Prólogo
En la oscuridad de la noche, dos hombres cargaban, con lo que parecía una joven de cabellera rubia. Uno lo sujetaba por los hombros; y el otro, por los pies.
La dejaron en un rincón del bosque, entre la espesura. Su cuerpo parecía dormido, ajeno al lugar, con la piel contrastando con la tierra. Un vestido blanco la cubría, oponiendo todavía mas con su aspecto delicado. Aparentemente parecía un ángel, pero se sabía que aquel paisaje mostraba un macabro secreto.
―Toma―. Hablo uno de los hombres, quien le estaba dando una pala al otro. ―Cava y escóndela, nadie tiene que verla o cundirá el pánico―. Sin que pudiera protestar, sonó el teléfono e inmediatamente contesto yéndose hacia la camioneta, y se fue de la vista de su compañero.
Se quedo solo, por lo que aprovecho para coger el móvil y mientras cavaba y enterraba a la pobre chica empezó una conversación.
―Señor, no creo que pueda seguir con esto…. Si, lo se, pero… a muerto una adolescente de diecisiete años, Meta esta siendo demasiado peligroso… No, no, si, se que es necesario mas información, pero… Señor, con el debido respeto no meta a mi familia en esto… Entendido…― Cuelga, y con su pala se va en el encuentro de su compañero, sin saber que había dejado al cadáver semi enterrado.
―¿Qué? ¿Todo listo?― Pregunto su compañero, quien esperaba en el asiento del conductor.
―Si, si, conduce.
Y así, esos dos hombres seguían trabajando sin saber que ese acto les pondría en problemas.
A la mañana siguiente, un hombre que corría junto con su perro, se desvió del sendero cuando el animal comenzó a tirar de la correa. El olor los llevó mas adentro del bosque.
Su grito se hizo presente en el lugar y minutos después ya estaba al teléfono llamando a emergencias.
Encontrar un cadáver en esa ciudad era bastante impensable, pero era mucho mas trágico que se tratase de una adolescente.
¿Quién en su sano juicio sería capaz de algo tan atroz como aquello?
Hacía meses que estaban sufriendo de desapariciones y las autoridades ya están buscando cielo y tierra, para encontrar algún indicio de alguna pista que llevara a encontrarlos, pero esa noticia era la prueba viviente de que probablemente no volverían a casa sanos y salvos.
Cundió el pánico entre los ciudadanos.
Antes tenían algo de esperanza, pero ahora ya tenían claro que sus seres queridos probablemente nunca volverían.
La ciudad solía ser un lugar tranquilo, nunca había problemas de ningún tipo. Pero aquella noticia rompió por completo la poca tranquilidad que quedaba.
Asher Russell estaba al mando de la investigación, pero saber que una joven en la edad de su hermano, había fallecido, se dio cuenta que este caso podría ser mucho mas complicado de lo que en un principio parecía ser.