INTRODUCCIÓN: EL ARTE DE ESTAR
Para comenzar, quiero decirte qué entiendo por etología canina a la ciencia que estudia el comportamiento de los perros, sus causas, sus funciones y la influencia de la domesticación y la socialización en su conducta.
Por su parte, el concepto moderno de mindfulness suele definirse como el acto intencionado de estar presente, momento a momento, sin juzgar.
Al unir ambos mundos, llegué a una conclusión sencilla —aunque no superficial—: “en un estado ideal, el estado meditativo describe con exactitud la naturaleza canina. Los perros no practican mindfulness; ellos son mindfulness”.
Eso mismo es lo que hace Dante mientras escribo estas líneas… Y tal vez alguien diría que “no está haciendo nada”. Pero quienes transitamos el camino de la meditación sabemos que ese aparente vacío es, paradójicamente, un universo de sensaciones y estímulos sutiles...
Es en esa quietud donde Dante procesa el mundo, habita su cuerpo y sintoniza con el entorno de una manera que los humanos solemos olvidar.
Sin embargo, comprender esto no fue inmediato. No se trató de una revelación mística ni de una idea inspiradora surgida de la nada. Fue el resultado introspectivo de mi propio recorrido biográfico con un mestizo de Braco Alemán de Pelo Corto nacido en octubre de 2019, al que —como ya sabes— llamo Dante.
Nuestro vínculo comenzó cuando yo tenía quince años y ha madurado hasta mis actuales veintiuno. En estos años de convivencia, entendí que era imperativo trabajar en mi propia gestión interna para que Dante, por añadidura, pudiera comenzar a habitar ese estado de calma y equilibrio que es tan propio de su especie cuando el entorno se lo permite.
En esta obra encontrarás el camino que me llevó a una conclusión que hoy considero innegociable: “El núcleo mismo de la etología debería comenzar por la paz interna y el entendimiento emocional propio, antes de siquiera intentar trabajar con cualquier perro”.
A lo largo de estas páginas utilizaré un lenguaje profundo y no escaparé de ciertos tecnicismos necesarios, pero siempre procuraré que la lectura sea lo más orgánica y cercana posible.
Y quiero serte claro: no escribo desde el estrado de un biólogo, un psicólogo o un veterinario especialista en etología canina. Escribo desde la formación autodidacta a la que me empujó la necesidad. Fue la incomodidad, la frustración y el malestar de nuestras primeras crisis de comportamiento lo que me obligó a estudiar etología para “salvar” a mi mejor amigo. Sin embargo, en ese intento por encontrar soluciones para él, descubrí que la búsqueda comenzaba, inevitablemente, conmigo.
Por eso mismo, quedan expuestas aquí mis posibles falencias metodológicas o conceptuales, y también mis equivocaciones. Si eres un profesional del área, tal vez puedas advertirlas con facilidad. Pero este libro no pretende imponer una verdad absoluta; pretende compartir un camino. El mío. El que me permitió acceder a una paz compartida con Dante.
Con esto dicho, te doy la bienvenida a Respirar con Dante. Que estas páginas te inspiren a nutrir la relación con tu compañero canino y a comprender que la verdadera etología no reside únicamente en el saber técnico, sino también en el arte de dejar que el perro sea perro… mientras nosotros aprendemos, quizá por primera vez, a ser humanos más presentes.