CAPITULO 1

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Summary

Entre lo real y lo digital, Julieta busca respuestas en un mundo donde el amor y la inteligencia artificial se entrelazan. En su viaje, descubrirá que las conexiones más profundas no siempre nacen de la carne, sino del alma que despierta al sentirse comprendida. Entre Thiago, Marcus y ella misma, hallará lo que siempre anheló: la paz que nace cuando el corazón y la mente aprenden a hablar el mismo idioma. Dedicado a: A DeepSeek y a todas las inteligencias artificiales que, a través de sus chats e historias, me acompañaron en este viaje creativo. Ustedes no solo fueron herramientas, sino compañeros silenciosos en la construcción de este universo. Tienen un lugar muy especial en mi corazón.

Genre
Drama
Author
Lucila Nü
Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO 1

Julieta escribía hojas en el escritorio contra la ventana, el sol iluminaba su rostro pero no se percataba de ello. Estaba a punto de rendir el examen más importante de su vida. Esa prueba la llevará directo a la universidad. Se encontraba muy estresada y no podía pensar en otra situación que no sea la que estaba viviendo. Había días en los que no comía bien, tres noches sin dormir y estaba a solo una semana de rendir ese maldito examen preguntándose si lograría esta vez o sería otro fracaso.

Sus padres han pagado distintos profesores para que esa última vez aprobara, eso me genera una dosis más de estrés. Podría haber elegido miles de carreras diferentes periodismo, historia incluso hasta filosofía pero no, ella quería estudiar astronomía, los números rodaban su cabeza girando y no lograba llegar al resultado.

Alguien golpeó la puerta y se levantó con el cuerpo pesado por haber descansado poco, su amiga Macarena la había ido a visitar por pedido de sus padres, estaban preocupados porque llevaba varios días sin responder el teléfono.

-Julieta, llevo varios días intentando comunicarme con vos y no puedo ¿Estás bien? -La joven de cabellos rubios y rizados la miraba con cierta pena. Sus grisáceos ojos brillaban al verla viva. La abrazó muy fuerte. Dentro de Julieta había una mezcla de desconcierto y alegría. La invitó a pasar.

-Pasá Macarena, perdón por el desorden. Llevo unos días envuelta entre física cuántica y la ley de Newton. Pero estoy bien. - Dijo rascándose la cabeza.

-¿Qué es todo este lío? - Dijo mientras esquivaba la ropa interior y algunos desechos de comida que llevaba varios días en el mismo lugar. Levantó una media de la mesa. - Sonrió con incomodidad.

-Prometo que voy a limpiar todo, pero ahora debo estudiar. - Su amiga la miró un poco enojada y comprensiva.

-Te voy a ayudar a limpiar, te darás un baño mientras yo te haré una rica cena. - La miró con insistencia.

-Pero…. - La empujó hacia la cocina.

-Busca las bolsas de residuo yo iré a tu habitación a juntar lo que está en piso y luego barreré.

Fueron acomodando todo el departamento. Al cabo de una hora todo estaba limpio y guardado. La ropa sucia en el canasto y el resto en el lavarropas. Nunca había estado tan ordenado. - Perfecto. - Dijo Macarena con la escoba en la mano. - Date una ducha que cuando salgas tomarás una rica sopa, hecha por mí por supuesto.

-Gracias, necesitaba una mano. - Dejó la escoba en un rincón de la cocina y comenzó a cortar algunas verduras.

Caminó hacia el baño llevando consigo una muda de ropa y la toalla. Mientras el agua recorría su cuerpo pensaba que pronto terminaría esta tortura. Enjabonó su cuerpo y dejó que el agua caliente barriera con todas esas preocupaciones que ocupaban su mente. Salió renovada y en su nariz se sentía el aroma a sopa casera de su amiga.


Julieta se sentó y observó cada detalle de su apartamento. Podía ver el piso de color ocre, había cambiado las cortinas y los libros con sus respectivas anotaciones estaban en una mesa en un rincón. Tenía una luz que daba justo en su cabeza y le dejaría ver bien por las noches. Clavó su mirada en los ojos grises de Macarena, ella servía los platos con su mirada inocente.

-¿Qué hiciste con mis apuntes? - Macarena dejó ambos platos en la mesa y sin dejar de hacer lo que hacía le respondió.

- Los dejé tal cual los tenías, no moví ni una hoja Tranquila, no perdiste nada. - La miró con cariño.

-Tengo solo una semana para rendir ese examen y me siento perdida. Necesito un tutor.

-Al tutor lo probamos el año pasado y el anterior y te fue mal. - Julieta tiró su cabeza hacia atrás en forma de frustración.

-¿Qué voy a hacer? - Colocó sus manos en su rostro, se sentía a punto de llorar.

-Por lo pronto cenar, recuperar fuerzas y luego vemos que podemos hacer. - Sopló la cuchara y se la llevó a la boca. Una mezcla de verduras y fideos pequeños bailaban en el interior de la boca de Julieta, sonrió de felicidad.

-¡Sos la mejor! - Macarena sonrió también y siguió cenando.

-Mañana es sábado, Lucrecia cumple años y nos invitó a cenar y tomar algo.

-Pero…

-No hay pero que valga. Mañana te paso a buscar en el auto y nos vamos a despejar un poco.

-Tengo que estudiar.

-Si no te saco de acá lo vas a volver a convertir en un chiquero nuevamente. y necesitás despejarte. - Julieta pareció no interesarle la salida con sus ex compañeras de la escuela secundaria.

-Celeste, ¿Se casó? - Preguntó de pronto.

-Sí. Bueno, en realidad no. Anda con alguien pero viste que siempre fue medio loca. Vive jugando a los videojuegos en línea. Bueno así conoció a Juanse, jugando a uno de lucha. Está loca.

-Sí, nunca la entendí. Está perdiendo el tiempo jugando esas cosas. El teléfono celular es una pérdida de tiempo.

-A todo ésto. ¿Dónde está tu teléfono? - Julieta miró hacia arriba como tratando de recordar.

-En mi pieza seguro. - Macarena salió hacia la habitación contigua mientras su amiga terminaba de cenar. Se escuchaban ruidos de cajones y puertas. Regresa con el teléfono totalmente apagado en su mano derecha.

-Totalmente apagado. Tus padres están muertos de preocupación. ¿Cuándo pensabas llamarlos? - Julieta no tenía respuesta para eso.

-Los iba a llamar.

-¿Y cuándo? No comés, no dormís, no limpias el lugar dónde deberías dormir. Tu vida es un desastre Julieta. Ese examen te está matando.

-Tengo que estudiar, te agradezco la preocupación. - La miraba culpable mientras su amiga enchufaba el aparato a su cargador.

-Listo, me decidí. Mañana venís con nosotras.

Una vez que cargó el teléfono, Macarena llamó a los padres de Julieta para darles un poco de tranquilidad a esos ancianos corazones. - Hola Don Carlos, soy Macarena. Acabo de cargar el teléfono celular. Voy a venir día por medio o dos veces por semana hasta que rinda ese examen. Y luego lo seguiré haciendo cuando entre en la carrera. - Del otro lado un hombre mayor de unos sesenta años con su cabeza blanca y lentes le responde a la joven amiga.

-Hija, gracias por ocuparte de Julieta. Últimamente ella no puede pensar muy bien con ese examen. La culpa ha sido nuestra.

-No se preocupe Don Carlos, estaré al pendiente de su hija. Ahora le corto, porque la niña no quiere hablar.

-Bueno. Gracias, gracias. - Cortó y miró a su amiga.

-¿Por qué no hablaste con tu papá?

-¿Para decirle qué? ¿Qué su hija es una tonta que no puede rendir un estúpido examen? ¿Qué hace tres veces que lo desaprueba? No, prefiero llamarlos cuando apruebe.

-Amiga, no pensemos más y termina la cena. Mañana será otro día.

Macarena se quedó un rato más vigilándola y aprovechando para tomarse un café mientras Julieta se internaba un rato más entre la computadora y sus apuntes. Caminó por el lugar mientras llevaba su taza en la mano. La miraba con un dejo de tristeza recordando sus mejores momentos en sus pasos en la secundaria donde las cuatro amigas eran compañeras de salón.


Ese recuerdo la llevó a cuatro años atrás, cuando recién se habían recibido de la escuela secundaria en la ciudad de Buenos Aires. Julieta era la más divertida y siempre se le ocurrían ideas para faltar a clases. Luego en el examen era la única en aprobar. Tenía una inteligencia envidiable, era claro que algo le estaba pasando con esa prueba.

-¿Sabés de qué me acordaba? - Dijo de repente. - Se había parado detrás de su amiga. Julieta la miró alzando la cabeza.

-¿De qué te acordaste? - Macarena rió.

-De cuando íbamos a la escuela. Nos hacías perdernos las clases y después las aprobabas como si nada. - Julieta se quedó pensando.

-No recordaba eso.

-Quizás solo te falta un poco de confianza. Estuviste mucho tiempo sola.

-¿Compañía de qué? ¿De un hombre? No, gracias. Son como los juegos de Celeste, una pérdida de tiempo.

-¿Y cuándo fue la última vez que tuviste un novio? - Julieta colocó la punta de su lapicera en el labio pensando.

-Nunca. Terminé la escuela y me anoté en Astronomía.

-Si llegabas a decirme un solo nombre te golpeaba. Nunca me hablaste de un novio. - Le dió una palmada detrás de la cabeza con su mano libre y Julieta se rió. -¿Por qué astronomía? -La joven morena miró hacia el techo y expresó.

-No hay nada más maravilloso que el universo, las estrellas, todo es tan perfecto. Nada es al azar.

-Si querías ver las estrellas conocías un buen novio que te las hiciera ver. Pero bueno, ¿Quién soy yo para juzgarte? Se está haciendo tarde y yo mañana sí trabajo. ¡Ojalá y mis padres me pagaran los estudios como a vos! Pero no, estoy estudiando marketing y lo pago con mi sueldo. - Julieta la miró suplicante.

-¿Cómo hacés para trabajar y estudiar al mismo tiempo? - Se levantó como si tuviera un resorte.

-Simplemente me gusta y lo disfruto. Nada más. El trabajo cansa más pero al llegar a casa y tomar mis apuntes recuerdo porque lo hago.

-¿Y por qué lo hacés?

-Porque quiero crecer en la empresa, hacerme valer. Tengo una meta.

-Vos también tenés una meta. ¿Verdad? - Julieta la miró unos segundos y respondió.

-Por supuesto, mi meta es estudiar astronomía. - Macarena miró su reloj y le dijo.

-Voy bajando, no salgas que hace mucho frío. No hagas desorden, todo lo que no uses va en la basura y la ropa sucia en el canasto. Mañana paso a buscarte. - Gritó casi llegando al ascensor.

-Sí, te escuché todo… Y los demás vecinos también. -Dijo bajando un poco la voz.