El camino de un asesino

Summary

Norman West, un joven estudiante de medicina de Nueva York, quien se ve arrastrado al oscuro mundo de las pandillas y el crimen organizado, El relato comienza con una serie de incidentes violentos que ilustran la atmosfera de la inseguridad en la ciudad debido al grupo terrorista conocido como los Burners. Norman, tras ser atacado por delincuentes, es rescatado por su antiguo amigo Bernan, quien rápidamente lo introduce en su círculo criminal. A medida que avanza la historia, Norman queda atrapado en una espiral de violencia, amenazas y manipulación. Bernan, un líder de pandilla, utiliza tanto el miedo como la presión emocional para forzar a Norman a colaborar en sus oscuros planes. Estos incluyen unirse a los Burners mediante actos terroristas para ganar notoriedad. El relato explora los dilemas morales de Norman, su creciente paranoia y el impacto de estas experiencias en su vida cotidiana a la vez que el y varias pandillas son acosadas por una extraña persona que los caza. El relato está impregnado de una atmósfera opresiva, con descripciones grotescamente crudas de violencia, drogas, violación y corrupción humana, que culmina en un acto terrorista que amenaza a la vida de Norman.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Un joven maletero de un antiguo hotel despierta en una jaula oxidada tras ser secuestrado en su turno nocturno,se pregunta que es lo que esta pasando y porque le paso esto a el mientras se toca cuidadosamente la herida de su cabeza que le hicieron durante el rapto,de esa habitación amarilla y pútrida por la humedad ,emerge de una puerta rota una figura espantosa,lo que parecía ser un hombre alto y calvo,parecía estar quemado y su ropa derretida en su piel,la carne y tendones del extraño se hacen de notar un poco por la mala iluminación del lugar ya que un foco amarillo de una lámpara tirada en el suelo era la única fuente de luz,además portaba una mascara con la cual tenia una expresión seria y sus pupilas negras parecían tener un punto blanco en el centro. El chico se asusta al verlo a el y un monton de ratas muertas que decoran el lugar además de un perro completamente mutilado en ese dormitorio pequeño,mas fue su susto al ver que su captor empuñaba un destornillador y una pinza. El demente ataca al chico apuñalando varias veces a su espalda mientras este intenta cubrirse pero es en vano ya que termina con diez agujeros en la espalda,después abre la jaula y deja salir al mal herido chico,el joven arrastrándose intenta escapar pero esta completamente a su merced, lo ultimo que vio antes de desmayarse fue como el loco le arranca la lengua con la pinza para comerla y posteriormente clavarle el destornillador en sus ojos sintiendo por ultima vez en el mundo una inmensa agoníamientras el enmascarado mastica su lengua con felicidad y placer mientras prepara un cuchillo para abrir su abdomen e ingerir sus intestinos mientras aun están calientes.

Para algunos un acto salvaje e inmoral que solo un criminal puede perpetrar,para otros la belleza mas pura de los sentimientos que un ser con conciencia propia puede reproducir en un mundo tan vacio de las virtudes del placer.

—¿Y... cuándo comenzamos?

—Dame un minuto.

—Está bien.

—Si es que tengo fue poner este micrófono es uno de los mejores.

—Muy bien eh, tomate tu tiempo.

—ESTÁ BIEN... y ya está. ¡Ah! Norman, si te sientes incómodo o no puedes continuar solo dímelo y paramos.

—No, no descuida tenemos que hacer esto.

—De acuerdo, comenzamos en uno, dos y tres.

Capítulo 1

Primera cinta

—Muy bien eh, mi nombre es Norman West soy de New York, tengo veinticinco años y me cuesta contarles todo lo que me pasó en el año 2009 y cómo me afectaron todas las cosas horrendas que sucedieron en ese año.

Yo tenía 20 años iba a una universidad sobre Medicina y siempre estaba en mi casa estudiando pero también Recuerdo fue en las noticias en el internet y en muchos lugares informativos prevenían sobre atentados y varios crímenes realizados por un grupo de criminales al principio no era tan preocupante, la policía decía que temían todo controlado pero primero fue una pandilla disparando en un centro y después fueron expiaciones y a medida que pasaba el tiempo las cosas iban empeorando; había más muertes, gente aparecía despedazada en callejones, personas degolladas y colgadas en árboles o en casas y edificios, policías muertos, todo se salía de control y era por un grupo gigante de terroristas fue estaban esparcidos por todo el mundo aunque estos eran psicópatas, hacían esto por diversión y en todos lados conseguían más locos fue se les unían a esta causa.

Fuerzas especiales intentaban detenerlos pero nunca lo lograban, siempre escapaban o quedaban unos cuantos para seguir reclutando más pero por más que siempre la policía lograba matar o detener a un gran número de estos desgraciados aun había más por todos lados.

Aunque a medida que pasaba el tiempo y se notaba que había pocos atentados de parte de estos psicópatas hasta que dieron uno de sus más grandes golpes en la ciudad de Texas donde hubo un gran número de muertos como policías, civiles y muchos de estos locos y ese fue un gran inicio para detener a este grupo el cual se llamaba Burners o Quemadores estaban organizados por psicópatas, criminales, traficantes y muchos más. Esa vez que atacaron la ciudad en Texas muchos Burners murieron, dijeron fue era un ejército de ellos y por eso muchos policías murieron pero lograron vencer y así se notó un gran cambio; el ejército de los Burners disminuyó y solo así se acabó por un tiempo toda esa masacre.

En esos días las personas vivían con terror de que volviera a pasar, la seguridad aumentó y todo parecía más seguro con paz pero ellos aún eran un grupo gigante y solo esperaban el momento para atacar.

En esos días de paz, si se le puede llamar así, yo estudiaba en la universidad de medicina, me iba bastante bien, tenía amigos y todo parecía irme bien.

Ya se sabía que en New York había Burners pero debido a todas sus bajas y miembros muertos les impedía hacer alegún atentado o robo, decían que estaban unidos a traficantes o pandilleros, por eso todavía hacía que la ciudad fuera peligrosa. Se rumoreaba que varios chicos jóvenes dejaban sus estudios o trabajos para unirse a estos locos pero eran rumores y no creía que aun hubiesen Burners por la zona donde vivía.

Un día salí temprano de la universidad y mientras caminaba a casa me choqué con un chico, éste me empujó, intenté disculparme pero me insultó y después se fue; yo intenté ignorarlo y seguí caminando pero mientras lo hacía escuché a un grupo de chicos siguiéndome, yo solamente seguí caminando hacia el frente.

Pronto ellos ya se acercaron a mí y en cuanto lo hicieron uno de ellos me empujó por detrás, yo me caí mientras que los otros se reían.

—Eh... por favor no sé qué es lo que quieren pero...

—Callate puto, danos tu billetera y tu teléfono celular.

—Eh, yo no traigo mi celular.

No llevaba nada encima pero a ellos no les bastó.

Comenzaron a patearme, me quitaron la mochila y la tiraron, me pisaron la mano y la cabeza pero en ese momento unos tres chicos que iban en auto frenaron y se bajaron dirigiéndose hacia nosotros; uno de ellos les dijo que dejaran de hacerlo, ellos le obedecieron al instante hasta con miedo.

Ese sujeto me levantó y apenas le vi la cara supe que era uno de mis amigos, los otros dos que lo acompañaban hicieron que se vayan esos ladrones.

—Norman, ¿estás bien?

—Eh ¿qué?

—Me recuerdas, soy yo, Bernan, tu amigo.

—Sí... sé quién eres.

En esos momentos estaba muy mareado pero Bernan me ayudó a levantarme y me hizo entrar en su auto.

—Siéntate aquí Norman... ¿QUÉ HACEN, VUELVAN?

—SÍ, AHÍ VAMOS.

Sus amigos estaban golpeando a unos cuantos de esos criminales pero cuando Bernan» les dijo que regresaran ellos lo hicieron de inmediato.

—¿Qué les pasa?... ¿Por qué tardaron tanto?

—Es que uno de esos putos me escupió y no lo iba a dejar irse.

—Ah, está bien, entren al auto... ¿Tienen un pañuelo?

—No, eh, para qué quieres.

—Porque a mi amigo le está sangrando la nariz.

—No te preocupes Bernan, no pasa nada.

—¿CÓMO QUE NO PASA NADA? ¿Uno de esos bastardos te golpeó y no hacés nada?

—No, creo que me lo hice yo mismo.

—¿QUÉ? ¿Tú mismo? ¿Eres tonto qué te pasa?

Bernan estaba enojado y me estaba llevando en su auto no sabía a dónde pero me defendieron de esos ladrones.

—Ah, mierda, ALEX, DAME TU PAÑUELO.

—No grites, solamente estoy adelante, no hay razón para que me grites y para qué mierda quieres mi pañuelo.

—Para la nariz de Norman.

—¿QUÉ?, pero es muy grande para eso.

—Sí, por eso voy a romperlo.

—Qué, NO.

—SOLO DÁMELO... Después te buscas cualquier trapo sucio del edificio.

Bernan me ayuda con mi nariz y comenzó a hablarme.

—Ay dios mío, Norman, hace mucho que no te veo y ahora te encuentro golpeado y tu actúas como si no hubiera pasado nada.

—Sí, es que no sabía cómo actuar.

—¿NO sabes cómo debiste haber actuado?

—¿Cómo?

—Te levantabas y comenzabas a golpear a esos imbéciles.

—Pero eran muchos.

—Sí, bueno, pero porque andas solo, no tienes amigos o no estás en una banda.

—Que no... no ando en esas cosas.

—¿QUÉ? al carajo con eso, vente con nosotros y te vas a comenzar a hacer respetar.

—Sí, tiene razón... eh, mi nombre es Alex y cuando era chico todos me trataban mal pero mírame ahora, esos putos se fueron corriendo, ya nadie se mete con pandillas como nosotros.

—Sí, tiene razón.

—Sí, pero yo no quiero hacer ese tipo de cosas.

—¿Qué cosas?... Te crees todo lo que dicen en esas noticias o esos rumores.

—Eh..., no... pero solamente yo no.

—Mira Norman, esta ciudad está llena de cretinos, gente peligrosa que al verte te querrán arrancar los ojos a menos de que te defiendas, solo piénsalo ahora así sales son nosotros.

—¿Solo salir?

—Sí, solo una vez y si te gusta comenzarás a salir más seguido con nosotros.

—Eh... Está bien creo.

—Sí, muy bien.

Ellos me llevaron a mi casa y me dijeron que los vea en cierto lugar a las 15:55.

—Muy bien Norman ¿aquí es donde vives?

—Eh... si... gracias por traerme Bernan.

—Ah, a mí no me lo agradezcas sino a Frank que él es el que estuvo conduciendo.

—Eh, si, gracias Frank.

—Es un placer Norman.

Me bajé del auto y para cuando estaba yendo a la puerta de mi casa Bernan se paró para insistirme de nuevo.

—Vamos Norman, por favor.

—Sí, ya te dije que sí.

—Lo sé pero no creo mucho en ti.

—Pero no te preocupes si voy a ir.

—¿Qué piensas, que somos malos o algo así?

—No, pero...

—Pero que... Mira sé cómo Alex a él siempre lo quisieron golpear hasta que se unió a una banda nuestra banda y jamás lo volvieron a molestar.

—Sí, pero esas personas que me golpearon eran criminales normales, no me conocen ni les intereso...

—Sí, pero ahí está, no te conocen, si te unes a nosotros te conocerán y tendrán respeto.

—Aun dejame pensarlo.

—Eh, ven aquí Norman.

Me acerqué a la ventana del auto y ahí fue cuando Bernan me tomó la cabeza y me dijo: –Norman, más vale fue vayas mañana sino tendremos que venir a buscarte y lo haremos por la fuerza... te buscaremos y te vamos a patear la cara, entiendes.

—Pero... pero ¿por qué?...

—Porque te necesito para algo muy especial, lo entiendes imbécil de mierda.

—Eh... pe–pero yo.

—Ya basta, te veo mañana, no faltes.

Me empujó y se fueron, yo no quería meterme en nada de eso pero me amenazó con venir a golpearme y no quiero tampoco que vengan a mi casa donde está mi madre.

Cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue pensar en lo que iba a hacer y pensé que podía llamar a la policía pero si ellos se enteraban iban a hacerme algo malo pero era solamente una reunión; si me presentaba tal vez Bernan no me pediría nada más.

Recuerdo fue en esa noche no logré dormir bien y tuve un sueño raro sobre mi padre o su tumba donde estaba enterrado, mi padre había muerto hace mucho y me perturbó haber tenido un sueño sobre él.

A la mañana siguiente salí temprano de mi casa para ir a la escuela y mientras lo hacía noté que un auto azul me estaba siguiendo, esto hizo que yo avanzara más rápido pero ellos siguieron manteniendo el mismo ritmo de velocidad hasta fue entré en el instituto.

Para mí ese había sido un gran susto, pensé que eran criminales o algo pero tenía sentido de que fueran Bernan y otros chicos aunque el auto era diferente decidí ignorarlo y pasé todas las horas de clase sin pensar en ello.

Cuando ya iba a irme a casa me crucé con un amigo y los dos nos estábamos yendo del instituto pero vimos como unos tres chicos estaban golpeando a otro.

—DIOS... Mira Norman.

—Están golpeando a ese chico, voy a llamar a la policía.

—¿QUÉ?... VAMOS A AYUDARLO SOS SOLO UNOS TARADOS, GUARDA TU TELÉFONO Y VAMOS.

—... PERO.

—Basta Norman, ahora bajemos.

Ambos salimos del instituto y nos dirigimos hacia ellos.

Estaban en un callejón al frente del edificio pero aun así logramos verlos.

Para cuando ya llegamos encentramos al chico tirado al lado de unos contenedores de basura y con la nariz rota.

—Dios, chico, estás bien... creo que esta inconsciente Norman, tienes un pañuelo algo con lo cual pueda taparle la nariz, le está saliendo mucha sangre.

—No tengo nada pero voy a llamar a la policía.

—En serio, no tienes nada, acabas de salir de un instituto de medicina.

—SÍ, pero no me traje nada y solo voy a estudiar.

—Bueno solo haces eso y ves muchos cuerpos heridos o en estado de descomposición.

—Ya basta...

Después de unos minutos el chico recuperó la conciencia y una patrulla de policía había llegado.

—Noman, el chico despertó.

—Si.

—Oye, estás bien.

—... Ah qué pasa...

—Norman, mira ahí viene una patrulla.

—Sí, ya los vi.

Dos policías se bajaron, uno de ellos se acercó a mí mientras que el otro fue con mi amigo y con ese chico.

—Muy bien ¿Qué sucede?

—Eh, oficial, encontramos a ese chico golpeado.

—¿Y saben quiénes fueron les que lo golpearon?

—EH... No solo... Necesita ayuda.

—Pues ese es el trabajo de paramédicos.

—¿QUÉ?...

—Él necesita ayuda médica y están al frente de una escuela de medicina.

—Sí pero eh...

—Ya basta Ted los chicos se asustaron y una cosa llevó a la otra y aunque no sea tu trabajo, tu deber es ayudar a cualquier ciudadano que lo necesite.

—Sí, y así estamos Harry.

—Tranquilo Ted.

El policía Ted no quería ayudarnos pero su compañero Harry fue el que nos ayudó.

Mientras que Ted nos miraba ese oficial me trató como un niño.

—Muy bien, ayudaré a levantarlo para ponerlo adentro del auto.

—EH, sí señor.

—¿Cómo te llamas?

—Norman y él es ni amigo.

—¿Y ustedes estudian en ese instituto?

—NOSOTROS dos sí.

—¿Saben si él tan bien es de ahí?

—No lo sabemos.

Apenas el policía intenta levantarlo, el chico se despierta y saca una navaja con la cual corta a mi amigo. pero antes de que éste hiciera otra cosa el oficial Ted le dispara en la pierna.

El sujeto cae y comienza a gritar y el policía Harry toma su navaja y la tira lejos de él.

Mi amigo y yo retrocedemos mientras que los policías lo revisan.

—No... no tiene ninguna otra arma.

—Sí, lo sé.

—Tranquilos chicos retrocedan ya llamé una ambulancia.

Mi amigo tenía su mano toda cortada pero estábamos un poco asustados.

—Te dije Harry.

—¿Que?

—Que esto es una tontería.

—Ah... Ah Ah.

—Callate maricón, me jodés.

—TED.

—Por favor déjenme... Ah, por favor.

—Silencio.

Después de eso una ambulancia vino y se llevaron a ese chico mientras que un paramédico atendió a mi amigo; lo hiño rápido y para cuando terminó este se volvió a subir a la ambulancia.

Los policías estaban hablando con este chico y después de unas conversaciones Ted se enojó y casi lo golpea pero su compañero lo detuvo; yo no escuché nada porque estaba lejos pero el policía Ted me miró y lo hizo con rabia, después se subió al auto.

El oficial Harry se nos acerca y nos dice que ya podíamos irnos de ahí que ya no teníamos que hacer nada más.

—Muy bien chicos ya tienen que irse y no se acerquen a nadie extraño; ese chico era un miembro de los Burners, tengan cuidado.

—QUE... Pero.

—Sí, lo sé ahora ,váyanse, sí.

Cuando él se fue me miró con un rostro raro como si sospechara de mí.

—¿Estás bien?

—Eh... Si Norman, no fue nada, creo.

Después de eso acompañé a mi amigo a su casa donde me despedí de él y fui a mi casa pero mientras lo hacía vi que de nuevo el mismo auto me estaba siguiendo.

Empecé a correr y cada vez que podía miraba atrás pero el auto seguía con la misma velocidad, creo que le había visto el rostro a uno de los chicos que estaba en el vehículo.

No sabía quién era el conductor pero logré perderlos en el parque, el susto de ahora era peor.

Corrí hasta mi casa y ahí me quedé, estaba asustado pero lo que más me preocupaba era que esto volviera a suceder y de peor manera.

Ya era muy tarde y salí por la ventana de mi habitación, mi madre estaba durmiendo, así que no se esteró de nada.

Las calles estaban muy oscuras y los postes de luz iluminaban un poco pero cada vez que seguía avanzando me alejaba más de los edificios.

Para cuando llegué al lugar donde Berman me dijo que fuera, era un edificio y era la estrada, había unos sujetos que no me quitaban la vista de encima, no los veía tan bien pero un poste de luz los iluminaba un poco.

No sabía qué hacer, si entrar o esperar en la calle pero escuchaba ruidos adentro del edificio como si estuvieran trabajando, los ignoré pero uno de los chicos que estaba en la puerta me gritó algo.

—HEY CHICO, ¿QUÉ HACES?

—Eh, YO.

—SÍ TÚ, ¿ERES TONTO O QUÉ?... VEN AQUÍ.

—Eh...

—AHORA.

—SÍ, AHÍ VOY.

—... Ah ah ah.

El sujeto comenzó a moverse un poco y luego me preguntó unas cosas.

—¡ESPERÁ!... ¡Quedate ahí no te me acerques tanto ¿Sí?

—Eh...

—Ah, escucháme, vienes de parte de alguien.

—Eh... si, vengo por...

El sujeto me interrumpe antes de que diga el nombre de Bernan.

—HEY chico, ven aquí un momento.

—Eh sí...

Me acerqué a él y este mismo no paraba de mirarse raro, como si sospechara de mí.

—Ven aquí... dime quién es el que te trajo aquí.

—Nadie, vine yo solo.

—No me interesa como viniste sino quien te dijo que vengas aquí, dudo que una persona normal venga a este sitio.

—Es un amigo mío, eh, su nombre es Berman.

—AH eres el amigo de Berman, eh... Ah, ah, pues pasa, entra en ese caso.

—Eh sí, pero ¿dónde está él?

—No te preocupes por él, entrá, él te está esmerando.

—Eh, de acuerdo.

Ese hombre vestía como un motero o por ese estilo, era más grande que yo y tenía un aspecto peligroso.

Yo no quería entrar pero casi fui obligado porque este tipo puso su mano en mi hombro y comenzó a guiarme por los pasillos del edificio.

—Ah chico, casi «e olvido de decirte que mi nombre es Frank, soy como un amigo más de Bernan y tú.

—Eh también soy amigo de Bernan.

—Sí, pero cómo... eh de dónde.

—¿De dónde?... Pues lo conocés de hace mucho tiempo y...

—AH, gracias por avisarme, tampoco me cuentes toda la historia pero creo que ahora tengo más idea de cómo eres.

—Eh, sí, está bien...

Mientras caminábamos por el edificio vi que este estaba deteriorado pero aun así había personas pero la mayoría eran drogadictos, unos cuantos estaban tirados en un sofá con jeringas entre otras cosas como drogas y pastillas.

Había vómito por cada rincón que veía y las paredes tenían manchas de orina y estaban completamente afectadas por la humedad, esto hacía que algunas partes de las paredes se cayeran.

—Eh Frank...

—Eh ¿Qué pasa amigo mío?

—Esas personas ¿Van a estar bien?

—¿Quiénes?... ¡Esos drogadictos!...

—Sí.

—Ah, no te preocupes casi siempre ellos vienen aquí para drogarse aunque no te imaginás que son cualquier desconocido son miembros de este grupo y cada vez que pueden bajan aquí para dragarse y coger.

—¡Ah, eh, gracias...! ¿dónde está Bernan?

—¡Bernan!... Él está arriba en su oficina, está resolviendo unos problemas.

Tuvimos que subir por las escaleras del edificio, éstas también estaban rotas, la madera estaba podrida y había cucarachas por donde se viera aunque creo que habría más repugnantes y solo por el hecho de que el olor de ese edificio era de alcohol y vómito.

No estuvimos mucho tiempo en la escalera ya que esta conectaba justo con la puerta de la habitación de Bernan.

—Bueno Norman prepárate.

—¿Qué?...

—Ah, a lo que se refiere es que no estés así cuando entres tienes cara de estar drogado.

—¿Ah?... Sí, creo que sí, es por el olor de aquí.

—Eh, sí, tienes razón, es que uno se acostumbra ¿sabes?... Yo me tuve que acostumbrar.

—¿En serio?

—Ah, si es que yo nunca estuve con una banda como esta aquí, son peores, no estaba preparado para todo esto, es muy fuerte.

—Ah, pues está bien, haré un esfuerzo.

Abrió la puerta y en cuanto entramos el olor era diferente, se notaba mucho.

—Frank ¿POR QUÉ ABRÍS ASÍ LA PUERTA? ¡GOLPEÁ UN POCO PRIMERO!

—... no te enojes Bernan, al menos aquí hay un poco de aire fresco.

Frank tenía razón, el olor era casi el mismo pero mejor eso que estar en el piso de abajo y solo eran un par de cigarrillos y marihuana.

—¡SÍ, LO SÉ! Esos drogones de ahí abajo no lo dejan por nada en el mundo, tuvimos fue abrir esta ventana para que entre un poco de aire.

—Sí, lo sé pero es que ellos lo necesitan, por algo se unieron a tu causa.

—SI... AA NORMAN ¡QUÉ BIEN! AH AH AH PENSÉ QUE NO VENDRÍAS.

—Hola Bernan ¿Cómo...?

—SI SI SI, después se saludan, ahora Bernan, eh... tengo que irme, hay muchas cosas que tengo que hacer.

—Está bien, ADIOS... OH ESPERA FRANK.

—¿QUÉ SUCEDE BERNAN?

—¿TE VAS EN AUTO?

—SI...

—MUY BIEN, PUEDES QUEDARTE UN PAR DE MINUTOS.

—¿Para qué?

—PARA QUE DESPUÉS PUEDAS LLEVAR A NORMAN A SU CASA.

—¿QUÉ?... Pero no escuchaste que tengo que hacer mucho trabajo, es sobre lo del Central.

—Ah tranquilo, eso puede esperar, solo espera. ¿QUIERES?

—...Ah está bien, dame un cigarrillo por favor, que no sea el que tienes en la boca, la última vez me lo tiraste en la cara.

—AH, NO TE QUEJES MARICÓN, AQUÍ TIENES.

—No soy un maricón, pedazo de mierda.

Bernan se sacó unos cigarros de su bolsillo y se los dio a Frank y este se quedó en la puerta esperando.

—HEY, ¿QUÉ HACES?

—¿PERDONA?

—¡TE DIJE QUE ESPERARAS PERO EN EL AUTO!

—¿QUÉ?... NO ME LO DIJISTE.

—¿TENGO QUÉ?... ¡VETE ESPERA ABAJO!

—Vete a la mierda, me voy a ir.

—NO TE VAYAS PUTO... MÁS VALE QUE ESTÉS CON EL AUTO ESPERANDO A NORMAN, HEY ESCUCHANTE, ¡HIJO DE PUTA!

Frank se fue y cerró la puerta y lo escuchamos bajar por las escaleras, ahora quedaba yo pero a mí no me trataba así.

—Hey Norman ¿cómo estás, eh?

—Eh, yo estoy bien. ¿Y tú?

—Ah, estoy un poco atado con estas cosas pero estoy feliz de que hayas venido.

—Si... y ¿para qué me hiciste venir hasta aquí?

—Eh ¿no lo habíamos hablado antes?... Ah, no importa la razón por la que te dije que vinieras es para...

Bernan desvió su mirada hacia unas personas que estaban en la habitación y Bernan comenzó a presentármelos.

—Ah, antes de que siga, Norman quería presentarte a unas personas que me están ayudando con todo este trabajo y bueno ellos son eh Henry, Dyke y Alex, que ya le conoces y Dyke está asociado con muchos jefes de bandas muy poderosos.

—Espera Bernan... ¿Qué es lo que quieres?

—No te lo había dicho antes, quiero que te unas a nosotros.

—¿Pero por qué?

—Porque todavía te considero un amigo.

—¿QUÉ?

Él me sostuvo el hombro y me dijo que me uniera a ellos.

—Norman... sabes, yo estoy metido en muchos líos y gente pendeja intenta hacerme daño y lo harán con cualquier ser cercano a mí, entiendes... Hay gente que te lastimará por dinero o que te usará para llegar a mí.

—¿QUÉ?... pero qué hiciste para que todo esto te pase?

—Norman, yo solo sigo la ley de la naturaleza humana, hago lo que puedo para vivir y a veces es bueno vivir en exceso pero eso no importa, lo que importa es que intento protegerte.

—¿PROTEGERME?... ¿PROTEGERME DE QUÉ?

—Pandilleros, bandas rivales o policías, gente que me odia, entiendes.

—Eh... eh NO, me... me voy de aquí.

—EH, ESPERA NORMAN.

—Eh... ¿QUÉ?

—Quiero que te unas a mí para que estés bien y porque te necesito para cosas especiales, entiendes.

—¿QUÉ... QUÉ ES LO QUE HACES?... ¿Para qué me necesitas?

—Ah, Norman, yo soy un criminal como Alex, Frank, Henry y Dyke y solo porque estés hablando conmigo ahora te conviertes en un cómplice.

—No... NO LO SOY.

—Carajo Norman, estás en un edificio lleno de drogas y estás en una habitación con jefes de pandilla.

—Ah... No qué hice.

—Igual no te preocupes, nadie te conoce ni la policía y es ahí cuando yo te necesito, mira la razón de todo esto es para que mi banda, mi grupo pueda unirse a los Burners.

—¿LOS BURNERS?... ¿LOS QUEMADORES?

—Sí, y no lo grites, escucha, es complicado pero es muy difícil contactar con les Burners pero ahí entras tú, lo que tendrás que hacer es ir uno de estos días a una calle al parque a un edificio y entregar papeles o un portafolios, nada más.

—¿QUÉ? PERO YO NO QUIERO FORMAR PARTE DE ESTO.

—Mira, no me interesa, eres la única persona que me puede ayudar y quieras o no, me vas a ayudar o de lo contrario...

—¿Qué te pasa Bernan?...

—Ah ah ah... Mira solo hazme esos favores y no te pesará nada ni a ti ni a tu madre ¿sí?

—Eh... eh si... está bien.

—No sabía qué había fue hacer en ese momento pero no sé porqué Bernan parecía confiar en mí.

—Muy bien NORMAN ahora serás el mejor... Ah ah ah... pero si todavía no sabes fue es lo que va a pasar mirá, resulta fue varios pandilleros muy grandes por cierto están con ganas de hacer un ejército como el de Texas, así que están uniendo a varios pandilleros y los que contactaron con nosotros están aquí en New York mientras que la mayoría de estos locos están en Chicago y...

Antes de que Bernan me siguiera contando su plan un helicóptero aparecía y se escucharon las sirenas de la policía.

El helicóptero que estaba afuera se colocó muy cerca de la ventana de la habitación de Bernan y éste hizo volar todos los papeles y mapas que estaban en la habitación. Hernán tiró la mesa y sacó unas máscaras e hizo que me pusiera una mientras que los otros miembros que estaban en la habitación se tapaban con las manos o con algunos papeles que tenían en la mano.

—NORMAN ¡PONTE ESTO AHORA!... ¡CÓRRETE QUE NO TE VEAN!

La luz del helicóptero era casi segadora y apenas se podía distinguir lo que estaba sucediendo hasta que un hombre con un altavoz comenzó a decir que nos quedemos quietos.

Bernan me tomó del brazo y me comenzó a arrastrar fuera de la habitación mientras que los otros salían como podían.

—¡CARAJO! NORMAN SUJETA ESA MÁSCARA Y PÓNTENLA.

—¡NO PUEDO!

—NORMAR, HAZLO AHORA.

—¡NO!...

Entonces me aferré a la puerta de la habitación mientras que Bernan me arrastraba para sacarme de ahí pero por más que él intentara yo no soltaba la puerta y él se enojaba aun más hasta que me dijo algo que me encadenara a estar con ellos.

—NORMAN MÁS TE VALE VENIR CONMIGO O VOY A MATARTE A TI AQUÍ Y AHORA Y DESPUÉS LO HARÉ CON TU MADRE.

A pesar de que lo dijo muy rápido y creo que ni siquiera lo había notado pero cuando yo escuché eso me paralicé y Bernan comenzó a bajarme por las escaleras.

—Vamos Norman, ah... ¡MIERDA!

Cuando ya estábamos en el piso de abajo miré a Bernan y creía fue podía hacerle cambiar de parecer.

—Bernan, por favor... BERNAN POR FAVOR.

—¿QUÉ?

—ESCUCHA, YA ESTÁ, ENTRÉGATE A LA POLICÍA POR FAVOR.

—¿QUÉ?... ¿ERES UN IDIOTA O QUÉ?

—MIRÉ PERO NO QUIERO FORMAR PARTE DE ESTO.

—A MÍ NO ME INTERESA SINO QUIERES FORMAR PARTE DE TODO ESTO TÚ YA ESTÁS INVOLUCRADO Y ME VAS A AYUDAR O TE HARÉ DAÑO A TI Y A TODOS LOS QUE CONOCES. Y en ese instante entraron policías por las ventanas del edificio entonces Bernan hizo que yo saliera por una ventana del piso de abajo donde todavía no habían entrado. –NORMAN VETE DE AQUÍ ¡CORRE!...

Entonces yo corrí lo suficiente como para alejarme de ese lugar pero ni bien corrí un par de metros un helicóptero me iluminó, tenía una máscara puesta por lo que nadie pudo ver mi rostros y de repente escucho a un hombre gritar mi nombre.

—NORMAN VEN AQUÍ.

En medio de todo ese caos yo logré ver a Frank; él era el que me estaba llamando. Comencé a correr hacia él pero el helicóptero comenzó también a seguirme con su luz, hasta que explotó el quinto piso y eso hizo que la atención del helicóptero de desviara y entonces corrí tan rápido y casi ciego de lo tanto que estaba llorando. Corrí hacia Frank y entré en el auto. Lo hice muy rápido y tenía tanto miedo que me había orinado encima.

—NORMAN ESTÁS BIEN.

—Eh...

No paraba de respirar y tenía mucho miedo y entonces me quité la máscara para poder respirar.

—NORMAN AUN NO TE SAQUES LA MÁSCARA.

—¿EH?... Que.

—No te la saques, puede que algún policía nos vea.

Frank condujo muy lejos del lugar y cuando ya andábamos por una zona más tranquila le pregunté a Frank si ya me podía quitar esa máscara.

—Frank... no puedo respirar podría quitarme la...

—Sí Norman, quítatela, ya estamos en un lugar seguro.

Me quité la máscara y al verla mejor porque en el edificio no pude verla muy bien a causa de la luz del helicóptero pero cuando la vi supe que era de los Quemadores o Burners.

—Ah... pero esta máscara es como la de...

—¿Qué, no lo sabías?... Si es de los Bunrers o algo parecido a esas máscaras; las usamos para que no nos vean el rostro como hacían los Burners.

—Bernan me dijo que se unirían con pandilleros o bandas poderosas y con los...

—Burners sí lo sé, pero lo otro no lo sabía.

—Eh... Espera y ahora qué haré!

—¿Qué?... No lo sé Bernan es el que te tiene que informar de lo que vas a hacer.

—Sí, pero él se quedó en el edificio.

—¡Tranquilo! no te preocupes, en ese edificio hay muchas salidas creo, lo llamaré. Frank me llevó a mi casa y antes de que me baje me detuvo y me dijo que esperara, iba a llamar a Bernan.

—Espera un poco Norman.

—¿Qué?... ¿Qué ocurre?

—Necesito llamar a Bernan, tú quédate aquí.

Frank sacó de su bolsillo un teléfono celular y llamó a Bernan y mientras lo hacía él me miraba por el retrovisor con una mirada de odio.

—Bernan si... ¿estás bien?... Por las alcantarillas... Muy bien.

Frank entones bajó su teléfono y me miró en silencio por unos minutos.

—Frank... ¿Qué pasa?

—...

—Eh... qué fue lo que te dijo.

—NORMAN.

—Eh ¿sí?

Bernan está bien pero eso no es lo que importa ahora.

—¿Entonces qué es?

—A partir de ahora tú estarás son nosotros permanentemente y con todo lo que hiciste hoy es un paso a que te vuelvas uno de lo nuestros.

—¿QUÉ... Qué hice hoy?

—NO TE HAGAS EL INOCENTE Y ESCUCHA... Hoy viste varias personas importantes y si algo les pasa a ellos querrá decir que tú serás el responsable y además un helicóptero te apuntó y eso te vuelve aun más un criminal como nosotros.

—Ah...

—Sí, respira ahora, Bernan me dio unas cuantas cosas entre ello lo que vas a hacer, a partir de ahora nos ayudarás con muchas cosas y entre todo eso pero si nos traicionas o le dices algo a la policía, te matamos, Bernan o yo; dudo de que lo haga Bernan, él todavía te considera alguien cercano pero eso no quiere decir que te confíes, entiendes.

—Eh... sí.

—Muy bien, mañana es sábado, ve a ver a Bernan en esta dirección, ve a la hora que quieras, él te estará esperando, toma este papel, ahí está anotada la dirección, ahora bájate de mi auto y vete a tu casa, hace mucho frío.

Entonces salí de su auto y caminé a mi casa con miedo y Frank se fue en su auto y en ese momento yo sentí miedo pero a la ves alivio aunque tenía más miedo por lo que iba a tener que hacer al día siguiente.

Lo primero que hice cuando entré a mi casa fue dormir, estaba cansado y asustado y como si fuera poco Frank me había amenazado pero en realidad el que me amenazó fue Bernan, Frank es solo un miembro de su infernal grupo pero era igual de peligroso que los Burners.

Esa noche no pude dormir bien, pensé en todo lo que me había pasado hoy y estaba muy preocupado por mi madre y por lo que tendría que hacer.

Al día siguiente me despertó mi madre y me dijo que bajara, había un hombre que quería verme.

Cuando bajé por las escaleras vi que en la sala de mi casa había un hombre mirando la ventana mientras estaba sentado.

Yo entonces pensé que era algún compañero de Bernan o algo parecido pero este sujeto se volteó a verme y entonces supe quien era.

Mi madre me dije que era un policía y quería hablar conmigo y entonces mi madre se fue, ella tenía que trabajar pero fue dudoso que ella me dejara con un extraño si sabía que era un policía pero en esos días no podías confiar en nadie.

—Hola Nornan.

—Eh... hola.

—Creo que ya nos habíamos visto antes. ¿No?

—Sí, fue cuando había un chico herido, creo.

—Exacto, nada más que no era un chico cualquiera o una víctima.

—¿Qué?... Espera ¿qué quieres?

—Nada, solo pasaba a ver como estaba el amigo de Bernan.

—¿QUÉ?...

—Escucha, no te hagas el imbécil conmigo, entiendes, sabemos que eres uno de los amigos de Bernan.

—Eh... No, ni siquiera sé quién eres tú o Bernan.

—Sí, tienes razón, mi nombre es Harry Winstong, detective de New York.

—Qué bien, se lo vuelvo a preguntar ¿Qué es lo fue quiere?

—Información.

—Yo no sé nada.

—Si ni siquiera sabes de lo que te voy a preguntar y según tú tampoco sabes quién es Bernan Dust.

—No lo conozco.

—Seguro no es casualidad que uno de los amigos de Bernan esté herido en un callejón y la única persona que lo va a ayudar seas tú.

—Yo ayudé a esa persona porque lo necesitaba.

—¿Sí?... Aun así veo que no eres muy inteligente ya que ustedes llamaron ese día a la policía y no a una ambulancia.

—Es fue estábamos muy asustados y nerviosos.

—Si es lo que todos dicen pero fue de igual manera útil que nosotros acudiéramos ese día, ya como te lo dije antes, ese chico es un amigo de Bernan.

—¿Por qué lo sigues mencionando?... ¡Ya te dije que no lo conozco!

Harry me estuvo insistiendo por casi una hora pero pareció que en un minuto ya se iba a ir.

—Muy bien Bernan, si lo que dices es verdad, pues te voy a prguntar ¿qué fue lo que hiciste anoche?

—Estuve aquí en mi casa.

—¿Seguro? Hablé con tu madre antes de que ella te fuera a despertar y me dijo que anoche no estabas en tu cuarto ni en la casa y se asustó tanto que iba a llamar a la policía pero de repente ella escuchó un auto afuera de la casa y adivina quién se bajó de ahí.

—No te entiendo.

—Te dije que no te hicieras el imbécil conmigo, ese auto y su conductor estuvieron en varios crímenes relacionados con la pandilla de Bernan y la razón por la que estoy aquí es porque tus huellas digitales estaban ahí y ahora también sé de la información de tu madre.

—Escuche señor... Yo no hice nada, tampoco estuve en ese auto ni estoy en ninguna de esas cosas, por favor entienda.

—... Está bien Norman, fue un gusto conocerte y si sabes algo de esto, avísanos, ve a un departamento de policía y pregunta por mí.

Me levanté del asiento y le abrí la puerta.

—Adios Norman, ah... y ten cuidado.

—¿Qué?

—Que tengas cuidado afuera, hay muchos locos sueltos y ten cuidado con otra cosa... se rumorea que todavía hay Quemadores en Nueva York, así que ten más cuidado.

—Sí, adiós oficial.

—Hasta luego Norman, quizá nos volvamos a juntar.

El policía Harry se fue en un auto diferente y el que estaba sentado en la parte del conductor era el mismo policía que acompañaba a Harry en ese día.

Yo cerré la puerta y di un gran suspiro y me tiré al suelo, estaba muy nervioso aunque sabía que él tenia razón, casi lloro no sé porqué él no me arrestó, la policía detiene muy rápido a cualquier sospechoso o a alguien relacionado con los Quemadores pero todavía no nos habíamos reunido con ellos.

Tenía dolor de cabeza y cuando levanté la mirada vi que ya era hora de ir a mi escuela, bueno en realidad no iba a ir porque tenía que ver a Bernan y no podía desobedecerlo ya que ellos me dieron muchas advertencias o amenazas así que tome un abrigo y salí de mi casa, fui a la dirección que me dio Frank y mientras caminaba pensé en como los policías sabían que yo estuve en ese auto, claro es por las huellas digitales que dejé pero cómo fue que el auto de Frank esta con los policías.

Al final llegué a otro edificio, éste estaba un poco más cerca del centro de la ciudad y además este parecía estar en mejores condiciones o eso parecía desde afuera. El edificio tenía la puerta abierta y cuando entré había un olor muy parecido al de alcohol y drogas como mariguana y entonces avancé esperando encontrarme a alguien quien me pudiera ayudar a encontrar a Bernan pero a medida que avanzaba veía como el suelo se volvía más sucio llegando a tener botellas rotas, papeles sucios, jeringas y hasta vómito y como era de esperarse el olor se volvía más fuerte.

Como no encentré a nadie pensé en irme pero recordé que esta era la dirección que me había dado Frank para que vea a Bernan pero decidí que era mejor irme y lo esperaría afuera y entre que caminaba ya para salir vi que en lo que parecía ser un ascensor roto tenía al lado una puerta que llevaba abajo, yo en ese momento no tenía muchas ganas de bajar ya que no parecía ser seguro, bueno, nada de lo que estaba haciendo con estas personas era seguro pero aun así bajé porque le tenía más miedo a estos locos y a Bernan incluido.

La poca luz que había en la entrada iba oscureciéndose conforme yo bajaba a ese lugar pero también aparecía una luz de color amarillento la cual no era muy agradable y entre eso llegué a una puerta y ésta estaba cerrada, no se me ocurrió una mejor idea que tocar la puerta y ésta estaba cubierta por una sustancia pegajosa y después de eso la golpeé tres veces.

La puerta era de metal pero a pesar de eso podía ver esa luz por algunos agujeros que tenía la puerta y también podía escuchar ruidos como de personas hablando y música a un bajo volumen y de pronto oí unos pasos acercándose a la puerta.

—¿QUIÉN ES?

—Eh... SOY NORMAN.

—¿QUÉ QUIERES?

—¡Quiero ver a Bernan!

Entonces el hombre me observó por uno de los agujeros de la puerta y éste procedió a abrirla.

—¿Tú eres Norman?

—¡Sí!

—Muy bien, pasa.

Unos hombres que también estaban con este señor que cuidaba la puerta se me acercaron a mí y estos comenzaron a revisarme para ver que no llevara nada como un arma o una grabadora.

—¿QUÉ... QUÉ HACEN?

—Tranquilo chico queremos estar seguros de que no seas una rata.

—¡Ah... YA SUÉLTEME!

Y entonces esos dos hombres me dejaron y uno de ellos se rió, supongo que de mí.

—No tenía nada.

—No tiene nada.

—Muy bien eh... Norman puedes pasar.

Ellos me habían registrado en la entrada y por esa razón no podía ver por completo todo ese horrendo lugar.

La luz era aun más molesta como si fuera la de un manicomio y el lugar era un pasillo largo, estaba deteriorado y este pasillo tenía muchas puertas de acero.

Uno de esos hombres, los que cuidaban la entrada, me indicó que Bernan estaba en la última habitación al final del pasillo.

Comencé a caminar y pasaba por varias puertas, en algunas se escuchaban gritos y en otras, gemidos y el olor era insoportable, también se escuchaba música pero yo seguí avanzando hasta que encontré una puerta abierta y por culpa de mi curiosidad vi a un hombre en el piso, parecía estar muerto y en la misma habitación se encontraban dos hombres, uno de ellos estaba grabando mientras que el otro se subía el cierre de su pantalón, yo casi vomito por el olor y por esa escena.

El sujeto que estaba grabando se da vuelta pero no parece interesarle mi presencia ya que vuelve a grabar y el otro estaba limpiando la sangre que venía del hombre, al principio no lo había visto muy bien porque me daba asco el olor pero cuando logré ver mejor a la persona que estaba tirada vi fue le faltaba un brazo y de ahí venía toda esa sangre y al ver que su brazo arrancado y tirado en una esquina hizo que me diera más náuseas.

—¿Quién mierda es ese?

—No te distraigas, sigue limpiando así continuamos con ese policía.

—Está bien pero cierra la puerta para fue nadie nos interrumpa.

Cerraron la puerta y yo me quedé afuera volitando y uno de los guardias se acercó hacia mí.

—HEY chico ¿qué te pasa?

—Ah... nada.

—¿Quieres que te lleve con Bernan?

—Ah... Sí, por favor.

El hombre me tomó y me guio al final y mientras caminábamos los ruidos se hacían más fuertes, los gritos, llantos, risas y sierras era lo que se escuchaba pero si había una cosa que no soportaba era el olor a muerto con otro olor que era vómito y el lugar parecía que estaba a punto de derrumbarse.

—Muy bien chico, es aquí.

—Eh... está cerrada.

—Si Bernan entró aquí con una niña no tardará o quieres que lo llame.

—¿Qué?... No, no, déjalo, esperaré aquí.

—No creo que soportes estar aquí y de hecho Bernan quería verte enseguida, así fue le voy a llamar.

—No, no, no, dejalo eh... voy a esperar.

—No me interesa lo que digas, tengo que llamarlo.

El sujeto golpeó tres veces la puerta y yo no quería ver a Bernan o lo que estaba haciendo.

—Clark ¿Eres tú?

—Sí Bernan, soy yo y tu amigo Norman esta aquí.

—Ah... Ahora voy.

—Muy bien chico, espéralo aquí.

El hombre se fue y me dejó a mí solo al lado de la puerta de Bernan y en ese momento estaba pensando qué cosa podría pasar ahora.

—NORMAN ¿ESTÁS AHÍ?

—SI.

—MUY BIEN, PASA. ¡SOLO TÚ!

Entré a la habitación y ésta era muy diferente a las demás habitaciones, estaba un poco más limpia, la luz era diferente y no había un olor espantoso, lo único que quería hacer en ese momento era hablar con Bernan para que él ya me dejara en paz.

—Hola Norman, te estaba esperando.

—Sí, yo también.

—¡Qué bien!... Que bien... Veo que no has acudido a la policía, eso es bueno.

—¿Cómo es que sabes eso?... y Bernan ¿para qué querías veme?

—Ah... una pregunta a la vez...

Él caminó hacia una silla, se sentó, tomó de una botella, una de tantas que estaban tiradas en el suelo y me dijo que me sentara a su lado.

—Ven aquí Norman, siéntate, toma esa silla y ponla a mi lado, así te podré hablar mejor, perdón por todo este desorden pero es que es un burdel o algo parecido.

Caminé por ese desorden de botellas, jeringas y alcohol y tomé la silla que estaba al lado de una gran cama, era muy grande y era de color rojo, era del mismo color del suelo pero al agarrar mi asiento vi que en la cama había una chica amordazada, atada y golpeada en la cama pero lo que más me asustó aparte de que era una menor de edad era que tenía una gran cortada en su vientre.

Al asustarme de esa horrible escena me resbalé por una botella y caí al suelo, lo único que hice después fue quedarme de rodillas con la nano en la boca para no vomitar.

—Norman, estás bien... Oh dios, perdón por esto, pensé que lo había cubierto bien de verdad, que lo siento, ven, te ayudo a levantarte.

Hizo que me sentara en su silla y él tono la otra, la que estaba al lado de esa chica.

—Norman... ¿Te encuentras bien?

—Eh... sí, creo.

—Perdón por todo eso y ni siquiera te he preguntado cómo fue que te sentiste ayer con todos esos policías y lo demás.

—Fue horrendo, pensé que iba a morir pero corrí hacia el auto de Frank.

—Sí, eso si lo sé y ahora, respondiendo a tu pregunta, te dije que vinieras hoy para que me ayudaras en un trabajo.

—¿...Qué trabajo?

—Norman escucha, somos un grupo pequeño y debido a eso no pódenos contactarnos con Burners y creemos que si hacemos un gran acto terrorista, podríamos llamar la atención de los Burners.

—¡Espera! Norman no quiero participar en esa locura ni siquiera quiero ser parte de tu grupo.

—Norman, no me interesa si no me quieres ayudar, vas a hacerlo o ya sabes qué pasará y no puedo dejar a un chico con mucha información suelta, por ahí podrían estar en peligro todos mis planes hasta algo malo me pasaría y si eso pasa, no dudes en que también te pasará algo malo a ti, ya te lo había advertido y no me hagas que te lo repita de nuevo... ¿ENTENDIDO?

—Eh... sí.

—Qué bien, tú sabes mucho y recuerdas a esas personas que te presenté ayer en ese edificio.

—Sí, lo recuerdo.

—Muy bien, ellos son unos jefes de banda y unos muy poderosos hasta han llegado tan lejos como para hacer negocios con Sierra y Geiser.

—¿QUÉ... QUIÉNES SON?

—Ah... olvídalo, solo son un par de mafiosos y gangsters pero lo importante es que mi grupo se unirá con el de los demás jefes de pandillas y seremos uno de los ejércitos más grandes del caos hasta superaremos al ejercito de Texas.

—¿El ejército de Texas?

—Sí, no recuerdas cuando los Burners invadieron un pueblo grande de Texas e hicieron la mayor masacre que se había hecho en años.

—SÍ, lo recuerdo... eso es lo que van a hacer.

—Sí, pero no exactamente igual a lo que hicieron los Burners ese día sino un poco más organizado y acuérdate de que en ese día muchos Burners murieron y es por esa razón que los Quemadores están en decadencia.

—¿Y entonces qué es lo que harán?

—Ah... ah... ah... como dije antes somos un gran grupo de pandilleros y haremos un caos en el Central Park, robaremos bancos, tomaremos rehenes, asesinaremos a policías y a personas que estén cerca de nosotros, será una masacre lo suficiente como para tener la atención del jefe de los Burners y así podríamos unirnos a ellos y volver a hacer triunfar a los Burners. ES LO QUE HAREMOS Y SERÁ HERMOSO... solo piénsalo NORMAN.

—¡BERNAN, NO...! NO SERÉ PARTE DE ESO, NO QUIERO PARTICIPAR EN TODO ESE CAOS. Y POR QUÉ ME CUENTAS TODO ESTO A MÍ.

—Norman, ¡YA TE DIJE LA RAZÓN POR LA QUEME TIENES QUE AYUDAR Y NO ME HAGAS VOLVER A REPETIRLAS! ah... la razón por la que te cuento todo esto es porque ya no confío en nadie, solo Alex y tú son mis hombres de confianza, el resto son solo drogadictos o locos y entre ellos seguro hay una rata pero si quieres que te lo aclare mejor, te lo diré, ¡tú eras mi único amigo! Norman, mi único amigo bueno, el resto de personas con las que me juntaba eran criminales, hasta mi padre y mi hermano, ellos fueron la principal causa de que yo me volviera así, mi hermano un día se unió a los Burners, en ese año había una camioneta en la cual había Burners, ellos reclutaban a chicos, pandilleros o a drogadictos, entre ellos estaba mi hermano, él se fue con ellos y más nunca volví a saber de él, a mi padre no le importó, lo único que le importaba eran sus putas pero yo un día vi que en la tele estaban hablando de la masacre en Texas, fue como una guerra, muchos policías muertos y muchos Burners también muertos y en ese momento pensé que mi hermano había muerto ahí, nunca lo supe, mi padre ni se tomó la molestia de averiguar algo de él y desde entonces estuve obsesionado con revivir lo que mi hermano había hecho o repetir lo que esos locos hicieron aquel día.

—Pero... eso Bernan aun así eso no es motivo para hacer todo esto.

—Sí, tienes razón Norman no es motivo para explicar en la clase de persona en la que me volví después de todo cuando éramos amigos yo no hacía nada malo pero...

—PERO ¿QUÉ?

—Ah... ah... ah... perdón, comienzo a recordar varias cosas... Norman, tú fuiste mi único amigo y yo trataba de comportarme bien a tu lado pero... cuando llegaba a mi casa la pasaba mejor porque podía ser yo mismo, mi padre me dejaba jugar con una de sus putas, él la ataba a una cama y me dejaba que yo la azotara y asfixiara con mis propias manos, un día me excedí y corté a una de ellas con una navaja en la pierna, mi padre se disgustó bastaste y terminó por golpearme tantas veces que casi quedo ciego, después de eso él me encerró en el armario y me dejó ahí horas, desde entonces he tenido esa fascinación por cortar a las chicas.

En ese momento yo estaba muy aterrado e incómodo así que me levante de mi silla y me iba a ir pero Bernan me tomó del brazo y me dijo que no me fuera pero lo hizo como si fuese una amenaza.

—NORMAN ¿Que intentas hacer?

—Yo... YO YA NO QUIERO FORMAR PARTE DE ESTO.

—Está bien Norman, está muy bien pero con todo esto... todo lo que te acabo de contar... tienes que quedarte.

—¡ME VOY!

Entonces Bernan tomó un vaso de cristal y me lo tiró en la cabeza. Yo estaba por marcharme de ese lugar pero cuando Bernan hizo eso yo quedé tirado en el suelo y mi cabeza comenzó a sangrar.

—¡BERNAN! ¿ESTÁ BIEN?

—Sí, estoy bien es solo mi invitado, puedes irte, lo tengo controlado.

—Sí... Si pasa algo grite mi nombre.

—No lo dudaré, vete.

—AAARGH... Maaa.

—Eso es lo que pasa Norman cuando tú rechazas mi amistad, tú y yo éramos amigos ¿por qué?... Porque me agradabas, porque me ayudaste y tal vez porque eras la única persona buena, por así decirlo.

—Ahh Bernan...

—No te dije que no me hicieras repetirlo pero como eres un imbécil no me queda otra más que tirarte a los perros y tal vez queme tu casa con tu madre dentro.

Me dolía mucho la cabeza pero escuché todo lo que él dijo y quise golpearlo pero lo tomé de la pierda, era lo único que podía hacerle y entonces él me golpeó y lo hizo en la parte que me estaba sangrando en la herida.

—Ah... mira lo que haces estúpido, en serio Norman, ya me estás haciendo perder la paciencia.

—BERNAN.

—¿AHORA QUÉ?

—Bernan, Marcus está aquí.

—Ah... ya llegó... dile que lo veré, llévalo al bar.

—Sí.

—Ah... Norman, esperaba que comprendieras todo esto pero...

—Bernan por favor dejame ir, no diré nada.

—No... no puedo hacer eso, no puedo dejar a un testigo por ahí y es por eso que yo te recomiendo que te quedes.

—Pero yo no quiero participar en eso.

—No tiene s muchas opciones y además si te dejara ir y si acudieras a la policía las demás pandillas me matarían por haber cometido ese error.

—Bernan, por favor.

—Ya basta Norman, no te voy a matar. por ahora, no molestes y veré que puedo hacer contigo.

Después de que Bernan dijo eso él se marchó y unos hombres entraron a la habitación para acompañarme a otro lugar del edificio.

—¿QUÉ?... ¿Quiénes son ustedes?

—Tranquilo chico, te llevaremos con Bernan pero antes debes esperar, él tiene que terminar un trabajo.

—Está bien... Y en dónde debo esperar.

—Bernan me dijo que puedes estar en el Bar y también es donde ahí estaré.

—Eh... sí.

—Entonces ven con nosotros.

Yo seguí a ese hombre mientras que el otro me vigilaba de atrás.

Tuve que volver a pasar por ese horrible pasillo y fue peor porque las personas que estaban en esas habitaciones salían de las mismas y todos estaban cubiertos de sangre.

—¿Chico, tu trabajas con Bernan?

—Eh... no yo solo soy su amigo.

—Ah, pues es lo mismo, casi todos los miembros de su banda son sus amigos.

—Ah... No lo sabía.

—¡Eh... TEN CUIDADO!

Me choqué con uno de esos hombres y él me gritó pero se fue rápido.

—No te preocupes chico, el pasillo es estrecho, es fácil chocarse con cualquiera.

—Si eh... ¿qué es lo que hacen aquí?

—¿No lo sabes?

—No.

—Ah... está bien, pensé que lo sabías, bueno por ser amigo de Bernan... Lo que hacen aquí son videos snuff, una manera muy fácil de hacer dinero; hay muchos millonarios por ahí que pagarían mucho por ver a gente torturada o porno de algunas menores secuestradas.

Después de 15 minutos llegamos a una parte que no había visto del edificio, era el bar y ahí se encontraba Bernan hablando con un sujeto y a pesar de que estaba a unos cuantos bancos lejos de él, podía escuchar lo que estaban diciendo.

—Mira Bernan, te pido que me des unos días para...

—¿PARA QUÉ? ¡Para que te llenes de dinero a costa mía!

—¡NO!

—Escúchame... Nosotros hacemos ese material para que tú lo vendas lo antes posible.

—¡Sí, lo sé...! Pero desde que tu banda se ha unido a las otras y has llamado la atención de los Burners, la seguridad ha aumentado hasta hay rumores de que ya hablaste con Clover.

—Clover... Nadie sabe dónde está y el único Burner que se encuentra en Nueva York es un tal Jack... Y CREES QUE TÚ TIENES PROBLEMAS PARA VENDER ESOS VIDEOS Y NOSOTROS QUÉ... Nosotros somos los que nos arriesgamos en secuestrar a policías o a políticos para esos videos y todo nos cuesta, desde los edificios, las cámaras, armas y hasta las máscaras TODO NOS CUESTA Y TENEMOS MUY POCAS MANERAS DE GANAR PLATA.

—Sí, te entiendo... Solo dame unos días y si encuentro a los millonarios exactos podré vender el Material.

—Sí, eso está bien.

—Ah... y otra cosa... dime, es verdad lo que planeas hacer en el Central.

—¿Eso que tiene que ver con este asunto?

—No lo sé, solo que si pasa eso la seguridad aumentará aun más y no solo eso, la policía comenzara a buscarte y tendrás que saltar de edificio en edificio para que no te alcancen y dudo que puedas llevarte todo lo que tienes instalado.

—Eso no pasará.

—Tal vez no, pero si no me equivoco tarde o temprano te capturarán aun más temprano si es por algún soplón, en ese caso tendrás que incendiar toda una jefatura con el soplón dentro, claro... ah...ah...ah...

—¿DE QUÉ TE RÍES?

—Ah... Que si eso pasa serás como un Burner o peor... ah...ah...ah... Bueno yo ya me voy.

—Sí, será mejor que te vayas... ¡Y RECUERDA VENDER TODO!

—Claro.

Después de esa charla, el hombre se marchó y Bernan se quedó en la mesa tomando whisky o tequila, no lo sé, no lo recuerdo muy bien pero Bernan solo se fijó en mí por unos minutos hasta que un sujeto se le acercó y le habló en el oído, estaba murmurando y no lo logré escuchar pero aunque lo hubiera escuchado no lo habría entendido como lo de ese sujeto que vendía todos esos videos de personas, siendo torturadas se los vendía a personas muy ricas y que específicamente como querían ese material pero no lo entendí en el momento, muchas cosas estaban pasando y eran horrendas.

—Muy Bien haz que pase y dale esa botella.

—Sí Bernan.

Un policía entra al bar y le acompañaban dos hambres con máscaras hockey muy parecidas a las que usan esos sujetos de ese horrible pasillo y también estas mismas máscaras las usaban los Burners.

—Marcus, ven aquí, toma un trago.

—NO VINE POR ESO, BERNAN.

—¿Qué es lo que pasa? Ven, toma asiento y cuéntamelo todo.

—¿Por qué estas tan feliz? Maldito idiota.

—Hey... ¿Qué te pasa Marcus? Te dije que tomaras asiento y calmate un poco.

—¿QUÉ? Quieres que me calme, sabes que es lo que está pasando.

—No ¡Dímelo! Por favor.

—La policía, incluyendo a los tenientes Harry Winstong y Tayler están muy adelantados, saben mucho sobre tus planes y saben dónde te refugias, ya van por dos edificios, Bernan.

—Sí, lo sé, yo estaba en uno de esos edificios hasta un helicóptero apareció en la escena.

—TAMBIÉN ESO BERNAN... Desde que los policías tomaren ese edificio han descubierto muchas cosas y hasta creen que ya te uniste a la banda de los Burners solo porque tu pandilla usa sus mismas máscaras.

—Está bien pero tranquilízate.

—Sí, lo haré, pero primero dame un trago de esa botella.

—No... No quiero que te emborraches tan rápido ah...ah...ah... primero cuéntame todo.

—Muy bien eh... Ah... cierto, EN LA JEFATURA YA COMIENZAN A SOSPECHAR QUE HAY UN SOPLÓN Y AUN NO HAN DESCUBIERTO QUE SOY YO, PERO TARDE O TEMPRANO LO SABRÁN.

—Eh... Bueno pero cuéntame sobre lo que saben hasta ahora de mis planes.

—Sí, ellos saben que intentas unirte a los Quemadores o Burners, no sé cómo les dices tú pero ellos saben que para unírteles deberás hacer un acto terrorista muy grande para llamar la atención.

—¿Y ESO ES TODO?...

—Eh... no, ellos solamente saben de eso pero desde que Frank confesó todo, hizo que la situación esté muy jodida.

—Sí, lo sé, por eso está muerto en la cárcel.

—AH... A ESO TAMBIÉN ME REFERÍA, ELLOS SOSPECHAN QUE HAY UN CURRUPTO DESDE QUE MATASTE A FRANK... Te digo que si sigues así sabrán que soy yo.

—¿Y qué se supone que haga? Eh... dejar vivo a ese imbécil solo hubiera hecho que supieran otros refugios míos.

—Sí, bueno, es que ya no sé qué hacer pero tú sí lo sabes ¿no?

—¿Saber qué?

—El acto terrorista lo vas a hacer, ¿no?

—Eso es lo que piensan ellos, Marcus, yo no tengo intenciones de hacer eso, es mucho riesgo para mí y mi pandilla.

—Bueno mientras que nadie encuentre otro de tus refugios estaremos a salvo. –¿Estaremos?

—Bueno si... Es que tengo miedo de todo esto, ya he visto el mercado de tus videos y de otras bandas.

—No te preocupes, eso solo se lo hacemos a policías estúpidos, es por eso que no te matamos, Marcus, tú fuiste inteligente y no valiente, te rendiste y por eso estás en esta mesa y no en una bolsa de basura.

—Sí, y por eso te agradezco, Bernan.

—Está bien Dios, estás transpirando ¿por qué no te tomas ahora la botella?

—No tienes nada más que contarme.

—No.

—¿Qué hay con esos dos policías, Harry y el otro?

—Ah... solamente son los típicos policías valientes que intentan hacer el bien y por eso que son peligrosos para ti, sobre todo Tayler, él lleva una larga pelea con los Burners.

—Sí, ¿y qué hay con Harry?

—Él es otro buen policía y su compañero es un tal Ted. YA DAME LA BOTELLA.

Aquí la tienes.

—Bueno Bernan, eso es todo hasta ahora pero al haber matado a Frank solo hiciste que la policía se interesara más en el caso.

—¿No te preocupes Marcus!

—Muy bien pero es que ese Harry y su compañía solo van a hacer que nos descubran. Ah... esta botella tiene un sabor raro. OYE ALEX ¿QUÉ ES ESTO?

—Marcus te dije que no te preocuparas, nos vamos a encargar de ellos y para los demás ya lo tengo asegurado con los demás policías.

—¿QUÉ? ¿QUÉ POLICÍAS?

—Hay más corruptos como tú, Marcus.

—... ¿Y NUNCA ME LO DIJISTE!... ¿POR QUÉ?

—Porque tú eres un peligro, Marc. Tú y tu miedo pueden hacer que nos delataran y es por esa razón que tengo a otros policías.

—YO NO TENGO MIEDO.

—¡Sí, lo tienes, Marc! y como lo dijiste esos detectives están muy avanzados; en el caso de que te descubrieran, tú confesarías todo.

—¡NO!... ¡NO LO HARÍA! TÚ ME DEJASTE VIVIR PARA QUE TE AYUDARA... ME PERDONASTE LA VIDA.

—Sí, pues ya no me eres útil.

—Ah... Qué me pasa estoy, transpirando mucho.

—Sí, eso es lo que pasa cuando confías en mí.

El policía Marcus se lavantó de su asiento mareado, apenas podía estar de pie y se estaba sosteniendo de la mesa a la vez que hacía ruidos de agonía.

El compañero de Bernan, Alex se dirigió hacia Marcus para golpearlo mientras que los otros dos que trajeron al policía lo sostuvieron y se lo llevaron.

—¡MUY BIEN, LLÉVENSELO Y TÍRENLO A LOS PERROS!

—YA ESCUCHARON A BERNAN, HÁGANLO RÁPIDO ANTES QUE EL VENENO LO MATE PRIMERO.

Bernan me observó por unos minutos y se dirigió hacia mí.

—Perdón por esa interrupción pero era necesaria.

—Bernan, ah... ¿qué acaba de pasar?

—Nada, simplemente arreglé un problema.

—Ah... Bernan, me tengo que ir ahora.

—Sí, adelante.

Yo me levanté de la mesa pero los dos hombres que me acompañaban me detuvieron.

—NO NO NO, déjenlo, pero Norman.

—¿Qué?...

—Ese policía Marcus, antes de que él estuviera aquí en el bar me dijo que el teniente Harry fue a visitarte a tu casa y eso me deja un poco preocupado.

—Eh... no, nadie... ningún policía me visitó.

—Norman, no me mientas ya hablé con policías que aseguran que Harry fue a visitarte.

—YO... Yo no conozco a ningún Harry.

—Ah...

—...

—NORMAN, YA TE DIJE QUE NO ME MIENTAS Y NO ME JODAS...

—Está bien... Sé que tienes miedo ¿quién no? con toda la porquería que pasa aquí y también eres un poco joven para todo esto. YO TAMBIÉN LO SOY pero soy líder de una banda, una muy peligrosa y soy consiente de todo lo malo que hago y también sé las cosas malas que me pasarían a mí, venga por parte de otras bandas o de la policía. Y es por esos que tengo que estar seguro de cada miembro de que no me traicionen, de que no me traiciones, Norman, así que te lo que voy a preguntar y no me mientas porque no tengo paciencia... Le dijiste algo a cualquier policía que fue a tu casa.

—Bernan... yo no, eh... no le dije nada a esos policías, nada.

—Mentiroso. Hijo de puta.

—CARAJO PETER CALLATE, SOLO ¡CALLATE!

Yo estaba temblando y tenía a esos dos hombres mirándome con odio, no me creían excepto Bernan.

No sé porqué pero él me creyó y quería que fuera parte de su grupo, no sé porqué. Tal vez por las razones que yo era alguien normal y podía hacer movidas en la ciudad sin ser reconocido por los policías, pero en ese entonces Harry, el policía, estaba sospechando de mí y sabía que Bernan iba a matarlo para que no me molestara más a mí y a su banda.

—Ah... está bien Norman, te creo, pero si vuelve a pasar no digas nada o ya sabes que te va a pasar y te lo digo en serio. Confío en ti solamente porque no estás aquí por dinero o por darle imformación a la policía, eres un chico normal, sé sé te puede llamar así, va... como sea... vete, se nota que no quieres estar aquí... NI YO QUIERO ESTAR AQUÍ... Como sea, vete y tú solo, Norman, ya conoces el lugar, ya sabes por dónde salir.

—¿QUÉ?... Así, nada más. ESTE PENDEJO TIENE MUCHA INFORMACIÓN DE NOSOTROS, DE LA BANDA, NOS PONDRÁ EN PELIGRO.

—Peter, callate y dejalo ir.

—PERO...

—TÚ TAMBIÉN ERROL, CÁLLENSE Y DÉJENLO IR... Norman, ya puedes irte.

Yo estaba asustado tenía miedo de esos hombres y de Bernan.

Casi lloro, pero salí de ese lugar y tuve que volver a pasar por ese pasillo, el olor de ese lugar era cada vez «as insoportable. MIERDA, apestaba ese lugar.

Cuando ya estaba por salir del edificio, uno de los hombres de Bernan grita mi nombre mientras viene corriendo hacia mí. Eso hizo que me asustara mucho al verlo, tanto fue así, que me caí.

—¿Estás bien Norman?

—Eh... sí.

—No te preocupes, mi nombre es Alex, soy un compañero de Bernan, ya sabes y... me dijo que lo veas la semana entrante aquí, en el mismo lugar.

—Sí, está bien pero ¿qué va a querer de mí esta vez?

—Te lo dirá cuando lo veas, hasta entonces no hagas nada, estúpido, no le digas a los policías, nada, no pidas ayuda a nadie a menos que quieras la nuestra y sobre todo no llames la atención del policía Harry, no queremos ningún tipo de problemas.

—Sí.

—¿Te quedó claro?

—Sí.

—Uh... bueno, puedes irte y ya sabes.

Después de hablar con Alex me fui de ese horrible lugar, parecía como si nunca pudiera salir de ahí.

Ya conocía a Alex, lo había visto antes con Bernan en sus reuniones, parecía ser un guardia que cuida de él, por su físico.

Después de todo eso llegué a mi casa muy asqueado por todo lo que vi pero solo era el principio.

Resulta que Bernan estaba haciendo planes con jefes de bandas unos muy peligrosos que se ganaban la vida con el tráfico de armas y drogas sobre todo con esa droga experimental 563 o algo así debido a todo ese tráfico, los policías llevaban años intentando detenerlos pero siempre fracasaban, creo que era por la protección de las demás bandas y por la mafia de la ciudad, ellos no podían perder exportadores y de alguna manera esto le llamaba la atención a los Burners, ya que en ese tiempo eran un grupo pequeño y necesitaban armas y demás, justo lo que Bernan tenía para esos malditos.

Mientras tanto, yo me estaba metiendo en un pozo difícil de salir pero, qué idiota que fui hasta ya tenía a esos policías siguiéndome el rastro.

Mientras esperaba la siguiente semana yo la estaba pasando muy mal por la angustia y el miedo, a veces pensaba que era lo mejor acudir con la policía pero luego pensé en lo que me había dicho Bernan, sus amenazas contra mi madre y contra mí.

También pensaba en que podría ir con mi madre a cualquier departamento de policía y que nos dieran protección pero ni ahí estaríamos seguros por los policías corruptos o también era bien conocido que pandillas quemaban estaciones de policías solo para cumplir una venganza hacia un policía o por eliminar posibles ubicaciones de los Burners, es por eso que la seguridad aumentaba cada vez más pero esos locos tampoco se quedaban atrás.

Los siguientes días que pasaron eran muy preocupantes, no dejaba de pensar en ello. Mientras que iba a la facultad e intentaba dejar de preocuparme pero veía en las noticias como en las calles era una guerra de pandillas y policías, eso hacía que me pusiera más nervioso.

Después de que pasaron unos días me preguntaba cuándo tenía que ir o a qué hora, ya que Alex no me dio mucha información, así fue decidí ir el lunes después de salir de mi facultad, me dirigí hacia ese espantoso edificio. Yo no quería hacerlo pero casi que yo estaba obligado a ir.

Cuando llegué ahí no había nadie, el lugar parecía aun estar abandonado y ni quería volver a bajar a ese pasillo.

Pensé en irme pero temía que eso llegase a ser un problema hasta que de la nada un hombre salió de la puerta que conducía al pasillo y este parecía conocerme; además de que vestía como un carnicero y se estaba limpiando las manos que estaban manchadas de sangre.

—¿Tú eres Norman?...

—Sí.

—Ah... me dijeren que eras joven pero no creí que tanto, eres como Bernan.

—Eh... me dijeron que viniera por esta semana.

—¿Quien?

—Alex, el compañero de Bernan.

—Sí, se quién es... Bueno supongo que Alex se refería a lo de nuestro pequeño proyecto.

—¿Qué?... perdón, pero no te entiendo.

—...Solo ven el miércoles a las cinco de la tarde aquí en el mismo lugar.

—Sí, lo voy a hacer.

—No te espantes si unos chicos te dicen que subas a su auto, son de los nuestros y ellos tal vez te lleven... Bueno puedes irte.

—Si...

No sabía a lo que se refería con pequeño proyecto ni siquiera quería saber lo que era, tampoco quería participar del mismo, pero por favor entienda que no tenía otra opción y si... si hubiera sabido lo que pasaría en ese día intentaría no hacerlo.

Y los días pasaron, yo seguía mi vida como si fuese un chico normal esperando aquel rancio día y con miedo.

En más de una ocasión se me ocurrió contárselo a un amigo o a alguien hasta a mi madre pero eso solo implicaría más problemas y de nueve no me sentiría seguro en una estación de policías. Por lo menos los Burners mataban a todos los policías de una estación solamente para sacar a uno de los suyos o para matar a un policía que ya sabía bastante de ellos, no creo que me sentiría seguro estando ahí.

Y después llegó ese maldito día el cual odio tanta por haber formado parte de eso. Ahora te contaré todo lo que pasó en ese día tan horroroso.

—Espera Norman,necesito cambiar un rato la cinta y detener la grabadora; ¿te parece hacer esta pausa? ¡Será breve!.

—Si esta bien por mi será como para ponerle fin a este capítulo.

—Tenes razón, pongamoles un fin a este capítulo para dar con uno nuevo...¡Ya esta!, puedes seguir con el capítulo dos.