La chica nueva (Megumi x tn

Summary

Tn es la nueva chica de intercambio,alegre,algo torpe y leal.¿Podrá descongelar el corazón frío de Megumi Fushiguro? absulotamente nada es canon ni sigo la historia original de manga ni anime. 0 spoilers "Los personajes de Jujutsu Kaisen pertenecen a Gege Akutami. Esta es una obra de ficción sin fines de lucro creada por una fan para fans".

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

La chica nueva

La Academia de Hechicería de Tokio no solía recibir nuevos estudiantes a mitad de semestre, y menos bajo una recomendación tan directa de Gojo Satoru. Para Megumi Fushiguro, aquello no era una buena señal; las recomendaciones de Gojo solían ser sinónimo de un dolor de cabeza monumental o de personalidades impredecibles.

Fushiguro estaba apoyado contra la pared del campo de entrenamiento, observando cómo las nubes se arremolinaban sobre el patio. Nobara se quejaba del calor y de la falta de máquinas expendedoras decentes, mientras Itadori practicaba algunos movimientos de artes marciales a pocos metros.

—Dicen que es una chica —soltó Nobara, cruzándose de brazos con curiosidad—. Espero que sea agradable. Si tengo que aguantar a otro par de amargados sin sentido del humor, voy a terminar hablando sola con las maldiciones.

—¡Seguro que nos llevamos bien! —añadió Itadori, deteniéndose para secarse el sudor—. Gojo-sensei estaba muy animado. Dice que su Ritual es de esos que te dejan con la boca abierta.

Megumi no dijo nada. Simplemente cerró los ojos, intentando ignorar el parloteo. Fue entonces cuando sintió una vibración diferente en el aire. No era una energía pesada ni amenazante; era algo rítmico, constante y sorprendentemente cálido.

La puerta principal se abrió y Tn entró al patio con paso firme pero curioso. No parecía perdida, sino genuinamente emocionada por estar allí. Llevaba el uniforme impecable y una sonrisa amable que contrastaba con el ambiente austero de la academia.

—¡Hola! Buenos días —dijo ella, alzando un poco la mano a modo de saludo general—. Vaya, este lugar impresiona más en persona que en las fotos. ¿Es aquí donde se reúnen los de segundo año o me he desviado en el pasillo anterior?

Gojo apareció de la nada detrás de ella, poniendo una mano sobre su hombro con su habitual exceso de confianza.

—¡Atención, alumnos! —Gojo sonrió de esa forma radiante que siempre ponía a Megumi en guardia—. Aquí tienen a su nueva compañera. Tn es una hechicera de grado recomendado. Su Ritual es una pieza clave que nos va a venir de maravilla. Megumi, tú serás su guía oficial. Enséñale las instalaciones y asegúrate de que no se pierda.

Fushiguro suspiró, abriendo los ojos para encontrarse con la mirada de la chica. Al ver que todos la observaban en silencio, Tn sintió un ligero calor en las mejillas y bajó un poco la mirada, rascándose la mejilla con timidez, algo avergonzada por haber interrumpido de forma tan animada.

—Ah... mucho gusto —murmuró, recuperando la compostura y haciendo una pequeña inclinación—. Soy Tn. Espero poder ser de ayuda pronto y no entorpecer sus entrenamientos.

Se acercó un par de pasos hacia ellos, deteniéndose a una distancia prudente de Megumi.

—Tú eres Fushiguro, ¿verdad? —preguntó ella con una sonrisa suave y sincera—. Gojo-sensei me ha mencionado que eres el más disciplinado del grupo. Espero que no te importe tener que cargar conmigo hoy, intentaré aprender rápido.

Nobara arqueó una ceja, satisfecha con la educación de la chica, mientras Itadori le devolvía el saludo con energía. Megumi asintió levemente, notando que, aunque Tn parecía algo tímida ante el grupo, su energía maldita no flaqueaba. Era estable y leal, como si estuviera lista para proteger a quien tuviera al lado sin dudarlo.

Gojo se despidió con un gesto vago antes de desaparecer, probablemente para ir a comprar algún dulce limitado, dejando a Tn sola frente a la mirada impasible de Megumi. Nobara y Itadori se alejaron hacia el área de pesas tras darle a la chica unas palabras de bienvenida, dejando el ambiente sumido en un silencio algo pesado.

Fushiguro metió las manos en los bolsillos de su pantalón y exhaló un suspiro casi imperceptible.

—Sígueme —dijo simplemente, dándose la vuelta sin esperar respuesta.

Tn asintió con rapidez y caminó a su lado, intentando igualar su paso largo. Mientras recorrían los pasillos de madera de la Academia, el único sonido era el eco de sus pasos. Megumi señalaba las puertas con gestos breves y precisos.

—A la izquierda están las aulas teóricas. No solemos usarlas mucho, la mayoría del aprendizaje es sobre el terreno —explicó él, con voz monótona—. Al fondo, pasando el patio interior, está la enfermería de Shoko-san. Si te hieren, ve allí. No intentes hacerte la heroína si el daño es grave.

Tn escuchaba con atención, asintiendo a cada indicación. Le sorprendía lo serio que podía llegar a ser alguien de su edad, pero podía sentir que detrás de esa frialdad había una responsabilidad genuina.

—Entiendo... gracias por explicarme, Fushiguro-kun —dijo ella con una sonrisa suave, tratando de romper un poco el hielo—. La verdad es que los pasillos son un poco laberínticos, me habría perdido en cinco minutos si no estuvieras aquí.

Megumi no le devolvió la sonrisa, pero sus ojos se desviaron un segundo hacia ella antes de volver al frente.

—Es un templo. Está diseñado para confundir a los extraños —respondió de forma cortante—. Tu habitación está en el ala este, junto a la de Kugisaki. Ella es ruidosa, pero es mejor tenerla de vecina que a Itadori.

Al llegar frente a una puerta de madera clara, Megumi se detuvo y se giró hacia ella, manteniendo esa distancia de seguridad que tanto lo caracterizaba.

—Deja tus cosas aquí. Tienes diez minutos —sentenció, cruzándose de brazos—. Gojo-sensei no te trajo solo para que vieras los edificios. Tenemos un informe de una aparición en un distrito residencial cercano. Es de Grado 2, pero la energía es inestable. Será tu prueba de aptitud.

Tn parpadeó, un poco sorprendida por la rapidez con la que pasaban a la acción. Sintió un pequeño nudo de nervios en el estómago, pero lo deshizo con una exhalación profunda y un brillo de determinación en los ojos.

—Vale. Estaré lista en cinco —prometió ella, agarrando el pomo de la puerta—. Fushiguro... gracias por mostrarme el lugar. Sé que no es la forma más divertida de pasar la mañana para ti.

Megumi desvió la mirada hacia el patio, donde las sombras de los árboles se alargaban.

—Es mi trabajo —respondió él, aunque esta vez su tono no fue tan gélido—. No te retrases. No me gusta hacer esperar a las maldiciones.

Tn entró en la habitación y soltó un pequeño suspiro de alivio al ver que el espacio, aunque sencillo y de estilo tradicional, era acogedor. Dejó su maleta sobre el tatami y caminó hacia la ventana, observando por un momento el paisaje de la Academia.

—Bueno, al menos la habitación está muy bien —se dijo a sí misma con una sonrisa optimista, tratando de calmar los nervios—. Tiene esa paz que... bueno, que a Fushiguro parece sobrarle.

Se miró en el pequeño espejo de la pared mientras se ajustaba el cuello del uniforme. No pudo evitar soltar una risita nerviosa al recordar la expresión impasible del chico.

—Cielos, qué serio es... —murmuró para sus adentros—. Parece que lleva el peso del mundo en los hombros. Espero que no sea siempre así, o voy a tener que esforzarme el doble para sacarle aunque sea una media sonrisa.

No quería hacerlo esperar, así que rápidamente guardó lo esencial, se aseguró de que sus herramientas de hechicera estuvieran en su lugar y salió al pasillo. No habían pasado ni cinco minutos cuando ya estaba de vuelta junto a él.

Megumi estaba apoyado contra la columna de madera del pasillo, con los brazos cruzados y la mirada perdida en el horizonte, pareciendo una estatua perfecta de melancolía. Al sentirla llegar, simplemente despeguó la espalda de la madera y comenzó a caminar hacia la salida sin decir una palabra.

—Puntual —fue lo único que soltó él.

—¡Te dije que estaría lista en cinco! —respondió Tn, alcanzándolo con un trote ligero y esa energía alegre que parecía rebotar contra el aura gris de Megumi—. Por cierto, Fushiguro-kun, la habitación es genial. Gracias por llevarme hasta allí.

Megumi ni siquiera giró la cabeza, pero sus pasos se volvieron un poco menos apresurados, permitiéndole caminar a su lado con más facilidad.

—Es solo un cuarto —respondió de forma plana—. Lo importante empieza ahora. El coche de Ijichi nos espera abajo. No bajes la guardia, Tn. Las maldiciones en zonas residenciales suelen ser traicioneras.

Ella asintió, volviéndose un poco más seria ante la mención del deber, pero sin perder esa luz en los ojos.

—Entendido. Estoy lista para demostrar por qué Gojo-sensei me trajo aquí.