Escape from Death

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Summary

Justo cuando voy de vacaciones sucede algo; claro, si a esto se le pueden llamar vacaciones. Si tan solo hubiera ido con mis padres, tal vez todo sería diferente… Tal vez no lo hubiera conocido.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

No entiendo cómo todo esto se volvió así. Se suponía que ellos volverían más tarde y cenaríamos mientras hablábamos de lo que sucedió en el día entre risas.

—¡Logan, mueve el puto trasero si no quieres morir!

Bajamos las escaleras corriendo, viendo de vez en cuando hacia atrás, notando que estaban más cerca. Ya no sabía si mi corazón estaba agitado por correr o por el miedo, pero sí sabía que si Logan seguía corriendo como un maldito viejo, seguro lo alcanzan. Tomé su mano, tirando de ella, corriendo lo más que podía con mis pulmones ardiendo por el viento frío que entraba por mi nariz y boca.

—Espera, Dereck, no puedo más.

Yo tampoco puedo más, pero si paramos nos van a alcanzar y seguro no la contamos. Mierda, tengo que pensar... Miré por los pisos que bajábamos a ver si alguna puerta estaba abierta, pero justo hoy a la gente se le dio por ser cuidadosa. Ya no sabía en qué piso estábamos, pero en este había un departamento con la puerta abierta. Poniendo a Logan detrás de mí, me fui acercando lentamente para asegurarme de que no había nadie. La puerta tenía marcas de sangre escurriendo. Lentamente fui entrando; no se escuchaba nada, solo el ruido de afuera del edificio. La sala estaba vacía con algunos adornos tirados por todos lados. Apreté la mano de Logan mientras entrábamos a la cocina, donde, al igual que la sala, solo había cosas tiradas por todos lados. Vi un cuchillo en el piso recogiéndolo.

—¿Para qué necesitas eso? —susurró contra mi espalda.

La mano de Logan temblaba, sudando frío. Solo apreté más su mano, haciéndole una seña para que se quedara callado, avanzando a la habitación que estaba cerca de la cocina. Al ir asomándome por el marco, vi a una chica encima de lo que parecía ser su ¿padre? Pero parece que está llorando, con la cabeza apoyada en el pecho del hombre.

—Oye… ¿estás bien? —Entré a la habitación, quedándome en la entrada de la puerta.

La chica paró de llorar, enderezándose hasta quedar sentada, volteando la cabeza lentamente hacia nosotros, permitiendo ver su cara y el torso del hombre. Mi corazón se aceleró al igual que mi respiración al ver el aspecto de la chica: su piel era grisácea, además de que en uno de sus ojos tiene clavada una cuchara. En su boca está masticando lo que parece ser el hígado del hombre que estaba frente a ella.

—¡Corre, Logan! —Lo sujeté fuerte de su antebrazo para correr de ese departamento.

¡¿POR QUÉ MIERDAS PASÓ ESTO?!