Capitulo 1
En las bulliciosas calles de Konoha, Kushina Uzumaki caminaba con paso apresurado, su larga melena roja ondeando como una cascada de fuego bajo el sol del atardecer. Era una mujer de curvas generosas, con pechos firmes que se mecĆan ligeramente bajo su kimono ajustado, y caderas que invitaban a miradas indiscretas. Pero hoy, su mente no estaba en la admiración que solĆa despertar; una deuda la atormentaba. HabĆa acumulado una suma considerable en el puesto de ramen de Teuchi, el dueƱo del Ichiraku Ramen. Entre las visitas frecuentes con Minato y las veces que invitaba a amigos, la cuenta se habĆa inflado mĆ”s de lo que podĆa pagar con su salario de kunoichi. Teuchi, un hombre robusto de mediana edad, con brazos fuertes forjados por aƱos de amasar noodles y una sonrisa que ocultaba un lado mĆ”s astuto, le habĆa dado un ultimĆ”tum: pagar o enfrentar las consecuencias.
Kushina llegó al puesto esa noche, cuando el lugar ya estaba cerrado al pĆŗblico. El aroma a caldo caliente aĆŗn flotaba en el aire, mezclado con el sudor del dĆa. Teuchi la esperaba detrĆ”s del mostrador, limpiando un tazón con un trapo, sus ojos recorriendo el cuerpo de ella con una intensidad que la hizo sonrojar.
āKushina-san, has venido. Bien. La deuda es de 50,000 ryÅ. ĀæTraes el dinero? āpreguntó Ć©l, su voz grave y calmada, pero con un matiz de expectativa.
Ella mordió su labio inferior, sintiendo un calor subir por su cuello. No tenĆa el dinero. En lugar de eso, habĆa decidido negociar de una forma que sabĆa que podrĆa funcionar. Se acercó al mostrador, inclinĆ”ndose ligeramente para que su escote se abriera un poco mĆ”s, revelando la curva suave de sus pechos.
āNo lo tengo todo ahora, Teuchi-san... pero quizĆ”s podamos llegar a un acuerdo. Algo... privado āsusurró, su voz ronca, cargada de insinuación.
Teuchi levantó una ceja, pero no pudo ocultar la chispa de deseo en sus ojos. Dejó el trapo y rodeó el mostrador, acercÔndose a ella. Era mÔs alto de lo que recordaba, su presencia imponente. Extendió una mano y rozó el brazo de Kushina, sintiendo la piel suave y cÔlida.
āĀæQuĆ© tipo de acuerdo? āpreguntó, su aliento cĆ”lido contra el oĆdo de ella.
Kushina sintió un escalofrĆo recorrer su espina dorsal. Sin decir una palabra, se giró hacia Ć©l y desató lentamente el lazo de su kimono, dejando que la tela se deslizara por sus hombros, exponiendo sus pechos desnudos. Eran perfectos, redondos y firmes, con pezones rosados que se endurecĆan al contacto con el aire fresco. Teuchi tragó saliva, su mirada fija en ellos.
āUsa mi cuerpo para saldar la deuda ādijo ella, su voz temblando de excitación mezclada con nerviosismoā. Haz lo que quieras conmigo esta noche.
Teuchi no necesitó mÔs invitación. Sus manos grandes y callosas se posaron en los pechos de Kushina, amasÔndolos con gentileza al principio, pellizcando los pezones hasta hacerla gemir. Ella arqueó la espalda, presionando contra él, sintiendo la dureza creciente en los pantalones de Teuchi contra su vientre.
āEres mĆ”s hermosa de lo que imaginaba āmurmuró Ć©l, inclinĆ”ndose para capturar un pezón con su boca. Su lengua giró alrededor, succionando con fuerza, mientras su otra mano bajaba por la curva de su cadera, deslizĆ”ndose bajo el kimono restante hasta encontrar la humedad entre sus muslos.
Kushina jadeó, sus dedos enredĆ”ndose en el cabello corto de Teuchi. āĀ”Ah! SĆ, ahĆ... āgimió, abriendo las piernas ligeramente para darle mejor acceso. Sus dedos gruesos exploraron su intimidad, rozando el clĆtoris hinchado antes de penetrarla con uno, luego dos dedos, moviĆ©ndolos en un ritmo lento y torturador.
Ella se aferró al mostrador para no caer, sus caderas moviéndose instintivamente contra su mano. El sonido húmedo de sus dedos entrando y saliendo llenaba el aire, mezclado con sus gemidos cada vez mÔs altos. Teuchi levantó la cabeza de su pecho, besÔndola con pasión, su lengua invadiendo su boca mientras aceleraba el movimiento.
āNo puedo esperar mĆ”s āgruñó Ć©l, retirando los dedos y bajando sus pantalones. Su miembro erecto saltó libre, grueso y venoso, palpitando con necesidad. Kushina lo miró con ojos vidriosos de deseo, arrodillĆ”ndose frente a Ć©l sin que se lo pidiera.
Tomó su polla en la mano, sintiendo el calor y la dureza, y la llevó a su boca. Lamió la punta, saboreando el pre-semen salado, antes de engullirla profundamente, chupando con avidez. Teuchi gimió, sus manos en la cabeza de ella, guiĆ”ndola en un ritmo constante. āĀ”Joder, Kushina! Tu boca es increĆble...
Ella succionó mĆ”s fuerte, su lengua danzando a lo largo de la longitud, hasta que Ć©l la detuvo, jadeando. āNo quiero terminar asĆ. Quiero follarte.
La levantó con facilidad, sentÔndola en el mostrador. Apartó el kimono por completo, exponiendo su coño depilado y húmedo. Se posicionó entre sus piernas, frotando la cabeza de su polla contra sus labios vaginales antes de empujar dentro de ella con un solo movimiento firme.
Kushina gritó de placer, sus paredes internas apretando alrededor de Ć©l. āĀ”SĆ, Teuchi! MĆ”s profundo... āsuplicó, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura.
Ćl obedeció, embistiĆ©ndola con fuerza, el mostrador crujiendo bajo el impacto. Sus pechos rebotaban con cada thrust, y Teuchi los capturó de nuevo con sus manos, pellizcĆ”ndolos mientras la follaba sin piedad. El sudor cubrĆa sus cuerpos, el aroma a sexo mezclĆ”ndose con el del ramen.
āEstĆ”s tan apretada... tan mojada para mĆ āgruñó Ć©l, acelerando el ritmo, sus bolas golpeando contra ella.
Kushina sintió el orgasmo construyĆ©ndose, un calor intenso en su vientre. āĀ”Voy a correrme! Ā”No pares! āgritó, sus uƱas clavĆ”ndose en su espalda.
Con unas cuantas embestidas mÔs, ella explotó en éxtasis, su coño contrayéndose alrededor de su polla, empapÔndolo con sus jugos. Teuchi no tardó en seguirla, retirÔndose justo a tiempo para eyacular sobre su vientre y pechos, chorros calientes de semen cubriéndola.
Jadeando, se miraron. Teuchi sonrió, limpiĆ”ndola con el trapo que habĆa usado antes. āLa deuda estĆ” saldada, Kushina-san. Pero si quieres mĆ”s ramen... siempre puedes volver.
Ella rio suavemente, sintiĆ©ndose satisfecha y liberada. āTal vez lo haga.








