Chapter 1
Escena 1 – Amanecer en el Hospital Central, Santiago de Chile
La cámara recorre los pasillos amplios y algo fríos del hospital. Se oyen monitores, pasos apresurados y anuncios por el altavoz. Es el primer día de los internos.
Sebas entra cargando su maletín, ajustando la bata y repasando mentalmente procedimientos.
Sebas (pensando): “Respira, Sebas… hoy no es examen de libros, es la vida real.”
Maximiliano entra con una sonrisa confiada, saludando con exagerada efusividad.
Maximiliano: “¡Buenos días, futuros cirujanos! ¿Listos para cambiar el mundo o al menos salvar un par de vidas?”
Antonia observa todo con ojos atentos, mezclando emoción y miedo.
Antonia: “Esto… es más grande de lo que imaginé…”
Martincho tropieza con su bata, derramando un frasco de gel antiséptico.
Martincho: “¡Ups! Primer accidente del día, lo damos por bueno.” (risas nerviosas de los demás)
Trinidad entra tranquila, ajustándose la bata y mirando al grupo con una mezcla de juicio y curiosidad.
Trinidad: “Espero que hoy nadie muera… no porque no pueda, sino porque sería un desastre administrativo.”
Escena 2 – Sala de reuniones con Emiliano Álvarez y jefes de servicio
Emiliano Álvarez observa desde su escritorio a los internos.
Álvarez: “Hoy comienzan su formación real. Cada decisión cuenta. No es un juego.”
Diego Egas cruza los brazos, mirando a Sebas y Maximiliano con cierto desdén.
Egas: “Si alguien arruina una cirugía hoy… que no me encuentre su nombre en la morgue.”
Adriana Hernández ajusta su bata quirúrgica.
Hernández: “El corazón no espera a que estudien más. Aprendan rápido o aprenderán demasiado tarde.”
Alexander Herrero sonríe, acomodando su estetoscopio.
Herrero: “Tranquilos, chicos. La presión también puede ser… glamorosa.”
Benjamin Barbero aparece desde el laboratorio con su humor negro.
Barbero: “Si sobreviven hoy, felicidades. Si no… bueno… aprenderán qué es un aneurisma in situ.”
Escena 3 – Emergencia: Paciente con aneurisma cerebral
Un paciente llega con convulsiones y pérdida de conciencia. La alarma suena.
Egas: “¡Prepárense! Este aneurisma es gigante. Sebas, Antonia, ustedes me acompañan en la sala de operaciones.”
Maximiliano interviene:
Maximiliano: “Yo también puedo ayudar. No voy a quedarme parado viendo.”
Egas (frío): “¿Puedes o quieres? Haz tu elección rápido.”
Martincho y Trinidad organizan el quirófano, mientras se lanzan miradas de competencia.
Martincho (susurrando a Trinidad): “Si me miras mal otra vez, voy a pensar que no confías en mi habilidad de pasar bisturíes sin cortar cables.”
Trinidad: “Eso depende… ¿de cuántos cables haya por cortar?”
Antonia revisa signos vitales del paciente.
Antonia: “Presión baja, debemos actuar rápido. Sebas, prepárame la línea central.”
Sebas sigue con precisión cada indicación, respirando profundo.
Escena 4 – Cirugía crítica
Los internos observan mientras Egas dirige la cirugía con precisión quirúrgica.
Sebas entrega instrumentos correctamente, con nervios internos.
Maximiliano intenta intervenir, pero se detiene cuando Egas le corrige un gesto.
Martincho hace comentarios sarcásticos para aliviar tensión:
Martincho: “Si sobrevivo a esto sin cortarme un dedo, me doy un aplauso.”
Trinidad apenas sonríe, concentrada.
Antonia mantiene la calma mientras verifica monitores y sueros.
Egas: “¡Cuidado! Riesgo de sangrado. Sebas, pasa el suturador. Ahora.”
Sebas: “Aquí, Doctor.”
El aneurisma se controla después de minutos que parecen horas.
Escena 5 – Post-cirugía y reflexiones
La cirugía termina con éxito. Los internos están exhaustos y emocionados.
Álvarez: “Hoy demostraron que pueden funcionar bajo presión… pero esto es solo el principio. Cada paciente, cada decisión… cuenta.”
Sebas y Maximiliano se miran, con mezcla de respeto y rivalidad.
Sebas (susurrando): “No pensé que sobreviviría a mi primer caso.”
Maximiliano (sonriendo): “Yo tampoco. Pero hey… lo logramos.”
Martincho bosteza y comenta:
Martincho: “Bien, ahora necesito café… y probablemente terapia.”
Trinidad: “Yo solo necesito un minuto de silencio… para no perder la fe en la humanidad.”
Antonia mira al grupo y sonríe, agotada pero feliz.
Antonia: “Este es nuestro mundo… y apenas estamos empezando.”
La cámara se aleja mostrando el hospital desde arriba, luces encendidas, monitores parpadeando y el pulso de la ciudad que no se detiene.
FIN DEL CAPÍTULO 1