Capitulo 1
El eco de los mazazos resonaba contra las altas paredes de hormigΓ³n, levantando nubes de polvo que danzaban en los rayos de sol que se colaban por los ventanales. Era un edificio industrial antiguo en el corazΓ³n de SeΓΊl, un lugar que para cualquiera serΓa una ruina, pero que para ellos era el lienzo de su vida juntos.
Jungkook, con la camiseta blanca pegada al cuerpo por el sudor, descargΓ³ el mazo una vez mΓ‘s contra la pared de ladrillo. A su lado, Taemin trabajaba con la misma intensidad. El aire en el departamento estaba cargado; una mezcla densa de polvo, esfuerzo fΓsico y la vibraciΓ³n de dos Alfas dominantes reclamando el espacio.
El aroma a chocolate intenso de Jungkook, cargado de energΓa y vitalidad, chocaba y se entrelazaba con la menta frΓa de Taemin, creando una atmΓ³sfera de camaraderΓa masculina y fuerza bruta.
βΒ‘Cuidado! βgritΓ³ Jungkook, dando un ΓΊltimo golpe certero.
Con un estruendo seco, la pared cediΓ³. Un bloque masivo de ladrillos cayΓ³, abriendo paso a una inundaciΓ³n de luz dorada que iluminΓ³ el centro del departamento.
Al otro lado, entre la neblina de polvo, apareciΓ³ Jimin. El Omega soltΓ³ una risita encantada, cubriΓ©ndose la nariz con una mano manchada de pintura blanca mientras con la otra agitaba el aire. Sus ojos, pequeΓ±os y brillantes, se iluminaron al ver el espacio ahora abierto.
βΒ‘Es perfecto! βexclamΓ³ Jimin, caminando sobre los escombros. Su aroma a rosas blancas comenzΓ³ a expandirse, suave y dulce, suavizando la aspereza del olor de los Alfasβ. Kookie, mira esa luz... el estudio tiene que ir justo ahΓ. Las sombras para las esculturas serΓ‘n perfectas por la tarde.
Jungkook dejΓ³ caer el mazo y se limpiΓ³ la frente con el brazo, mirando a su Omega con una adoraciΓ³n absoluta. La quΓmica entre ambos era casi tangible, un lazo que vibraba con cada mirada. Se acercΓ³ a Jimin, sin importarle estar cubierto de restos de obra, y lo tomΓ³ por la cintura.
βTodo lo que quieras, bebΓ©. Este lugar es tuyo βsusurrΓ³ Jungkook, su voz profunda resonando en el pecho del Omega.
Taemin, al observar la escena, se sacudiΓ³ la ropa y soltΓ³ una risa ligera, aunque sus ojos de Alfa brillaron con una intensidad difΓcil de leer.
βVaya, ustedes dos me dan diabetes βbromeΓ³ Taemin, aunque su aroma a menta se volviΓ³ un poco mΓ‘s punzante por un segundoβ. DeberΓan agradecerme que el "mejor amigo" vino a hacer el trabajo pesado.
βNo te quejes, Taemin, te pagarΓ© con la mejor cena de SeΓΊl cuando terminemos βrespondiΓ³ Jungkook, dΓ‘ndole un golpe amistoso en el hombro.
Las horas siguientes fueron un torbellino de actividad. Mientras Jimin se dedicaba a limpiar las superficies y pintar una de las paredes laterales con una delicadeza casi poΓ©tica, Jungkook y Taemin bajaron a la calle.
Debido a que el elevador del viejo edificio no soportaba mucho peso, instalaron un sistema de poleas en la ventana principal. El esfuerzo era coordinado: abajo, los Alfas aseguraban los muebles pesados, y Jungkook, haciendo gala de su fuerza fΓsica, guiaba la cuerda para subir el sofΓ‘ de cuero y las cajas llenas de libros y herramientas de escultura.
Jimin los miraba desde arriba, asomado a la ventana, riendo cada vez que una rΓ‘faga de viento hacΓa oscilar la carga. En ese momento, el departamento dejΓ³ de sentirse como una fΓ‘brica abandonada.
El aroma a chocolate de Jungkook, cΓ‘lido y protector, empezΓ³ a impregnar cada rincΓ³n, fusionΓ‘ndose con el delicado perfume de las rosas blancas de Jimin. Era el nacimiento de su "nido", un territorio marcado por el amor y la seguridad.
Cerca del atardecer, cuando Taemin finalmente se despidiΓ³ prometiendo volver para la inauguraciΓ³n oficial, el silencio y la paz descendieron sobre el lugar. Jungkook encontrΓ³ una pequeΓ±a caja de madera olvidada entre los periΓ³dicos viejos del suelo.
CaminΓ³ hacia Jimin, quien estaba sentado en el suelo, admirando cΓ³mo el sol se ponΓa tras los edificios de SeΓΊl.
βEncontrΓ© esto entre los escombros βdijo Jungkook, arrodillΓ‘ndose tras Γ©l. ExtendiΓ³ su mano y abriΓ³ la palma.
Era un pin de solapa antiguo, una delicada camelia con un pequeΓ±o brillo en el centro.
βEs una camelia βmurmurΓ³ Jimin, tomΓ‘ndola con dedos temblorososβ. Significa "amor eterno" y "destino", Kookie.
βMe pareciΓ³ adecuada para hoy βJungkook se la prendiΓ³ con cuidado en el overol manchado de pinturaβ. Es el sΓmbolo de nuestra nueva vida. Pase lo que pase, este es nuestro lugar.
Jungkook se puso de pie y ayudΓ³ a Jimin a levantarse. Frente a ellos estaba una de las estatuas de mΓ‘rmol mΓ‘s pesadas de Jimin, que aΓΊn estaba en la base de la polea. Era la base de su prΓ³xima obra maestra.
βDΓ©jame ayudarte con esto, no quiero que te lastimes las manos βdijo el Alfa.
Con un movimiento fluido, Jungkook abrazΓ³ la piedra y, con un esfuerzo visible pero controlado, la colocΓ³ en el pedestal del centro del estudio. Jimin lo observΓ³ con orgullo; su Alfa no solo era su soporte emocional, sino el pilar fΓsico de su mundo.
βΒΏAquΓ? βpreguntΓ³ Jungkook, posicionΓ‘ndose.
βUn poco mΓ‘s a la izquierda, donde le dΓ© la luz de la maΓ±ana βindicΓ³ Jimin, observando con admiraciΓ³n cΓ³mo su Alfa flexionaba las piernas y, con un rugido sordo de esfuerzo, levantaba la pesada estructura como si fuera de cartΓ³n.
Al dejarla caer en el lugar exacto, Jungkook exhalΓ³ un suspiro pesado, liberando una rΓ‘faga de su aroma a chocolate que hizo que las rodillas de Jimin temblaran ligeramente. Jungkook se acercΓ³ a Γ©l, rodeΓ‘ndolo por la cintura con sus manos grandes y calientes, pegΓ‘ndolo a su cuerpo.
βEs perfecto βsusurrΓ³ Jimin, acariciando los brazos tatuados del Alfaβ. Eres perfecto.
Jungkook enterrΓ³ el rostro en el cuello de Jimin, justo donde su glΓ‘ndula de aroma palpitaba con el olor a rosas blancas. InhalΓ³ profundamente, sintiΓ©ndose el hombre mΓ‘s afortunado del mundo.
βHarΓa lo que fuera por mantenerte a salvo en este lugar, Jimin βmurmurΓ³ Jungkook contra su pielβ. Este es nuestro territorio. Nada malo puede pasar aquΓ.
La noche habΓa caΓdo finalmente sobre SeΓΊl, transformando el departamento industrial en un santuario de sombras y luces tenues. El caos de la mudanza habΓa sido reemplazado por un silencio acogedor, interrumpido solo por el zumbido distante del trΓ‘fico y el sonido de la lluvia golpeando suavemente los grandes ventanales. El nido estaba empezando a tomar forma.
En el centro de la habitaciΓ³n, sobre el colchΓ³n que aΓΊn descansaba directamente en el suelo de madera reciΓ©n pulido, Jungkook y Jimin compartΓan el agotamiento del dΓa. Jungkook estaba recostado, con el torso desnudo y la piel aΓΊn tibia por el esfuerzo fΓsico, mientras Jimin se acurrucaba contra su costado, buscando el calor que solo su Alfa podΓa proporcionarle.
El departamento olΓa intensamente a ellos. El aroma a chocolate de Jungkook era ahora mΓ‘s denso, mezclado con el almizcle natural de su piel, envolviendo las rosas blancas de Jimin en un abrazo invisible.
βΒΏNo crees que es demasiado grande solo para nosotros dos?βsusurrΓ³ Jimin, rompiendo el silencio. Su voz sonaba pequeΓ±a, casi un hilo.
Jungkook pasΓ³ un brazo pesado y protector por los hombros de su Omega, atrayΓ©ndolo mΓ‘s hacia Γ©l.
βEs nuestro, Mimi. Pronto estarΓ‘ tan lleno de tus esculturas y pinturas que no quedarΓ‘ espacio.
Jungkook hizo una pausa, mirando hacia las vigas altas del techo antes de volver a bajar la vista hacia Jimin.
βAdemΓ‘s βaΓ±adiΓ³ Jungkook con una voz suave pero firmeβ, no quiero que te sientas encerrado. Este espacio es como tΓΊ, no tiene lΓmites. Quiero que puedas caminar por aquΓ y sentir que puedes crear cualquier cosa, que no hay paredes que te detengan. Si alguna vez sientes que es muy grande, solo bΓΊscame. EstarΓ© en algΓΊn rincΓ³n cuidΓ‘ndote. Prefiero que nos sobre espacio a que nos falte libertad para ser nosotros mismos.
Jimin no respondiΓ³ de inmediato. En su lugar, hizo algo que era puramente instintivo: frotΓ³ su mejilla contra el pecho de Jungkook y ascendiΓ³ hasta enterrar la nariz en la uniΓ³n de su cuello y su hombro.
InhalΓ³ profundamente, llenando sus pulmones con el chocolate reconfortante de su Alfa. Buscaba calmar una inquietud que ni Γ©l mismo entendΓa, un nudo en el estΓ³mago que su instinto de Omega le enviaba como una seΓ±al de alerta.
βKooki... βmurmurΓ³ Jimin, su aliento cΓ‘lido contra la piel de Jungkookβ. Tengo miedo.
Jungkook frunciΓ³ el ceΓ±o, dejando de acariciar el cabello rubio del otro.
βΒΏMiedo de quΓ©? He revisado las cerraduras, y Taemin dice que la zona es tranquila. Nadie va a entrar aquΓ.
βNo es eso βJimin se incorporΓ³ un poco, apoyando el mentΓ³n en el pecho de Jungkook para mirarlo a los ojos. Sus ojos brillantes reflejaban la luz de la calleβ. Es que todo es demasiado perfecto. El departamento, tu ascenso en el banco, nosotros... Siento que cuando la vida te da tanto de golpe, el destino se cobra una factura. Tengo un presentimiento extraΓ±o, como si el aire estuviera cambiando.
Jungkook soltΓ³ una pequeΓ±a risa, una vibraciΓ³n grave que Jimin sintiΓ³ en todo su cuerpo.
βEstΓ‘s cansado, amor. El polvo de la remodelaciΓ³n te estΓ‘ poniendo paranoico. No va a pasar nada. Estamos juntos, tenemos nuestro lazo. Nada puede romper eso.
Jimin lo observΓ³ con una mezcla de adoraciΓ³n y tristeza. Su Alfa era su roca, tan sΓ³lido y pragmΓ‘tico que a veces olvidaba que el mundo espiritual y los instintos eran igual de reales que las paredes de ladrillo.
βDilo βpidiΓ³ Jimin de repente, su voz cargada de una necesidad urgente.
βΒΏQuΓ© cosa? βpreguntΓ³ Jungkook, aunque sabΓa perfectamente a quΓ© se referΓa.
βSabes quΓ©. Necesito escucharlo hoy, Jungkook. Necesito que me lo digas con palabras, no solo con aromas o protecciΓ³n.
Jimin se acercΓ³ a sus labios, rozΓ‘ndolos con dulzura, dejando que su aroma a rosas blancas se volviera dulce, casi suplicante.
βTe amo, Jeon Jungkook. MΓ‘s que a mi propia vida.
Jungkook sintiΓ³ un vuelco en el corazΓ³n. Sus sentimientos por Jimin eran un ocΓ©ano profundo, una fuerza que lo dominaba por completo, pero siempre le habΓa costado verbalizarlo.
Para Γ©l, cargar cajas pesadas, demoler paredes y trabajar horas extras en el banco eran sus "Te amo". Las palabras le parecΓan pequeΓ±as, insuficientes para la magnitud de lo que sentΓa.
Jungkook le devolviΓ³ el beso, un beso largo, posesivo y tierno que sabΓa a chocolate y promesas silenciosas.
Cuando se separaron, Jungkook le dedicΓ³ una de sus raras y hermosas sonrisas, pero sus labios solo pronunciaron la palabra de siempre:
βIgual yo, Jimin.
Jimin suspirΓ³, dejando caer la cabeza de nuevo en el hombro de su Alfa. No era la respuesta que su corazΓ³n necesitaba para acallar el miedo, pero era la marca de Jungkook. Era su "Ditto", su forma de decir que compartΓa el sentimiento sin tener que enfrentarse a la vulnerabilidad de las palabras.
βEse "igual" algΓΊn dΓa no serΓ‘ suficiente βsusurrΓ³ Jimin, cerrando los ojos mientras se dejaba arrullar por los latidos constantes del corazΓ³n de su Alfa.
El silencio en el departamento se volviΓ³ absoluto, roto solo por la respiraciΓ³n acompasada de Jimin, que finalmente habΓa caΓdo rendido ante el cansancio y el efecto sedante del aroma de su Alfa.
La luz de la luna se filtraba por los ventanales, baΓ±ando el rostro del Omega con un resplandor plateado que lo hacΓa parecer una de sus propias esculturas: etΓ©reo, frΓ‘gil y perfecto.
Jungkook permaneciΓ³ despierto un tiempo mΓ‘s. SentΓa el peso cΓ‘lido de Jimin sobre su pecho, el rΓtmico subir y bajar de sus costillas, y ese aroma a rosas blancas que ahora, en el sueΓ±o, era puro y relajado. Las palabras de Jimin seguΓan flotando en el aire como una advertencia que se negaba a desaparecer:
"Ese igual algΓΊn dΓa no serΓ‘ suficiente".
Un nudo se formΓ³ en la garganta de Jungkook. No era que no lo sintiera; era que lo sentΓa tanto que le aterraba. Para un Alfa como Γ©l, admitir ese nivel de devociΓ³n era admitir que Jimin era su ΓΊnica debilidad, el centro de su gravedad.
Con extrema lentitud, Jungkook llevΓ³ una mano a la mejilla de Jimin, apartando un mechΓ³n de cabello rubio con una delicadeza que contrastaba con la fuerza bruta que habΓa usado horas antes para derribar la pared. Se inclinΓ³ hacia su oΓdo, dejando que su aliento rozara la piel del Omega.
βMimi... βsusurrΓ³, con la voz rota por una emociΓ³n que no se permitΓa mostrar bajo la luz del dΓaβ. SΓ© que necesitas escucharlo. SΓ© que te doy miedo con mi silencio.
Hizo una pausa, tragando saliva. Sus ojos se humedecieron ligeramente, reflejando la ciudad que nunca duerme mΓ‘s allΓ‘ del cristal.
βTe amo, Park Jimin. Te amo tanto que a veces siento que no puedo respirar si no estΓ‘s cerca. Eres mi destino, mi luna y mi hogar. Todo lo que construyo, lo construyo para ti. Si el mundo se desmorona maΓ±ana, mi ΓΊltimo pensamiento serΓa para ti. PerdΓ³name por ser tan cobarde cuando me miras a los ojos... pero aquΓ, en la oscuridad, eres lo ΓΊnico que le da sentido a mi vida.
Jungkook depositΓ³ un beso casi imperceptible en la sien de Jimin. Si el Omega hubiera estado despierto, habrΓa sentido el lazo de alma vibrar con una intensidad que lo habrΓa hecho llorar de alivio.
Pero Jimin solo se removiΓ³ un poco en sueΓ±os, buscando mΓ‘s calor, con una pequeΓ±a sonrisa inconsciente dibujΓ‘ndose en sus labios, quizΓ‘ percibiendo el amor de Jungkook a travΓ©s del torrente de aroma a chocolate que el Alfa liberΓ³ involuntariamente tras su confesiΓ³n.
Jungkook lo abrazΓ³ con mΓ‘s fuerza, entrelazando sus piernas con las de Γ©l, sellando su promesa en el silencio de la noche. Se permitiΓ³ cerrar los ojos, dejando que el cansancio finalmente lo venciera, convencido de que tendrΓa toda una vida por delante para encontrar el valor de decΓrselo de frente.
PrometiΓ©ndose que siempre estarΓa ahΓ para protegerlo, sin saber que el destino ya habΓa comenzado a moverse con una paciencia cruel.









