E. M. A. N. U. E. L.
Siete letras y el cambio de mi vida
Abril, el mes donde te conocí.
No es solo un mes, es la herida de mi vida,
la que aún no ha sanado.
El mes que quiero saltar
para no volver a recordar,
porque cada recuerdo abre
la herida que estoy tratando de cerrar.
4 de abril,
una alarma que me grita que ya no estás,
que te fuiste sin mirar atrás.
Apago la alarma y miro el reloj: 10 p.m.,
la hora de la muerte.
Recuerdo tu primer mensaje,
el comienzo de la promesa incumplida,
el prólogo de nuestra vida.
Creí que era el comienzo de algo eterno,
pero solo era el inicio de algo incierto.
No sabíamos amar sin herir,
ni quedarnos sin huir.
Primero nos herimos,
y después huimos,
porque no sabíamos enfrentar
lo que acabábamos de arruinar.