La Criatura
El bosque estaba en silencio, salvo por el crujir leve de las botas sobre hojas húmedas. Theron tensaba el arco con manos que aún no terminaban de crecer, intentando que su padre no notara el temblor en sus dedos.
Su padre notó de inmediato el temblor en sus manos. Lo miró de reojo y sonrió apenas.
-Recuerdo la primera vez que mi padre me llevó a cazar -dijo en voz baja-. Estaba tan nervioso que apenas podía sostener el arco.
Theron aflojó un poco los hombros.
-Cuando vi mi primera presa, pensé que fallaría -continuó-. Pero mi padre me dijo algo que nunca olvidé: "Si no te arriesgas, no conseguirás nada. Y si fallas... al menos tendrás la satisfacción de haberlo intentado".
El bosque seguía igual que siempre. Soleado. Sin viento. Sin presagios.
Avanzaron entre los árboles durante varios minutos sin encontrar rastro alguno. Todo parecía un día común.
Entonces ocurrió.
Un estruendo atravesó el cielo.
No fue un trueno. No fue viento.
Fue algo que no pertenecía al bosque.
Theron alzó la vista justo cuando una luz, más brillante que el sol, rasgó el firmamento. Una esfera de fuego descendía con violencia, arrastrando consigo un rugido imposible.
El impacto hizo temblar la tierra.
El padre de Theron reaccionó primero.
-Theron, detrás de mí. Podría ser peligroso.
Su voz ya no tenía calidez. Era firme. Protectora. Y contenía algo más... miedo.
-¿Qué fue eso, padre? -preguntó Theron, con la garganta seca.
-No lo sé. Pero no me gusta.
Ishkar avanzó con cautela, daga en mano. Cada paso crujía demasiado fuerte en el silencio anormal del bosque.
El cráter no era grande... pero era profundo.
La tierra aún humeaba.
Y dentro...
Ninguna criatura que Ishkar hubiera cazado antes.