Capítulo 1: Primer dia de clases
He vivido en esta enorme casa toda mi vida, saliendo únicamente de noche, cuidando de no revelar mi verdadera naturaleza. Y justo hoy, en mi decimoquinto cumpleaños, mi piel ha madurado lo suficiente: ya no es tan débil ante la luz solar.
Hoy, al fin, podré ver el mundo con colores distintos al azul melancólico que derrama la luna sobre la noche. Y lo primero que me dicen mis padres es que... tendré que ir a una escuela repleta de humanos.
Un mundo donde los vampiros existen y se mezclan con los humanos, viviendo en una relativa armonía. Irónico, cuando piensas que para sobrevivir, los vampiros debemos alimentarnos de sangre humana. Más irónico aún si consideras que algunos humanos mueren desangrados por ataques de vampiros hambrientos.
De alguna forma tendré que arreglármelas para sobrevivir.
-Yuki, si no te apuras vas a llegar tarde
-Ya te escuché, mamá- respondí suavemente, mi madre me miró fijamente.
-Te dije que no quería que llegaras tarde - Su tono era serio, pero no furioso
-Hoy es un día importante para ti.
-Lo sé, lo sé...- murmuré -Algún día seré “la vampiresa líder del clan de los vampiros de la Luna Negra”- desvié la mirada mientras jugaba con una reliquia en forma de jarrón.
-Puesto que requiere a una vampira culta, tanto en temas vampíricos como de la sociedad humana moderna- interrumpió mi abuela, que estaba saliendo de alguna de las habitaciones que rodeaban el enorme salón principal
-Escucha, Yuki, sé que no te anima la idea de heredar el clan que he cuidado por casi dos siglos- dijo con un tono más serio y una clara tristeza reflejada en el rostro
-Yo ya no soy lo que era antes, y el clan necesitará un nuevo líder. Un líder fuerte como tú-
-Pero mi habilidad ni siquiera es tan fuerte como la tuya- respondí de inmediato.
Como cualquier vampiro tengo una fuerza y reflejos sobrehumanos. Pero solo los "vampiros puros" nacemos con algo más, una habilidad única. La mía y también la de mi abuela, ” Impulso acelerado“, permite aumentar la velocidad de movimiento por cada golpe que conecte, pero no puedo mantenerla activa por más de cinco minutos sin caer exhausta al suelo.
-Jaja, bueno es normal, hace menos de un mes despertaste tu habilidad, es obvio que no tendrás un control absoluto de tu velocidad- se burló la abuela con ese tono exagerado que usaba para molestarme.
-Mira, Yuki, cada lideresa del clan ha tenido la misma habilidad que nosotras. Esta habilidad es parte de nuestra identidad y ha traído prosperidad al clan- Mi abuela tomó un largo descanso y sacó una linda sombrilla negra que tenía escondida entre su kimono.
-Toma, es un regalo. No te sobre-esfuerces, eres más resistente a la luz solar... pero aún no eres inmune.
-Gracias, abuela- tomé la sombrilla mientras la abría sobre mí.
-No la consientas demasiado, madre- exclamó mi mamá, cruzando los brazos mientras me observaba
-Yuki, no te obligaré a tomar el puesto si no quieres, pero prométeme que al menos lo ocuparás un par de meses. Si decides que no es para ti, podrás cederlo a alguien más, ¿sí?
-Yo no dije que no lo quería, es solo que... creo que aún es muy pronto para mí.
En ese momento, una sombra negra envolvió mi cuerpo.
-Es muy tarde ya, solo por esta vez te llevaré yo a la escuela.
Mi madre posee la habilidad de ”Espacio en la sombra“, que le permite aparecer en cualquier lugar.
La oscuridad me envolvió… y por un instante, sentí cómo el mundo desaparecía bajo mis pies.
Cuando abrí los ojos, ya no estaba en casa.
Estaba parada en un callejón a unos pocos metros de la escuela preparatoria. Mi madre estaba al lado mío.
-A pesar de lo que dijo la abuela, ella seguro podría proteger el clan cien años más, como mínimo, así que no te presiones de más- dijo mi madre con cierta preocupación en los ojos.
-Gracias, mami. Aun así quiero intentarlo.
-Suerte en tu primer día, mi futura líder- susurró mi madre mientras se arrodillaba para acomodar el moño de mi vestido.
-Basta, es vergonzoso. Suficiente tengo con no tener el uniforme y ser la única vestida así.
-Solo un segundo más- susurró mi madre, apretándome en un cálido abrazo.
Sonará tonto, pero tenía miedo de entrar a la escuela, quería decirle a mi madre que me regresara a casa.
Toda mi vida había recibido clases en casa, clases impartidas por otros vampiros, sin compañeros de mi edad y sin dejar la comodidad de mi hogar. Me pregunto si esta sensación es la misma que sienten los humanos la primera vez que entran al jardín de niños a sus cortos tres años. No me quiero sentir como un niño de tres años.
Tengo que ser fuerte.
-Y-ya me voy, mami. Se me hace tarde- mi madre me soltó con cuidado, se levantó y limpió el polvo de su vestido.
-Sí, cariño. Te espero en casa- dijo mientras me veía cruzar la calle que me separaba de la escuela.
En la entrada estaba escrito con un color negro metálico el nombre de la escuela:
“Instituto Privado Shingetsu”
Una de las escuelas más prestigiosas, no sólo entre humanos, sino también entre vampiros. Espero estar a la altura de esta escuela, escuché que es difícil mantener el ritmo de las clases.
Entré al instituto.
El edificio central es más grande de lo que parecía en las fotos que vi, ahí se imparten la mayoría de las clases, en un costado está el gimnasio de la escuela y en el otro lado está un pequeño invernadero y un patio amplio.
Hay mucha gente amontonada en esa pared. Seguro ahí estaban las listas con los nombres y grupos.
Varias miradas se clavaron en mí mientras caminaba por el pasillo.
No era difícil notar por qué.
Mientras todos llevaban el mismo uniforme negro del instituto, yo estaba vestida con un elegante vestido oscuro y una sombrilla que parecía sacada de otra época.
Escuché algunos murmullos.
-¿Será de otra escuela?
-¿Se habrá perdido?
-¿Por qué no trae uniforme?
No tengo tiempo para eso. Veamos;
Grupo 1-A... no. Grupo 1-B...Kurotsuki Yuki. Ahí estaba.
Aula 9.
¿Dónde queda eso?
-Ehem, d-disculpa, ¿sabes dónde se ubica el aula 9?- le pregunté a una chica que estaba a unos pasos de mí, de hecho la única que estaba cerca de mi. Ella se sobresaltó y me miró confundida.
Su voz era tan baja…
-¿M-me hablas a mí?-
-Sí, te hablo a ti- creo que eso sonó muy frío.
-¿También eres del grupo 1-B, cierto?-
Asentí con la cabeza, evitando hablar.
-Si quieres podemos ir juntas. Y-yo también estoy en ese grupo- dijo tímidamente.
-¿En serio? Gracias, eso me ayudaría mucho- contesté de inmediato mientras sujetaba suavemente la manga de su blazer
-Bien, ¿Por dónde es?-
-P-por aquí, sígueme-
-Por cierto, me llamo Kurotsuki Yuki -vaya, ya la estaba usando de guía y ni siquiera me había presentado. Me gustaría decir que es broma pero si mi tutor de modales se entera seguro me mata.
-Y-yo soy Shiori- dijo apenas audible, bajando la cabeza.
Parece algo incómoda. Bueno eres una desconocida para ella trátala con amabilidad. Después hablarán con naturalidad, me decía mi voz interna.
-Mucho gusto, Shiori-
Fue ahí cuando la vi por primera vez.
No se que era exactamente pero algo en ella me hizo desviar la mirada, tal vez fue el suave movimiento de su cabello corto, o esa suave risa contenida, pero algo en ella era hipnotizante.
-Oye, Shiori, ¿sabes quién es ella?- Señalé con la mano hacia una multitud cercana.
-Ehm... ella... ella es... Tachibana Kaede-
-¿Eh? ¿En serio la conoces?... ¿Puedes presentarnos?-
-No se si pueda, fuimos a la misma escuela primaria, pero no hemos hablado desde la graduación.
Un fuerte ruido metálico que retumbó en todo el patio nos interrumpió. Era la campana. Había sonado en el peor momento posible.
-¡Ahh! ¡Ya va a empezar la clase! -gritó Shiori, sobresaltada mientras me jalaba de la mano, y yo solo me limité a seguirla, viendo de reojo cómo me alejaba de Kaede.
-Shiori, tienes que presentarme con ella luego, ¿Si?-
-Agh, Haré lo que pueda, pero por ahora ¡corre!-
. . .
Vaya, no creí que tendríamos que subir tres pisos. Está bastante lejos para ser un salón de primer año.
-Ah, ah... al fin llegamos- dijo Shiori casi sin aliento. Yo tomé asiento al lado de donde ella estaba.
-Menos mal, el profesor aún no ha llegado -le dije con una sonrisa victoriosa.
-Sí jaja. Tal vez debimos tomarnos más tiempo para venir aquí, estoy agotada.
-Oye, sobre esa chica... eh, Kaede. ¿En qué clase crees que está ella? - Le pregunté a Shiori, jugueteando un poco con mi cabello.
-No lo sé. No recuerdo ver su nombre en las listas de afuera.
-Qué lástima. En serio quería conocerla- volteé a ver la ventana, algo desilusionada. Cuando de pronto escuché la voz del profesor.
-Buenos días, chicos.
-Buenos días, profesor- gritaron mis compañeros al unísono, lo que me hizo regresar mi mirada al frente del salón.
Sí, es ella. No hay dudas. Kaede estaba parada a un lado del profesor, cargando una pila de fotocopias. La luz que entraba por la ventana se reflejaba en su cabello, haciéndola destacar incluso más de lo normal.
Y cuando menos lo esperaba...
mi mirada se cruza con la suya.