CAPITULO 1
—Sí mama, al final iremos el próximo fin de semana.
—Vaya, al fin Kai decide que podéis venir.
—Ya basta mama, sabes que trabaja muy duro, es la mano derecha del jefe y está muy ocupado.
—Ajá... Tu padre también fue un gran empresario, y no pasó ni un fin de semana en el que no viéramos a nuestra familia—. A mi madre nunca le ha gustado Kai. Nunca lo he entendido, después de todo es la persona que más me ha cuidado—Ese chico te tiene más atada que en el instituto, ni siquiera terminaste la carrera.
—Eso no es justo—Replico— a Kai le ofrecieron una de las mejores oportunidades, está ganado tanto dinero que no necesito trabajar, además, dice que soy una reina, y las reinas no trabajan—. No era mentira.
A Kai le encanta satisfacer mis necesidades.
"El hombre es el que debe matarse trabajando, para cuidar de su reina". Fueron sus palabras.
—¿Princesa? ¿En serio? Vaya... No sabía que te había criado tan mal cariño...
—¿Cómo dices?— Cada vez me siento más ofendida.
—No sabía que había criado a una mujer florero.
—¡Yo no soy una mujer florero!
—¿A no? ¿Y que haces en todo el día?
—Recojo la casa, hago la compra, cocino cosas ricas para que Kai tenga fuerzas para ir a trabajar...
—Hija, ¿De verdad es eso lo que quieres?—Protesta, una vez más—. Ser como esas mujeres que se la pasan de compras y en el gimnasio para agradar a su marido el cual después las deja por otra más joven.
—En primer lugar, ¿a qué mujer no la gusta ir de compras?—Respondo con una risotada al final— Y segundo, Kai no es así, es muy bueno, sencillamente no ve necesario que trabaje.
—¿Sabes algo cariño? Cambiaste mucho, creo que ya te lo he dicho bastantes veces, pero antes de estar con Kai eras una amazona—. Ruedo los ojos «la misma historia otra vez»— Una mujer fuerte, luchadora, sacabas unas notas increíbles y estabas segura de como sería tu vida—. Haga lo que haga nunca estará satisfecha con mi decisión, a pesar de todo lo que ha demostrado Kai durante estos años—Sacarías tu carrera, te posicionarías como una de las mejores ingenieras y ganarías tanto dinero que tu serías el "hombre rico".
—Las cosas cambian mama. Además, yo le amo..
—Si, lo sé, pero eso no quiere decir que debas estar atada a ese chico, ahora que está ganando tanto dinero podrías retomar la carrera—. No la falta razón.
«Así le podré restregar cuanto me apoya Kai. Y ya de paso comprarle algo a mi chico, como él hace conmigo»
—Cierto, lo pensaré, creo que las matriculaciones empiezan la semana que viene.
—Genial cielo—Sonrío al escuchar ese tono tan alegre— ¡Oh! Acaba de llegar tu padre... ¡Jack, cariño! ¡Jennie viene este fin de semana!
—¡¿Mi pequeña viene a casa?! — La voz de mi padre se escucha al fondo.
—Sí, vienen los dos.
—¿Kai también?
—Sí.
—Genial... Que alegría... — Volteo los ojos al notar el tono sarcástico.
—Está bien mamá, creo que iré a mirar lo de la universidad, hablamos más tarde.
—Vale mi amor, un beso. Te quiero.
—Y yo. Adiós—. Cuelgo el teléfono.
Me levanto del taburete en el que estoy sentada, apoyada en la encimera de la cocina mientras bebo un zumo de naranja. Miro la hora en el reloj de la pared.
«Aún es pronto» — Pienso.
Kai dijo que vendría a comer, así que tengo tiempo hasta las tres que llegue.
Me puedo dar una ducha e ir a comprar, quiero prepararle algo rico.
Una de las mejores formas de llegar al corazón de un hombre es a través de su estómago. La otra es básicamente sexo, algo en lo que vamos sobrados.
Entre pensamientos voy directa a la ducha en la que tardo al rededor de veinte minutos, cojo la toalla con la que envuelvo mi cuerpo y salgo hacia el vestidor. Me lleva otros veinte elegir un conjunto apropiado. Quiero algo cómodo.
No tengo muchas faldas, shorts o ropa muy ajustada. Desde aquel día en que un chico me miró el trasero descaradamente no me gusta ponerme ese tipo de ropa.
Al final escojo un conjunto oversize, al menos en lo que a los pantalones se refiere: Baggys vaqueros, y camiseta ceñida al cuerpo. Hace que el ombligo esté a la vista, porque aunque prefiero no utilizar cierto tipo de prendas, evidentemente a mi también me gusta verme sexy.
Cojo mi bolso, las llaves de casa y las del coche y salgo directa a la tienda donde como cada día, Sehun, el hijo del frutero, trata de proponerme una cita —me río para mí— pero partiendo de la base de que no me gusta, tengo un novio increíble, así que no gracias Sehun.
Sonrío internamente mientras recorro los pasillos en busca de los ingredientes necesarios. Por el camino me topo con algunas personas que conozco de la zona, todos vestido muy elegantes, haciendo compras de la misma clase, se gastan cientos de euros en las mejores carnes, todo de la mejor calidad. Y para que engañarnos, yo también lo hago. A Kai le gusta lo mejor.
Al final cojo un buen lomo de salmón fresco para hacerlo al horno junto a unas verduras, y la salsa especial de mi madre. Le encanta ese plato. Además hoy irá al gimnasio por lo que no puede comer algo muy contundente.
Cuando vuelvo a casa comienzo a preparar todo. Cortando las verduras mientras caliento la olla en la que haré la salsa, de la misma forma que precaliento el horno.
En lo que la comida se hace me tomo mi momento para leer, en realidad me gusta aprovechar cualquier oportunidad para hacerlo, todo hasta que pasan por mi mente las palabras de mi madre.
"Vuelve a la universidad..."
Suelto un suspiro atronador y voy directa al ordenador, «tengo que mirar esa maldita matrícula». Admito que amo la idea de volver, me encantaría estar allí de nuevo, estudiando, labrándome un futuro, además, no hay razón para que no lo haga, en un tiempo podríamos ganar mucho más dinero.
Antes de darme cuenta el horno ya está pitando. La comida está lista. Todo en el momento justo, cuando escucho las llaves en la cerradura de la puerta. Sonrío ampliamente.
«Mi chico está en casa»
—¡Hola amor! —Exclamo con alegría dejando la bandeja en la tabla de madera.
—Hola amor, o debería decir, ¿Sexy? — Me mira con media sonrisa, de arriba abajo. Con una ceja arqueada—Huele muy rico, ¿Has salido a comprar así? Ya sabes que me pongo un poco celoso... — Me río cuando hunde la cabeza en mi cuello, y deja pequeños besos mientras me aprieta la cintura con sus grandes manos.
—No amor, estoy así porque el horno me dio mucho calor—. Digo en todo burlón mientras envuelvo los brazos en su cuello.
«No voy a estropear nada por algo tan tonto como una camiseta algo apretada»
—Así que el horno, ¿No será que me extrañabas?
—Mmm... Puede que un poquito.
—¿Solo un poquito, no? — Ambos reímos. Por mucho que mi madre quiera protestar, no hay duda de que Kai es un hombre tierno, amable, sexy y además, me ama.
Uno nuestros labios en un desesperando beso. Él coge mis muslos para levantarme. Enredo la piernas en su cintura, me encadeno a su cuerpo, mientras continuamos con la unión de nuestras bocas hasta llegar a la habitación donde Kai me tira en la cama, se deshace de su camisa revelando ese cuerpo tan definido «¿Cómo puede estar tan bueno? Nadie es consciente de la suerte que tengo».
Está dispuesto a hacerme suya, y yo no deseo nada más.
—¡Wow amor! ¡Está de muerte! — Me encanta ver a mi chico feliz.
Engulle el salmón como si no hubiera comido en días.
Solo lleva unos pantalones holgados, con ese abdomen al descubierto, mientras que mi cuerpo queda cubierto por una fina bata que me cubre poco más que el trasero.
—Me alegro de que te guste cariño — Sonrío—Quería comentarte algo.
—¿Qué ocurre? —Alzo las comisuras al verlo con la boca llena de salmón. Parece un niño pequeño.
-—Ahora que estás ganando tanto dinero y yo estoy sin hacer nada, he pensado que podía retomar el grado—su mirada se fija en mi, me mira extrañado—. Sé que es un poco caro, pero en el futuro ganaríamos mucho dinero.
—¿Y eso? Quiero decir, tenemos una vida genial, no hay necesidad de que trabajes—. Entiendo su respuesta.
—Lo sé amor, pero yo no te hablo de trabajar, te hablo de estudiar—. Respondo con cierta burla.
—Pero imagino que después querrás trabajar de ello, ¿no?— Pregunta ahora más interesado.
—Si existe la oportunidad, sí, claro—. Respondo con una sonrisa.
—Si quieres estudiar puedes hacerlo, es solo que...— Arquea las cejas, entristecido.
—¿Qué ocurre cariño?
—¿Recuerdas cuando estabas en la universidad?— Asiento al mismo tiempo que me meto un pedazo de salmón en la boca—¿Y no recuerdas todos los tíos que iban detrás de ti?— Aprieto los labios «Lleva razón...».
Aún recuerdo las obscenidades, los silbidos, la peticiones para salir... Sabían que tenía novio, pero eso no les impidió seguir insistiendo. A Kai le molestó, durante mucho tiempo estuvo muy triste pensando que le cambiaría por otro, claro que eso no iba a pasar, más allá de lo guapo que es, mi novio me trata como una reina. No lo cambiaría por nadie.
—Lo entiendo amor—. Respondo, él me mira apenado.
—Cielo, ¿Porqué no terminamos de comer y seguimos hablando después? — Me da una sonrisa apacible, toma mi mano y deja un beso en el dorso.
—Está bien amor—. Miro embelesada a mi rey, y enfoco la vista en la comida.
«Tengo un novio perfecto.» —Pienso antes de que vuelvan las palabras de mi madre.
"No sabía que había criado a una mujer florero"
No soy una mujer florero. No soy un mero objeto de decoración al que poner en una esquina de la habitación. Por supuesto que limpio y cocino, ¿Cómo no hacerlo? Kai trabaja todo el día, lo justo es que las cosas estén hechas. Sería una mujer florero si tuviera una asistenta, o un chef privado y lo único que hiciera sería ir al gimnasio para contentar a mi hombre. Pero hago mucho más.
«Soy mucho más»
Amo a Kai, y lo hago desde el instituto. Quiero estar con él, casarme y tener hijos, todos los que pueda darme.
No haré nada que le pueda disgustar. Teniendo en cuenta todo lo que me da, no sería justo que yo le incomode.
Mi madre no tiene razón.
Kai es un gran hombre, todo un caballero de pies a cabeza, me ama, me respeta y me cuida, ¿Qué más puede pedir una mujer?
«Él me bajaría las estrellas»