Imperfecto [ Bakudeku omegaverse]

Summary

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Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo 1:

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La fiesta había sido organizada en uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad. El salón del hotel estaba meticulosamente decorado para parecer sacado de una escena de una serie o película de época. Los candelabros de cristal, la música en vivo suave componían una encantadora atmósfera que recordaba a la perfección a las historias de época victoriana, justo en la que se inspiraba la película que grabarían.


Se trataba de la fiesta privada que daría inicio a la producción de la película, basada en un libro que contaba con demasiado éxito en el momento.


Había actores, productores, diseñadores de vestuario, maquillistas especializados, prensa finamente seleccionada y ejecutivos, todos conversaban en pequeños grupos, con copa en mano, miradas curiosas, todo mientras esperaban al autor de aquella gran obra.


El novelista había pasado de ser un completo desconocido a convertirse en un fenómeno editorial internacional en menos de un año. Su libro ‘Venganza’ había provocado lágrimas, obsesión y debates por todos lados. Los lectores aseguraban haberlo leído múltiples de veces, otros afirmaban que inclusive aquel libro les había cambiado la vida e inclusive su forma de ver las cosas de la sociedad.


Todos los presentes serían los encargados de traspasar aquellos sentimientos y sensaciones tras la pantalla grande.


En una de las esquinas del salón, apartado del ruido social como era de costumbre, Katsuki Bakugou permanecía de pie junto a su mejor amigo y manager, Eijiro Kirishima. Dos alfas muy diferentes, pero que se imponían sin la necesidad de querer.


Katsuki llevaba un elegante traje oscuro que se ajustaba a la perfección a su cuerpo. Su espalda se mantenía recta, su expresión seria y su mirada fría- Su presencia generaba un pequeño vacío, una distancia que nadie se atrevía a cruzar por lo reconocido que era como actor.


—Parece ser que el escritor aún no llega— habló Eijiro con media sonrisa en los labios— tengo entendido que no se ha mostrado a las cámaras. Según he escuchado, ni siquiera ha hecho una firma de libros. Sus lectores lo piden demasiado.


El alfa rubio no respondió, solo dio un sorbo a su bebida y mantuvo su vista fija en la entrada.


—Llevas semanas, desde que fuiste elegido como el protagonista, haciéndote preguntas. Estoy seguro de que deseas que el autor de la novela las responda.


Aún no salió ni una sola palabra de los labios de Katsuki. Había leído dos veces el libro buscando entender la mente que había creado aquella tan dolorosa historia. Al leer el libro tuvo la extraña sensación de que no era el resultado deliberado de una simple imaginación, sino que había algo más. Sentimientos profundos, miedos, dolor, demasiadas cosas que le provocaban un deseo incontrolable de conocer a la mente maestra de aquella historia. Era como si el escritor hubiera escrito aquella historia de una herida real.


—El editor— murmuró Ejiro.


Toshinori Yagi apareció en el centro del salón con su elegancia habitual. Era un alfa amigable que llevaba años siendo el editor de verdaderas eminencias de la literatura. Saludo a los presentes con una sonrisa y comenzó a hablar.


—Es un placer poder contar con este enorme equipo. Muchas gracias por venir. El autor llegará en unos cuantos minutos, disculpen la demora.


Un murmullo recorrió la sala. Nadie sabía la edad del autor, ni como se veía o cuál era su nombre real. Su libro había sido publicado con un simple seudónimo: Deku.


Ochako Uraraka, se veía deslumbrante con un elegante vestido rojo. Ella sería la protagonista de la historia, una omega que en la historia sufría desde el inicio hasta llegar a aquel final que hizo saltar las lágrimas al mundo, demostrando que los omegas y las mujeres eran más que simples incubadoras. Eran brillantes, audaces y únicas.


Shoto Todoroki, permanecía al lado de Ochako con copa en mano. Él actuaría en el papel de villano de la novela.


—¿Cómo crees que debe ser él? — preguntó la omega.


Shoto sonrió con un ese aire un tanto peligroso que lo caracterizaba.


—Tras haber leído su novela, definitivamente no me lo imagino tímido. Supongo que ha de ser un señor mayor, quizás alguien que perdió a alguien recientemente.


En ese momento, varias cabezas se giraron hacia la entrada que había sido abierta. Frente a todos entró un joven de cabellos verdosos y rizados, vestido con un traje sencillo. Su postura era ligeramente encogida, sus enormes ojos veían alrededor con nerviosismo. Parecía como si hubiese llegado al lugar equivocado.


Algunos de inmediato pensaron que era un asistente que había llegado tarde. Otros pensaron que era un invitado un tanto perdido.


Yagi caminó directamente hacia aquel omega nervioso y entonces todos supieron de quién se trataba.


—Damas y caballeros— anunció con una brillante sonrisa— les presento a Izuku Midoriya, el autor del libro.


El silencio fue inmediato. Había una sorpresa evidente en el aire. Nadie podría creer que aquel omega tan joven podría haber escrito algo tan profundo.


Katsuki analizó cada detalle de aquel omega. Noto su postura defensiva, sus manos inquietas, su respiración agitada y su mirada evasiva. Estaba nervioso, demasiado.


Había una especie de fragilidad mezclada con una energía que no parecía encajar con la palabra ‘debilidad’. Había algo en aquellos ojos esmeralda que le decían que no debía confiar en aquel nerviosismo, que había algo más profundo.


Izuku caminó lentamente por el lugar, hasta que ocurrió un accidente. Izuku dio un paso más sobre una alfombra y terminó enredando uno de sus pies. Su cuerpo se inclinó peligrosamente hacia adelante, estaba por caer.


Antes de que nadie reaccionará, Katsuki ya estaba en movimiento. Fue instintivo, por algún extraño motivo. Al mismo tiempo, Shoto, también avanzó desde el otro lado del salón. Eran dos alfas dominantes reaccionando en sincronía hacía el mismo omega.


La tensión en el lugar era apenas palpable.


Izuku, casi como si estuviese acostumbrado a sus tropiezos, recuperó el equilibrio solo en el último segundo. Suspirando de alivio en el proceso.


Cuando noto a dos enormes alfas acercándose a él, se apartó sin pensarlo. Retrocedió, como si se tratase de un animal asustado. Se colocó detrás de su editor y agarró suavemente la tela de la chaqueta del mismo, como si aquel alfa mayor fuese un escudo.


—Tranquilo— Yagi le sonrió. Sabía el pánico que el pecoso le tenía a las personas. Su ansiedad social era demasiado grande, pero tuvo que obligarlo a asistir a aquella fiesta— todo estará bien.


Katsuki se detuvo a medio metro para observarlo. No había deseo en su mirada. No todavía, Era más bien como si una parte primitiva de su instinto le hubiera pedido grabar en su cerebro cada centímetro del cuerpo del pecoso.


Shoto también le veía con interés evidente, pero con una medición distinta. Se trataba de curiosidad.


—Demos comienzo a la fiesta— dijo Yagi indicando a los músicos que volviesen a tocar.


Las conversaciones regresaron, pero Katsuki no apartó la vista del pecoso quien se notaba que evitaba ver a las personas por demasiado tiempo.


Izuku se mantenía demasiado cerca de Yagi, casi como si se tratase de un niño aterrado.


—Vaya, esto es nuevo— dijo Eijiro al ver que Katsuki aún mantenía su mano un poco elevada, como si quisiera tomarle de la mano al pecoso.


Por primera vez en toda su vida, Katsuki no estaba pensando en la película ni en sus proyectos de vida. Pensaba en aquel omega, en el escritor de semejante obra.


Algunos ejecutivos se acercaban al pecoso y a su editor. Hablaban con ellos con tranquilidad mientras la fiesta continuaba.


—Deberías de ir a saludarlo— dijo Eijiro en voz baja.

Izuku permanecía siempre cerca de Yagi.


—Sabes que necesitas hablar con él— continuó Eijiro— habías dicho que necesitabas comprender más sobre la psicología del personaje. Sus motivaciones, trasfondo emocional, vamos… tu ritual de siempre.


Katsuki cerró los ojos ligeramente y asintió. Era verdad lo que Eijiro decía. Nunca en sus veinte años actuando había interpretado a un personaje sin comprenderlo desde dentro. Y este, específicamente, le llamaba aún más la atención.


—Además, tengo curiosidad por el escritor— confesó Eijiro.


—Bien, vamos. — soltó Katsuki mientras comenzaba a andar.


Ambos caminaron hacia el pequeño grupo.


Shoto los vio acercarse desde unos metros atrás, observando con interés cada paso que daban.


Cuando Izuku notó que se le acercaban, alzó la mirada y entonces sonrió brevemente. Era una sonrisa cordial, un tanto nerviosa.


—Hola— saludo primero un omega que permanecía al lado del pecoso.


Denki Kaminari era un omega y el mejor amigo del pecoso. Era un reconocido ilustrador y fotógrafo. El mismo que había ilustrado la portada del libro del pecoso.


—Buenas noches— saludo Eijiro— Eijiro Kirishima, manager de Katsuki.


Denji respondió con educación, pero su mirada se desvío inmediatamente al alfa rubio que permanecía con la mirada fija en Izuku. Era demasiado imponente y silencioso, lo que sabía que haría que Izuku se encontrase más incómodo.


—Hola— dijo Izuku nervioso. Su voz fue casi un susurró.


Eijiro noto que el omega rubio dio un paso al frente. Sabía que con aquel omega en medio Katsuki no podría tener una profunda conversación con el pecoso, ya que el autor se escondería detrás. Haciendo que Katsuki perdiese la oportunidad de hacer suyo al personaje que interpretaría.


—¿Tienes un minuto? — preguntó Eijiro al omega rubio— tengo entendido que eres fotógrafo y tenemos un proyecto en mente.


Denki dudó por un momento, miró a Izuku y este asintió muy levemente.


—Si, por supuesto…


Eijiro se llevó al omega con una naturalidad fluida. Así alfa y omega quedaron completamente solos, o todo lo solos que podían estar en medio de una sala repleta de personas.


El silencio se instaló entre ambos. Katsuki lo observó. De cerca era más evidente que aquel escritor tenía un aspecto adorable, no infantil, sino más bien en el sentido vulnerable. Sus enormes ojos, sus labios rosados, no había parte de él que no le hiciera sentir como si veía una pintura encantadora.


—Leí tu libro— dijo finalmente.


Continuará…

Siento la redacción y las faltas ortográficas.