El caso de Carlette

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Summary

Carlette deberá enfrentar no solo el enigma de un crimen, sino también la amenaza sobrenatural que la rodea. ¿Podrá resolver el misterio antes de que aquello que la acecha la consuma por completo?

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

—No tengas miedo —susurró para sí misma.

Carlette apretó la linterna en su mano, a la vez que se obligaba a entrar en la oscura aula. Solo podía observar la espalda de un hombre tirado en el suelo. No había sangre.

Su mente la atacó con miles de preguntas para distraerla del miedo que experimentaba. ¿Porque alguien lo haría en una secundaria?, ¿En qué líos estaba metido el chico?, ¿Como había ocurrido para que nadie se diera cuenta? Llegaron tarde a esa tétrica secundaria, que resulto ser aún más aterradora de noche, gracias a que nadie se dio cuenta del asesinato.

Apoyó una rodilla en el suelo y agarró el hombro del chico. Contuvo la respiración al mismo tiempo que movía el cuerpo para verle la cara. Dejo caer la linterna por culpa del temblor anormal de sus manos, y el raro liquido caliente que llego a su rodilla.

—Im... imposible —Carlette retrocedió, mientras que de su boca escapo un grito—: ¡Oficiales, vengan!

—El infierno, es eterno —dijo, con una sonrisa amplia en su rostro pálido.

Carlette se levantó, tropezando con sus pies cuando empezó a correr. Una vez más su mente no la dejo en paz, era una pesadilla. Un cuerpo muerto puede tener espasmos, pero sonreír y hablar, no forma parte de ellos.

Debía usar la lógica, se sentía muy real, pero debía ser una pesadilla. Las áreas de su cerebro que se encargaban de las emociones debían estar muy activas.

Se detuvo al cruzar el pasillo, mechones de su cabello castaño estaban pegados a su rostro por culpa del sudor frio.

—Es una pesadilla —dijo, tragando con fuerza.

Carlette movió su mirada por todo el pasillo que no tenía salida, solo un espejo en la pared del fondo. El silencio en el área no era normal, los policías debían de estar cerca diciendo idioteces. La pared no tenía detalles, como textura, pero si un color pálido. Cada paso que daba le costaba energía, con eso, confirmo que era un sueño.

—El poder de la mente humana, cada vez me sorprende más.

Carlette se detuvo al frente del espejo, era grande, pero con una parte rota. Ladeó la cabeza, y abrió los ojos de manera exagerada al ver que el reflejo no hizo lo mismo.

< Es una maldita pesadilla, nada tiene sentido >. Pensó.

Detallo su reflejo, era ella, pero se veía... desigual. La camiseta de su reflejo era de un estilo diferente, grunge, a ella no le agradaba mucho eso. Su rostro tenía una extraña sonrisa, se veía feliz.

Sus dedos tocaron el espejo y apoyó la mano, su reflejo la imito, y entonces, como si hubiera usado mucha fuerza, el espejo se rompió, y con eso, un corte en su mano comenzó a sangrar sin control.

—Mentirosa —exclamó su yo en el reflejo roto y ahora distorsionado.

Carlette se sentó en la cama, su respiración entrecorta denotaba su miedo, el sudor rodaba por su cuello y corría por su espalda. Por fin, había despertado.

La luz del sol entraba por su ventana y terminaba en la orilla de su cama, lo cual significaba una cosa: iba a llegar tarde al trabajo.

Se levanto con calma, dirigiéndose al baño. Paso su mano por su cabello y la quito inmediatamente al sentir el ardor en su palma.

—¿Que? —murmuró, tensando la mandíbula.

Su mano tenía una herida roja y algo inflamada, seguido de un creciente dolor. Abrió más los ojos, con las uñas de su otra mano saco un cristal pequeño de la herida.

¿Como había podido dormir con eso incrustado en su piel?, ni ella misma podía responderse esa pregunta.

Su celular sonó en la habitación, e inmediatamente corrió a responder la llamada.

—Señorita Carlette, son las 10 a.m. el jefe pregunta si vas a venir a ayudar con el caso del chico de la secundaria —exclamó con voz grave—: Le recuerdo que anoche dijo que ayudaría a los detectives.

—¿Anoche?

—¿No lo recuerda? Usted estuvo en la secundaria anoche, ayudo a encontrar el cuerpo en el gran sector de las muchas aulas.

Carlette tragó con dificultad, su garganta se sentía seca. La fiebre subía a causa de la infección en la herida. Informó que iría en unos minutos, y tiró el celular en la cama.

Clavó la mirada en su herida y habló:

—Fue real.