Chapter 1
āEmpieza el otoƱoā
21 de marzo de 2026
Empieza el otoƱo.
Una brisa fresca acaricia mi rostro mientras sostengo una taza de cafĆ© caliente entre las manos. Las hojas caen lentamente sobre el jardĆn y el sonido seco al tocar el suelo me arranca una sonrisa involuntaria.
Ese sonido siempre me lleva al pasado.
Recuerdo cuando mi hermana mayor, AbigaĆl, y yo corrĆamos descalzas por el patio verde de la casa de nuestros padres. SaltĆ”bamos sobre los montones de hojas que papĆ” juntaba con paciencia infinita, y despuĆ©s nos reĆamos cuando Ć©l culpaba al perro por el desastre que, claramente, habĆamos hecho nosotras.
AbigaĆl y yo Ć©ramos inseparables.
Todo cambió cuando decidió irse de casa a los dieciocho aƱos, con AdriĆ”n. Mis padres nunca aprobaron esa relación, pero ella estaba decidida a rehacer su vida lejos de aquĆ.
Yo tenĆa once.
Recuerdo el vacĆo que dejó su ausencia. La casa se volvió demasiado grande, demasiado silenciosa. Mis padres estaban casi siempre trabajando, y aunque nunca me faltó nada, aprendĆ a convivir con la soledad.
Durante siete aƱos mantuvimos la misma rutina: yo la llamaba, le contaba absolutamente todo āla escuela, lo que habĆa comido, los chismes del vecindarioā y ella hacĆa lo mismo. Era nuestra forma de seguir juntas.
Hasta hoy.
Hoy fue diferente.
Esta vez fue ella quien llamó⦠pero no a mĆ, sino a mis padres.
Por lo que escuché, su casa estÔ en refacción y necesitaban un lugar donde quedarse por un tiempo. A papÔ no le agradó la idea de que AdriÔn viviera bajo su techo, pero mamÔ lo convenció diciéndole que quizÔs era una oportunidad para reconciliarse.
Y ahora estoy aquĆ.
Sentada en el jardĆn, con el corazón latiendo mĆ”s rĆ”pido de lo normal, esperando verla despuĆ©s de tanto tiempo.
Entonces lo veo.
Un auto se detiene frente a la casa.
Mi corazón salta cuando AbigaĆl baja primero. Corro hacia ella y la abrazo con fuerza, como si todavĆa tuviera once aƱos.
āĀ”AbigaĆl! No sabĆ©s cuĆ”nto te extraƱƩ.
āPrincesa⦠āme responde riendo, apretĆ”ndome contra su pechoā. Yo tambiĆ©n te extraƱƩ.
āTengo tanto que contarteā¦
āĀæY a mĆ no vas a saludarme?
La voz masculina me sobresalta.
AdriƔn.
Por un segundo, habĆa olvidado que Ć©l tambiĆ©n venĆa.
āPerdón ādigo, algo incómodaā. No quise ser grosera.
Ćl sonrĆe y, sin darme tiempo a reaccionar, me rodea con los brazos.
āSomos familia, Āæno?
Mi corazón se detiene un instante. No entiendo por qué.
AdriÔn es atractivo, siempre lo fue. Ojos verdes intensos, cabello dorado ligeramente ondulado, una sonrisa que puede parecer encantadora⦠o peligrosa, dependiendo del momento. Mi hermana, con sus ojos azules y su cabello negro lacio, siempre pareció encajar perfectamente a su lado.
Yo soy distinta. MƔs baja. Cabello negro ondulado. Ojos marrones. MƔs callada.
āNo le hagas caso ādice AbigaĆl, divertidaā. Ćl es asĆ.
Subimos las maletas a la habitación que compartirĆ”n. AdriĆ”n observa todo con una sonrisa difĆcil de descifrar.
āPara ser una adolescente, atiende bastante bien a sus invitados ācomenta.
āTengo dieciocho aƱos ārespondo con firmezaā. No soy una niƱa.
AbigaĆl se rĆe.
āY vos, con veinticinco, todavĆa no sabĆ©s usar la lavadora.
āNo es que no sepa⦠es que me da miedo que explote.
Las risas alivian la tensión por un momento.
Pero cuando pregunto cuĆ”nto tiempo se quedarĆ”n, la respuesta es incierta. āHasta que terminen las remodelacionesā, dice mi hermana.
No sƩ por quƩ eso me inquieta.
La puerta principal se abre.
MamĆ” y papĆ” han llegado.
El reencuentro es emotivo. MamĆ” abraza a AbigaĆl con lĆ”grimas en los ojos. PapĆ” tambiĆ©n, aunque mĆ”s contenido. Cuando su mirada se posa en AdriĆ”n, la calidez desaparece.
āHola, suegros āsaluda Ć©l con una sonrisa confiada.
PapĆ” le estrecha la mano con evidente incomodidad.
āNo has cambiado mucho.
āYo dirĆa que estoy mĆ”s atractivo.
AbigaĆl le da un leve pellizco en la espalda. MamĆ” intenta suavizar el ambiente.
āSomos familia. Pase lo que pase, debemos mantenernos unidos.
La palabra familia resuena en mi cabeza.
Observo a AdriƔn.
Ćl sostiene la mirada de mi padre sin retroceder ni un centĆmetro.
Hay algo en esa sonrisa.
Algo que no logro descifrar.
Pero de una cosa estoy segura:
Este otoƱo no va a ser tranquilo.