Customize readability
Aa

Pornstar - HimeSane

Summary

Sanemi tiembla de rodillas sobre sábanas de seda, ahogado por el lujo de esa casa que le recuerda el precio que pagó por sus hermanos: su cuerpo y su dignidad, grabados en videos que lo persiguen como fantasmas. Nunca ha estado con un hombre, y la cercanía de Gyomei mezcla el miedo con un deseo crudo que le quema las venas y lo parte en dos: terror puro y lujuria abrasadora. Gyomei lo atrae hacia sí contra su pecho macizo con manos enormes y posesivas, su calor, como un incendio. Gruñe, preguntando si de verdad quiere esto mientras lo besa con fiereza, mordiéndole el labio inferior hasta hacerlo sangrar levemente. Sanemi susurra que sí, la voz quebrada, aferrándose a sus hombros como un náufrago. Su cuerpo lo traiciona: la cadera se arquea sola contra la dureza de Gyomei, delatando el hambre que intenta ocultar. Gyomei lo devora en un beso brutal, manos recorriéndole la espalda y apretando su trasero, frotándose en un ritmo desesperado que lo hace gemir. —Si quieres que pare, solo dilo —jadea Gyomei. Pero la mente de Sanemi grita lo contrario. Lágrimas calientes ruedan por sus mejillas mientras admite en silencio que no pedirá que pare. Debajo del pavor, un fuego lo consume por entero: quiere que Gyomei lo reclame por completo.

Status
Complete
Chapters
16
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prólogo

Prólogo.

Aquella junta se estaba alargando más de lo que era humanamente sano.

Cuando sus socios comenzaban a discutir sobre “lo que era mejor” para la compañía la discusión se volvía tan apasionada que, de no ser por los valores implícitos que su padre se había empeñado en meterles por los ojos, literalmente, dejando la “misión”, “visión” y “valores” de la empresa siempre visibles en la sala de juntas ya habrían comenzado a golpearse y maldecirse.

Por suerte, Himejima&CO se jactaba de ser una empresa pacifista y con responsabilidad social, por lo que, cuando un socio firmaba un contrato para la participación sobre las acciones de la empresa, además de unas extensas cláusulas de confidencialidad firmaban también las normas que debían seguir para que “la convivencia resultará agradable para todos los miembros”.

Pero para Himejima Gyomei, la actitud de esos hombres no resultaba para nada agradable.

— Como les decía — Dijo su accionista mayoritario, sonriendo con suficiencia, con esa cara anciana y llena de prejuicios ¡Ya debería jubilarse maldita sea! — considero que deberíamos hacer recortes, de ese modo podríamos realizar remodelaciones en alguna de las zonas de Karuizawa, ¡Nuestra empresa ha tenido un buen año! ¡Es normal ayudar a la comunidad!

Himejima bebió su whisky con lentitud mientras esbozaba una sonrisa. Siempre que se hablaba de recortes, ya sabía exactamente quién sería el primero en golpear la mesa con las manos y levantarse bruscamente.

¡PAWN!

Hasta la última alma en aquella sala de reuniones en el 45avo piso volteo hacia aquel fuerte golpe, donde un hombre de cabello blanco y ojos rojos, vestido con un traje hecho a la medida que se vería elegante si no estuviera adornado con tantas joyas de distintos países, se levantaba dispuesto a una acalorada discusión.

“Yo bebo y a él le hace efecto, según parece” pensó Gyomei, divertido.

— ¿Y se puede saber dónde quiere que hagamos recortes? — dijo Uzui, con un tono de voz aterrador. Tengen era el representante de los accionistas minoritarios de la empresa, pero desde el nombramiento de Gyomei como CEO había comenzado a fungir también como “sus ojos y oídos” dentro de la empresa, siendo entonces su persona de mayor confianza en aquella mesa, corría el rumor que mucho de ello tenía que ver con que ambos tenían una edad muy similar, y que eran los más jóvenes en aquellas juntas directivas.

Sea como sea, Gyomei sabía que tener a Uzui de su lado era tener a un aliado poderoso, por más que esos hombres con traje y experiencia aún lo considerarán un niño. Muchos de ellos tenían casi 90 años y se negaban a retirarse ¡Cualquiera parecía un niño a su alrededor!

— Podríamos recortar los fondos de donaciones para todas esas instituciones benéficas, que sólo sirven para deducir impuestos y comenzar las reparaciones de Karuizawa, que es un centro cultural y además, patrimonio histórico japonés.

Himejima sabía que de tener pupilas sanas, las rodaría.

—¿Entonces esperas que le quitemos los fondos a las asociaciones benéficas, que les dan alimento a las personas sin hogar y refugio a los jóvenes en Shinjuku, mientras le damos esos fondos a las reparaciones de un lugar donde sólo acceden personas que tienen en nivel económico para pagar 400 dólares por una entrada? — Dijo el albino con sarcasmo y Himejima no pudo evitar soltar una risita — ¡Hagámoslo! ¡Definitivamente no nos hará quedar como unos enormes hijos de puta!

—¡Cuide su lenguaje! —Gritó el hombre y el CEO pudo escuchar los murmullos de los demás miembros de la sala — ¡Recuerde que soy mayor que usted y merezco respeto! ¡Podría ser su abuelo!

—¡Con la diferencia de que mi abuelo si supo cuándo retirarse! —Exclamó Uzui sacando un jadeo a todos en esa mesa, al parecer había tocado un tema sensible — ¡Y usted debería seguir sus pasos!

—¡Mocoso insolente!

—¡Anciano decrépito!

—¡Suficiente! — Exclamó el CEO, sentado en la cabecera de la mesa, dejando su whisky en el portavasos con un fuerte estruendo que hizo a todos respingar. No hubo necesidad de levantarse, aún sentado era el más alto de todos en aquella mesa. — Señor Fujikawa, no hay necesidad de alterarse. No retiraremos los fondos de la beneficencia, tampoco arreglaremos la zona de Karuizawa al menos este año.

—¡Pero Himejima-Kun! — Exclamó el hombre levantándose, casi tirando su silla por el brusco movimiento — ¡Su padre habría…!

— Mi padre, es mi padre, y yo soy yo — Dijo con suficiencia y se vio tentado a volver a beber, pero prefirió no hacerlo, ya suficiente se decía de que tenía mucha influencia extranjera como para permitirse beber un producto escocés cuando todos bebían algo nacional — si quiere hablar con él, le ruego tome el consejo de Uzui y se retire, estoy seguro de que ambos podrán hablar de muchos temas mientras se relajan en una casa de retiro. Ahora está hablando conmigo, no con mi padre. Por lo que ¿No cree que ha usado el honorífico incorrecto?

Aquel hombre apretó tanto la mandíbula que Gyomei pensó que bien podría quebrarse las muelas. A las personas mayores les costaba demasiado trabajo agachar la cabeza cuando su jefe era menor que ellos. “Es una lástima” pensó, “Va a tener que acostumbrarse; o te adaptas, o mueres”.

— ¿Alguien más tiene algo que aportar? — preguntó Himejima con una sonrisa de autosuficiencia, si bien, no podía ver las reacciones de las personas, podía imaginarlas; sabía que a esa bola de ancianos adinerados no les caía en gracia que un jovencito fuera su jefe, y mucho menos que no les cediera ni un ápice de poder. Cuando nadie contestó se dio la oportunidad de levantarse de la mesa y aplaudir con las manos una vez — Entonces, damos por concluida la junta directiva, nos vemos el siguiente trimestre.

Fue muy gratificante escuchar a los hombres irse de la sala de juntas, acomodando su silla en la mesa, saliendo a paso lento mientras cuchicheaban algo de las malas formas que tenía el nuevo CEO y como era mejor que su padre dirigiera la empresa. Pero Gyomei sabía que solo podían decirlo de dientes para afuera, pues los márgenes de ganancias se habían disparado desde que había tomado el cargo de la empresa de su familia hacía dos años. Si su padre estaba contento con la forma con la que desempeñaba el trabajo ¿Entonces qué más daba?

—¿Estamos de mal humor, eh? — La estridente voz de Uzui le hizo sonreír. Más que su socio, Uzui se había convertido en un gran amigo desde que estuvieron juntos en la universidad.

Si bien, sabía el pasado turbio que había tenido Tengen, con sus antecedentes criminales incluidos causar molestias públicas y merodeo, aquello no era más que el pasado, pues el Uzui que ahora estaba frente a él se había convertido en sus ojos y sus oídos dentro de la empresa. No había nadie mejor para saber lo que ocurría en una compañía, que quien sabía lo que era empezar desde abajo, después de todo.

— Para nada, quizá tu estas de muy buen humor, acabas de regresar de tu viaje a Estados Unidos, después de todo.

—¿Qué te digo? El tema de los aranceles y ICE es muy excitante — Dijo el hombre sarcásticamente — Y hablando de cosas excitantes… ¿Cómo es eso de que terminaste con Hana?

—¿Con quien? — preguntó Gyomei tomando otro vaso del minibar junto a la mesa y sirviendo un poco de whisky a su amigo.

—¡Con la hija de la familia Abe! ¡¿Cómo es posible que no supieras siquiera su nombre?! ¡Eres un maldito desconsiderado! — Exclamó el albino sentándose junto a su presidente, tomando el vaso y bebiendo de él, sintiendo el sabor de la madera y el alcohol. Aquella era una ventaja de ser rico: Si fueras pobre, beber a las 9 de la mañana solo significaba que eras alcohólico, pero si eras rico ¡Significaba que acababas de tener una junta de negocios! ¡Qué hipócrita era la sociedad! — Tu madre me llamó y dijo que la terminaste.

—¿Y que si lo hice?

Si tenía que ser honesto consigo mismo; Himejima pensaba que había tardado en terminar con esa mujer. Era la típica niña mimada incapaz de recibir un NO por respuesta, que nunca había trabajado en su vida y que deseaba casarse lo antes posible. Himejima no quería casarse. Tampoco quería tener hijos. Y cuando esa mujer amenazó con pinchar sus condones en una cena familiar para “tener un hijo lo antes posible aunque Gyo-kun no quisiera”, decidió que era momento de levantarse de la mesa de la familia Abe y pedir su limosina ¡Si iba a salir de aquella relación, lo haría con estilo!

—¡¿Cómo que “Y que si lo hiciste”?! ¡Es la novena novia con la que terminas!

—Así hayan otras 100 más ¿Que tiene de malo? — Dijo, agradecido de ser ciego y no poder ver la cara de Uzui mientras decía eso — Aun estoy soltero, y no pienso quedarme en una relación que no me guste, con alguien que no termine de gustarme.

— ¡Ja! Eres muy exigente con las mujeres — Dijo, quizá más desinhibido de lo que debería por el alcohol — ¿Por qué no lo intentas con un hombre mejor? Quizá estás buscando en el grupo poblacional equivocado ¡No es normal que ninguna mujer termine de gustarte, hombre!

Uzui quiso reír cuando escucho al presidente bufar por la nariz y servirse otro sorbo de whisky, para después cerrar la botella y dejarla en el minibar.

—Escucha — Dijo, tratando de ser el adulto en la conversación, se recargó sobre el respaldo de su asiento y comenzó a dar vueltas, lo cual contrastaba considerablemente con su deseo, pero no era como que su amigo pudiera verlo. — Solo no quiero que te casen a la fuerza, tu madre está muy preocupada porque “nunca puedas sentar cabeza”. Me preocupa que si ven que no eres estable en cuanto a eso quieran concertar un matrimonio arreglado. Te conozco Himejima, jamás has sido bueno para aceptar a la gente que se impone sobre ti, no hay forma en que seas feliz en un matrimonio arreglado, pero dejando de lado a todas tus novias en el primero o segundo mes de relación tus padres podrían creer que es la única forma en que sientes cabeza.

Y una risa seca surcó los labios del mayor, Himejima terminó su vaso de Whisky con un trago y golpeó el vaso contra el escritorio, como si le importara muy poco que tipo de madera asquerosamente cara hubiera maltratado.

— Mis padres no van a comprometerme con nadie sin mi consentimiento. Soy su único hijo, me aman demasiado— Dijo muy seguro. — la verdad es que ninguna mujer parece ser suficiente ¿Sabes? Tsumugi era demasiado superficial, Yua demasiado caprichosa, Mei poco interesante, Akari demasiado egoísta, Rin muy poco confrontativa, Namika demasiado desconectada de la realidad, Hanaku poco altruista, Y una demasiado presumida, Ayame era muy poco apasionada y por último Hana, muy desesperada.

Uzui chasqueo los dedos en un ademán de victoria.

—¡Eso es! ¡Consigamos a una mujer que no sea superficial, ni caprichosa, ni egoísta, ni desconectada de la realidad, y mucho menos desesperada o presumida, pero que sea muy interesante, confrontativa y altruista! — Dijo para después reír— ¡¿Estás escuchando como suena eso?! ¡Estás pidiendo imposibles! ¡El que está desconectado de su realidad eres tu!

—Que buena memoria tienes — Dijo el heredero Himejima con una sonrisa — Pero por eso pienso que mi destino es estar soltero, no pienso que todos hayamos nacido para casarnos y tener hijos.

La realidad es que Gyomei consideraba tener la mente un poco contaminada por las historias que leía en Syosetsu, su aplicación de lectura favorita.

Amaba con locura el tópico de “CEO millonario y chica normal”, se derretía de amor con esas hermosas protagonistas de cabello largo y muslos redondos que describían las historias, con ese suave aroma a vainilla y la voz más tersa que la seda, con esa fuerte convicción por la justicia y personalidad cautivadora como la luz de la luna.

Himejima ya era un CEO millonario ¿No acaso merecía una mujer así?

Pues al parecer el destino le decía “No, vuelva pronto” pues por más que intento ir a cafeterías, bibliotecas, museos, parques y demás sitios que habían sido el punto de encuentro con las protagonistas femeninas en sus libros favoritos nunca había logrado encontrar a alguien así.

Algunas mujeres se le acercaban y hasta había ido a tomar un café con algunas, sin embargo ¡Nunca tenía un solo tema de conversación con esas mujeres!

La diferencia de clases se notaba a kilómetros cuando intentaba tener una conversación coherente con esas mujeres, no importa cuán inteligentes fueran, al notar la clara diferencia en léxico, cultura, mundo, la conversación terminaba siendo unilateral, aburrida y carente de profundidad. Y se negaba a tener una relación de pareja con alguien que no fuera capaz de darle una charla estimulante.

Las más osadas trataban de mantenerse a la par de la conversación de forma tímida, alabando su conocimiento o mostrando tanta admiración que, honestamente, él consideraba insana en una relación de iguales.

—Quizá lo que te hace falta a ti es volverte gay— Se burló Uzui levantándose entre risas— Si ninguna mujer te llena, quizá te haga falta una buena verga para rellenarte.

Gyomei hubiera deseado tener pupilas sanas para rodarlas cuando el hombre salió de la sala de juntas, dejándolo solo. Para personas como Tengen, todo hombre que fuera mínimamente exigente con sus parejas era en automático homosexual.

¿Porque no podía pensar que simplemente era asexual? No, es que en realidad no lo era. Amaba el sexo, le gustaba más que nada, pero las mujeres que de algún modo terminaban en su cama eran… simplemente no eran lo que el quería para sí mismo, no sentía esa “chispa” y ese deseo fuera de la cama. Y no se iba a condenar a una vida acostándose con alguien con quien siquiera iba a poder hablar después del coito.

Quizá el término “arromantico” iba más con él. Aunque la verdad el romance le gustaba mucho. Solo se sentía incapaz de sentirlo con alguien hasta el momento.

***

Los días pasaron, y pronto estos días se convirtieron en semanas, y estas semanas en el primer mes desde la junta directiva.

De algún modo estar soltero ¡Lo hacía más productivo! Su pequeña asistente no dejaba de recibir llamadas y contestar correos por su culpa, la pequeña mujer que servía de su secretaria personal era sumamente eficiente ¡no se quedaba atrás con el trabajo! Además era muy atenta, y cada día lo recibía con un café y un pan de melón. Estaba pensando en aumentarle el sueldo muy pronto.

— Himejima-sama— Dijo la pequeña Shinobu, abriendo la puerta de su oficina, obligándolo a quitarse los audífonos donde escuchaba un correo electrónico que debía responder — El señor Uzui quiere verlo.

Ohhh, eso era extraño. Uzui siempre entraba como Pedro por su casa a cada oficina en Himejima&CO, si estaba tocando significaba que traía algo entre manos. Literalmente.

—Hazlo pasar.

Y minutos después estaba Tengen frente a él, dejando caer una caja sobre su escritorio que, debido al estruendo que hizo al caer, debía pesar al menos kilo y medio.

—¿Y eso?

—¡Un regalo! — Dijo riendo de forma infantil — Hinatsuru y yo llevamos la cuenta de cuánto tiempo has estado soltero, hicimos una apuesta, ¡Y quiero ganar! Así que te traje esto para que aguantes más tiempo solo. ¡Estoy de tu lado en esto del voto de castidad!

De algún modo era ofensivo que hiciera una apuesta con una de sus esposas sobre su vida íntima, pero decidió que tenía demasiada curiosidad por saber que había en aquella caja.

Y cuando su mano tocó la primera caja de plástico, delgada y larga, supo enseguida lo que era.

—¿Me trajiste películas porno?

—¡Bien dicen que los ciegos tienen ojos en los dedos! — Se burló Uzui — Se que al no poder ver bien parte del como te erotizas tu tiene que ver con el sonido y también que llevas demasiado tiempo sin sexo, necesitas una válvula de escape amigo ¡Así que hice una investigación! La actriz de estas películas es Hitomi Tanaka ¡Es súper tetona! Aunque tu no puedes ver eso, pero su voz es hermosa ¡Me apuesto lo que quieras a que te gustará!

Gyomei se sobo las sienes, Uzui había llevado ese tipo de cosas a su oficina, la que alguna vez había sido la oficina de su padre ¡Que descaro!

—Saca esto de aquí, no voy a usar nada de esto, llévatelo.

—¡Dale una oportunidad! — Dijo el albino casi chillando — Tienes que desestresarte ¡el cuerpo tiene necesidades! ¡Y joder, todos vemos ese tic en tu mandíbula! ¡Vas a morir de frustración sexual si sigues así!... Escucha, no las veas… ¡Escuches, perdón! hoy si no quieres, pero tenlas en casa por si en algún momento te da curiosidad ¿De acuerdo? ¡No es nada del otro mundo! Y puedes satisfacerte solo.

Y por más que Himejima tenía ganas de golpear a su mejor amigo, pensó que cuando algo se le mete a Uzui entre ceja y ceja no hay poder humano que mueva esa idea de su materia gris. Le diría que sí, y tiraría las películas una vez estuviera en casa.

La realidad es que había visto (escuchado) porno anteriormente, si bien, le gustaba la voz de las mujeres en el sexo, en el porno era algo que no soportaba. Las AV IDOL exageraban su voz de una forma casi caricaturesca, haciéndola más chillona y aguda, al punto de que sentía que le taladraban los oídos cuando usaba audífonos.

Y por si eso fuera poco, si bien el sonido lograba erotizarlo en ocasiones, nada se comparaba a tener a una mujer en sus manos, sentir su piel, besar sus senos, beberse sus gemidos directamente de sus labios. Y era algo que el porno nunca podría darle.

Poco se hablaba de que una de las desventajas de tener una discapacidad visual era que no podías disfrutar del porno como el resto del mundo. Era como estar invitado a una fiesta donde solo servían comida que no podías comer.

—No las puedes dejar aquí, esta fue la oficina de mi padre, por Buda — Dijo aún frotándose las sienes — llévalas a mi casa y dáselas al ama de llaves.

— ¡Sabía que podía hacerte cambiar de opinión! ¡Hitomi Tanaka es bellísima! Y su voz es hermosa ¡Te encantará! ¡Lo sé!

Hizo un ademán con la mano para que su amigo se largara. Su persistencia era legendaria en el área de los negocios y había resultado muy útil a la compañía en varias circunstancias, pero esa misma persistencia resultaba tan desagradable en la vida real.

***

Cuando se despidió de todo el personal de su casa y se quedó comiendo solo, en aquella amplia cocina donde bien podrían caber 30 personas de ser necesario (si por él fuera jamás sería necesario), decidió que su soledad no era algo desagradable. Estaba muy a gusto consigo mismo y honestamente no se sentía mal quedándose a solas con sus propios pensamientos.

¿Por qué a la gente le molestaba quedarse sola? ¿Por que les molestaba que otras personas estuvieran bien solos? Jamás lo entendería.

Y es que el se sentía tan a gusto lavando sus propios trastes (odiaba pensar que se quedaban sucios), escuchando su propia música en aquellas bocinas de sonido envolvente, sin nadie que le reclamará porque dejó ir al personal doméstico a casa antes de tiempo, sin nadie que le reclamara por atención, ni por cariño, ni por amor.

Aun así, sabía que el cuerpo tiene necesidades fisiológicas que debía atender, por lo que más le valía conseguir una amiga sexual con la que atenderse de vez en cuando. Eso o hacerle caso a Uzui. Que, en su situación, no sonaba nada mal.

Además ¿cuáles eran realmente sus opciones?

Opción A: Buscar una amiga sexual. Sonaba bien en teoría, pero vivían en Japón, no en Europa. Él, siendo hombre y además rico, saldría impune del escrutinio social. ¿Pero la mujer? De puta no la bajarían, de fácil y arrastrada. ¿Estaba dispuesto a arriesgar a alguien de esa forma solo por un orgasmo? No, honestamente no. Tenía aún algo de moral, por más que a veces le pesara.

Opción B: Volver con su ex. O con alguna de sus ex (Probablemente con la mas desesperada). Esa opción podía descartarla inmediatamente. Prefería cortarse un brazo.

Opción C: Aguantarse como monje del siglo XII. Factible, pero Uzui tenía razón en lo del tic de la mandíbula.

Opción D: Intentar el maldito método de Uzui.

Suspiró profundamente. Visto así, de esa forma no arriesgaba en nada a ningún ser humano al escrutinio público. Nadie saldría lastimado. Nadie tendría que cargar con las consecuencias de sus necesidades fisiológicas.

Y si resultaba ser una porquería, siempre podía tirar las películas y nunca más hablar del tema. Uzui no tenía por qué enterarse.

Decidido subió a su habitación, lentamente, como si de algún modo temiera que la actriz estuviera en su cama, esperándolo.

Sus manos se sentían sudar mientras conectaba la videocasetera a ciegas (nunca mejor dicho) y trataba de discernir por el tacto cuál era el “derecho” y el “revés” del primer disco que sacó de la primer caja de plástico que estuvo a su alcance.

—Si esto no funciona, Uzui, juro que tu próxima evaluación de desempeño va a ser memorable — gruñó mientras introducía el disco en la rendija de la videocasetera para después oprimir los botones correctos en el control que tenía programado en su celular y que, gracias al talkback podía usar sin ningún problema.

Casi le da un infarto cuando la fuerte música de introducción sonó en toda su habitación y casi se vio tentado a silenciar el televisor. Como si alguien pudiera escucharlo en aquella habitación insonorizada.

—Esta bien, Hitomi Tanaka — dijo en voz alta, sintiéndose absurdo hablándole a la televisión, pero de algún modo, era la primera vez que sabia el nombre de la AV Idol protagonista de una película, supuso que merecía algo de respeto— Impresióname. Si Uzui invirtió tiempo en investigarte, más te vale que valgas la pena.

Se sentía como un niño viendo porno por primera vez. Aunque pensándolo bien, si bien no era su primera vez viendo porno, era la primera vez que lo hacía con el objetivo de satisfacerse.

Y esta vez, planeaba sumergirse totalmente en la fantasía.

Se bajó los pantalones a modo de estar más cómodo y se dejó llevar por la dulce voz de esa mujer.

Pero…

—Dime que te gusta, perra. — No estaba escuchando la voz de la mujer.

Era otra voz. Más grave. Más áspera. Rasposa como papel de lija contra terciopelo, con un dejo de violencia contenida que hizo que algo en su estómago se contrajera de una forma que no esperaba.

—¡Ahh…! S-Si… Me gusta… ¡Aaahh!

—Buena chica…

Podía escuchar el sonido húmedo de las embestidas, el chapoteo de los fluidos y el chocar de la carne, escuchaba sus respiraciones conectadas y sus besos erráticos y carentes de cariño.

Pero su atención había sido totalmente absorbida por la voz masculina que acompañaba a la chillona voz de la actriz con gruñidos y gemidos leves, tratando de no hacer tanto ruido para que ella fuera la protagonista de aquella película erótica.

Pero él podía escucharlo perfectamente. Cada respiración entrecortada. Cada pequeño jadeo que se le escapaba. Cada gruñido bajo que emanaba de su garganta cuando embestía más fuerte.

¿Que mierda…?

La voz de ese hombre era increíble, erótica, caliente, rasposa, masculina. Y le encantaba. Le encantaba de una manera que lo aterraba porque nunca, NUNCA en sus treinta y tantos años de vida, se había sentido atraído hacia un varón.

Y antes de darse cuenta se encontró a sí mismo acariciándose frenéticamente, moviendo sus caderas mientras su mano buscaba la liberación, escuchando gemir a ese hombre. Su cerebro trataba de reconectarse con la voz de la mujer, de recordar que se suponía que debía estar fantaseando con ella, pero era inútil.

Era esa voz. Solo esa maldita voz rasposa la que lo tenía al borde.

—Mierda... — escuchó al hombre gruñir en la película.

Y Gyomei se vino con tanta fuerza que tuvo que morderse el labio inferior para no gemir él también.

El video terminó pocos segundos después de que él mismo terminará, sintiéndose aterrado de lo que acababa de hacer. ¿Se había masturbado pensando en cogerse a un hombre?

Su cerebro trataba de procesar la información. De encontrarle sentido. De racionalizarlo de alguna manera.

Si, al parecer sí.

—No, no, no... — murmuró para sí mismo, limpiándose con una toalla que había dejado cerca — Solo fue... la voz. Es solo una voz bonita. No significa nada.

Pero incluso mientras lo decía, sabía que era mentira. Porque su cuerpo aún vibraba con los ecos del orgasmo más intenso que había tenido en meses. Tal vez años.

Y la curiosidad lo invadió como una ola imparable. ¿Quién era ese hombre? ¿Qué edad tendría? ¿De dónde venía? Y sobre todo ¿Por qué su voz era tan erótica? ¿Por qué sonaba como si estuviera hecha específicamente para arrastrarlo al infierno?

Necesitaba respuestas.

O al menos eso se dijo a sí mismo para justificar lo que estaba a punto de hacer.

Apago la televisión y le tomó una fotografía a la caja donde venia la película, le tomó al menos dos tomas para que la foto pudiera ser leída por el buscador de Google, que rápidamente le entregó el dato que estaba buscando.

Esa película era protagonizada por la AV Idol Hitomi Tanaka y el AV Idol Shinazugawa Sanemi.

—Eureka — Pensó divertido al descubrir el nombre del chico. Y la búsqueda comenzó:

Himejima Gyomei se caracterizaba por ser un hombre obsesivo cuando algo le interesaba. Era parte de lo que lo hacía tan bueno en los negocios: cuando algo capturaba su atención, no paraba hasta conocerlo, dominarlo, poseerlo completamente.

Pero nunca, NUNCA, había aplicado esa obsesión a una persona. Mucho menos a un hombre.

Y sin embargo, antes de darse cuenta había pasado toda la noche investigando a ese hombre con la voz de un maldito íncubo y, al parecer, el cuerpo de un dios.

Las fotos promocionales que encontró (y que su lector de pantalla le describió con un detalle casi pornográfico) hablaban de un hombre de complexión atlética, cabello blanco corto, ojos violetas penetrantes, y múltiples cicatrices que le daban un aire peligroso. Rudo. Casi violento.

Y Gyomei se descubrió a sí mismo deseando poder verlo. Realmente verlo. No solo las sombras borrosas que sus ojos dañados le permitían percibir, sino cada detalle. Cada cicatriz. Cada músculo.

—Esto está mal — se dijo, pero sus dedos ya estaban buscando el siguiente enlace.

Al parecer tenía un enorme séquito de fans femeninas, que se deshacían porque en algún momento dejarán de pixelearle la verga y pudieran verla en todo su esplendor. Gyomei entendía el sentimiento, su ahora homosexualidad (Bisexualidad, le seguían gustando las mujeres y no sabia si se le pararía en la vida real con un hombre, esto podría ser solo un fetiche auditivo muy específico y preocupante) le pedía a gritos sentir en sus manos el pene de ese hombre y unirlo al suyo en busca de manipularlos juntos mientras esa voz rasposa gemía su nombre.

Al parecer había participado, hasta el momento en al menos 5 mil películas, lo que se decía poco, pero era una cantidad bastante considerable. Según miró, al investigar su trayectoria, al principio participaba en películas donde no era el protagonista principal, pero conforme su grupo de fans aumentaba con ello también la demanda de su contenido y de películas donde él fuera el protagonista junto a las AV Idols más hermosas y conocidas del momento.

Habían cientos de comentarios en sus películas, pero los más destacados fueron:

“¡Cómo amo a este hombre! ¡Quisiera que me cogiera y me embarazara! ¡Daría lo que fuera por un hijo suyo! ¡Shinazugawa-sama, embaráceme por favor!”

“¡¿Es que no planean dejarnos ver el pene de Shinazugawa-sama alguna vez?! ¡Queremos ver carne real! ¡No es posible que nos dejen ver el ano de las AV Idols pero no el pene de los actores! ¡Queremos comprobar qué tan grande es!”

Él también quería saberlo. Por Buda, él también quería saberlo y eso era aterrador.

“¡Por favor Shinazugawa-sama, jamás deje de hacer películas para nosotras!”

Y un sin fin de comentarios más, algunos más divertidos, otros más obsesivos, y otros más obscenos, Himejima no tenía idea de que las mujeres pudieran comentar ese tipo de cosas.

¡Rin! ¡Riiin! ¡Riiiiiiin!

Y antes de darse cuenta su despertador había sonado, respingo asustado dándose cuenta que en medio del mar de información que le ofrecía el Internet respecto a aquel hombre con voz celestial había olvidado que debía dormir en algún punto, pero es que el tiempo se le fue como agua entre las manos.

Si su alarma había sonado significaba que eran las 6 de la mañana. Tenía que estar en la oficina en dos horas.

Su cuerpo le gritaba que durmiera. Su mente le gritaba que esto no era normal, que necesitaba alejarse de esto antes de que se convirtiera en algo más grande.

Pero esa voz… Esa maldita voz seguía resonando en su cabeza.

Sin embargo, estaba ya en una posición de poder suficientemente alta como para permitirse faltar un día al trabajo, así que se quitó la ropa y se dispuso a recostarse en su cama, no sin antes llamar a su pequeña y dulce asistente, indicándole que le había "surgido un inconveniente" y que no estaría en la oficina hasta la tarde.

Mientras se quedaba dormido, su último pensamiento coherente fue: "Mañana lo olvido. Mañana esto se acaba."

Pero no se acabó.

***

Los siguientes días fueron un descenso lento y tortuoso a lo que Gyomei solo podía describir como locura.

Gyomei sentía que había algo mal en él. Lo supo cuando se dio cuenta de que llevaba 3 horas escuchando porno. De nuevo. Por quinto día consecutivo.

No era una actitud normal en él, y no podía decir que se considerara un adicto (podía dejarlo cuando quisiera, como había escuchado en un documental de adicción al fentanilo), pero es que, desde que aquella celestial voz había llegado a sus oídos, simplemente no podía olvidarla.

Lo intentó. Buda sabía que lo intentó.

Intentó volver a escuchar los audiolibros de romance que tanto le gustaban (y que contenían una que otra escena spicy). Intentó masturbarse pensando en mujeres reales que conocía. Intentó simplemente ignorar la necesidad.

Pero era inútil.

Esa hermosa voz luchaba por meterse en su cabeza una y otra vez, y cuando su cerebro estaba a punto de olvidarla buscaba de nuevo aquellos videos en busca de recordarla y embriagarse de nuevo con su calidez y su erotismo.

Y es que amaba escuchar a ese hombre gemir. Amaba la forma en que su voz se quebraba cuando estaba cerca del orgasmo. Amaba esos gruñidos bajos y guturales cuando penetraba profundo. Amaba incluso esas palabras sucias que soltaba entre jadeos.

—Es que es tan… — Se dijo a sí mismo mordiéndose los labios.

¿Qué se sentiría tener a ese hombre en sus brazos, gimiendole al oído? ¿Qué se sentiría tocar su piel, marcarla con sus dedos y sus dientes mientras ese hombre se aferraba a su espalda y gritaba su nombre? ¿Qué se sentiría escucharlo gemir mientras se venía debajo de él? Y es que esa voz era tan increíblemente erótica que deseaba más

Y más y más y más.

Hasta que al cabo de unos días había comenzado a repetir videos. Y cuando los videos gratuitos no fueron suficientes, comenzó a comprar él mismo las películas.

Tantas que tenía favoritas ahora. Escenas que había memorizado palabra por palabra, gemido por gemido.

—No puedo creer que gaste dinero en esto —Se dijo.

Y cuando los videos no fueron suficientes… cuando ya no lograban darle el mismo subidón de adrenalina y placer... cuando necesitaba más...

Supo que estaba jodido. Completamente y absolutamente jodido.

***

—¡Gyomei!— la voz de Uzui irrumpió en su oficina tres días después, sin tocar como siempre — ¡Necesito actualizaciones! ¿Ya probaste el regalo que te di?

Himejima casi se atraganta con su café.

—¿Qué? — Logró decir, sintiendo cómo el calor subía por su cuello. Le imploro a Buda que Uzui diera por hecho que sus mejillas sonrojadas eran por estar bebiendo un carajillo.

—Las películas, hombre — el albino se dejó caer en la silla frente a su escritorio con esa familiaridad molesta que solo él podía permitirse — ¿Las viste? ¿Qué tal Hitomi Tanaka? ¿Te dije o no te dije que su voz era perfecta? ¡Aunque si no te gusta puedo conseguir a alguien mejor!

Gyomei sintió su garganta cerrarse. Pensó en Shinazugawa. En esa voz rasposa. En cómo había pasado los últimos seis días prácticamente obsesionado con un hombre al que nunca había escuchado en persona.

—No — mintió, y odiaba lo convincente que sonó — No he tenido tiempo. El trabajo ha estado... intenso.

—¿En serio? — Uzui sonaba genuinamente sorprendido — Pensé que tendrías al menos curiosidad por probarlas, hombre que eres casi un monje ¡No me vas a decir que hiciste un voto de castidad! ¡La familia Himejima necesita herederos idiota! Y tu no tienes hermanos, no puedes darte el lujo de ser puro y casto, cabrón.

— De todas formas no puedo tener hijos con una película porno… las probaré eventualmente — Gyomei se encogió de hombros, tratando de sonar casual — Solo que no ha sido prioridad.

—Hmm — Uzui no sonaba convencido — Bueno, cuando lo hagas, cuéntame. Hinatsuru está convencida de que vas a durar al menos tres meses más sin buscar compañía. Yo le dije que no aguantarías ni dos. Tengo dinero en juego aquí, amigo.

—Qué reconfortante saber que mi vida sexual es tu forma de entretenimiento — respondió secamente.

—¡Para eso están los amigos! — Uzui rio, y Gyomei lo escuchó levantarse — Pero en serio, cuando las veas, dame tu opinión. Invertí tiempo en esa investigación. Quiero saber si valió la pena. Si su voz te gusta, creo que Suma tiene una amiga con una voz parecida ¡Podría presentártela! Siempre he sido un muy buen cupido.

Cuando Uzui se fue, Himejima dejó caer la cabeza sobre el escritorio.

"No puedo decirle que me obsesioné con un AV IDOL masculino," pensó, sintiendo una mezcla de vergüenza y pánico. "Nunca me dejaría en paz. Y peor aún... tendría que admitir que no entiendo qué me está pasando."

Porque esa era la verdad aterradora. No entendía.

***

La semana después del encuentro con Uzui, Gyomei supo que había llegado a su límite.

Lo supo cuando se descubrió a sí mismo en la ducha, con la regadera a todo volumen, masturbándose mientras su mente recreaba escenas que nunca sucedieron. Shinazugawa bajo él. Shinazugawa sobre él, abriendo las piernas y descendiendo sobre su verga, con esa voz rasposa gimiendo su nombre: "Gyomei... Gyomei... más... por favor..."

—Basta — se dijo mientras el agua caía sobre él — Basta, basta, basta...

Pero no podía. No podía parar.

Y cuando terminó, jadeando contra los azulejos de la ducha, supo lo que tenía que hacer.

No podía seguir así. Esto ya no era una curiosidad pasajera. Esto era una obsesión que estaba consumiendo cada momento de su día. Cada pensamiento. Cada maldito latido de su corazón.

Necesitaba conocerlo. Necesitaba escuchar esa voz en persona. Necesitaba saber si en la vida real tendría el mismo efecto devastador que tenía a través de una pantalla.

Y si no lo tenía... si resultaba ser decepcionante o molesto o completamente normal... entonces podría liberarse. Podría volver a su vida. Podría olvidar esta extraña y perturbadora obsesión.

Y si sí tenía el mismo efecto...

Bueno, cruzaría ese puente cuando llegara a él.

— Buenos días Himejima-sama — Hablo Shinobu, con una vocecilla dulce y ese “Clack clack clack” de sus cortas zancadas con tacones, siguiéndolo de cerca apenas llegó a la oficina — El día de hoy tiene una reunión con los proveedores a las 11 de la mañana, un almuerzo con los hijos menores de la familia Toyoda, y por la tarde programe una presentación del equipo de marketing de USA por videollamada, ¿Quiere que haga la proyección en la sala de juntas o en su oficina?

Himejima tenía ganas de decirle que cancelara todo.

— En la sala de juntas. — Dijo — Que nadie me moleste hasta las 11.

— Como usted ordene, Himejima-sama.

Y sin más se encerró en su oficina, preparándose para continuar descendiendo en ese espiral de locura y deseo del que se sentía incapaz de salir.

Decepcionarse de Shinazugawa sonaba lógico. El joven no era más que un actor porno japones, y en las pocas entrevistas que pudo encontrar, no había nada destacable sobre él, solo un joven normal en el principio de sus veintes que tuvo la suerte de nacer con un buen cuerpo y ser medianamente atractivo.

Si tenía una conversación con él, pasaría lo mismo que pasaba con las mujeres clase baja y clase media que había intentado conocer en su momento, víctima de la emoción que le otorgaba leer en Syosetu. Él abriría la boca, diría cualquier estupidez, y Himejima terminaría recordando que no importaba cuan erótica fuera su voz, seguía siendo un humano. Un humano estúpido, que se intimidad a fácilmente ante un monstruo de la industria como lo era él con su apellido.

Necesitaba contactarlo, necesitaba buscar la manera de tener una cena o una conversación con él, tenerlo de frente, escucharlo fuera del ámbito sexual y pasar página.

Pero…

— Maldita sea — Maldijo, sobándose las sienes — ¿Que estoy haciendo?

Comenzó a debatirse si debía continuar con ello o no. Pero como si estuviera poseído por un hechizo, su cuerpo se movió solo, apretando el botón del intercomunicador que llamaba a su asistente.

El corazón le latía con fuerza. Las manos le sudaban.

Esto era una locura. Una completa y absoluta locura.

Pero necesitaba hacerlo. Antes de que esta obsesión lo devorara por completo.

— ¿Me llamaba, Himejima-sama? — Hablo la pequeña Shinobu entrando por la puerta, con aquella dulce voz, que, debido a su corta edad aún sonaba infantil y pretenciosa.

“¿De verdad voy a hacer esto?” Se preguntó a sí mismo Gyomei, sin saber bien a dónde lo dirigían sus acciones, pero en ese momento, su curso de acción resultaba correcto.

Si hablaba con ese hombre, perdería el encanto.

Lo reduciría a un simple mortal y con ello. El por fin podría liberarse de aquella extraña y homoerótica fantasía

—Necesito que me contactes con alguien.

—Seguro, —Dijo la niña rápidamente — iré por su agenda en un momento.

—No, no es alguien que esté en mi agenda… aún.

—¿Es una llamada personal entonces?

—Algo así — Dijo, sintiéndose de repente avergonzado ¡¿Que estaba haciendo?! Aunque estuviera protegido por el contrato de confidencialidad que la chica había firmado cuando fue contratada ¡Aquello rozaba lo inmoral! ¡¿Cómo pedirle algo así a una niña de recién cumplidos 18 años, que aún olía a la inocencia de la virginidad?! Pero ya no había vuelta atrás, necesitaba salir de eso lo antes posible — necesito que busques a una persona y me programes una cena, o una llamada telefónica, al menos. Pero requerirá trabajo de investigación, pues realmente no tengo su número.

Escuchó una risita, y pudo notar como el ambiente se relajaba, como si la niña hubiera iluminado la estancia con su expresión.

— ¡Por supuesto! ¡Déjemelo a mi! ¿A quien necesita que busque?

—Su nombre es Shinazugawa Sanemi.

—Shinazugawa Sanemi… — Repitió Shinobu, saboreando las palabras — Shinazugawa… La verdad es que no me suena ese nombre ¿Es algún político?

Himejima sintió una risa histérica burbujeando en su garganta. Si tan solo fuera un político. Eso sería infinitamente menos vergonzoso.

—No — Respondió rápidamente,, sabiendo que la pequeña Kocho se enteraría tarde o temprano. Mejor que fuera por él — es un AV Idol.

Y pudo escuchar a la niña respingar.

CANTIDAD INVERTIDA HASTA EL MOMENTO: $103.00 DOLARES.

¡No tienen idea de lo feliz que estoy de que lean esto! Y es que adoro este ff, Pornstar es, hasta el momento, mi ff favorito, le puse tanto amor, tantas horas de investigación y tanto cariño que de verdad espero que les guste. Como pueden ver la dinámica ha cambiado muchísimo, este mundo no es Omegaverse, es en la vida cotidiana, además se desarrolla en la época moderna.

Muchas de las cosas que se desarrollan en este ff ocurren en la vida real, me base mucho en los relatos que me hace la madre de uno de mis alumnos, ella es sexoservidora, y les prometo que es la mujer más dulce del mundo, al igual que muchas sexoservidoras ha realizado las nombradas en México “Películas para adultos” que al final del día, es porno, y de verdad es una industria que tiene demasiados estigmas, demasiado prejuicios, y la gente es muy cruel con las personas que se dedican a esto.

Incluso yo fui cruel, en su momento, cuando me dijo todas las cosas de las que padecía por vivir esta vida le pregunte “¿Y porque no consigue otro trabajo?” y me dijo, con tanta paciencia que me destrozo el corazon “Ay maestra, es que las personas como usted, que nacen con futuro, no saben lo duro que es no tener opciones” Y no mamen, les juro que hasta el día de hoy se me pone la piel chinita de recordar esa conversación.

La gente que está en esta industria, no está ahí porque quiera, incluido Sanemi, si bien, la mayoría no son víctimas de trata, ninguno de ellos tiene opciones, es lo que deben hacer para sobrevivir, y lo veremos con Sanemi en todo este ff. Ahora le va a tocar a él sufrir, y si bien, no es víctima de abuso ni nada por el estilo, veran como esta industria se jode la salud mental y el amor propio de quienes están dentro, porque vender tu cuerpo para placer ajeno no es fácil mis amores.

Las actrices que puse a lo largo de la obra SON ACTRICES REALES, así que por favor, no las insulten, ni las odien, al igual que Sanemi están haciendo un trabajo. Ninguna realmente quiere hacer lo que hace, pero la vida las ha orillado a dedicarse a ello. Muchas actrices y actores porno tratan de dejar esa vida, pero la mayoría deben regresar a la industria porque en ningún trabajo “Decente” quieren a alguien con esa fama, por lo que se les cierran las puertas y, sin otra alternativa ¿Que más les queda? Me emociona mucho esto, pues las haré empatizar mucho con estas personas, verán que, sin importar a que se dediquen, siguen siendo seres humanos.

¡Y habrá romance de por medio con el HimeSane! Les juro que terminaran amando esta historia tanto como yo.

Próximo capítulo: 21 de febrero (Como extrañaba esto)

Con amor.

Dulce de Luna.

Let Dulce de Luna know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

1

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
Our third chance

marylincoln55: Simple plot....Getting a third chance is very special.The secrets we keep.Strong characters

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

Read Now
Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

Read Now
The Dating Deal

c0urtz: An enjoyable storyline with characters that were easily relatable. I found myself hooked and unable to stop reading. It is well written and made me feel as though I was right there with the characters as they went through their experiences.

Read Now
Bloodlines

Diana: Would recomend a good read, I like it's not to long

Read Now
Nothing Between Us

NiSaNa: Beautiful story❤️

Read Now
Pornstar - HimeSane