la esquina de la cama, palmando está invitando al menor a seguirlo.

Felix obedeció, por supuesto, se arrodilló en el suelo frente a su Hyunjin, mirándolo con sus hermosos ojos cafés levemente dilatados.

Hyunjin acaricio su mejilla antes de hablar:

—Vamos, mi princesa... Házlo ya.

Y no faltó decir nada más. Felix chupo la punta del enorme miembro antes de adentrarlo lo más que pudiera a su boca, chupando y succionando aquel pedazo de carne disfrutando el sabor en su boca, usaba sus manos para masturbar lo que con su boca no alcanzaba, todo mientras miraba fijamente a su hombre. Lo sacaba de su cavidad cada ciertos minutos para tomar aire, pero nunca dejando de masturbarlo con sus manos, todo era un patrón que se repetía y los tenía a ambos por las nubes.

—Joder, Lix. —gruño, tirando su cabeza hacía atrás. —Lo haces bien, bebé...

Felix siguió con su trabajo, teniendo leves arcadas cuándo introducía el miembro ajeno de más en su garganta.

Su mente estaba nublada, estaba siendo asfixiado por la gran polla de su esposo, luego de unos minutos su mandíbula ya estaba cansada y la saliva se le escapaba por los bordes, pero no podía ni quería detenerse.

—Basta, princesa... Voy a correrme. —ordeno de repente con aquella voz autoritaria, tomando los rubios cabellos.

Felix hizo un sonido de reproche, el quería sentir su semen en su boca y tragarse hasta la última gota otra vez.

—No me desobedezcas, princesa... Ya sabes cómo termina eso. —dijo nuevamente, retirando su miembro de la boquita contraria.

—P-pero Jinnie... —lo miro, sus ojitos cristalinos haciendo contacto visual con el mayor, quién notó sus mejillas rojizas y se le hizo sumamente adorable.

—Tendrás mi semen en tu boca, no te preocupes, mi amor. Pero no ahora... —lo puso de pie y lo empujó otra vez a la cama, el más pequeño lo miró expectante. —Ahora sólo quiero llenarte el culo.

Aquellas burdas palabras lo hicieron gimotear en la cama, más aún cuándo Hyunjin le dió la vuelta haciéndolo quedar con su pecho pegado al colchón pero con su trasero levantado.

—La vista es estupenda... —halago, dando una certera bofetada a uno de los glúteos del menor haciéndolo chillar, la marca rojiza de su gran mano se comenzó a hacer notar en la zona.

—J-Jinnie, ha pasado un tiempo...se cuidadoso. —dijo, refiriéndose a la penetración en su parte trasera.

—Siempre, cariño.

Llevo dos de sus falanges al coño aún humedecido llenando estos de su esperma, usando este cómo lubricante. Los dirigió a la entrada trasera y con un poco de fuerza los adentro. Felix gimió fuertemente.

—J-Jin...

—Tranquilo, princesa. Ya casi... —murmuro.

Movia sus dedos en el apretado interior, de adentro hacia afuera y en movimientos de tijera, queriendo prepararlo lo más que pudiera. Los dulces gemidos de Felix, quién estaba aferrado a una de las almohadas, comenzaba a volverlo loco y su pene comenzaba a despertar otra vez.

Inserto un tercer dedo con facilidad, apretando con fuerza los glúteos ajenos, dando certeras nalgadas que hacían al menor enloquecer.

—¡Hyunjin!, Mmh... Y-ya por favor... —rogo.

El mencionado retiró sus dedos, posicionó su miembro entre ambos glúteos comenzando a frotarse.

—¿Ya lo quieres, bebé? —pregunto de manera sarcástica, viendo la morbosa imagen frente a él de su polla siendo masturbada entre ambos glúteos. —Pídelo y te lo daré...

Felix asintió, desesperado.

—Lo quiero, l-lo necesito, amor... T-te necesito. —dijo, su voz sonando completamente desesperada y sedienta.

Hyunjin sonrió con suficiencia, separando sus glúteos con sus manos y adentrando su polla de un empujón.

Felix grito debido al dolor combinado con placer, aferró sus manos a la almohada sintiendo sus paredes abrirse dolorosamente. Lágrimas se formaron en sus ojos cuándo sintió a Hyunjin moverse lentamente.

—Mierda... Extrañaba esta calidez. —gimio ronco. —Me aprietas delicioso, bebé...

En respuesta Felix gimoteo, su entrada dolía cómo la mierda pues tres dedos no se comparaban en nada al tamaño de Hyunjin. Realmente sentía que en cualquier momento se rompería pero el lado masoquista parecía tener más fuerza de voluntad que él mismo.

—F-follame, amor... Fuerte, haz que duela, por favor... —dijo de repente, sorprendiendose a si mismo por lo que acababa de pedir, pero no se retracto en ningún momento.

—Hoy quieres jugar rudo, ¿Verdad, princesa?. —soltó en respuesta, acariciando el sensible cuero cabelludo del menor. —Está bien... Mi bebé siempre obtendrá lo que desee, cómo la princesa que es.

Termino de hablar y salió despacio del apretado interior, dejando solo la punta dentro para de repente ingresar de golpe.

—¡S-sí! Así...¡Ah!

Hyunjin comenzó a embestir con fuerza otra vez, sujetando su pequeña cintura y usando esta para hacer las penetraciones más certeras.

Felix se deshacía en gemidos y chillidos agudos sobre la cama, sus ojos cerrados por inercia y su mente no era capaz de formar ningún pensamiento coherente, sólo pensaba en lo delicioso que era ser follado de esta forma, sintiendo sus paredes abrirse de manera dolorosa pero placentera a la vez, la cama rechinando y el sonido de la pelvis del mayor chocando con su trasero creaban una melodía perfecta.

—¡O-ow Jinnie!. —grito, cuándo juguetonamente el mencionado llevo sus dedos pulgares a los bordes de su entrada. —¡E-espera...!

—No me digas que me detenga, bebé, porqué tú pediste esto. —lo interrumpió, siguiendo con las duras embestidas que tenían a ambos por las nubes. —Ahora sólo te queda disfrutarlo.

Felix lloriqueaba, sabiendo que Hyunjin tenía razón, el dolor placentero le encantaba, pero siempre era ruidoso al momento del sexo. Le gustaba serlo y sabia que a Hyunjin le gustaba aún más.

—Vamos, princesa... Mojate de nuevo. —exclamo, con una de sus manos bajando hasta el hinchado clítoris comenzando a estimularlo.

Felix tembló por completo, grito un gemido roto ante el placer abrumador que bloqueaba sus sentidos.

—¡N-no hagas eso!. —chillo, extasiado. —¡N-no puedo más!

—Correte, mi amor... —susurro, dando una última certera embestida y dejando su polla enterrada en su culo, el rubio se vino en un grito agudo mojando las blancas sábanas bajo su cuerpo, mientras Hyunjin al mismo tiempo llenaba su culo con su esencia caliente.

Felix temblaba por completo, respirando aceleradamente mientras su mirada nublada intentaba despejarse. Hyunjin lo hizo darse la vuelta quedando así boca arriba, se dejó hacer cuándo el gran cuerpo del mayor se le subió encima, tomando sus labios entre los suyos en un beso absolutamente necesitado, el cuál no tardó en corresponder, aferrando sus manos al cuello del más alto.

—Podría besarte toda una eternidad. —exclamo de repente el mayor, mirándolo con deseo haciéndolo sentir pequeño, pero aún así sonrio.

—Entonces házlo, Hyunnie. —sonrio, enseñando aquella sonrisa adorable junto a sus dientes de vampiro.

Hyunjin sonrió también, dirigiéndose a su cuello lechoso, dónde lamió y mordió por todo el lugar dejando chupones y mordidas haciéndolo jadear para luego bajar a sus senos.

—Te amo, cómo no te haces una idea. —dijo, sonando cariñoso y seguro de sus palabras.

—Y yo también te amo muchísimo, Jinnie. —sonrio, en medio de sus jadeos.

Vio al mayor sonreír, para luego de unos minutos, decir algo que lo tomó desprevenido:

—Sabes... Voy a añadirle a esto un poquito más de diversión. —dijo, incorporándose.

Felix lo miró, extrañado. Viéndolo caminar hacía uno de los cajones.

—¿A qué te refieres?

Y fue entonces que notó lo que Hyunjin había sacado; unas esposas y un vibrador. Su estómago se revolvió, repentinamente ansioso.

—La única razón por la cuál estoy haciendo todo esto, es porque quiero asegurarme de que recuerdas que eres completamente mío... —comenzo a decir, esposando las muñecas de su esposo para luego jalar de estás hacia arriba de su cabeza. —Quiero dejar mi marca en cada centímetro de tú piel para que todo el jodido mundo sepa que eres mío, especialmente tu amiguito... Jeongin. —finalizo, tomando entre sus manos aquel vibrador.

La repentina confesión dejo plasmado a Felix, miro sorprendido a su pareja, sin entender en que momento la conversación se derivo a ese rumbo.

—¿Jeongin? ¿Que pasá con el, amor?. —pregunto, jadeando cuándo el vibrador hizo contacto en su vagina.

—¿No lo sabes? Creo que debo refrescar tu memoria... —exclamo, encendiendo el aparato y dejándolo quieto en su coño, Felix curvo su espalda ante la placentera vibración, soltando un enorme gemido. —Precisamente hoy, aquel estúpido te llamó "princesa", ¿Y que fue lo que hiciste tú?

El recuerdo a duras penas apareció de repente en la mente de Felix, recordando que al despedirse Jeongin lo había llamado de esa forma. No hizo nada más que sorprenderse al oírlo, sin embargo no esperaba que Hyunjin lo hubiese escuchado.

—Y-yo...

—Tú no hiciste nada, y no voy a dejarlo pasar así cómo así, mi amor... —sonrio de lado, dejando el vibrador quieto en su bolita de nervios haciéndolo gritar y por inercia bajar sus manos esposadas a su coño, el mayor no lo dejó, por supuesto, sostuvo sus muñecas firmes contra su abdomen sin dejarlo moverse.

—¡J-Jinnie!. —gimio.

Ante todo lo revelado anteriormente Felix no pudo hacer más que gimotear, en secreto amando la faceta posesiva de su esposo. Hyunjin nunca se mostraba así en público, o muy rara vez lo hacía, sólo lo demostraba con Felix, y el amaba eso; La exclusividad.

Soltó un gemido tembloroso cuándo los labios del pelinegro fueron hacia sus senos, mordiendolos y chupando de estos con fuerza, mientras aún mantenía quieto el vibrador en su coño.

—J-Jin, sácalo... V-voy a correrme, a-amor... —lloriqueo, pero el mencionado hizo oídos sordos.

—Un pequeño castigo no te vendría mal, princesa. —solto con una sonrisa, dando una leve palmada a sus senos.

Felix lloriqueo y tuvo su tercer orgasmo en lo que iba de noche. Los jugos cayeron sobre el juguete y las sábanas ya empapadas con anterioridad.

Su cuerpo tembloroso fue sostenido por Hyunjin, quién quitó el juguete y lo arrojo por ahí, direccionando su miembro nuevamente en su coño. El rubio lo miró, negando suavemente, aún muy sensible por el orgasmo de hace tan sólo unos segundos.

—¡J-Jinnie, espera un momen-...!. —gimio fuertemente, sintiendo perfectamente el miembro de Hyunjin nuevamente en su interior, caliente y palpitando, cómo tanto le gustaba —M-mierda...

Hyunjin lo miró fijamente, sintiéndose orgulloso de lo que veía; Su chico despeinado, con sus ojitos dilatados y mejillas rojizas adornadas con sus pecas, gimiendo su nombre mientras se encarga de darle tanto placer. Sonrío, usando la sensibilidad del pequeño a su favor. Comenzó a embestir de nuevo, follando su coño de manera bestial.

Felix finalmente soltó lágrimas de placer, su coño estirándose en demasía tragando la polla de su esposo otra vez. Lloriqueo ante las fuertes embestidas que lo hacían rebotar y temblar por completo, escuchando sus bulliciosos gemidos y lloriqueos junto al sonido húmedo y chicloso proveniente de su coño.

—Carajo... Siempre tan apretado, cariño. —gimio ronco, mirando al más pequeño soltando lágrimas bajo su cuerpo.

Se acercó a sus mejillas, besando estás sintiendo el sabor salino de las lágrimas en su boca.

Felix estaba completamente ido a estas alturas, mayormente sin fuerzas, sólo siendo consciente de la follada que Hyunjin le estaba dando.

Sollozo, sintiéndose demasiado sensible, llamando en gritos agudos a su pareja quién seguía profanando su interior con energía aún.

—¡Jin, Jin, Jin!. —llamaba en sollozos, dirigiendo sus esposadas manos al pecho fornido del mayor.

—No sabes cuánto amo la manera en la que gimes y gritas mi nombre... —solto sobre sus labios con aquella voz grave, chupando estos por unos segundos, con el menor tratando de seguirle el ritmo. —¿Te gusta sentirme tan profundo, verdad cariño?

Cómo pudo, Felix asintió. Sintiéndose extremadamente perdido en el placer, su mente perdida y la mirada nublada, cada centímetro de su cuerpo reaccionando fuertemente al toque contrario, sintiendo la punta del pene de Hyunjin llegando cada vez más profundo haciéndolo delirar.

De repente, Hyunjin se quedó quieto completamente dentro de él, el menor dió un estruendoso gemido. El pelinegro levantó sus piernas temblorosas, separandolas lo más que el menor pudiera, agradeciendo mentalmente que este fuese bastante flexible.

Sin salir aún, hacia leves movimientos de circulos con sus caderas, generando que su miembro tocara su lugar más dulce y placentero.

—H-Hyunnie...— respiraba pesadamente. —Q-quitame esto, amor. —pidio, refiriéndose a las esposas que aún portaba.

Hyunjin se quedó callado unos segundos antes de responder.

—Antes de hacerlo, bebé... Necesito que me digas ahora mismo, a quién carajos le perteneces. —dio una fuerte y certera embestida, haciendo gemir al menor. —Quiero escucharte decirlo, princesa.

—T-tuyo, sólo t-tuyo, Jinnie. —paso saliva, sintiendo una nueva embestida —¡Ah! A-amor...s-solo soy tuyo, s-soy tu princesa...

Hyunjin sonrió, dando una embestida más viendo la mueca de placer del menor.

—Correcto, bebé... —solto las esposas arrojandolas por ahí, acaricio la cintura contraria con cariño. —Eres mío, absolutamente mío, así cómo yo tuyo, ¿Queda claro?. —vio al menor asentir efusivamente. —Bien...

Las duras embestidas volvieron enseguida, con Hyunjin tomando impulso de la pequeña cintura ajena, apretando está con tanta fuerza que estaba seguro dejaría marcas de sus manos alli. Y ciertamente, a ninguno le molestaba.

Los dulces pero bulliciosos gemidos de Felix eran una melodía perfecta, a la cuál siempre sería adicto. El cuarto orgasmo tomó a Felix por sorpresa, grito cuándo chorros de su squirt salían de su abusado coño rosita, temblando de una manera que nunca antes había experimentado, sintiendo una bomba de placer que lo hacía enloquecer. Hyunjin nunca dejo de embestir, lo penetraba con fuerza aún con su orgasmo activo.

—¡J-Jin por favor!. —lloriqueo fuertemente. —Ngh...

Fue entonces que Hyunjin gruñó y llegó a su orgasmo, iba a depositarlo en su interior cómo siempre, pero recordó su promesa, que su chico quería sentirlo en su boca, así que rápidamente saco su miembro y comenzó a masturbarlo. Tiras y tiras de su semen tibio cayendo directamente a las tetas y boca del menor, quién no parecía molesto con eso, al contrario, soltó un gemido tembloroso mientras abría su boca para recibir todo de lo que tanto pedía.

—Mmh, Jinnie...

Se incorporo y vio el desastre que su pequeño era, un hermoso desastre.

Sonrio.

—Luces tan lindo, princesa... —sonrio. —Ven aquí.

Se acomodó en la cama y subió el pequeño cuerpo contrario sobre el suyo, quién aún temblaba y lloriqueaba incoherencias, aferrándose al calor corporal que Hyunjin siempre le brindaba.

Levanto la cabecita y Hyunjin lo atrapó en un beso dulce, con su lengua recorriendo cada parte de sus apetitosos labios. Gimió en medio del beso cuándo Hyunjin apretó sus glúteos con fuerza, obligándolo a abrir más su boca y que Hyunjin adentrara su lengua.

Se separaron cuándo el aire comenzó a hacerles falta, el rubio ya estaba mayormente exhausto, su cuerpo se sentía pesado pero satisfecho.

—Bebé... Montame. —ordeno, mirándolo fijamente y acariciando su trasero voluptuoso.

Y a pesar de que Felix estaba exhausto, la idea resultó malditamente tentadora.

Hyunjin se sentó mejor en la cama y Felix se acomodo en su regazo, frotando aquella polla en los pliegues de su húmeda y viscosa vagina, no tardando en tomarla y direccionarla hacia su entrada para luego sentarse de golpe sobre esta. Resbaló con facilidad, por supuesto, sintiéndolo tan profundo que lo hizo lloriquear.

—A-amor...

—Vamos, bebé... Házlo ya. —lo interrumpió.

Y sacando fuerzas de quién sabe dónde, empezó a dar pequeños saltitos sobre su polla, autopenetrandose con esta, aumentando la velocidad pasando los minutos. Soltaba gemidos agudos tirando su cabeza hacia atrás, sus senos brincaban en la cara del mayor quien los veía embobado, sin aguantar la tentación de morderlos.

—¡Ngh! Hyunnie...

—Sigue, princesa. No pares... —dijo, dando una fuerte nalgada.

—¡O-ow!

Rebotaba con fuerza sobre su polla, quitandola casi por completo y dejándose caer, notando que con cada embiste un bulto se reflejaba en su vientre, mientras su cuerpo y mente se perdían en la nube del placer.

Pero pronto, el cansancio se apoderaba de su cuerpo, y antes de lo que esperaba ya sentía su nuevo orgasmo. Hyunjin lo notó ante el abrupto cambio en sus brincos.

Sollozo, sintiéndose incapaz de seguir.

—N-no puedo, no puedo más, Jinnie... —dijo soltando lágrimas, su cuerpo sintiendose pesado y sus párpados cansados.

Hyunjin chasqueo la lengua, tomando su pequeña cintura y alzandola, levantó sus caderas y comenzó a retomar las embestidas duras y rápidas. Felix lloraba y Hyunjin escuchaba directamente en su oído los lloriqueos de placer, gruñó apretando la cintura en sus manos.

En un último grito obsceno Felix se corrió sobre su polla, mojando su pelvis, dejando que Hyunjin depositara su última carga en su útero otra vez, provocando que su estómago se hinchara un poco más.

Su cuerpo cayó sordo sobre su esposo, desmayado debido al cansancio y totalmente derrotado. Hyunjin suspiró, afianzando su agarre y dejando besos en su mejilla.

—Esa es mi princesa... —susurro con una sonrisa.

[...]

A la mañana siguiente, Felix fue el último en despertar. Se dió cuenta que estaba limpio, cambiado y arropado en sábanas limpias, sonrío haciendo el amago de ponerse de pie, dándose cuenta del dolor en su cuerpo.

—Buen día, princesa. —dijo Hyunjin ingresando a la habitación con el desayuno en una bandeja, dejándolo en la mesita de noche. —¿Cómo amaneciste?. —dejo un besito en sus labios.

—Bien... —sonrio, correspondiendo el dulce gesto. —Sólo que aún duele un poco.

—Lo sé, traje pastillas para el dolor, pero debes comer primero. —dijo sentándose a su lado, tomando la bandeja y dejándolo en medio de ambos. —Aproveche que dormías y fui a comprar un trozo de tiramisú.

Felix chillo emocionado cuándo vio una rebanada de su postre favorito en el plato, lanzándose a los brazos ajenos dejando besos en su mejilla, haciéndolos sonreír y carcajear a ambos, llenando sus corazones de amor.

—Muchas gracias, Jinnie. Te amo, demasiado.

—Eres mi princesa, y debo tratarte cómo tal. —dejo un besito en su comisura, pasando su brazo por sus hombros para acercarlo a su pecho, dejando otro besito en su cabeza, siendo siempre bien aceptado. —Yo te amo muchísimo más, cariño.

Y es que sin importar nada más, ni siquiera la gente ni el mundo entero, Felix era la princesa de Hyunjin, y este siempre lo trataría cómo tal.

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