Vestigium | Minjoong

Summary

Song Mingi no esperó que el pasado lo persiguiera, porque todo lo que dejó atrás fueron huellas, hasta que una se convirtió en su karma personificado.

Genre
Erotica/Drama
Author
ly
Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Mingi en definitiva no era una persona a la que nadie quisiera hacer esperar, hasta que un día su merecido y dulce karma había caído sobre él. Uno de los cabecillas más importantes de la organización criminal que gobernaba todo el este de la ciudad, estaba siendo no sólo sostenido sino controlado por un pequeño hombre de sonrisa audaz. 

Song lo había conocido una casual noche estrellada cualquiera, entre la penumbra de un salón pretencioso donde se reunían a hacer negocios y sólo cruzar la mirada con aquellos felinos ojos, lo hizo perseguirlo como a su presa. Pero tal parece que la presa en la actualidad, parecía más él.

—Te ves precioso.

La voz gruesa de Mingi corta el aire entre ellos, en el bar salón de aquel lujoso hotel de cinco estrellas, después de varios meses había logrado el cometido de estar saliendo con Hongjoong, quien del otro lado de la mesa, bebía de su copa, con el fino traje hecho a medida, y los labios pomposos como usualmente robaban su mirada.

—Lo sé.

Mingi ríe del otro lado, bebiendo de su trago a la roca, observando alrededor.

No habían muchos asistentes pero todos eran lo suficiente importantes para que su presencia y accionar no les sorprendiera, mucho menos les importara. Las paredes del salón del otro lado eran amplios ventanales que mostraban las luces de la ciudad ajena, y un par de gotas de llovizna empapaban el vidrio.

Hongjoong mira en la misma dirección, mientras Song voltea a observarlo a él, incluso su perfil enviaba esa corriente por todo su cuerpo, que terminaba en su entrepierna. Sublime y perfecto.

—¿Nadie te enseñó a esperar? —Dice Kim, sonriendo por la comisura, volviendo a retarle directo a los ojos.

—Nadie se ha atrevido.

Hongjoong suelta una suave risa, mientras roza el borde de la copa por sus labios y Mingi puede sentir debajo de la mesa su pie rozando el medio de sus piernas.

—Hasta que llegué yo —Responde el más bajo, mientras sigue acariciándolo en secreto.

El más alto se estremece, sintiendo con sólo el toque su entrepierna endurecerse, con esa mirada desafiante sobre él. Hongjoong no era cualquiera, también trabajaba en otra organización y todos lo miraban apenas por temor a desafiarlo, a pesar de su sutil y delicado ver, era duro de roer, e igual de peligroso que él.

Lo que le ha traído algo de problemas a Song, no había sido fácil profundizar esa pared y poder llegar a él, apenas sus labios se habían tocado entre sí y estaba prácticamente arrastrándose lentamente por sobre su ego, para que lo dejará llegar más profundo, más concretamente dentro de él.

—Iré al baño —Anuncia Hongjoong, alejando el toque de un Mingi perdido en este.

El movimiento lo hace gruñir desesperado, tenía ganas de correr hacía el baño con él y encerrarse a espaldas de todos, pero sólo se limitó a levantarse y seguirlo, observando con detenimiento el movimiento de sus glúteos en aquellos pantalones demasiado hechos a medida, llevándose a sí mismo al borde de la locura.

Se detuvo en el pasillo, como un perro guardián, observando a su seguridad a un lado de la puerta, viendo con detenimiento que cada detalle en la sala no hubiera cambiado, acostumbrado a esta vida y su alerta constante.

Pasaron un par de minutos hasta que Mingi sintió un tirón de su brazo, siendo arrastrado más adentro al apenas iluminado pasillo.

Tocó con su mano el arma al costado de su cadera listo para cualquier cosa, pero vió el rostro dueño de la mano que lo atrajo, era Hongjoong con una sonrisa. El más bajo se recostó en la pared del pasillo y haló a Song, para tomarlo del borde de su saco y chocar sus labios juntos. Lo golpeó en inmediatez el sabor parecido al de una manzana prohibida, aquella que tenía al más alto soñando hambrientamente todas las noches, casi desmantelando toda su cordura.

Sus labios se abren con suma urgencia, buscando el interior del otro en una lucha constante y desesperada de sus lenguas, rozándose entre si obscenamente.

Mingi no contiene la búsqueda de más con sus manos, introduciéndose por la cintura de Kim, cayendo por sus caderas voluptuosas para apretar sus voluminosos glúteos con fuerza, con la misma fuerza que estaba deseando romper aquella tela. Hasta que Hongjoong lo empuja por el pecho, y sube sus manos con firmeza.

—No.

Song gruñe sonoramente y deja caer su frente en el hombro del más bajo, sintiendo el dolor palpitante de su erección.

—¿Te estás divirtiendo, no?

Levanta la cabeza y sus rostros están cerca, ambos distrayéndose con los labios hinchados del otro.

—¿Tu no? —La voz de Hongjoong es de nuevo cruelmente coqueta como sus ojos.

Unos ojos que constantemente en silencio le pedía a gritos, le retaba y lo seducía, pero su accionar era el contrario.

—No soy alguien que pide las cosas dos veces, ¿sabes? —Le dice Mingi, rozando ahora su nariz con el borde de su mandíbula.

Kim suspira y se deja acariciar, hasta que de nuevo, lo separa un poco, para observarlo.

—Lo sé.

Las noches caen una detrás de la otra, en el anhelo de por fin lograrlo, incluso Mingi se cuestionaba si continuar con el arduo labor, como si no pudiera conseguir a quién quisiera con el chasquear de sus dedos, el problema principal era que la única persona a la que deseaba de esta manera, era sólo él. Kim Hongjoong. Soñaba con él constantemente, y le dolía la mano de solo pensarlo. Y no había una sola cosa que Song no lograra, nunca.

Ni una.

Y Hongjoong no sería una.

Los días fueron cada vez más cerca de San Valentín, por lo que el mafioso encontró una oportunidad en ello.

La tarde antes del día, Mingi estaba en el asiento trasero mientras su chofer manejaba, y Hongjoong estaba a su lado, mirando su propio itinerario.

—¿Harás algo mañana? —La voz de Song salió más ronca, mientras lo observaba a él y sus piernas cruzadas, que apretaban sus peligrosos muslos.

—No, nada.

El silencio se hizo, y al más alto le picaban las manos.

—¿Quieres ir a cenar?

Hongjoong desocupa sus manos y voltea a verlo con una sonrisa, irónica y casi ofensiva. Pero por sobre todo, desafiante.

—No sabía que eras así de romántico, Song —Le dice, y se inclina para cerrar la ventanilla de la limusina, la que los separaba del conductor.

Kim se desliza en el frío asiento de cuero para sentarse sobre Mingi, con una pierna a cada lado de su cuerpo, usando su mano contra el espaldar para acorralar al más alto bajo suyo.

—¿Que tal si cenamos en mi cuarto de hotel?

Mingi abre los ojos, y sus manos caen en las caderas de Hongjoong que se dejan caer sobre su regazo. De inmediato siente la corriente en el toque.

—Mierda… —Jadea el más alto, mientras Hongjoong sonríe casi burlándose de él—, eso fue tan sexy que ya estoy duro…

Kim lo sostiene de la barbilla, presionando su peso más hacía abajo, donde siente la silueta dura de Song.

—No te emociones demasiado… El que decide aquí soy yo.

Mingi traga, embriagado en su olor y el calor de su cuerpo sobre él, sobre todo, de tenerlo sobre sí mismo, un poco dominado.

—Y puede que a último momento, decida que no —Continua Hongjoong y sonríe, golpeando la barbilla del más alto al soltarla—, ¿Estás dispuesto a aceptar el riesgo?

Song asiente, e inclina su cabeza dejándola caer en el asiento, rendido, mientras lo observa de arriba hacía abajo. Joder, claro que valía la pena.

—Lo estoy.

—Repitelo, pero ahora di al final ″si, señor″ —Lo desafía el más bajo.

Mingi se ríe, golpeando su lengua contra el interior de su mejilla al sentir el tirón en su entrepierna, denotando emoción.

—Que te jodan —Es la repuesta del más alto—, ¿Al menos puedo besarte?

Sus ojos tienen un extraño brillo de anhelo cuando miran hacía arriba a Kim, quien eleva una ceja en total calma.

—Sólo porque estoy algo aburrido.

No espera y tira de su cuello, empujándolo a él, chocando sus labios como si hubiera pasado días sin comer, al borde de la inanición. Saboreando el conocido sabor de su saliva al danzar sus lenguas juntas.

La sola noche antes del esperado momento, sería eterna.

Para uno más que para el otro.

El siguiente día, Mingi esperó que llegará el medio día para preparar lo planeado, después de haber estado toda la noche fantaseando, haciendo un pedido abismal de rosas, dejando a la mitad de la ciudad sin regalo de San Valentín, todas con dirección a la habitación de Kim.

La noche llegó como si no hubiera estado contando los minutos, y pronto estaba con toda su seguridad al rededor del alto hotel lujoso, mientras Song subía por el ascensor, una botella de vino costosa, el saco sobre sus hombros sin estar puesto, camisa negra ajustada y un reloj reluciente como los que le gustaban.

Una vez en el piso bajo y a paso rápido se acercó a la puerta del número correcto.

20

Tocó con firmeza y pronto la puerta se abrió, develando a un Hongjoong con el cabello bien peinado, mostrando el corte bajo de la maquina bajo su cabello largo, una camisa de vestir negra, con algunos botones más abiertos de lo normal. Su olor se mezcló con el de las rosas a sus espaldas, invadiendo las esquinas de la habitación con vehemencia.

—¿Esperaste mucho?

Mingi sabía que no se refería al tiempo en que tardó en abrirle.

Entró lentamente, inspeccionando el espacio, era impecable y muy propio suyo. Hongjoong aceptó la botella rozando con suavidad la piel de sus manos al recibirla.

—He esperado más —Responde el alto.

Kim sonríe levemente, hay un aura diferente alrededor de él, casi placentera de observar aquella calma, y unos ojos que parecían ya estar consiguiendo lo que quería. Quizás quería aquello tanto como él.

—Siéntate donde quieras, iré a servir un par de tragos para pedir la cena.

Incluso la voz de Hongjoong es más suave, acaramelada.

Mingi se deja caer en la cama, sacando el saco de sus hombros. No pasa mucho para que el más bajo vuelva con dos copas, y una pequeña tabla con aperitivos. Se sienta frente a él, mientras la rosas los rodean conversan de algunos planes de negocios y beben juntos.

En un par de varios sorbos y recargas de sus copas mientras esperan el servicio a la habitación, ambos se sienten más ligeros, sobre todo Song, aunque solía ser un buen bebedor, quizás aquella noche se estaba emocionando más de la cuenta.

—Hongjoong… —Susurra con la profunda voz, y tira de la mano del llamado.

Este sonríe, y gatea hacía el tirar de su mano, para sentarse en su regazo.

—¿Tan rápido estás ebrio, Song?

Mingi niega con la cabeza lamiendo sus labios, y sin pensarlo su mano se desliza por el cuello de Kim, pasando por el lunar de su cuello, cayendo por las clavículas y la parte del pecho firme que se veía entre la camisa de botones abiertos.

—Para nada —Responde, pero su lengua se enreda más fácilmente, y su vista empieza a darle un poco más de vueltas—, ¿Tal vez?

Hongjoong parece cambiar el semblante, y apoya sus manos a los lados de la cabeza del más alto, sus rostros tan cerca que comparten y mezclan sus alientos.

—Sabes… A veces creemos conocer a alguien —Dice Kim en un susurro, rozando los abultados labios de Mingi—, pero solo conocemos la parte que quieren que veamos. Aunque tú lo sabes mejor que nadie.

Mingi quiere decir alguna palabra pero siente su lengua adormecida, incluso cada parte de su propio cuerpo se entumece mientras que su vista gira, toda la habitación dándole vueltas y ni siquiera su propia mente tiene la fuerza para cuestionarse la situación, antes de caer inconsciente entre un sonido amortiguado y un sabor metálico.

Lo siguiente que Song siente al despertar, es la presión en sus muñecas, una muy fuerte, aprisionante.

Su vista se abre poco a poco, cuando intenta mover su cuerpo, se siente inmóvil.

Por lo que inmediatamente entra en alerta, cada fibra de sí enciende las alarmas, sin recordar bien de momento lo que había sucedido antes de la inconsciencia. Poco a poco, intenta moverse, notando que esta atado de manos y pies, arrodillado en un suelo alfombrado, que apenas puede ver a medida que pestañea.

Hay un fuerte olor a quemado, por lo que se obliga a entrar más rápido en razón.

Pero recuerda.

—Sabes… A veces creemos conocer a alguien, pero solo conocemos la parte que quieren que veamos. Aunque tu lo sabes mejor que nadie.

Sus ojos se abre de par en par, cada momento de la noche viene a su mente, e incluso recuerda que la alfombra que estaba viendo era aquella en el suelo de la habitación de Hongjoong. Entonces no espera más cuando siente el despertar de la movilidad de su cuerpo a su alcance, y levanta la cabeza.

Encontrándose con esos ojos, que ahora lo miraban de una manera, que lo hacía no reconocerlo.

Hongjoong estaba sentando en una silla frente a él, sus piernas abiertas recostado descuidadamente al respaldar de esta, mientras con sus manos y un encendedor metálico, hacía arder en llamas una por una de las rosas que le obsequió.

Sin despegar su mirada, dejaba consumir casi por completo la flor y luego la dejaba caer al suelo para pisarla con fuerza, haciéndola añicos. El oscuro de sus ojos predominaba esta vez, casi consumiendo su mirar.

—Al fin despiertas, Caput —Dice lentamente Hongjoong, con una suave y espeluznante sonrisa en la comisura de su labio—, así te encantaba que te llamaran ¿no?

Mingi quedó pasmado, no sólo por la imagen.

Aquel nombre, nadie lo llamaba así hace años. A excepción de todas aquellas personas que desalmadamente había dejado atrás.






Holii de nuevo! Estoy emocionada porque este fic es de los míos, me gustan un poco mucho las historias toxicas ashdk, será cortito por lo que estaré actualizando diario a medida que corrijo, espero lo disfruten como disfruté escribiendolo, gracias siempre por leer<33Les recuerdo si los TW: Armas, dinámicas sub/dom, toxicidad, lenguaje fuerte, bondage, dinamicas de poder, degradation kink, y ligero dub con.