OUT OF THE WOODS - FREENBECKY

Summary

"- Me lo vas a decir cuando estemos seguras, mirándome a los ojos, promételo, promete que vamos a estar a salvo, que me vas a mirar a los ojos y me lo vas a decir - apreté el volante y hundí el acelerador". Pero... ¿Cuánto puede durar una promesa?

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Marzo 01, 2023 - 20:00 hrs

— Y corte, lo tenemos. Gracias, chicas ... – el fotógrafo no había terminado de hablar cuando me levanté del sofá de cuero negro para comenzar a caminar al camerino.

— ¡Freen! – escuché la maldita voz molesta de P’Chen a lo lejos, no quería hablar con nadie, quería irme a casa. En cambio, Becky se quedó allí con todo el equipo de la revista, agradeciéndoles. Para ser honesta, esperaba que me siguiera de inmediato al camerino, pero una vez más, eso no pasó. Cuando por fin llegué al camerino comencé a arrancarme el micrófono, ¿Es que no podía ir a ningún maldito lado donde no me estuvieran grabando? Inmediatamente después aparecieron P’Chen, seguido de Saint y Becky.

— Freen, no puedes seguir comportándote de esta forma, los contratos están pactados hace meses. Saint, ¿puedes ayudarme? - ¡No! Él no podía ayudarlo y lo sabía, por lo que solo me dio una amable mirada de comprensión y luego miró por un momento a P’Chen como diciéndole “dale un momento”, y era eso lo que necesitaba, un momento, un momento a solas con Becky.

— Yo me encargo – dijo ella con un tono de voz condescendiente y algo cansado.

— Hermanita, lo siento, pero aún tienen que asistir a la cena de Hooka. Si no es tu deseo asistir, lo entenderé, no te preocupes por los patrocinadores, déjamelo a mí – Saint me miraba con lastima y no había nada que me molestará más que esa mirada que había obtenido toda mi vida; cuando mi padre se fue y me dejó sola con mamá, cuando ella no pudo hacerse cargo de mí y tuve que arreglármelas sola, cuando tuve que mudarme a un rincón en la casa de mi tía porque no podía pagar un lugar para mí, cuando no gané Miss Teen Tailandia, incluso cuando la mitad de los hombres y mujeres de la industria del entrenamiento de Tailandia estaban compitiendo por la atención de la nueva extrajera en la ciudad, Rebecca Patricia Armstrong o Becky cómo solían llamarla... pero Becky era diferente, ella me veía de verdad, veía mis demonios en la oscuridad y aun así cada vez que tenía la oportunidad, me repetía que estaría a mi lado siempre, me había prometido que creceríamos juntas y que nunca me abandonaría. Pero, ¿Cuánto puede durar una promesa cuando tienes 19 años? Yo no lo sabía y con seguridad ella tampoco.

Saint y P’Chen se retiraron para darnos espacio. Beck caminó hasta la silla donde estaba y por instinto abrí las piernas para que se acomodara entre ellas, cosa que entendió sin necesidad de palabras. Me envolvió en un abrazo cálido y cómodo, así que apoyé mi cabeza en su pecho. Aquí sí me gustaba estar, así, solas, sin cámaras, o micrófonos. Me quería quedar el resto de mi vida entre sus brazos, en silencio. Si tenía que escuchar algo, solo quería escuchar el latido de su corazón, si tenía que sentir quería sentir el aire caliente que salía por sus fosas nasales impactando mi cabeza, si tenía que seguir usando el olfato quería seguir oliendo su aroma natural azucarado, y si tenía que abrir los ojos y ver, solo quería ver la obra de arte que era ella, pero eso era una utopía, no podíamos quedarnos en este diminuto camerino por el resto de nuestras vidas, teníamos que ir a la cena, ¿O no?, como cada cosa en el último año de mi vida dependía de ella, yo dependía de ella y finalmente habló.

— No tienes que ir si no quieres, puedo hacerlo sola – me dijo con los labios pegados a mi cabello, me moví un poco para poder mirarla a los ojos.

— ¿Y dejarte con tus mamis? Eso no va a pasar, a menos que me encierren – me miró divertida.

— Si estás de mal humor solo se va a complicar todo, los shippers especulan todo el tiempo – la miré con hartazgo.

— Solo será otro día de drama en Twitter, creo que puedo con eso. Si los shippers pudieran vernos cuando estamos a solas...

— Entonces ni tu vida, ni la mía serían más fáciles, Bunny. Nunca nada es suficiente, y no los estoy culpando, yo era una shipper con cuentas fandom cuando estaba en el colegio en Belfast, ¿Alguna vez te conté que escribía fanfics? – y así con solo algunas palabras y su sonrisa de bebé había disipado por completo mi mal humor.

— No, Beck eso no me lo contaste. Vamos, terminemos con la esta tortura, quiero llegar a casa y abrazarte el resto de la noche – su rostro cambio de inmediato y una expresión traviesa se instaló en él.

— Sí, sí, sí, claroooo, abrazarme – es que, ¿una mujer no puede tener buenas intenciones por una noche con su flamante y recientemente oficial novia? ¡Ja!, si los shippers supieran.

Le di una palmada en el trasero y me levanté, necesitaba terminar con esto lo antes posible. Nos tomamos de la mano y salimos en busca de nuestros jefes que esperaban en el lobby. Cuando nos encontramos con ellos, Becky les hizo un gesto con la mano para indicar que todo estaba bien y que los planes continuaban como habíamos acordado. Entramos al elevador con dirección al estacionamiento, donde la nueva van que Saint había comprado para nosotras nos estaba esperando. Cuando las puertas del elevador se abrieron, ella soltó mi mano y ahí estaba de nuevo la incesante sensación en la boca de mi estómago, no sé qué era, miedo, angustia, rabia o todas al mismo tiempo. Becky hizo un pequeño movimiento con la cabeza para indicarme que tenía que salir primero. Y ahí estaban de nuevo, cámaras, micrófonos, fans gritando, guardaespaldas, la policía, es que ¿nunca estaríamos a salvó? Me subí lo más rápido que pude y me acomodé en mi asiento aún cegada por la cantidad de flashes en mi cara, estábamos en un estacionamiento subterráneo, no entendía como tanta gente había llegado ahí abajo tan rápido. Cuando Becky abordó ,las puertas de la van se cerraron y nos empezamos a mover, aún nos quedaban aproximadamente 30 minutos de trayecto para llegar al lugar de la cena.

— ¿Quieres ver dibujos animados mientras llegamos? – me preguntó Becky. De inmediato, vino una idea genial a mi cabeza.

— ¡Piyo! – grité mientras aplaudía y su rostro se iluminó con una sonrisa mientras programaba la pantalla de la van para que pudiéramos ver mi serie del momento. Pegué mi costado al de ella y apoyé mi cabeza en su hombro, para relajarme, al menos tenía 30 minutos fuera de peligro y me iba a aferrar a ellos.

Llegamos al lugar con 15 minutos de retraso, el tráfico siempre es una pesadilla, apresuradamente nos retocaron el maquillaje y nos colocaron los micros, cómo los odiaba, todo pasaba tan rápido... la única cosa de la que sí que tenía tiempo era de sentir como esa sensación terrible crecía y crecía dentro de mí. No es que yo odiara el ship, a los fans, o mi trabajo, no, yo amaba todo eso, pero el constante escrutinio público al que era sometida involuntariamente había instalado ese cúmulo de malas sensaciones en la boca de mi estómago permanentemente, y eso sí lo odiaba, también odiaba la forma en la que la sobre exposición mediática había comenzado a dañar mi relación con Becky, por lo menos en público. Los fans estaban todo el día, todos los días, en Twitter, Tik Tok, Line, Wibo, etc., especulando por qué todo el tiempo mi cara parecía muerta y sin emoción, la teoría principal era que había dejado de querer a Beck, que todo era un montaje de fan service para obtener dinero, que yo era una especie de serial dater que salía a escondidas con el primer hombre que respirara el mismo aire que yo, ¿acaso estaban ciegos? ¿Sordos? Cualquiera con unas cuantas neuronas funcionales se daría cuenta que la mujer a mi lado era mi vida entera, que yo no era su “mami” y que ella definitivamente no era mi hermana en ningún idioma posible.

Mientras yo me encontraba perdida en mis pensamientos, ya había pasado media cena y claro que me había quedado rígida como un palo de escoba. Beck tocó mi brazo ligeramente para llamar mi atención y en automático aparecieron los flashes, este era un evento sin cámaras, los fans lo sabían y aun así habían decidido tomar fotos. Así que era mi turno, con un ligero movimiento de cabeza llamé al camarero que nos atendía esa noche y le pedí amablemente que trajera dos floreros más a nuestra mesa, si querían fotos, ahí tenían flores hermosas para retratar, yo quería un momento con mi chica. Becky que entendió de inmediato cuáles eran mis intenciones, sonrió un poco y se acercó a mí para pedirme un poco de mi helado, con gusto le ofrecí un poco en la boca y continúe siendo cariñosa con ella, tanto como serlo en público estaba socialmente permitido, matando todas las filas de Becky en una sola noche. Espero que esta vez eso sea suficiente para sus fans.

El resto de la noche me permití disfrutar un poco de su compañía y después con una recarga de la energía que me daba, atendí a nuestros fans que no tenía la culpa de los demonios que me atormentaban. Al terminar, nos dirigimos juntas a su loft, y por fin cuando llegamos estábamos fuera de peligro, por lo menos hasta la mañana siguiente cuando tuviéramos que abandonar el pequeño paraíso que habíamos construido entre las cuatro lujosas paredes que le pertenecían a mi novia, sí, mi novia, de la que todos sabían, pero nadie era capaz de aceptar en público, ni siquiera nosotras mismas, porque la hipocresía de la sociedad no nos permitía ser libres.

Podíamos ser novias en la ficción, pero admitirlo públicamente significaría un enorme movimiento en la bolsa de valores para las marcas de las que éramos imagen, en las redes sociales y por supuesto, en la vida de Becky, que no tenía la culpa de nada, y a quien estaba intentando proteger a toda costa. A mí me cancelaban todos los días, podía con eso, pero ella era como un ángel, había que protegerla de todo lo malo en el mundo.


Para una mejor lectura, les recomendamos que vayan a escuchar la playlist del fanfic, allí se encuentran las canciones que inspiraron la historia. Mumus

https://open.spotify.com/playlist/1acghafBDwL6QkmAy8zprn?si=4cf40b3fa5ff450f

- S y V