La promesa cumplida.

All Rights Reserved ©

Summary

Una vez hice una promesa. Algún día iba a volver públicos mis pensamientos. No les tengo fe, solo quiero cumplir mi promesa antes de irme de este mundo. No creo que sea poesía, tampoco creo merecer ser leída, solo es una maraña de escenarios inconexos, inexpertos y sobre todo, desordenados. Porque eso soy yo, un desorden. Bienvenidos a mi desorden.

Genre
Other
Author
Urreg0o
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

23 de Febrero, el desorden se hace público.

Antes escribía seguido.

Las palabras me salían de los dedos como una verborrea casi infinita. Con facilidad y quizá también con un poquito de dolor, de ese provocado por la rapidez y el afán de hacer las cosas hasta el cansancio. Por esa compulsiva y obsesiva manera de sacar y darle forma de letras y palabras a un montón de pensamientos. Unos coherentes, otros no tanto. Todos repetitivos, muchos molestos e hirientes - casi ninguno positivo- y cada uno de ellos, desesperados.

Que si mis enfermedades, mi incapacidad de hacer bien las cosas, o mejor, mi incapacidad de hacer siquiera cualquier cosa. Que si mi alta manía de querer que todos los dolores físicos y mentales desaparezcan por arte de magia. Que si es mi ruido, que si es mucho ruido o que si nunca para. Que si es mi casa en desorden, que si es mi vida en desorden, que si es mi familia en desorden, que si es mi amor en desorden.

Que si es mi amor, que si será que todavía sigue siendo amor. Que mi amor quizá ya no me ama, que quizá se cansó y se aburrió pero no sabe cómo decirlo, así que opta por no decir nada, por no hacer nada, por no estar, por no ser, por no amar.

Que si será más bien que yo soy muy difícil de amar, que si soy yo quien se equivoca y estoy por la vida sin ver mis errores o lastimando. Que si de pronto ya no hay esperanza, que mi amor no me alcanza, que mi amor no le alcanza...

Que si mejor me alejo, me preparo para la ausencia, de todas formas ya la siento inminente y cercana, solo sería prolongarla hasta que el corazón se me termine de romper, para que luego, se me termine por componer, sabrá Dios quién sabe cuánto tiempo después.

Dice el algoritmo que el interés se nota, pero que más se nota el desinterés. Más se nota el constante nerviosismo y el cruel juego mental que transcurre de manera repetitiva mientras ocurre la búsqueda de ese mensaje que no aparece, esa respuesta escueta que no dice nada, esa barrera que no se puede escalar ni romper.

Digo yo, no el algoritmo, que el algoritmo es cruel. Que envenena y que repite lo que quiero, pero que no necesito leer. Digo yo, que no soy cifra, sino persona. Que no quiero ser ni tener más patrones. Que me traiciono yo sola, echándole más sal a mis heridas. Que no estoy repitiendo mis viejas historias como siempre, digo yo, que no tiene que ser lo mismo de siempre, pero no sé por qué lo digo, si a veces ni siquiera me lo creo. Tampoco sé como creerlo, no sé cómo pedir, como buscar ayuda sin sentir que pido demasiado, que soy demasiado y que abrumo demasiado.

Antes escribía seguido, porque me daba respuestas luego de expulsar las preguntas, rápido, con urgencia y con malestar. Pero hoy no encuentro muchas respuestas, hoy me quedo todavía con el malestar. Mal estar, estar mal, mal habitada, mal cuidada, mal querida, maltrecha, mal hecha, mal vista, maldita, malparida, maldicha, mal hablada, mal.

No quiero caer en las conclusiones de siempre ni en la desesperanza que ha sido mi compañera más fiel por tantos años. Pero tampoco quiero una vida en la que esta sea mi constante. No quiero una vida en la que mi cuerpo no me responda y mi mente solo me castigue. No quiero una vida en la que tenga que cambiar todo de mí para ser realmente buena o merecedora de amor, salud o cualquier tipo de bienestar.

Últimamente he pensado que a lo mejor no quiero una vida en lo absoluto.

Supongo que nuevamente necesito ayuda...

Quizá, esta sea mi pedida de ayuda.