Prólogo
Toda mi vida fui amada y esperaba seguir siéndolo, pero ese verano lo único que quería era sacarme el corazón del pecho. No entendía en qué momento me vi con el corazón en las manos y el cuerpo temblando de ansiedad; en qué momento el amor se volvió un tormento, en qué momento comencé a ahogarme en lágrimas por un hombre que nunca supo amar correctamente. Yo arrastraba heridas, pero él arrastraba el doble y sin darles solución.
Quizás por amor, o quizás por pena, con lo que quedaba de mí decidí irme. Sin mirar atrás, tomé lo poco que quedaba y me perdí aún más. ¿Por qué el vacío se vuelve un hoyo sin salida? ¿En qué momento comer y despertar dejaron de ser una necesidad? Ese hombre me había convertido en un muerto viviente; era una simple coraza, mi cuerpo funcionaba por inercia. El final fue tan caótico como lo fue la relación.
Y aún no sabía que lo peor todavía no había empezado.