Capitulo 1
Los ojos del chico se abrieron con pesadez, primero uno, y después el otro, despegándose con dificultad hasta haber logrado abrir ambos orbes
Sus pupilas lejos de cerrarse ante la supuesta y deslumbrante luz esperada, solo pudieron abrirse más en busca de un atisbo de luz perdido entre la obscuridad de aquél extraño lugar
Su nariz inhaló intensamente al su cuerpo despertar de su letargo, adolorido de la cabeza, y con sed, sus labios se separaron suavemente uno del otro dejando pequeños hilos de saliva dentro de su boca, entre su lengua y su paladar
Su rostro era la muestra viva de una mueca confundida, arrugada por él recién despertar y confundida
"¿Qué..?" — susurró suavemente para sí mismo, su cabeza giró de un lado a otro e intento moverse para enderezar su cuerpo y levantarse
Tal fue su confusión al sentir su cuerpo inmóvil en aquella prisión acolchonada y suave que su mente fue encendida tan rápido como su consciencia terminaba de reaparecer
Inhaló aire desesperado intentando moverse, su corazón comenzó a acelerarse y como un balde de agua fría la duda lo invadió desde la coronilla de su cabeza hasta la planta de sus pies, — ¡¿Dónde estoy?! — vocalizó al instante
No bastó más de un segundo para que sus ojos se abrieran en su totalidad, el adormecimiento de su cuerpo se disipó en un santiamén y el miedo le recorrió la espina dorsal, pues, no sé encontraba en ningún lugar familiar, aquella cama no era suya, ni mucho menos la sensación de no poder moverse
Comenzó a luchar desesperadamente con ganas de levantar su atlético cuerpo y salir de dónde sea que estuviera, pero realmente no podía, se sentía mareado, débil pero más despierto
Los sentidos de su cuerpo volvieron pronto, primero el del olfato, identificando un aroma a ropa limpia y plástico desechable que inundó sus fosas nasales, era un aroma agradable pero algo le hacía sentir escalofríos alertando a su sistema nervioso
Continuó con sus esfuerzos de levantarse, pero rápidamente descubrió una fuerza mayor que se cernía sobre su pecho, justamente sobre sus pectorales superiores que mantenían su dorso pegado al colchón impidiendo cualquier intento de incorporación
No tardó tiempo en descubrir más restricciones en su cuerpo que como manos gigantes lo mantenían bien sujeto y controlado a aquél lugar escalofriante sumergido en total obscuridad
Sus brazos también estaban inmovilizados desde sus bíceps, sus antebrazos, hasta sus muñecas, que se mantenían rodeados por lo que al tacto asemejaba una especie de banda elástica gruesa y acolchonada
Dejando los pliegues de sus brazos libres, y sus manos igualmente en libertad, con sus dedos sueltos
Intentó subir y bajar sus hombros con ímpetu pero estaban totalmente controlados por sus amarras, también se empeñó en mover el resto de su cuerpo solo para darse cuenta de que su abdomen alto también estaba bien sujeto por la misma y gruesa banda elástica que lo mantenía ajustado y paralizado
— "¡Tsk!" — gruñó al procurar zafarse con fuerza que solo le apretaba el cuerpo más intensamente
Empezó a retorcerse tanto como pudo, inició una lucha contra sus ataduras y su cuerpo dopado, sus gruñidos se hicieron intensos, jalando y jalando una y otra vez más entre el colchón y el plástico abrazador que se apegaba a su cuerpo con fuerza
Su cabeza se sacudió con poder de un lado a otro, sus ojos luchaban con desdén para encontrar un poco de luz en medio de la total tiniebla del lugar
Sus piernas se tensaron al procurar salir de allí, sintiendo un agarre cruel en sus muslos y tobillos que solo agregaban más capas de angustia a su mente al verse reducido a un ser inmovilizado
Sus nervios se intensificaron al no sentir su ropa interior, y en vez de eso, meramente una especie de prenda suave y de plástico acolchonado que contenía el área de los paños menores totalmente aboltado y voluptuosa
Su corazón le golpeó con fuerza el pecho queriendo salir por sus pectorales, y su respiración se agitó al proseguir con su ardua lucha
— ¿Qué es esto...?, ¿Dónde estoy? — habló nuevamente ya despierto, sus jaloneos se volvieron más agresivos, su fuerza comenzaba a aumentar pero vano fue su esfuerzo al sentir su cuerpo sofocarse ante la presión cada vez más apretada de las bandas elásticas sobre su pecho y su abdomen desnudo
El aire se le escapaba con facilidad de los pulmones, no podía respirar con facilidad, los vellos de su cuerpo se erizaron con fuerza sus manos iniciaban a sudar frio y su pecho subía y bajaba en intentos inútiles de poder tomar algo de aire
Sin visión, sin capacidad cinética, y desorientado, era presa perfecta del miedo que le recorría la piel, le cosquilleaba la planta de los pies y le hacía sudar con prontitud
Comenzó a buscar por todas partes con sus ojos rodeado el lugar, pero sin hallar nada, tenía calor, bastante calor, las numerosas cobijas que arropaban su cuerpo solo lo alteraban más, no sabía dónde estaba, no recordaba mucho, tenía miedo, y su cuerpo estaba atrapado en quién sabe dónde, con los sentidos entorpecidos, el silencio era más abrumador que el ruido en ese momento
El tic - tac del reloj le hacía sentir que debía huir de allí tan pronto como pudiera
Su guerra contra sus sujetadores se volvió encarnizada, no descansó un segundo hasta obtener algún resultado o fruto de su lucha, obteniendo a los pocos minutos dolores en su cuerpo, efecto de las bandas elásticas que lo retenían, falta de aire intenso y mucho calor que le hacía sudar las sienes, la espalda baja y los muslos, ¿El peor resultado de todos?, ruido.
Sus constantes forcejeos solo habían causado ruido, no tanto, pero al fin y al cabo, ruido, mismo que fue captado por los agudizados oídos de algo, o más bien dicho, alguien al otro lado de la puerta
Unos pasos constantes se escucharon desde fuera, eran rápidos pero constantes, bajaban o subían escaleras, quien sabe, pero se acercaban cada vez más y más hasta el lugar
Rápido, la cerradura de la puerta comenzó a ser abierta, después el candado, después los distintos cerrojos que lo apartaban del exterior, la puerta no rechinó, lo cuál le indicaba al adolescente que no era una puerta vieja, sino una en buenas condiciones, lo que era más alarmante
Su corazón latió más fuerte, su respiración pretendió controlarse, pero fue en vano, la luz lejana del exterior invadió el lugar
Un pequeño grito salió de sus labios, no tan rudo, no tan asustadizo, —¡¿Quién eres?! —habló con temblor en su voz, — ¡¿Dónde estoy!? — preguntó al aire tratando de alzar su cabeza para ver de dónde venía el ruido
La figura de un hombre entre la luz blanca se dibujaba en el espacio, una silueta que apenas y era capaz de discernir
Instintivamente sus ojos se cerraron con fuerza ante el nuevo recibimiento de luz, su cara se transformó en una mueca lastimera y apartó la mirada
La luz de la habitación se encendió seguida del sonido chasqueador de la pastilla eléctrica
Un hombre de al rededor de treinta años se acercó caminando ante él, no sin antes cerrar la puerta nuevamente
El joven cautivo trató de ver el rostro del hombre, tarea complicada al verse dentro de una especie de jaula con barrotes de metal pintada de blanco para no verse tan violenta
— Buenos días, peque, ¿qué pasó?, despertaste antes de lo pensado, mi amor — escuchó la voz del hombre, tierna y suave
Un escalofrío le recorrió el cuerpo completo al escucharlo hablarle de esa manera, su estómago se revolvió, sus preguntas habían sido ignoradas fríamente
Él impacto en su psique fue mayor, no fue solamente el vocabulario del hombre que lo tenía allí, fue darse cuenta que no estaba en una jaula, sino en una cuna gigante, al menos lo suficientemente grande para que el, un adolescente a un año de la mayoría de edad cupiera en ella sin problemas
Dirigió su mirada a su pecho, pero estaba cubierto por varias mantas y cobijas con diseños infantiles en azulado intenso y verde, la habitación era demasiado grande y espaciosa, por lo poco que podía ver desde su posición
Su cuerpo tembló suavemente y comenzó a jalar con muchísima más fuerza que al inicio en todo su cuerpo con la esperanza de zafarse de allí, — ¡¿Por qué estoy aquí?!, ¡¿Qué quieres?!, ¡¿Por qué estoy amarrado?! — grito retorciéndose como una larva con sal en el cuerpo
Él hombre sabía que los primeros días no iban a ser absolutamente nada fáciles, y posiblemente los primeros meses tampoco, pero debía seguir con este experimento de vida costara lo que costara
— Shhh — exclamó el retensor, — Tranquilo muñequito, no pasa nada — sus palabras intentaban calmar al niño, o más bien dicho, jóven
Los recuerdos del chico comenzaban a caer en su memoria nuevamente, vió al hombre y reconoció su cara de alguna parte, — ¡Suéltame!, ¡Quítamelas!,— gritó al compás de su forcejeo — ¡¿Qué putas es esto?!, ¡¿Por qué me trajiste aquí?!, ¡¿Quién eres!? — exigió nuevamente con gritos intensos en la habitación sofocados por el silencio del hombre frente a él quien se alejó para posteriormente regresar con el chico
El individuo mantuvo la calma acercándose con delicadeza hasta la cuna grande, se agachó un poco y comenzó a manobrear algo que el crío no podía ver, pronto un estruendo captó su atención, la barrera de barrotes fue retirada de su vista, limpiando el panorama, ahora, la cuna - jaula estaba abierta de un lado
— ¿Qué tienes, peque, ¿hiciste del baño?, ¿tienes hambre?, ¿calor?, o tal vez es sueño, despertaste temprano, mi chiquito — pronunció mientras terminaba de retirar la barrera de metal
— ¿Por qué estoy amarrado, eh?, ¡Contéstame! — jaloneó y pataleó nuevamente incluso si no lograba nada
— Vamos a ver — se acercó el captor ignorando aún sus gritos llenos de emociones mezcladas, dirigiendo sus manos hasta las númerosas cobijas sobre y dejando al descubierto el cuerpo atlético del chico cubierto solo con un pañal de tamaño adulto
Él corazón del adolescente se paró por un momento, el frío le dió con fuerza en todo el cuerpo, su sudor se sintió helado, "No es cierto", pensó tratando de negar con intensidad lo que sus ojos estaban viendo, al verse totalmente contenido en un sistema de bandas elásticas blancas que ataban su cuerpo al colchón de la cuna gigante, sin ropa, usando solamente un pañal que cuidaba su intimidad
Su estómago se revolvió con fuerza, el dolor de estómago fue agudo, y doloroso por un momento, la cabeza la dió mil vueltas
Velozmente sintió la asquerosa mano del sujeto palpando su entrepierna sobre el pañal, — ¡No, no, no me toques! — gritó retorciéndose en la cuna con mucha fuerza pero aquella fuerza pronto fue desvanecida tras un mareo intenso, sus forcejeos no eran arduos ya, sino, patéticos, se movía como un insecto en sus ataduras, la fuerza se le iba, el hombre negó desde su posición, —Uhm, no, estás seco, peque, ¿tuviste una mala noche? —
El chico dió un brusco golpe corporal contra sus ataduras siendo detenido por él arnés de neopreno y látex, dejando escapar un gruñido gutural —¡Sácame de aquí ya! — gritó pero su pesadez comenzaba a disminuir su fuerza notablemente, — ¡Ya! — enfatizó nuevamente queriendo mover las piernas para cubrir el área de su entrepierna tratando nuevamente de doblar su cuerpo completo hacía algún lado para omitir el agarre del hombre
Su cuerpo estaba demasiado tenso, estaba prácticamente desnudo ante un hombre que no conocía, y atado en un lugar que tampoco conocía, el olor a talco yy plástico le parecía nauseabundo, era asqueroso y aterrador
"Niño tonto, siempre tienen que ser tan ruidosos", pensó para si mismo, rodando los ojos, — No te jales peque, por favor, solo son para que no te lastimes, ¿tienes hambre?, primero debemos cambiarte y después podemos ir por el desayuno, sí? —
El cautivo cerró los ojos con fuerza ante la luz de la habitación, apenas y podía distinguir lo que había por allí, pero viendo a lo lejos artefactos de bebé tamaño adultos, viendo también un chupete grande a lo lejos sobre un mueble, su estómago sintió más náuseas
— ¿¡Que quieres!?, ¡Respóndeme cabrón! — exclamó sorprendiendo a su secuestrador quien rápidamente reprendió al menor, — ¡Hey!, no, no insultamos, eso es definitivo — le respondió llevando su mano con fuerza hasta la mandíbula del chico apretándola hasta hacer doler sus dientes — Sin groserías, ¿escuchaste?
Los gruñidos guturales del adolescente se intensificaron en su inútil lucha de apartar la cabeza que le dolía al solo tacto del hombre —¡No me toques! — apartó nuevamente la cabeza girando de lado a lado — No, sin palabras de gente mayor, dije — espetó con un tono fuerte, varonil y autoritario
Debía plasmar bien las reglas desde un inicio si quería coercitividad efectiva y pronta cuánto antes
— ¡Suéltame degenerado! — intentó gritar nuevamente. La mano del hombre corrió con velocidad hasta el cuello del chico apretándolo con fuerza para arrebatarle el aire
Apretó con fuerza suficiente mientras el adolescente se revolcaba, e intentaba apartar la cabeza para obtener aire, — Dije, no groserías, ¿entendiste? — reprochó con fuerza mientras apretaba cada vez más enérgicamente su agarre sobre debajo de los huesos mandibulares del chico quién se curvaba físicamente buscando aire tanto como sus amarras se lo permitían
Un aire gélido le caminó al jóven por todo el cuerpo, y el corazón le corrió con más fuerza, el reflejo de toser se hizo presente pero la falta de oxígeno en sus pulmones era cada vez menos
De pronto, el tic - tac del reloj comenzó a sonar como una sentencia de muerte continúa, cada tic, cada tac era el contenido regresivo hacia la debilidad de su cuerpo resistiendo a la muerte
Por instinto, sus extremidades se contrajeron, siendo nuevamente contenidas por las bandas elásticas de la cuna - jaula
Constantes berridos y balbuceos salieron de su boca en vagos intentos de gritos y pedidos de alejamiento, — "¡Suéltame" —, "¡No!" — fue todo lo que el secuestrador creyó entender del adolescente
Su poderoso cuerpo se abalanzó más sobre el muchacho, haciendo más presión sobre su pobre cuello y patético cuerpo que se retorcía con mucha fuerza intentando arduamente sobrevivir al altercado que sufría su persona
— Te hice una pregunta, ¿entendiste que sin groserías? — entre dientes pronunció su abusador de una manera pausada y serena pero con una expresión dura
El chico no le daba la respuesta que quería, solo seguía intentando zafarse del agarre de su mayor, sus brazos viajaron tan lejos como pudieron con sus puños cerrados bregueando con coraje ante su atacante, pero siendo esto en balde
El señor llevó su otra mano a la frente sudorosa del falso "bebé", solamente para retener su cabeza donde la quería, dejándolo sin oportunidad de mover su cabeza hacía ninguna parte, que no fuera enfrente o hacía su propio pecho, — Solo trata de decir que sí o asiente para yo saber que entendiste que no admito groserías — espetó molesto
No pasó mucho tiempo hasta que el feroz luchador atado asintió torpemente tanto como el agarre agresivo se lo permitía, primero subió y después bajo suavemente la cabeza dentro de su rango de movimiento
— Tomaré eso como un sí, peque — y fue así como su agarre se alejó del cuello del niño, miró su mano izquierda donde había retenido la cabeza del crío ahora humedecida por el sudor del jóven y lamió rápidamente su mano, — Salado, como todos, nada mal, eh — se dijo a sí mismo
La escena fue abruptamente interrumpida por los constantes sonidos de la tos intensa del chico quién hacía un esfuerzo por llenar sus pulmones de aire, hidratar su seca garganta y desviar la atención del dolor de la zona afectada
El chico alejó su cuerpo tanto como pudo ante sus restricciones, lo cuál era muy poco, miró la cara de su secuestrador acercarse a él y escupió fuertemente con odio, su mirada se posó sobre el rostro sorprendido de su captor — ¡No te me acerques, maldito loco! — el hombre se limpió la cara suavemente y posteriormente la mano sobre su ropa secándose del escupitajo bien dado
Su mirada molesta alertó al chico de su molestia evidente, pronto respiró el hombre tratando de controlarse, tal vez se había excedido asfixiando al adolescente, pero debía admitir que no esperaba menos de ese chico y su orgullo y altivez visible en sus pupilas, solo podía emocionarse más pero no quería lastimarlo directamente todavía, se recordó nuevamente que los primeros días eran los más difíciles de todos, y en algunos casos de alguien tan obstinado como el niño, lo eran incluso los primeros meses, pues su altanería era como la de una regla de metal que no estaba dispuesta a romperse hasta que era llevada al límite, y él, quería ser quien la rompiera
— ¡Quítame esto, quítamelas! — sacó al hombre de sus pensamientos, — Cálmate — habló serio el hombre, — Si piensas que gritando como lo hacías en tu equipo de voley te haré caso, estás mal, las órdenes las doy yo y tú obedeces —
El adolescente siguió retorciéndose más y más contra sus ataduras, pero pronto la frustración, el cansancio y el efecto restante de los "medicamentos" inducidos le debilitó el cuerpo, — ”¡Argh!"— gruñó muy molesto en la cuna mientras el hombre lo veía
Él adulto volvió a respirar y esbozó una sonrisa — Oye, pequeñito, relájate, te prometo que no vas a zafarte de las correas, no sé puede — quería realmente ser una buena persona entendiendo los cambios de humor del chico, y lo asustado que debía estar, así como lo insolente y payasamente temperamental que el chico era, pues sabía que si no era firme con él, sería un dolor de huevos lograr que se adaptara pronto a ese nuevo estilo de vida y el pagaría las consecuencias
— ¡Suéltame!, ¿¡Qué quieres!?, ¿¡Dinero!?, ¿¡Me vas a matar!?, ¿¡Eres un mafioso!? — gritó nuevamente — No, no y no soy un mafioso, ven, vamos a ponerte ropa, ya es noviembre y empieza a hacer frío por aquí
El captor no quería volver a tener un arranque temperamental con el niño pero tampoco quería ser tan blando, la próxima vez impondría respeto sin ser aterrador, por ahora saltaría cosas que posiblemente en otras ocasiones no las haría, poco a poco iría aprendiendo, no podría sostener todo en su primer día, menos, en su primera mañana, ambos necesitaban adaptarse
— ¿¡Entonces que quieres!? — gritó para sorpresa de nadie en la habitación jalando con fuerza sus ataduras pero con la cabeza dolorida y la visión borrosa
El secuestrador pensó en decir "A ti", pero eso sonaría bastante bizarro, no quería eso, — Solo quiero que pasemos tiempo juntos, y ya, solo eso — sonrió genuinamente esforzándose en mostrar amabilidad mientras se alejaba y regresaba con ropa que depósito en el suelo, — Ahora sí, vamos a cambiarte, ésta vez será aquí, pero usualmente es en el cambiador—
La tarea que seguía a continuación no era para nada sencilla, y el captor lo sabía bien, pero podría mantener la situación relativamente controlada, se apresuró a llegar hasta la pierna derecha del chico, desatando el tobillo, recibiendo como respuesta instantanea un tonto intento de patada, prosiguió con él muslo, terminando de liberar toda la pierna derecha entre gritos y jaloneos constantes que amenazaban con lastimar la cara del hombre si no ponía cuidado
— Necesito que te relajes, me voy a apurar, lo prometo, pequeñito — tomó el pantalón de tela suave del suelo, enroscando la parte correspondiente del espacio la pierna derecha para que el chico metiera el pie allí, claro, con ayuda de "papá"
"¡No me toques!", "¡Suéltame!", "¡Cabrón!" Fueron algunas de las palabras que el chico gritó desde su vulnerable posición sintiendo el pantalón deslizarse por su pierna hasta llegar al pañal, el cuerpo le sudó aún más frío, el tacto del hombre era asqueroso, sus manos ásperas le tocaban los tobillos, los muslos y el pie, desafortunadamente para él, no fue difícil para su captor realizar dicha acción, pues los restos del sedante aún estaban en su organismo, no tenía ventaja en ese momento, no era tan fuerte como creía
Su pierna derecha fue nuevamente asegurada en el colchón, solo para repetir el mismo procedimiento en la segunda pierna, mientras el resto de su cuerpo seguía inmovil
Él corazón del chico latía con fuerza, estaba siendo vestido por un sujeto extraño, tocado sin su consentimiento, peor aún, por un hombre, los vellos del cuerpo se erizaron, y su insistencia por no ser tocado aumento aún más, su cuerpo se retorcía con bastante fuerza e intensamente, pero no era suficiente para combatir a su trasgresor
Nuevamente, estaba inmovilizado completamente, pronto el hombre se subió sobre la cuna, sobre el cuerpo del chico, apresurandose en su trabajo, el coraje le recorrió el cuerpo entero depositando fuego en su estómago, pero también sentía frío, un frío proveniente del no control de la situación
Sus manos fueron bruscamente sueltas, primero un brazo entero, metiendo la manga, después siendo sujeto nuevamente, y así con él siguiente brazo, pues al estar sobre el chico era más sencillo dominarlo, solo bastaron algunos puntos de presión estratégicos, correas ajustadas y una buena manipulación del cuerpo del menor para llevar casi la mitad de la playera lista
La parte siguiente fue más compleja, pues tuvo que eliminar el arnés del pecho que lo retenía allí en su posición vulnerable dejando solo el del abdomen para así introducir el cuello de la playera que claramente no fue sencillo teniendo en cuenta la cantidad de veces que el chico intentó morder al hombre, al último, solo quedaba el torso, cosa que ya no fue tan difícil
— Estás listo — dijo el hombre — Ahora sí, vamos a desayunar, ¿quieres?, vamos de nuevo con el arnés del abdomen — comentó
Los gritos nunca cesaron, fueron intensos, insistentes, soez, y llenos de desafío contra su agresor, tal vez había sido vestido, pero no sé dejaría controlar por aquél asqueroso hombre
La tela en su cuerpo le calmaba relativamente los nervios, no había sido abusado de una manera sexual, pero al mismo tiempo la tela en su cuerpo le hacía odiar la sensación de control que el hombre le imponía, era su oportunidad de escapar si es que el hombre pensaba sacarlo de allí...