Capitulo 1
〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙
Kim Taehyung solo es un omega, hijo de una de las tantas criadas del castillo de los reyes Park, el Reino de Oro, como todo el mundo lo conoce.
Vivió hasta los trece junto con todos los demás empleados del lugar, ayudando con los quehaceres desde muy temprana edad porque su madre ya estaba algo mayor como para encargarse de ciertas tareas. Al menos la ayudaba con esas cosas, hasta que se presentó como omega y ya no le permitieron hacer tareas que para ellos eran consideradas “pesadas”.
Desde el momento en el que se presentó como omega, comenzó a sentir una profunda admiración y agradecimiento hacia el hijo mayor de los reyes Park, Heejin, el alfa rey, y la reina Park Yonhyeon; Park Jimin, el príncipe omega dos años mayor que él.
No tengan una idea equivocada. No lo admiraba de una forma como para enamorarse o tener un enamoramiento con él. Verán, luego de presentarse como omega, Taehyung enfermó muy gravemente. Al ser hijos de los criados, no podían pagar un buen médico o medicinas, por lo que su madre y demás personas cercanas solo se dedicaron a esperar un milagro o la muerte del joven omega.
Pero el milagro vino en forma de un príncipe omega.
Park Jimin, al enterarse de la condición del pequeño, inmediatamente y en contra de la opinión de su padre, envió a su mejor médico y costeó todos los gastos para poder salvarle la vida. Y lo logró. Taehyung logró recuperarse por completo luego de un par de meses.
Cuando su madre le contó la acción tan generosa de parte del príncipe, el joven omega no tardó en buscar al príncipe para agradecerle de todo corazón que le haya salvado la vida, cuando no tenía por qué, cuando solo era el hijo omega de una de sus criadas.
Se arrodilló frente al príncipe omega que se encontraba sentado en el jardín estudiando, sentado sobre una manta en el césped, y con toda la sinceridad del mundo le prometió una cosa.
—Príncipe Park, jamás olvidaré lo que hizo por mí —el pequeño Taehyung de trece años se llevó una mano al pecho y levantó la mirada para observarlo fijo—. A partir de ahora, le juro completa lealtad y prometo dar mi vida si es necesario para su bienestar. Por favor, desde este día, confíe en mí y seré incluso más servidor que sus acompañantes más leales.
El príncipe omega, de cabello rosado como una bella flor de cerezo, le sonrió y cerró su libro para dejarlo a un lado y acercarse al omega menor. Llevó una mano al cabello gris del contrario y acarició sus hebras brillantes con un cariño que sorprendió al criado.
—Eres adorable, Taehyung —halagó con ese carisma y dulzura que eran propios de él—. Entonces, cuida de mí. Por favor.
Los ojos, igual de grises que el cabello del omega menor, brillaron al escucharlo, y asintió varias veces con la cabeza regalándole la mejor de sus sonrisas.
—¡Por supuesto, alteza!
Ese fue el comienzo de una amistad tan fuerte y leal como pocas existían. Almas gemelas reconociéndose para jamás soltarse.
〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙
Seis años después. Actualidad.
Reino de Oro, una semana antes de la boda por matrimonio arreglado entre Park Jimin con el heredero al trono del Reino Zafiro, Jeon Jungkook.
Cuando el príncipe Jimin ingresó a su habitación junto con su más querido y leal “dama de compañía”, borró por completo la sonrisa que mantuvo durante todo el almuerzo con sus padres, y su inmaculada postura se desmoronó con la rapidez con la que las gotas de lluvia caían al suelo en una fuerte tormenta.
Se echó sobre su gran cama de sábanas de seda dorada y dejó que sus sollozos pudieran ser escuchados en toda la habitación.
—Alteza… —Taehyung se acercó a él con un pañuelo para limpiar sus lágrimas—. Es una noticia desafortunada. Lo lamento tanto por usted.
Jimin aceptó amablemente el pañuelo, mas solo lo apretó fuerte entre sus manos sin detener su llanto. La tristeza era palpable en el ambiente y clara a través de su aroma.
—No quiero… No quiero casarme con alguien que no sea Yoon —dijo entre lágrimas que no dejaban de caer, con dolor en cada una de sus palabras—. No conozco a ese alfa. No quiero conocerlo ni estar con él…
—Escuché de algunas personas que es un delta… —comentó en un intento por pintar las cosas mejor a vista del príncipe, aunque sabía que era algo imposible. Se acercó al borde de su cama y tomó asiento para mantenerse cerca—. Mire el lado bueno; no va a tener que atarse a él a través de una marca.
—No me importa que sea… Yo amo a un beta, sabes que siempre he amado a Yoon —dijo buscando la calidez de los brazos ajenos, queriendo calmarse con el dulce aroma a arándanos tan único en el omega menor—. Yoon me ama también, y le prometí encontrar la forma de estar juntos… Pero no podré cumplir con mi promesa.
Taehyung se sentía impotente al no poder ayudarlo de ninguna forma. Le resultaba tan cruel que los reyes hayan planeado un matrimonio arreglado sin consultar absolutamente nada con el príncipe, cuando por costumbre este tipo de cosas siempre se hablaban con los implicados desde el primer momento. Solo se sentaron a almorzar hoy y le informaron que llevaban meses organizando esto.
“En una semana te casas con el heredero del Reino Zafiro. Así que ve preparándote para ser un omega digno de un príncipe como él”.
Ni siquiera pidieron escuchar la opinión del príncipe; solo se lo informaron, sabiendo que no podría negarse u objetar absolutamente nada. Y lo que más le destrozó el corazón fue ver la mirada del príncipe oscurecerse cuando escuchó la noticia, pero en su rostro solo se mostraba una sonrisa conforme, fingiendo que estaba de acuerdo con aquello, porque sabía que de nada servía negarse ante sus padres.
Los omegas son quienes menos poder y derechos poseen en la realeza. Una jerarquía injusta e impuesta por pensamientos retrógrados que solo benefician a los alfas.
Jimin era alguien tan fuerte en esos momentos. Taehyung solo podía sentir mucha más admiración por él cuando lo veía sosteniendo, con desesperación y miedo, ese amor que había construido en secreto del mundo.
—Si tan solo pudiera hacer algo para ayudarlo, alteza… —dijo con pura impotencia en su voz mientras acariciaba la espalda contraria—. Haría lo que fuera para ayudarlo y que sea feliz, lo sabe. Me gustaría tomar su dolor y volverlo mío.
—Lo sé, Tae… Lo sé —respondió totalmente agradecido—. Estando aquí conmigo ya me ayudas muchísimo. No puedo buscar consuelo en nadie más, ni quiero hacerlo en estos momentos…
Pasaron varios minutos en los que el príncipe se desahogaba y Taehyung intentaba hacer que se sintiera mejor con puro apoyo moral, que era lo único que podía ofrecerle. En un momento, el príncipe detuvo su llanto y se separó, limpiando sus lágrimas para verlo.
Cuando sus miradas conectaron, Taehyung supo que esa decisión en la mirada del príncipe significaba solo una cosa.
—Taehyung… —tomó sus manos y lo miró con total seguridad—. Tengo un plan. Pero es demasiado arriesgado y no puedo prometer que, si me ayudas, saldrás ileso o sin un castigo, pero—
—Acepto —respondió totalmente decidido—. Solo dígame qué hacer y lo haré sin dudarlo. Porque le debo mi vida y mi más grande deseo es su felicidad.
Acercó el dorso de la mano ajena a sus labios, dejando un beso tan dulce y puro que hasta el lobo del peligrís se estremeció. Volvió a mirarle a los ojos, con decisión.
—Mi único deseo es poder ayudarle a tener la vida que tanto ha soñado. Sus deseos son mis deseos, y su felicidad es la mía. Jamás dude en apoyarse en mí, alteza.
Jimin le sonrió totalmente agradecido y lo abrazó con fuerza, volviendo a sollozar. No podía poner en palabras lo feliz que se sentía de tener a alguien como él en su vida. A pesar de la diferencia de estatus, ellos jamás se sintieron como distintos, como lejanos. Lo quería tanto, que incluso deseaba que pudiera estar a su lado durante el resto de su vida.
—No te preocupes. No permitiré que mueras, te llevaré conmigo de una u otra forma.
—¿Llevarme con usted? —preguntó sin comprender a lo que se refería—. ¿Piensa… huir junto con el soldado Min?
—Sí.
Taehyung se separó para mirarlo fijo, con preocupación en su mirada. Iba a apoyarlo en lo que sea que quisiera hacer, pero le preocupaba que fuera algo demasiado arriesgado y peligroso. No soportaría que algo saliera mal y fuera castigado. Los reyes Park son personas frías y crueles que jamás le perdonarían algo como eso, prefiriendo deshacerse de su único hijo antes que quedar mal frente a los demás familiares reales.
—Alteza, si no logran irse y los atrapan, los asesinarán —dijo con miedo, comenzando a instalarse en él al imaginarse distintos escenarios en los que nada salía bien—. No solo eso, sino que el Reino Zafiro podría tomar sus acciones como traición e invadir el reino. Esta alianza es para que el reino incremente su fuerza militar. Ese reino tiene un número gigante de soldados dispuestos a invadir cualquier otro reino, y este no cuenta con lo suficiente como para defenderse aunque sea un poco, a pesar de que somos uno de los reinos más grandes.
El príncipe Jimin negó con la cabeza y le sonrió tranquilo.
—Hablaré con Yoon para formar un plan que sea infalible. Y por lo otro no te preocupes, ese reino es famoso por creerse mejor que los demás y estoy casi seguro de que nos verán como idiotas por negarse a una unión con ellos. Nos obligarán a pagarles ya sea con oro o con todos los soldados que disponemos, pero no arruinarían este reino porque los dejaría como unos necesitados de un “reino inferior” —dijo haciendo comillas con los dedos—. No conozco al príncipe gracias a que mis padres solo me permiten asistir a los festejos aquí, pero estoy seguro de que, a menos que quiera realmente casarse conmigo, no creo que utilicen aquellos métodos.
—¿Está completamente seguro de eso? —preguntó un poco preocupado porque las cosas no salieran de esa forma—. ¿Y si algo sale mal? ¿Qué sucederá si se enfadan y envían a invadir el reino?
—Mi padre ya se las arreglará para buscar una solución —juntó sus manos entrelazándolas con las contrarias y le sonrió intentando tranquilizarlo—. Prometo que todo saldrá bien, y volveremos por ti. Tengo personas de confianza y otras que, con el suficiente oro, van a ayudarnos. Nos iremos los tres de aquí y podremos vivir libremente.
Taehyung negó con la cabeza y le sonrió de igual forma. Aquello sonaba realmente bien, era un sueño. Pero sabía que algo así no era posible.
—Si logran huir juntos, entonces mi tarea estaría completa.
La lealtad era la mayor virtud de Taehyung. Y juró por su vida que le sería leal a su príncipe; entonces haría todo lo posible para que sus deseos se cumplieran. Incluso si su vida peligraba. Entregaría su vida sin dudarlo, en nombre del benévolo Park Jimin.
Porque se lo debía y quería pagárselo de la forma más sincera posible.
〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙
Actualidad. Reino de Oro, día de la boda.
Como el arreglo era que el príncipe Jimin iba a mudarse al Reino Zafiro, decidieron festejar la boda en el Reino de Oro como una especie de despedida, a pedido del omega.
La realidad detrás de ese pedido era que Min Yoongi, el beta amante del príncipe y con quien iba a huir del reino, tenía gente en el lugar que los iba a ayudar a salir del mismo sin que nadie lograra seguirlos. El plan estaba fríamente calculado, y aunque el príncipe no quería abandonar a su dama de honor, este mismo aceptó llevar a cabo la idea del beta:
Hacerse pasar por Jimin durante la ceremonia, aprovechando que el traje con el que iba a casarse constaba de un tul que impedía que su rostro fuera identificado hasta el momento en el que debía responder si aceptaba al alfa como su esposo.
El tiempo de preparación, sumado al de la ceremonia, iba a ser suficiente como para que lograran huir por un bosque cercano al castillo que no iba a estar muy vigilado. La mayoría de los soldados estarían dentro y fuera del castillo, así como en el jardín y la parte trasera, ya que la seguridad de ambos príncipes era prioridad.
Taehyung se pasó una semana preparando las maletas que estarían escondidas sobre un árbol marcado del bosque. Cada noche, cuando tenía tiempo, llevaba mudas de ropa, agua en varias botellas y alimento, la noche anterior, para que tuvieran un viaje sin pasar hambre.
Obviamente, también dejó allí dinero y oro que podrían serles de ayuda.
Con todo ya preparado, solo era cuestión de tiempo para que Yoongi les diera la señal y comenzaran el plan que no podía tener fallas ni errores.
—¿Podrían dejarme solo un momento? —preguntó Jimin a las criadas y estilistas que se estaban encargando de dejarlo presentable para el príncipe que sería su esposo—. Necesito mentalizarme para algo tan importante.
Las betas y omegas asintieron, entendiendo la manera en la que el príncipe se estaría sintiendo cuando estaba a punto de casarse. Cuando abandonaron la habitación, Taehyung salió del armario donde se había escondido, y Jimin se apresuró a quitarse el vestido que utilizaría.
Un hermoso traje de tela negra con mangas largas de encaje, cuello en V, una cola larga que se arrastraba por el suelo, de la seda más fina. No era muy ancho, por lo que era fácil moverse con él puesto. En el Reino de Oro, el color tradicional de las bodas era el negro, porque querían distinguirse de otras familias reales.
—¿Estás seguro de hacer esto, Tae? —preguntó el príncipe preocupado, observando cómo el omega intentaba colocarse de forma correcta el vestido—. Aún estás a tiempo de venir con nosotros.
—El plan no resultará si no lo hago —respondió, chasqueando la lengua cuando un brazo se le trabó en una manga—. Apenas salga de aquí, espera a que la puerta sea tocada cinco veces seguidas; ese será Yoongi y serán guiados por el guardia Kihyun hasta un camino escondido que da al bosque.
—Tae, yo… —se acercó para tomar sus manos y mirarlo con ojos húmedos—. No tengo palabras para demostrar cuán agradecido estoy de que me ayudes con esto… incluso arriesgando tu vida…
—Solo estoy pagando mi deuda —respondió, restándole importancia—. Yo no estaría aquí el día de hoy de no ser por usted y su corazón de oro —se acercó para abrazarlo, intentando no romper en llanto—. Por favor, sea muy feliz. De esa manera, yo también lo seré.
—Por favor, no mueras —pidió de igual forma—. Kihyun te ayudará cuando te encierren, y te estaremos esperando para irnos juntos. Recuerda qué decir para que tengan que mantenerte con vida.
El sonido de la puerta siendo tocada los alarmó a ambos, y Jimin se apresuró a colocarle el tul de color negro que no dejaba que su rostro fuera identificado. Luego se escondió en el mismo lugar que Taehyung anteriormente.
—Alteza, ¿está listo? —preguntó una de las estilistas cuando volvieron a ingresar, y el peligrís asintió sin responder para que no se dieran cuenta de que no se trataba del príncipe—. Ya es hora. Vamos.
Taehyung suspiró, sintiendo todo su cuerpo temblar ante lo que haría. Tenía miedo, porque tenía en claro que cuando el tul fuera levantado, su sentencia de muerte se activaría. El príncipe creía que, en medio del alboroto y las prisas por ir en busca de él, sus padres encerrarían al omega menor y entonces, de esa manera, podrían llevar a cabo otro plan para llevárselo con ellos. Pero bien sabía Tae que eso no sucedería, y no quiso decírselo.
No iba a retroceder. Sin importar el miedo o la inminente muerte.
Aunque le quisieran cortar la cabeza allí mismo, no iba a bajar la cabeza ante nadie y mantendría una sonrisa orgullosa por su príncipe. Porque él sería muy feliz al lado de la persona que ama, y entonces Taehyung lo sería también de igual forma.
Con cada paso que daba, acompañado de “sus damas de honor”, sentía la sangre congelarse en sus venas ante el temor de lo que sucedería. Lo que más le aterraba, incluso más que la propia muerte, era que su príncipe no lograra huir y fuera encontrado y castigado. Él no podría hacer nada para ayudarlos, y eso sería aún más doloroso para él.
Por suerte, tuvo que esperar unos diez minutos a que la reina llegara a su lado para tomar su brazo. Iba a caminar junto con ella hacia el altar, donde el alfa —o delta, según los rumores— lo esperaba para convertirse en su esposo. Aunque eso no llegaría a suceder, porque su príncipe estaría ya muy lejos.
—Esto es por el bien del reino, ¿lo tienes claro? —preguntó la reina a “su hijo”.
Taehyung solo asintió en respuesta, y por suerte la mujer no notó nada sospechoso en su falta de respuesta verbal. Jimin no era muy comunicativo con sus padres, quienes nunca mostraban interés en nada relacionado a su único hijo. Todos sabían que era por el hecho de haber nacido omega, aunque el príncipe jamás logró sentirse ofendido por quién era.
Era realmente impresionante a ojos del omega de cabellos plateados.
Unas trompetas sonaron junto con violines, y el omega se tensó por completo. Temía que, ante sus nervios y temor, la medicina que se encargaba de ocultar su aroma ya no hiciera efecto y evidenciara que no era quien se suponía que era.
Solo un poco más. Debía calmarse.
Cuando las grandes puertas se abrieron frente a ellos, una larga alfombra roja los recibió invitándolos a avanzar. Al final de esta se encontraba el príncipe del Reino Zafiro. Lo sabía. Mas no podía verlo con claridad debido al tul y a la distancia entre ambos.
Avanzó junto con la reina, escuchando los aplausos de todos los invitados a cada lado. Su pulso iba a mil y estaba seguro de que había comenzado a sudar; cada paso se sentía tan pesado que por poco sentía ganas de desmayarse.
El camino se hizo terriblemente largo hasta que la reina soltó su brazo y guio su mano izquierda para tomar la del alfa que ahora se encontraba frente a él. No podía verlo bien debido al tul y porque su mirada estaba gacha justo a la altura del pecho del contrario.
Mantener la mirada baja lo ayudaba a no pensar en que tenía frente a él a una de las personas más poderosas de todos los reinos. Incluso los de más abajo conocían el apellido Jeon y el poder del Reino Zafiro. Su sola existencia los volvía las personas más imponentes, capaces de hacer temblar incluso a los más valientes.
Persona que seguramente, luego de esto, lo enviaría a su muerte.
Al sentir la mano contraria tener contacto con la suya, sintió que todo el cuerpo se le estremecía y dicha mano cosquilleó. Tragó duro ante la forma en la que ese simple toque lo hizo sentirse, y los nervios se apoderaron de su cuerpo cuando la voz del sacerdote a su lado comenzó con la ceremonia, luego de que los aplausos se detuvieran.
—Hoy es un día memorable para el Reino de Oro y el Reino Zafiro —habló el hombre, gritando para que todos pudieran escucharlo—. Hoy se unirán en matrimonio nuestro príncipe Park Jimin y el heredero del reino más importante, Jeon Jungkook.
Taehyung casi da un salto ante la sorpresa que sintió cuando las manos contrarias sostuvieron ambas suyas y las presionaron levemente. El omega cerró los ojos con fuerza, maldiciendo en voz baja cuando pudo sentir levemente su aroma gracias al fino tul. Aquellas manos eran grandes, firmes y extrañamente cálidas.
Estaba seguro de que el alfa frente a él podía sentir su aroma también. Lo supo cuando las grandes y fuertes manos del otro le dieron un apretón a las suyas mucho más notorio. Sintió los pulgares ajenos acariciar el dorso de sus manos con tanta gentileza que se sintió abrumado, además de avergonzado. Nunca antes alguien que no fuera su príncipe le había tocado de aquella manera.
El príncipe desconocido tomaba demasiadas confianzas apenas se conocían. Sabía que eso no le habría gustado nada a Jimin.
El sacerdote seguía hablando, pero Taehyung ya no lo escuchaba. Estaba tan nervioso y asustado que su cuerpo comenzó a temblar levemente. Olvidar su situación actual solo le duró unos pocos segundos. El miedo regresó a él con mucha más intensidad, porque cada vez le quedaba menos tiempo para seguir con su mentira.
—Por favor, los anillos —pidió el hombre canoso a un lado de ambos.
Escuchó pasos acercarse y, por debajo del tul, pudo ver perfectamente el momento en el que el príncipe desconocido le colocó ese hermoso anillo en su dedo anular. Lo hizo con tanto tacto que tardó un poco más de lo normal.
—Yo, Jeon Jungkook, acepto tomar a Park Jimin como mi esposo —escuchó al alfa decir, y su voz hizo que su lobo reaccionara, alzando las orejas y la cola, ansioso.
Su voz no era muy grave, pero tampoco muy aguda. Era una mezcla de ambas, con un acento propio de su lugar de nacimiento y un tono elegante, digno de alguien de su linaje. Provocaba escalofríos escucharlo tan cerca.
Ah… Esto era demasiado para Taehyung. ¿Se suponía que esto debía sentirse de esta manera?
Los aplausos lo hicieron volver en sí y, cuando el sacerdote le hizo la tan esperada pregunta, alguien se paró a su lado, tendiéndole una pequeña caja donde estaba el anillo que debía colocarle al mayor.
Pero no lo tomó.
—Park Jimin, ¿aceptas este matrimonio y ser el omega y esposo de Jeon Jungkook? —preguntó el hombre, esta vez a él.
Taehyung suspiró hondo. Realmente hondo, y soltó el aire con fuerza, haciendo que la fina tela de su tul se moviera en consecuencia. Levantó bien la vista y se soltó del agarre de sus manos con las contrarias.
—Me temo que debo rechazar la propuesta —dijo, sorprendido de sí mismo cuando su voz salió firme, incluso casi burlona—. Aun así, mantuvo un tono más agudo que el suyo, intentando copiar la voz de su príncipe.
El jadeo de sorpresa de todos se escuchó por todo el lugar, resonando con eco en el extenso salón. Eso solo le dejó en claro que ya era el momento. No podía alargar más las cosas.
Llevó una de sus manos a la que poseía el anillo recién puesto, se lo quitó y, acto seguido, lo lanzó al suelo como si fuera una piedra sin ningún tipo de valor.
—¿¡Qué crees que haces, Park Jimin!? —se escuchó la voz del rey.
—La cosa es… —llevó ambas manos a la vincha que sostenía el tul y, al quitársela para dejar su rostro al descubierto, levantó la mirada para unirla con la del alfa—. Que no soy Park Jimin —soltó esta vez con su voz natural.
Mientras los gritos de espanto, sorpresa y el sonido de copas cayendo al suelo eran lo único que podía escucharse, Taehyung se permitió analizar al que ahora identificaba como alfa, con el que su príncipe debió casarse en un principio.
La única conclusión a la que llegó fue: qué hombre. Santa luna.
Su vestimenta era preciosa e impecable; se notaba lo costoso en cada detalle de las telas. Traje de color azul índigo con bordados dorados, pantalones blancos y el logo de su familia en un broche que llevaba a la altura del pecho. Sus botas negras, altas hasta debajo de las rodillas, quedaban perfectas con ese pantalón blanco. Su cabello era tan negro como el azabache; sus ojos, negros e intimidantes, preciosos y peligrosos, lo analizaban con el ceño levemente fruncido.
—¿De qué se trata esto, rey Park? —preguntó el príncipe Jeon sin quitarle la vista de encima al omega frente a él, analizándolo con una intensidad que incluso iluminaba su mirada—. ¿No es su hijo?
—Lamento decepcionarlo, su majestad —respondió Taehyung con una sonrisa ladina, permitiéndose burlarse un poco del alfa al asumir que no tardarían ni un minuto en asesinarlo allí mismo—. Pero mi príncipe ya se encuentra muy lejos. Será inútil ir tras él.
—¡Arresten a ese maldito omega! —ordenó el rey Park con ira en la voz.
Cuando algunos guardias se acercaron con sus espadas envainadas, con la intención de tomarlo y retenerlo —aunque fuera innecesario, ya que el peligris no iba a resistirse—, Taehyung no pudo evitar temblar, asustado.
—¡Alto! —ordenó el príncipe Jeon, alzando un brazo frente al omega para que todos los guardias se detuvieran.
Taehyung le sostuvo la mirada al hombre, a pesar de que su sola presencia lo hacía sentirse extremadamente pequeño e indefenso. El azabache bajó el brazo y todos esperaron expectantes a que hablara.
—Tu nombre —ordenó, volviendo a mirar al omega.
La pregunta lo descolocó y sorprendió. Se imaginó ya con la cabeza separada de su cuello en cuanto se dieran cuenta de su verdadera identidad. Tardó unos segundos, pero logró responder:
—¿Importa? Estoy condenado a morir.
—Puede que no ordene asesinarte si nos dices dónde está nuestro hijo —habló la reina Park, acercándose a Taehyung para sostenerlo con fuerza del brazo, con furia pura en sus ojos—. ¡Habla! ¿Dónde está?
El peligris soltó un pequeño jadeo ante la fuerza del agarre y las uñas que se clavaban en su piel.
—Suéltalo —ordenó el príncipe Jeon utilizando su voz de mando, con sus ojos oscuros clavados en la mujer.
Tanto Taehyung como la reina y todos los presentes —excepto los betas, aunque estos también se asustaron— agacharon la cabeza, sumisos e incapaces de enfrentarlo. Automáticamente, la mujer omega lo soltó y el peligris se llevó una mano a la zona maltratada.
—Tendrán que matarme —respondió Taehyung, observando directamente a la reina—. No diré una sola palabra. No importa si me torturan… ¡moriré antes de traicionar al príncipe! —gritó, dejando en claro su decisión.
El rostro del rey Park estaba rojo de ira, y la reina, pálida, no podía asimilar todo lo que estaba sucediendo. Jamás pensó tener que enfrentar algo así, ni que el príncipe heredero más poderoso utilizara su voz de mando contra ella.
La risa estruendosa del príncipe Jeon llamó la atención de todos los presentes. Taehyung volteó a verlo, totalmente confundido ante su actitud, y tembló cuando el azabache posó su mirada divertida sobre él.
—Bueno, no importa —dijo, agachándose para recoger el anillo que anteriormente el omega había lanzado al suelo—. No es el príncipe Park, pero me casaré con él.
—¿Qué?
Taehyung creyó haber escuchado mal, por lo que lo miró con el ceño fruncido. Todos en el lugar comenzaron a hablar desesperados ante la locura que estaban presenciando. Los reyes se acercaron para exigirle que dejara las bromas en un momento tan serio.
Pero Jeon no hizo caso alguno. Volvió a poner toda su atención en el omega de ojos grises.
—Eres omega, hueles a arándanos y, curiosamente, es mi fruta favorita —dijo, acercándose a él con una sonrisa ladina—. Vine a casarme, y voy a casarme aunque sea con el omega que intentó burlarse de mí.
Taehyung no podía creerlo.
—¿Qué clase de príncipe se pone a bromear en este tipo de situaciones? ¿Eres estúpido? —preguntó, sintiéndose ofendido, seguro de que el tipo se estaba burlando de él.
—¡Más respeto al hablarle al príncipe Jeon, maldito omega de cuarta! —gritó la reina, con intención de acercarse a él nuevamente.
—¡Silencio! —gritó Jeon, ya harto de la actitud de la mujer—. Este omega será mi esposo. Así que mide tus palabras a partir de ahora.
—¿Qué? No puede estar hablando en serio, príncipe Jeon —dijo rápidamente el rey Park.
Jungkook lo ignoró y se acercó al omega, que estaba aturdido y confundido por sus palabras. Taehyung levantó la mirada para conectar con la contraria y quiso alejarse, pero temió que este utilizara su voz de mando o lo golpeara. Así que se quedó en su lugar, esperando lo que fuera.
—Tu nombre, o asesinaré a todos los ancianos invitados que están presentes —pidió con un tono tranquilo que no iba con sus amenazas.
—…No hablas en serio —desafió, sin creerle.
—Tienes que saber algo sobre mí, ya que vamos a casarnos —continuó sin dudar—. Soy heredero del reino más poderoso del mundo y soy, por naturaleza, caprichoso. Si quiero algo, lo consigo. Porque tengo el poder para ello.
—N-No voy a casarme con usted. Esto es una locura —respondió, sintiéndose tonto por haber tartamudeado. El alfa estaba invadiendo su espacio personal y alterando a su lobo.
—No me gusta repetir las cosas. Responde, si no quieres ver sangre manchar estos suelos.
Taehyung no lo conocía de nada, pero algo le decía que hablaba en serio. Observó a su alrededor y notó que había al menos una docena de personas mayores, con el miedo reflejado en sus rostros. Si el tipo hablaba en serio, no quería cargar con la muerte de inocentes.
Suspiró y volvió a mirarlo. Solo tenía que decirle su nombre.
—K-Kim Taehyung… —respondió con recelo.
—Muy bien —dijo Jeon con una sonrisa complacida, llevando una mano a la barbilla de Taehyung para acariciarla con el pulgar—. Taehyung, vamos a casarnos porque yo quiero que así sea, ¿comprendes? Nadie se opondrá a lo que yo quiera. Tengo el mundo en mis manos.
—¿Y qué si me niego? —preguntó con firmeza, aunque todo su cuerpo temblaba.
—Tomaré el rechazo de Park como una amenaza e invadiré este reino. Asesinaré a todos —dijo con total frialdad—. No dejaré ni a los animales vivos. ¿Qué te parece eso?
Taehyung tragó duro y negó con la cabeza, apartando la mirada. Era aterrador lo fácilmente que hablaba de una masacre.
—Lunático… ¡Esto no era parte del plan!
—Bien. Creo que será más fácil si utilizo otro método —tomó su mano derecha a la fuerza y acercó el anillo hasta estar a punto de colocarlo en su dedo—. Ocuparás el puesto del príncipe Park y yo no enviaré a que lo busquen hasta debajo de las piedras para asesinarlo. ¿No te parece justo?
Ahora la propuesta sonaba tentadora para el omega. Demasiado.
Bajó la mirada hacia el anillo y luego volvió a mirar al príncipe. No necesitó pensar demasiado; la respuesta salió de sus labios sin titubeos.
—No lo buscarán. Nadie. Ni siquiera sus padres —dijo, lanzándoles una mirada rápida a los reyes—. Se olvidarán de él. Y si algún día lo encuentran, lo dejarán en paz. Si algo le sucede a mi príncipe… ¡no dudaré en acabar con mi propia vida!
Jungkook sonrió complacido al saber que ya lo tenía en sus manos y asintió.
—De acuerdo.
Taehyung le quitó el anillo de la mano y se lo colocó él mismo, de mala gana. Luego bajó la mirada, sintiendo la vergüenza invadirlo al darse cuenta de que ahora sería el esposo y omega del príncipe Jeon del Reino Zafiro. Por otro lado, comprendió que, de alguna manera, acababa de escapar de la muerte, cosa que lo dejó aún más desorientado.
Pegó un pequeño salto cuando el azabache tomó su mano y lo llevó hacia donde el sacerdote se había quedado completamente en shock. La mayoría de los invitados estaba igual.
—Bien. Sigamos, por favor —dijo Jeon como si nada, con una sonrisa de total satisfacción—. Me alegra que todo esto haya sido más divertido de lo que creí.
—…Está completamente demente, príncipe —murmuró Taehyung con el ceño fruncido, sintiendo sus mejillas arder.
Jeon rió y negó con la cabeza. Volvió a tomar sus manos y lo miró con esa expresión egocéntrica de pura victoria. Resultaba atractivo, incluso.
—No, cariño. No quieres verme demente.
〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙









PRIMERA VEZ 🐻❤️
la verdad esta historia me encanta y no me importa que sea la sexta vez que la lea, eres una excelente escritora
Está historia es joya... la leí hace unos años... Me encanto, la segunda historia taekook por la cual lloré con el final 👊🏻😭