A Ver Si Aprendes

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Summary

"Me hicieron desear la muerte durante años. Ahora, 20 inviernos después, he aprendido que morir es demasiado fácil. Basado en hechos reales: la venganza que mi memoria necesitó para sobrevivir."

Status
Complete
Chapters
56
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo Ecos del pasado

En la oscuridad de mis recuerdos, el año 2000 se marca como el inicio de una serie de desafortunadas vivencias que han dejado cicatrices profundas en mi ser. Las palabras hirientes, lanzadas sin piedad para descalificarme, se convirtieron en dagas dolorosas que perforaron mi alma. En los momentos más sinceros de mi niñez, cuando anhelaba hacer amigos con todo mi corazón, la realidad me golpeó con dureza. En lugar de encontrar lazos de amistad, me vi envuelta en una dinámica de acoso que se volvió cotidiana y normalizada.

Mis años de infancia, que deberían haber sido los más felices, se transformaron en una pesadilla constante, hasta el punto en que empecé a creer que había algo anormal en mí, que estaba enferma por no agradarle a nadie. Al entrar en la preadolescencia, mantuve la esperanza de que las cosas cambiarían, especialmente con aquellos compañeros que me habían acompañado desde kínder. Sin embargo, la crueldad persistió y mi inseguridad creció exponencialmente. Me dejaban sola, incluso durante los recreos, y su acoso se intensificó hasta el punto de no permitirme comer en paz, ya que solían lanzarse su propio almuerzo, dejándome sin apetito.

La pérdida de peso fue inevitable, y aunque mis niveles de azúcar se mantuvieron relativamente estables, la falta de una alimentación adecuada durante un año me pasó factura. Al llegar a la enseñanza media, lejos de mejorar, las agresiones verbales continuaron. Me llamaban «cosa» y «asquerosa», y la soledad se convirtió en mi única compañera. Cualquier intento de amistad se esfumaba rápidamente, ya que los demás se dejaban llevar por los rumores maliciosos sobre mí. Sufrí tres depresiones, cada una más devastadora que la anterior, hasta llegar al punto de considerar acabar con mi vida.

Afortunadamente, logré darme cuenta de que esa no era la solución. Las terapias fueron largas y dolorosas, pero necesarias. Aunque los años han pasado, el recuerdo de aquellos días sigue latente. Recuerdo cada insulto, cada curso, cada rostro de quienes me hicieron daño. La tristeza regresa en ocasiones, pero he aprendido a desviar mi mente hacia pensamientos más positivos, aunque no siempre resulte fácil.

Los psicólogos me han aconsejado dejar ir el pasado y fluir con el presente. Sin embargo, el diagnóstico reciente de Trastorno de Personalidad por Dependencia (TPD) fue un golpe duro. La vida no ha sido amable conmigo, y aunque he enfrentado a imitadores emocionales, no estoy dispuesta a ceder ante ellos. Me rodeo de personas que me quieren, y lo más importante, he aprendido a amarme a mí misma.

Salir de ese oscuro pozo ha sido un arduo camino. Las experiencias traumáticas desencadenaron el TPD, pero sé que en mi corazón reside una bondad innata. Soy una buena persona que no merecía el trato recibido. A pesar de los pensamientos negativos y la autocrítica, me esfuerzo por recordar mi valía.

Quiero hacer un llamado a todos aquellos que sufren en silencio: no se callen. Al hacerlo, otorgan poder a los que perpetúan el bullying. Digan “basta”, no se dejen consumir por la inseguridad y la ingratitud. Un verdadero amigo no se burla de ti, sino que te apoya sinceramente.

Si ves a alguien sufrir, extiende tu mano y ayúdalo. No recurras a la violencia, ya que las palabras y acciones tienen consecuencias irreversibles. Busca el apoyo de un adulto, un profesor, o el director de la escuela. Si nadie te escucha, acude a las autoridades competentes. El bullying es un mal que nunca debió existir.

Al igual que yo he encontrado mi voz para compartir estas experiencias, tú también puedes seguir adelante. Valórate, ámate, y recuerda que eres una persona hermosa y valiosa. No permitas que te pisoteen, porque mereces lo mejor. La libertad y el amor propio son tus aliados en este viaje.

Sin miedo, te invito a ser libre. Valórate y ámate, no eres un tapete. Eres una persona hermosa.

Cattlyn.