Prólogo
Dicen que hay propuestas que cambian una vida…
y otras que la consumen lentamente desde el primer segundo.
La noche en que sus miradas se cruzaron no hubo promesas dulces, ni palabras inocentes. Solo silencio.
Un silencio pesado, cargado de tensión, como si el aire mismo supiera que algo peligroso estaba a punto de comenzar.
Él no debió acercarse. Lo sabía.
Lo sintió en la forma en que su corazón se aceleró cuando aquella mano sostuvo suavemente su mentón, obligándolo a mirarlo directo a los ojos. Sin escapatoria. Sin mentiras.
Había algo en su mirada… Oscuro. Intenso. Irresistible.
—¿Estás seguro de lo que quieres? —susurró, tan cerca que su voz rozó sus labios sin tocarlos.
Esa pregunta no era simple. Nunca lo fue. Porque no se trataba solo de deseo. Ni de curiosidad. Ni siquiera de atracción.
Era una propuesta. Una que no tenía reglas. Una que no prometía amor. Una que ardía como fuego lento, peligrosa y adictiva.
Desde ese momento, cada roce accidental comenzó a sentirse intencional. Cada silencio se volvió más pesado. Cada mirada… más profunda.
Y lo peor de todo era que ninguno de los dos retrocedía.
Sabían que cruzar esa línea cambiaría todo. La tranquilidad. La forma en que se veían el uno al otro. Pero también sabían algo más aterrador.
Que, en el fondo, ya habían aceptado la propuesta… mucho antes de que fuera pronunciada en voz alta.
Porque algunas historias no empiezan con un beso. Empiezan con tensión. Con miradas que duran demasiado. Con un deseo que crece en silencio hasta volverse imposible de ignorar.
Y esta historia… no sería suave. No sería inocente. Ni mucho menos fácil de olvidar.
Sería intensa, Prohibida. Y peligrosamente inevitable.
Les comparto la historia por acá 💜💚🥰








