EL PIANISTA DE LA CALLE

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Summary

El pianista de la calle es una obra dramática que transcurre en una fría mañana de invierno en el suelo de una ciudad. La historia se centra en Antón, un hombre en estado de indigencia que yace en el pavimento, pero que conserva las manos y la sensibilidad de un pianista. Mientras la ciudad ruge a su alrededor, tres personajes —Doña Clara, el Funcionario y el Golfo— cruzan su camino, representando una "danza de indiferencia" y juicio ante su condición. PERSONAJES: ANTON (40s): Despojo humano. Abrigo que fue elegante, ahora costra. Manos de pianista, negras de mugre. DOÑA CLARA (60s): La moralidad hecha luto. Zapatos de tacón bajo, desgastados. EL FUNCIONARIO (50s): Un reloj que camina. Gris. Ansiedad. EL GOLFO (20s): La deformidad del callejón. Risa cóncava.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Capítulo 1

(El escenario está vacío, salvo por el suelo. No hay decorado. La luz es cruda, cenital, invernal. ANTON yace en el proscenio, pegado al suelo como una mancha de aceite. No es un descanso, es un colapso anatómico. Su oreja derecha está aplastada contra el suelo. Sus ojos, muy abiertos, no miran a la cara de nadie; miran a los tobillos, a las suelas, al dobladillo de los pantalones.)


(El sonido ambiente no es música, es el rugido sordo de la ciudad y el ritmo de pasos sobre el adoquín. Entran simultáneamente por laterales opuestos DOÑA CLARA, EL FUNCIONARIO y EL GOLFO. Cruzan el espacio. El ritmo es frenético pero coreografiado, una danza de indiferencia.)


EL FUNCIONARIO

(Mirando su muñeca, sin detenerse, casi tropezando con las piernas de Antón)

Ocho y doce. El café quema. Ocho y doce. Si el semáforo tarda tres segundos más, pierdo el enlace. La hipoteca no espera al semáforo.


DOÑA CLARA

(Se detiene un microsegundo, aprieta el bolso contra el pecho. Voz de rezo venenoso)

Virgen Santa. Mira eso. Ni vergüenza ni techo. Huele a vino agrio y a orina de gato. No mires, Clara, que se te pega la desgracia. Los ojos al frente, como Dios manda.


EL GOLFO

(Pasa rozando la cabeza de Antón con la punta de su bota. Se agacha, teatral, grotesco)

¡Eh! ¿Estás fiambre, muñeco?

(Ríe hacia el público, rompiendo la cuarta pared, buscando complicidad en el asco)

Parece un saco de patatas podridas. ¡Música, maestro!


(ANTON no parpadea. Su respiración es lenta, casi imperceptible. Su mano derecha, sobre el asfalto helado, comienza a moverse. Los dedos, largos y sucios, se arquean. El meñique toca una grieta. El pulgar golpea una colilla. Está tocando un acorde mudo sobre la piedra.)


EL FUNCIONARIO

(Gira sobre sí mismo, desorientado un instante)

Ocho y trece. ¿Dónde he puesto el maletín? Ah, aquí. Pesa como un muerto.

(Mira a Antón)

Quítate de en medio. Estorbas al flujo. La ciudad tiene un flujo. Tú eres un trombo.


DOÑA CLARA

(Santiguándose con rapidez mecánica)

Es el castigo. La vida disoluta. Seguro que tuvo madre. Pobre madre. Qué luto más negro habrá llevado esa mujer.

(A Antón, susurrando con asco)

Arrímate a la pared, hombre de Dios, que nos manchas los bajos del abrigo.


EL GOLFO

(Escupe cerca de la mano de Antón. El esputo cae a milímetros de su dedo índice. Antón no retira la mano; su dedo salta sobre el obstáculo como si fuera una tecla negra)

Ni se mueve. Está en el viaje. En el gran viaje. Oye, pianista... Tócate algo alegre. Tócate la marcha fúnebre.


(Silencio tenso. Los tres se quedan congelados un instante alrededor de Antón, formando un triángulo de juicio. Antón, desde el suelo, ve un bosque de piernas. Zapatos lustrados, zapatos rotos, zapatillas de marca falsa. Gira levemente el cuello. Crujido cervical audible.)


ANTON

(Voz ronca, oxidada, sin mirarlos a la cara. Habla al zapato de Doña Clara)

Do sostenido menor.


DOÑA CLARA

(Dando un salto atrás)

¡Ha hablado! ¡El bulto ha hablado!


EL FUNCIONARIO

Ocho y catorce. Llego tarde. Me van a despedir. Howard me va a despedir si llego con olor a indigente.


ANTON

(Sus dedos tamborilean frenéticamente sobre el adoquín. Prestissimo. Sus ojos siguen fijos en los zapatos)

El tacón de su zapato izquierdo... Doña... suena en Do sostenido. Está hueco. Se va a romper.

(Gira los ojos hacia el funcionario)

Y usted arrastra el pie derecho. Síncopa. Un ritmo feo. Muy feo. Sin alma.


EL GOLFO

(Le da una patadita suave en las costillas)

Filósofo nos ha salido.


ANTON

(Cierra los ojos. Sigue tocando el suelo)

La gente no camina. La gente golpea. Todo es percusión. Y desafinan. Todos desafinan.


(Antón se ovilla de nuevo, volviendo a la posición fetal, rechazando la interacción, convirtiéndose otra vez en piedra. Los tres transeúntes se miran entre sí, una conexión momentánea de incomodidad compartida antes de que la inercia de la ciudad los vuelva a tragar.)