🌧Lluvia🌧
Es un nuevo día en Konoha, los pájaros cantan, los civiles se encargan de sus cosas y los shinobis se preparaban para sus misiones.
En frente de las puertas de la aldea se encuentra el famoso Equipo Siete, quienes se preparaban para partir ante una nueva misión.
—Muy bien, repasemos—habló Kakashi mirando seriamente a sus estudiantes— nuestra misión será entregar este pergamino a unos nobles, quienes estarán esperando en las fronteras del País del Fuego.
Los tres genins asintieron ante esto y dejaron que su sensei continuara.
—Será un viaje largo, por ende espero que se hayan preparado bien—señaló el enmascarado.
Sasuke revisaba que todo esté en orden en su mochila, Sakura se arreglaba su cabello para ver si así llamaba la atención del Uchiha y Naruto saltaba vibrantemente teniendo la vista fija en las enormes puertas.
—Muy bien, ¿están listos?—preguntó el peliplata captando la atención de sus genins.
—¡Hai, sensei!
Y así el Equipo Siete partió de Konoha para completar su misión.
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Cuando uno va de viaje piensa que será emocionante y divertido, debido a que podrán conocer nuevos lugares, explorar diversas culturas e incluso reconectar con la naturaleza.
Kakashi no estaría de acuerdo con esto. Tal vez para los civiles ir de viaje suene divertido, pero para shinobis como él es todo lo contrario, y más si es por una misión. Estar atento a todo tu alrededor, procurar que no se avecinen enemigos, preocuparse por los suministros, no dormir durante noches para vigilar que no te ataquen y demás peligros.
Así que no, viajar no es divertido para los shinobis, y peor si eres sensei.
—Kakashi-sensei, ¿falta mucho?—preguntó el rubio, recibiendo un suspiro del peliplata.
—Naruto, recién llevamos media hora de viaje—contestó por novena vez a su alumno.
El rubio frunció el ceño, tenía las piernas adoloridas y el estómago vacío. Sakura solamente negó con la cabeza ante la falta de paciencia de su compañero, sabía que el viaje iba a ser largo, tiempo suficiente para hacer que Sasuke se fije en ella.
La pelirrosa se acercó al Uchiha intentando parecer lo más calmada posible, esta es su oportunidad de invitarlo a una cita.
—Emm, Sasuke-kun—habló captando la atención del azabache—¿crees que después de esta misión podemos salir los dos?
—No—empezó a caminar más rápido, poniéndose al lado de Kakashi.
Dejando a la pelirrosa con la boca abierta y el corazón hecho trizas, provocando que Naruto frunciera el ceño viendo mal al azabache.
—No le hagas caso, Sakura-chan—comentó dándole una sonrisa a la pelirrosa— si quieres yo puedo ir contigo.
—¡A ti nadie te habló, Naruto-baka!—gritó dándole un golpe al rubio en toda su cabeza.
Kakashi se empezó a cuestionar todas sus decisiones de vida.
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La luna alumbra junto a las estrellas, el bosque se encuentra ante una inmensa oscuridad acompañada de los sonidos de los animales nocturnos.
Kakashi se encontraba preparando la comida para sus genins, mientras que estos últimos armaban las tiendas de acampar o, mejor dicho, lo intentaban.
—¡¿Pero qué haces, Naruto?!—chilló Sakura al ver el desastre del rubio.
—Pues armando la tienda, Sakura-chan—respondió intentando meter el palo en la tela.
—Tsk, idiotas—murmuró Sasuke, ya terminando la primera tienda.
Un rato después todo el equipo se encontraba alrededor de la fogata comiendo el pescado asado hecho por el peliplata.
Naruto comía velozmente, tanto que ya iba por su cuarto plato. Sakura intentaba iniciar una conversación con Sasuke, siendo ignorada por este, y Kakashi leía tranquilamente su libro Icha Icha.
—Uff, pero qué buena comida—comentó el rubio recostándose en el césped.
—Tienes razón, Naruto—asintió la pelirrosa— sensei, ¿cree que me puede enseñar a preparar este platillo?
El peliplata apartó la mirada de su libro, viendo ahora a sus estudiantes.
—Por supuesto, Sakura—respondió dando una pequeña sonrisa tras su máscara.
Después de un rato los genins se fueron a dormir a la tienda, mientras que su maestro vigilaba el campamento.
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La mañana llegó rápido, pero a diferencia de ayer el sol despejado no apareció. En cambio, nubes negras se asomaban en el cielo, seguidas por unas gotas de agua mojando todo a su paso.
—¡Esto no puede estar pasando!—clamó la Haruno tirándose de sus cabellos.
Al darse cuenta de la lluvia, Sakura se dispuso a sacar su impermeable. Tras un rato de buscarlo en su mochila, se dio cuenta de que se olvidó echarlo. Ahora ella se encontraba arrancándose los pelos ante este problema.
—Tranquila, Sakura-chan, si quieres yo te presto mi impermeable—comentó Naruto abriendo su mochila y removiendo un poco su interior en busca del objeto—. Ah… creo que también se me olvidó echarlo, jejeje.
—¿Por qué no me sorprende?—susurró la pelirrosa poniendo los ojos en blanco.
—Pero qué idiotas—bufó Sasuke buscando su impermeable, abriendo los ojos como platos al ver que tampoco lo echó.
Los tres jóvenes suspiraron derrotados, tal parece que no les queda más opción que mojarse ante la lluvia para seguir con la misión. En eso, la cremallera de la tienda se abrió dejando entrar a Kakashi con su impermeable puesto.
—Muy bien, chicos, ¿están listos?—preguntó el peliplata mostrando su ojo sorprendido al ver que ninguno de sus estudiantes estaba listo—Se les olvidó el impermeable.
Afirmó Kakashi, ganándose el asentimiento de sus genins. El peliplata suspiró ante este inconveniente. No quería que sus estudiantes pescaran un resfriado, pero él no tenía más impermeables aparte del suyo.
—¡Esperen, se me ocurrió una idea! —gritó Naruto ganándose la mirada de los presentes.
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—¡Oigan, no empujen!
—¡Pues tú no pongas tus pies encima de los míos, dobe!
—¡Naruto-baka, me aplastas!
A Kakashi por lo general no le gusta viajar, y más si es por alguna misión. Pero al ver cómo sus estudiantes se acomodaban bajo su impermeable, se dio cuenta de que viajar puede ser divertido... siempre y cuando sea con ellos.
Espero que les halla gustado este One Short, cualquier critica o sugerencia son recibidos.
Hasta la proxima
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