FRAGMENTOS DEL HILO ROTO

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Summary

KAEL DESPERTÓ EN UN MUNDO DONDE EL TIEMPO SE DESGARRÓ. Su memoria es un vacío. Su único recuerdo, una advertencia grabada a fuego: "El tiempo no debe ser tocado, o el alma será desgarrada." Pero él ya lo ha tocado. Un poder instintivo le permite torcer segundos a su favor, un don que lo marca como hereje en un Imperio donde el destino es ley, y como presa para las entidades que se alimentan de las fracturas temporales. Sin aliados, con solo un relicario que muestra ecos de un pasado ajeno y una asesina a sueldo que debate si protegerlo o venderlo, Kael debe navegar una ciudad de hierro oxidado y dogmas de acero. Cada uso de su poder le cuesta un fragmento de su alma, pero detenerse significa caer en las garras de quienes quieren borrar su existencia para reparar el hilo del tiempo. En un mundo donde cada decisión tiene un eco eterno, ¿podrá Kael reunir los fragmentos de su identidad antes de que su alma se desintegre por completo? "FRAGMENTOS DEL HILO ROTO."

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

(Prologo) Ecos de lo que no fue


(PRÓLOGO) Ecos de lo que no fue


En algún lugar donde el tiempo ha sido alterado, donde los hilos del destino fueron arrancados, donde pasado, presente y futuro se quebraron por un legado familiar... generaciones enteras capaces de moldear la realidad a su antojo.

Pero los dioses no lo toleraron. En su ira, maldijeron aquella línea de sangre.


En el vacío temporal

Sientes como si todo fuera un sueño. Tu cuerpo está adormecido, extraño, entumecido. Al abrir los ojos, solo ves un vacío oscuro y un suelo arenoso. Te incorporas y avanzas con pasos lentos.

De pronto, pisas un fragmento. No es vidrio, aunque lo parece: son miles de pedazos esparcidos por el suelo. Descubres que en realidad son tus decisiones no tomadas, líneas rotas perdidas en el tiempo.

Tu cuerpo pesa. Cada fragmento parece retenerte, como si no quisiera dejarte ir. Aun así, sigues caminando. Poco a poco los fragmentos desaparecen, y el lugar se transforma en un túnel interminable.

Tras lo que parece una eternidad, divisas una luz color óxido. Sin más remedio, avanzas hacia ella... y despiertas.

Confusión. A tu alrededor se extiende un campo de espadas oxidadas, como los dientes de una bestia enterrada, o los huesos de un cadáver olvidado.

Al levantar la vista, el cielo te golpea con su visión desgarrada: tres lunas.

- Una llora sangre.

- Otra está quebrada.

- La última observa en silencio, fija en ti, como si fueras el centro de este mundo... ¿o debería llamarse mundo a esto?

Tu alma arde. No es tu piel, es tu interior. Sientes como si hubieras sido desenterrado de tu propia tumba. El aire huele a metal viejo, y el suelo vibra con la memoria de los muertos.

Un zumbido extraño, como una interferencia en la realidad, te sacude.

Un relicario.

En tu pecho late algo. Un relicario, como un corazón artificial.

No sabías que lo tenías.

Quema tu palma, aunque el fuego no es físico: se funde con tu psique. Al abrirlo, una imagen se revela lentamente: el rostro de una mujer con tu apellido... pero desconocida. Su mirada no es dulce, sino desesperada.

¿Familiar, pero ajena? Apenas puedes preguntártelo cuando un nuevo tormento llega.

Tus oídos estallan con gritos: cien versiones de ti mismo clamando desde el tiempo roto. Te cubres los oídos, pero las voces son distorsionadas, opacadas por la bruma. Solo entiendes una cosa:

¿Eres el mismo?

Algo dentro de ti está roto. Alguien —o alguna versión de ti mismo— te ha traído hasta aquí.


El tríptico

El viento arrastra lamentos, mezclados con un zumbido distinto al del relicario.

De la niebla espesa emerge una figura humanoide. No camina: se desliza, arrastrando ecos de pasos que no da. Su forma oscila, como si se reescribiera constantemente.

Sabes quién es. Y eso es lo peor.

Es el Tríptico, el eco de las decisiones no tomadas.

Se detiene frente a ti. Su voz es un hierro oxidado que raspa, y habla en tres tonos a la vez:

—Kael Thirun... ¿Otra vez tú? No sabes morir... ¿verdad?

El curso del tiempo ha cambiado junto a tu destino inestable. Ya no está escrito. Nunca lo estuvo. Tu familia fue condenada a vivir bajo un sello por los pecados contra el tiempo.

Ahora, el tiempo no fluye: te atraviesa.

El cuerpo del Tríptico se fragmenta en tres. No se divide: se descompone en tres versiones posibles de ti mismo. No eres tú, pero son reflejos de tus deseos y caminos no recorridos.


Las tres sombras

Las figuras te observan con juicio:

1. La sombra del pasado

Cubre su cuerpo con una capa raída. Sus manos están encadenadas a una tumba invisible.

—Ven, Kael. Aquí tu familia aún vive. Aquí aún puedes elegir no traicionarlos.

2. La sombra del presente

Sus ojos están vacíos. Lleva una máscara de hueso agrietado que no encaja en su rostro.

—Este es tu ahora. No hay marcha atrás. Lo que tomes de aquí... dolerá en el camino.

3. La sombra del futuro

Porta una armadura brillante, pero agrietada. Sus manos ensangrentadas no tiemblan.

—Sigue caminando, Kael. Ya no queda nada por salvar. Solo queda arrastrar la verdad hacia tu juicio. Y el juicio del tiempo no perdona a quien lo reta.

La elección..

Al decidir, una marca invisible se forma en tu piel. El relicario vibra con fuerza. No sabes si tu elección te acerca a la verdad... o si acabas de destruirla.

El futuro es incierto.

Pero el destino ya no lo era para ti.

Lentamente atrás de ti una bruma espeza como ceniza se convergio en una puerta de una madera, oscura y desgastada qué se le presentó ante él,  tríptico o las tres figuras señalaron a esa puerta.

—Con tu decisión lista, entra Kael... Te deseo suerte, porque no tienes mucha en que confiar...


Final de capítulo