Capítulo 0: El Origen de la Princesa Lancera
Capítulo 0: El Origen de la Princesa Lancera
Parte 1: El Experimento Prohibido
El laboratorio subterráneo olía a ozono, sangre seca y desesperación. Era un lugar que no debía existir, oculto bajo los glaciares del Pacífico, donde la ética científica había sido sacrificada en el altar de la ambición.
En el centro de una sala estéril, llena de monitores parpadeantes y tanques de contención con criaturas que desafiaban la biología conocida, se encontraba una joven. Aparentaba no más de seis años, pero sus ojos... sus ojos reflejaban siglos de tormento.
—Sujeto 001. Signos vitales estables. La fusión de las memorias de Aquiles y la estructura ósea de la elfa recuperada se ha completado al 98% —anunció una voz fría desde los altavoces.
La niña, Akane, temblaba. No por frío, sino por el eco de las voces en su cabeza. No estaba sola. Dentro de su mente, una presencia antigua y orgullosa se retorcía, furiosa por su confinamiento.
—Miserables humanos... osar profanar mi descanso eterno para crear un arma...—La voz deAlna, la elfa rubia cuyo cuerpo había sido profanado, resonaba con un desprecio gélido.
—¡Cállate! —sollozó Akane, cubriéndose los oídos con sus pequeñas manos. —¡Quiero irme a casa!
De repente, las alarmas aullaron. No fue una fuga, fue una rebelión. Alna, tomando el control momentáneo del cuerpo compartido, había decidido que si no podía ser libre, nadie saldría vivo.
La explosión sacudió los cimientos del laboratorio. El fuego, alimentado por químicos volátiles y maná inestable, devoró los pasillos.
Cuando las autoridades llegaron, horas después, lo que encontraron fue una carnicería. Cuerpos de científicos destrozados con una brutalidad quirúrgica, como si hubieran sido desmembrados por una fuerza invisible. No había sobrevivientes... excepto una.
Caminando por la carretera congelada, envuelta en una frazada que le quedaba enorme, iba la niña. Su cabello, antes de un rojo carmesí vibrante, ahora mostraba mechones de un rubio dorado antinatural.
Un vehículo lujoso, un sedán negro de cristales tintados, se detuvo suavemente a su lado. La ventanilla trasera bajó, y un hombre joven, vestido con un traje impecable, se quitó las gafas oscuras.
—¿Estás bien, pequeña? —preguntó, su voz calmada como un lago en calma.
Akane retrocedió, sus ojos celestes llenos de terror. Pero fue Alna quien respondió, sus ojos cambiando a un azul gélido.
—Mortal. No te atrevas a dirigirme la palabra. No mereces respirar el mismo aire que yo.
El hombre no se inmutó. Bajó del auto, ignorando la lanza de energía que se materializó en la mano de la niña. Avanzó, con las manos en alto, mostrando las palmas.
—Mi nombre es Yusei Akemoto. Soy el líder del gremio ShockBronte. No vengo a hacerte daño.
—¡Mientes!—gritó Alna, y lanzó la estocada.
La punta de energía atravesó el hombro de Yusei. La sangre manchó su camisa blanca inmaculada. Pero él no retrocedió. No gritó. Simplemente dio un paso más, cerrando la distancia, y se arrodilló frente a ella, ignorando el dolor.
—Veo que has sufrido mucho —dijo Yusei, mirando directamente a los ojos duales de la niña, viendo a través de la furia de la elfa hacia el miedo de la humana. —Por favor, déjame ayudarte.
El arma desapareció. La furia de Alna vaciló ante la compasión incomprensible de ese humano. Akane, recuperando el control, se derrumbó en sus brazos, llorando con la desesperación de quien ha encontrado un puerto en la tormenta.
—Por favor... sácame de aquí...
Parte 2: La Familia Disfuncional
Pasaron los años. El gremio ShockBronte creció, convirtiéndose en uno de los pilares de la defensa de Japón. Pero en su núcleo, seguía siendo una familia pequeña y extraña.
En la sala común,Isao, el tanque de Rango A, pulía su inmenso escudo, un artefacto antiguo que brillaba con luz propia.Ryusei, el pistolero de Rango B, practicaba su puntería lanzando monedas al aire y disparándoles con balas de maná, creando pequeños destellos de luz.
—Akane no ha salido de su habitación en dos días —comentó Isao, su voz grave resonando en el metal. —Es su cumpleaños mañana.
—Lo sé —suspiró Ryusei, enfundando sus revólveres. —Le compramos ese juego de dagas encantadas el año pasado y casi me las clava en el pie porque “no eran del balance correcto”.
—Ella no es normal, Ryusei. Lo sabes. Esa... cosa que tiene dentro. Alna. Es difícil —dijo Isao, mirando hacia el pasillo que llevaba a las habitaciones.
La puerta se abrió y Yusei entró, con su báculo de luz regenerativa en la mano. Parecía cansado, pero su sonrisa era cálida.
—No hablen así de ella. Es nuestra hermana menor —dijo Yusei, sentándose. —Akane está luchando una guerra que ninguno de nosotros puede ver. Alna no es una maldición, es una parte de ella ahora.
—Pero jefe, se está aislando —insistió Ryusei. —Si sigue así, la oscuridad se la tragará. Necesita... no sé, un amigo. Alguien que no le tenga miedo ni la trate como a una bomba de tiempo.
Yusei miró por la ventana, hacia la ciudad de Neo Tokio.
—Lo sé. Hemos intentado todo. Tal vez... tal vez solo necesitamos darle espacio. Y esperar a que alguien lo suficientemente loco o valiente aparezca en su vida.
Parte 3: La Cumbre de los Cinco
El teléfono de Yusei sonó con la melodía de una marcha militar. Era la secretaria del Presidente de la Asociación Nacional.
—Señor Akemoto. La confirmación oficial de Akane Asura como miembro exclusivo de ShockBronte ha sido aprobada. El anuncio será mañana.
—Entendido. Gracias —Yusei cortó la llamada y suspiró. Era oficial. Ahora Akane estaría en el ojo público.
Esa noche, Yusei se dirigió a “El Hoyo Sin Retorno”, un bar clandestino que parecía congelado en el tiempo. Las paredes estaban adornadas con trofeos de caza: cabezas de leones resecados, cuernos de jabalí y, curiosamente, manijas de baño hechas con patas de oso.
En una mesa del fondo, la élite de Japón estaba reunida.
Himiko Otouga, la líder de Costertempo, le hizo señas. A su lado,Cirge Kamado, el líder bestial de Aquiles Omnicrom, bebía una jarra de cerveza de un trago, mientras Himiko se aferraba a su brazo con una sonrisa posesiva.
Jack Martial, el líder de Armoni, estaba inmerso en una consola portátil, maldiciendo por lo bajo.
—¡Maldita sea! ¡Este jefe tiene un patrón de ataque ridículo! —se quejó Jack, reiniciando el nivel.
Yusei se sentó junto aAoi Yukina, la líder de Leviatán Erebo. Ella le pasó su trago habitual sin decir una palabra: whisky con dos aceitunas, una verde y una negra. Se besaron brevemente, un saludo íntimo en medio de titanes.
—¿Cómo está ella? —preguntó Aoi, su voz suave contrastando con su apariencia de maga oscura.
—Igual. Cerrada. Alna sigue siendo... difícil —respondió Yusei, tomando un trago.
—Los nuevos despertados son decepcionantes —interrumpió Cirge, golpeando la mesa. —La calidad ha bajado. Solo basura de Rango D y E. Necesitamos sangre nueva, fuerte. Como esa chica tuya, Yusei.
—Ella no es una herramienta, Cirge —advirtió Yusei, su voz endureciéndose.
—Tranquilos, tranquilos —dijo Jack, sin levantar la vista del juego. —El destino proveerá. Siempre lo hace. O quizás nos mate a todos. ¿Quién sabe?
La noche pasó entre risas, alcohol y la música de Queen sonando en la vieja rocola.Killer Queenllenaba el aire, una banda sonora perfecta para un grupo de seres capaces de nivelar ciudades.
Al salir, Aoi entrelazó su brazo con el de Yusei. Caminaron juntos hacia la residencia de ShockBronte.
Al entrar, la casa estaba en silencio. En la cocina, la luz del refrigerador iluminaba a una figura en pijama. Era Akane... no, era Alna. Estaba comiendo galletas de chocolate y bebiendo leche directamente del cartón.
Al verlos, Alna se tensó, sus ojos azules brillando en la penumbra. Pero Yusei solo asintió, y Aoi le dedicó una sonrisa amable.
—Buenas noches, Alna —dijo Yusei.
Alna parpadeó, sorprendida por la falta de hostilidad. Asintió levemente y corrió hacia su habitación, con las galletas en la mano.
—Ves —susurró Aoi. —Hay esperanza. Solo hay que esperar.
Parte 4: La Presentación
La lluvia caía sobre la Plaza de la Embajada de Neo Tokio, pero a nadie le importaba. Las cámaras de los noticieros zumbaban, y los flashes iluminaban la tarde gris.
Yusei Akemoto, vestido con un traje blanco ceremonial, subió al estrado. Se acomodó las mangas, proyectando esa calma absoluta que lo caracterizaba.
—Damas y caballeros —comenzó, su voz amplificada por la magia de sonido. —Es un honor para mí presentarles al nuevo miembro oficial de ShockBronte. Una guerrera cuya lanza atravesará los cielos.
Detrás de él, la cortina se abrió. Akane Asura salió a la luz. Llevaba su armadura ligera de paladín, plateada con detalles carmesí. Su cabello rojo fuego estaba mojado por la lluvia, pero su mirada... su mirada era de acero.
No sonrió. No saludó. Simplemente se paró allí, irradiando un poder que hizo que la multitud guardara silencio.
Era el nacimiento de una leyenda. Y en algún lugar, en un departamento barato, un joven de Rango F llamado Homa Giri estaba viendo la transmisión, sin saber que su destino acababa de cruzarse con el de ella.