Desafío de 52 semanas

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Summary

Un reto donde cada semana se publicará un oneshot o drabble Desafío hecho por EsDeFanfics [Facebook]

Genre
Humor
Author
☆L U I☆
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

Globo de helio


¡No puede ser! ¡¿Cómo era esto posible?! ¡¿Por qué le habían hecho esto?! Puede que esta reacción fuese un poco, bueno, bastante exagerada ante la situación que se estaba presentando; su rostro era como si le hubiesen dado una terrible noticia, pero nada más lejos de la realidad. Pero antes de seguir, es claro que se necesita un poco más de contexto para entender la situación en la que estamos.

Todas las mañanas, Misha suele ir a una florería cercana a su departamento, es sin duda el cliente número uno de aquel lugar. Cada día compra algo distinto, a veces un ramo de flores, otras veces solo un par de ellas, incluso a llegado a comprar desde pequeños arreglos florales hasta enormes arreglos dignos de una boda.

Su compra siempre tiene un objetivo claro: dejarlas en la puerta del departamento de Adrik.

Piensa que es un detalle sumamente romántico dejar las flores en ese lugar, siempre se imagina que el pelirrojo reacciona lleno de jubilo, de amor, cada que regresa de trabajar y ve las flores en su puerta. Y claro que junto a las flores siempre hay una pequeña tarjeta que indica que el ruso fue el responsable, escribiendo con la mejor letra posible el emisario y el destinatario, y decorándola con pequeños doodles de versiones caricaturizadas de ellos.

Pero, el día de hoy hubo cambio de planes.

Ahí estaba Misha, parado frente la puerta del local de flores, viendo el letrero colocado sobre la puerta cerrada:

"Cerrado hasta nuevo aviso"

ㅡ¡¿Y qué no pudieron avisar con tiempo?! En especial a mi, a su mejor clienteㅡ se quejaba.

Dejo salir un suspiro, ya no había algo que pudiera hacer, incluso si lograra escabullirse dentro del local, no serviría de mucho, porque era obvio que no habría ni una sola flor en el lugar, y lo sabía porque cada noche (cuando regresaba de correr) veía como un camión de la basura se llevaba todas esas flores que no se vendieron en el día.

Caminó unos cuantos pasos para alejarse del lugar y se sentó en la acera, ¿qué podría hacer ahora? Por más que hacía memoria, no recordaba que en algún lugar hubiese otro establecimiento donde vendieran flores. No le quedaba más opción que encaminarse a buscar un sitió.

Y así comenzó su caminata, saliendo poco a poco de la tranquilidad de la zona donde vivía para ir llegando a la ciudad. Veía atentamente cada sitio, leía cada letrero con la esperanza de encontrar una palabra que tuviera que ver con flores, pero, no había nada, absolutamente nada.

ㅡEsto tiene que ser una broma, no puede ser que hay tantos establecimientos de cualquier tontería pero no hay ni uno solo que venda floresㅡ dijo al detenerse al ver el rojo en el semáforo para cruzar la calle.

Su última esperanza era el parque, quizá habría algún vendedor que aprovecharía a vender sus flores, a fin de cuentas, en ese lugar suelen haber muchas parejas de enamorados, obviamente los vendedores aprovechan para poner pequeños puestos.

Ya estando dentro del parque, notó que habían muchos puestos de helados y de algodón de azúcar, incluso vio un puesto donde te tomabas una foto graciosa con tu pareja, pero ni un solo rastro de flores. Parecía que el mundo lo estbba odiando al negarle encontrar un puesto de flores.

Se sentó en una de las bancas vacías.

¿Ahora que se supone que iba a hacer? Si se adentraba incluso más a la ciudad tardaría más tiempo, a la par que se alejaría más y más del edificio donde vivía Adrik, lo cual sería aún más tiempo perdido en el traslado, también, nada le aseguraría que yendo más lejos encontraría flores (tenía entendido que más adentro de la ciudad comenzaban a haber lugares más de negocios, de ropa y cosas así).

ㅡNo puedo dejar a Adrik sin sus flores, ¿qué pensaría de mi si lo hago?ㅡ comenzó a hablar en voz altaㅡ ¿Y si cree que ya no me interesa? ¿Y si se decepciona de mi? ¿Y sí se pone triste porque no le dejaré nada en su puerta? Oh Dios, yo no quisiera hacerlo triste. Debo demostrarle mi amor, pero, ¿cómo?

ㅡ¿Dijiste demostrar amor?ㅡ de la nada, a su lado, apareció un señor, un señor que tenía un pequeño carrito lleno de globos.

ㅡ¿Me... estaba escuchando?ㅡ fue lo primero que dijo Misha.

ㅡEscuche lo suficiente para saber que estás perdidamente enamorado de una bella chica.

ㅡ¿Bella chica?

ㅡY no te preocupes mi querido amigo, yo tengo el regalo perfecto para que tu enamorada vea lo mucho que le importasㅡ se hizo a un lado para darle más protagonismo a su carrito lleno de globosㅡ ¡Tengo globos de todas formas y colores! Puedes darle un clásico globo en forma de corazón, o si ella es amante de los animales, tengo muchos globos con formas de tiernos gatitos, perritos, pollitos, y más.

Aquello hizo que Misha tuviera una idea. Solo por esta ocasión podría dejarle un globo en su puerta, ¡si! Es más, incluso dejar un regalo distinto a las flores podría hacerlo ver como alguien creativo, en su mente se imaginaba a Adrik feliz viendo el globo y diciendo "Misha, tan creativo variando en los hermosos regalos que me da".

ㅡBien señorㅡ se puso de pieㅡ Deme el globo más hermoso que tenga.

El señor desamarró un globo bastante grande, tenía forma de corazón, y en el centro, tenía una imagen de dos osos de peluche que se sostenían de la mano. A nuestro ruso protagonista le pareció el mejor globo que había visto, sin duda sería el mejor regalo de todos.

ㅡY por un precio extra le puedo agregar estoㅡ dijo el señor sacando un oso de pelucheㅡ Lo amarramos al peluche y será un regalo el doble de especial.

ㅡTambién me lo llevaréㅡ respondió Misha, pensando en que sería bueno tener al osito, ya que así podría dejar el globo en la puerta sin temor a que se fuese volando.

ㅡPerfecto, serían novecientos cincuenta pesos.

ㅡPerdón, ¿cuánto dijo?

ㅡNovecientos cincuenta pesos.

Claro que el globo y el pequeño peluche estaban bonitos, pero, tampoco eran para tanto. Aún así, Misha no podía protestar, un pequeño dolor para su cartera no debía de ser tanto problema, es más, problema era dejar a su amado y precioso Adrik sin su detalle romántico diario.

ㅡBien, me lo llevaréㅡ dijo mientras sacaba su carteraㅡ Eh... ¿acepta pago con tarjeta?

ㅡClaro joven.

Ya habiendo pagado, el señor de entregó al osito de peluche con el globo amarrado en su torso.

ㅡSin duda su bella dama le agradecerá el gesto.

ㅡSí, a mi bello caballero le gustará este detalleㅡ dijo con toda la calma del mundo mientras se alejaba caminando, dejando desconcertado al señor.




Misha decidió tomar un autobús para llegar más rápido al edificio. Al bajar, caminó hasta la parte de atrás del edificio, ya que sabía como entrar por la puerta de empleados. Mientras iba subiendo por el elevador, se imaginaba, de nuevo, lo muy feliz que estaría su amado pelirrojo, que se sorprendería por el cambio de obsequió.

Pero el sorprendido sería él.

Al salir del elevador pudo ver a su amado y bello pelirrojo, lo cual lo extrañó bastante, ya que aún era muy temprano como para que hubiera salido de trabajar.

ㅡAdrikㅡ canturreó mientras se acercaba.

El joven pelirrojo no hizo más que suspirar con fastidio al escuchar esa voz pronunciando su nombre.

ㅡVaya sorpresa verte por aquí, Mishaㅡ dijo en un tono algo sarcastico.

ㅡMe alegra que te sorprenda verme por aquíㅡ respondió el pelinegro con una sonrisa.

ㅡ¿Y eso que traes en la mano?

ㅡ¿Esto? Obviamente es para ti, mi hermoso tomatitoㅡ extendió ambas manos para entregarle el peluche con le globo.

ㅡEn primero, ya te he dicho que no me digas "tomatito", y en segunda, ¿un peluche y un globo?ㅡ dijo mientras tomaba el obsequio.

ㅡIba a traerte tus hermosas flores de siempre, pero los ineptos de la florería se les ocurrió no abrir, esos tontos. Pero no iba a dejarte sin tu regalo, así que me aventure a buscar flores, pero no había. Al final termine comprándote esto en el parque.

ㅡEspera, ¿compraste esto en el parque? No me digas que se lo compraste a un señor que va con un carrito lleno de globos y que tiene un bigote medio raro.

ㅡSí, se lo compre a él, ¿hay... hay algún problema con eso?

ㅡMisha, ese señor vende las cosas ridículamente carasㅡ su rostro mostraba preocupaciónㅡ ¿Cuánto dinero te sacó ese señor?

ㅡNo es bueno decir cuanto costaron los regalos.

ㅡMisha.

ㅡNovecientos cincuenta pesos.

ㅡEse señor codicioso, ¡se supone que ya estaba vetado del parque! Ugh, como lo odioㅡ sacó de uno de sus bolsillos su cartera, y sacó unos billetesㅡ Ten, no fue justo que te vieran la cara.

El pelinegro enseguida se negó a recibir el dinero.

ㅡVamos, tengo que pagarte de alguna forma, en cierto modo fue mi culpa que te hicieran perder tanto dinero.

ㅡOye, no es como que me obligues a comprarte regalos. Así que no tienes que pagarme con nada.

ㅡPero, tengo que pagártelo Misha.

ㅡBueno, si me lo quieres pagar, aceptaré como pago que salgas en una cita conmigoㅡ uso un tono coqueto de voz.

ㅡMejor te pago el doble de lo que te costaron estos regalos.

ㅡAl menos lo intente. Pero, ya en serio, no me lo debes pagar.

ㅡTe lo voy a pagarㅡ Adrik extendió su mano para darle el dinero.

ㅡNo lo harás.

ㅡSi lo haré.

ㅡNo lo harás.

ㅡSi lo haré.

ㅡNo lo harás.

ㅡQue sí lo haréㅡ Adrik trató de meter los billetes en los bolsillos del pantalón de Misha, pero el más alto fue más rápido y se hizo a un lado.

Y así estuvieron durante cinco minutos, el pelirrojo persiguiendo al pelinegro por todo el pasillo, repitiéndole que aceptara el dinero, mientras que Misha le repetía que los regalos no se debían pagar.

Al final, Misha aprovecho que las puertas del elevador se abrieron, entró en este, y lo último que vio Adrik fue al pelinegro sonriendo de forma triunfal mientras las puertas se cerraban.

ㅡSerás un idiota, Mishaㅡ dijo el pelirrojo, para después ver su regaloㅡ Un idiota desgraciadamente adorable.