𝐂𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐳𝐨𝐬 𝐲 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨𝐬
En esta vida nadie nace para estar solo.
Siempre va a haber personas que estarán dispuestas a ayudarte y que estarán junto a ti para levantarte cuando caigas.
—Será el menú de carne a la parrilla, pero sin carne.
—Pero si le quito la carne, solo quedará el acompañamiento —respondió la cocinera confundida.
—Solamente quíteselo —respondió la alumna.
«Todo el mundo piensa que el plato de arroz es el plato más barato en el menú costando ¥200, pero están equivocados; si le quitamos la carne al plato de carne cuesta ¥200, pero también comes arroz, sopa de miso y fruta fresca» pensaba la astuta alumna mientras se servía agua de la cafetería.
—Qué rara —murmuraban las personas alrededor.
—Yo creo que Kaori es linda.
—¿Te gusta o qué? —le decía su compañero mientras le daba un golpe en la espalda.
—Dejen de fastidiar —respondió.
«Lo mejor de todo es que podré comer sola otra vez».
En cuanto puso su bandeja en la mesa, una segunda bandeja fue colocada por un chico.
—Disculpa, ¿puedo sentarme aquí? —preguntó el joven.
«Ya se acabó mi soledad».
—Claro —respondio.
—Muchas gracias —comento el joven con una sonrisa.
—Ahora que lo veo bien, ¿Por qué no está usando el uniforme? Nah, como si me importara —pensó con desinterés mientras se sentaba.
Apenas Kaori tomo asiento el joven trato de hacer conversación.
—¿Y como te llamas?.
—Kaori— contesto tajante mientras sacaba una revista de su bolso y comenzaba a leer.
—Es de mala educación estar leyendo mientras comes —comentó el joven.
Simplemente cerró la revista y la puso a un lado y continuó comiendo sin prestarle atención a su compañero.
—Oye, te estoy hablando.
—¿Que quieres o que?.
—Solo trato de conversar contigo pero me estas ignorando.
—No me gusta comer acompañada— dijo mientras se metía arroz en la boca.
—Entonces, ¿Porque me dejaste sentarme aquí?
—Por cortesía, si decía que no quedaria como…
En ese momento miro la bandeja de su acompañante.
Udon ¥250.
Camarón ¥150, son dos ¥300.
Calamar con patatas dulces ¥100.
Pudin de postre ¥180.
—Son casi 1000 yenes en una sola comida, ¿En serio te comerás todo eso? —preguntó Kaori.
—Lo pagué, es obvio que sí.
—Es mucha comida.
—Tranquila, sí puedo con esto y más —dijo tratando de tomarlo como broma.
—Si sigues comiendo así, terminarás engordando.
—Yo estoy siendo respetuoso contigo, no hay motivo para que me estés hablando así.
Mientras discutían, la campana sonó dando por finalizado el receso.
—Adiós —Dijo Kaori mientras se levantaba de su asiento.
Mientras se dirigía a su salón, su celular sonó.
—¿Qué pasó ahora? —expreso.
Se dirigió al baño para tener privacidad y al contestar una voz infantil salió de su antiguo celular.
—Hermanita —dijo la voz.
—Hanako, ¿que sucede? —respondió Kaori.
—Mi papá quiere hablar contigo, te lo paso.
—Ok, ¿que pasó papá?.
—Hija, tengo que hablar seriamente contigo, tu sabes la situación por la que estamos pasando, mi prioridad ahora es que tu estudies para que me puedas ayudar, pero tus calificaciones son muy bajas y tengo miedo de que puedan reprobarte.
—Papá, te prometo que mejoraré —interrumpió Kaori.
—No hija, no puedo simplemente quedarme de brazos cruzados mientras espero que cumplas tu promesa, por lo que le pedí a un amigo de la infancia que le dijera a su hijo que te diera clases para que puedas mejorar.
—Papá, no podemos pagar clases particulares, no te preocupes por mi, tu solo preocuparte en ahorrar para pagar la deuda —le dijo algo alterada.
—Tranquila hija, no nos cobrara, como te dije es un amigo y yo lo he apoyado antes y me esta regresando el favor.
—Que alivio.
—Le pregunté si podrías tomar las clases en su departamento ya que el nuestro es pequeño y me dijo que si y que te pasara su numero para que se comuniquen.
—Gracias papá, ¿me podrías decir como se llama mi tutor?.
—Me dijo que su hijo se llama Hiro.
«Hiro, bonito nombre».
—También me dijo que se acaba de transferir a tu clase para que puedan conocerse.
—Muchísimas gracias, papá —dijo para luego colgar y salir del baño.
Mientras salía del baño un joven corría por los pasillos y dejo caer un listón verde.
—Espera —grito tratándolo de detener sin éxito.
«Será mejor que guarde el listón» mientras colocaba el listón en su bolsa y caminaba a su salón.
Tras entrar al salón escucho a sus compañeras hablando emocionadas.
—¿En serio te hablo? —dijo una alumna entusiasmada.
—Me dijo que si podíamos salir a tomar algo —le respondió igual emocionada.
—Qué afortunada eres, amiga —añadió otra alumna.
—Oye Hayato, ¿de que están hablando ellas? —Pregunto Kaori a su compañero.
—Es sobre un chico de la clase de al lado, creo que se llamaba Taro.
—¿Por qué tanto revuelo por un simple chico? —comentó Kaori algo confundida.
—Yo qué sé, no soy mujer para saber.
—Silencio alumnos —interrumpió la profesora.
—Hoy se acaba de transferir una alumno a esta clase…
«Me pregunto cómo será el» pensó mientras la maestra hablaba.
—Les presento a su compañero.
Tras decir eso el chico con el que Kaori comió entro y se presento frente a la clase.
—Buenos días, mi nombre es Hiro Nakano, es un gusto conocerlos.
Kaori quedó en blanco al darse cuenta de que le habían llamado gordo a su tutor.
«¿Que hago? ¿Que hago?».
—Tome asiento en donde guste —comentó la profesora.
Mientras Hiro caminaba a su asiento se detuvo a mirar a Kaori la cual trataba de mostrar una sonrisa entre los nervios, Hiro solo la vio y siguió su camino sin prestarle más atención.
A media clase Kaori le mandó un mensaje a su amigo.
KA: Nos vemos por los baños en 10 minutos.
¿?: ¿Por qué?
KA: Necesito tu ayuda.
¿?: Bien, pero que sea rápido.
Tras 10 minutos se dirigió al baño, pero no encontró a su amigo.
—¿Donde estas Yuki? —se preguntaba hasta que una voz masculina interrumpió su pensamiento.
—Hola preciosa, ¿Vienes a buscarme?