El primer día que todo cambió

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Summary

Esta no es una historia perfecta. No soy una protagonista perfecta. Me llamo Amanda Rogers y este fue el año en el que entendí que perder también es una forma de empezar. Si alguna vez sentiste que no encajabas, que estabas en el lugar equivocado o que querías que algo —o alguien— fuera diferente… Tal vez esta historia también sea un poco tuya.

Genre
Other/Drama
Author
Caterina
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

Amanda Rodgers

—¡¡Amanda despierta!! —la voz de mamá atravesó la puerta como una alarma.

Eran las seis de la mañana y yo todavía quería fingir que el día no existía.

—Mamá… ¿y si falto? —murmuré, enterrando la cara en la almohada.

—Amanda, es tu último año y tu primer día en un colegio nuevo. No podemos empezar así.

Pero mamá… es una escuela privada —protesté, tapándome la cara con la almohada—. Seguro está llena de mimados y creídos. Además, sabés que no quería venir en pleno año escolar.

En Argentina recién iba por el segundo mes… y acá ya van por el tercero.

Mamá suspiró desde la puerta.

—Amanda, no todos son así. Seguro hay alguien con quien puedas encajar… alguien que también venga de una familia humilde. Ahora levantate, tenés que ir a la casa de tu tía. Salen a las 6:50.

Miré el reloj con tristeza. Apenas eran las 6:40. Diez minutos para prepararme y aceptar que ese día iba a pasar igual, quisiera o no.

En Argentina siempre usaba mi propio estilo, nada de uniformes. Jeans flojos, camisetas cómodas, lo que quisiera. Pero ahora… este uniforme blanco con una línea amarilla y azul en el centro, con el nombre del colegio Santa Clay, me hacía sentir extraña. El pantalón era un buzo, que al menos me mantenía abrigada, porque hacía frío. Aún así, me sentía cómoda.

Estaba acostumbrada a despertarme temprano, sí, pero nunca así. En mi antiguo colegio podía quedarme en el colegio todo el día; acá tenía que salir a las 6:50. Lo bueno era que tenía familiares cerca, algo que en Argentina no pasaba.

Un nudo me subió a la garganta al recordar a mis amigos, a mi mejor amigo, y a mi ex novio… de un día para otro, ya no los vería a diario. Lloré un poco, intentando asimilar que, de repente, estaba en otro país, sola frente a un mundo nuevo.