Between the Past and Karma
Sol pensó que el amor tenía el nombre de Luis. A sus 19 años, se entregó a un hombre de 28 que cargaba con un pasado pesado: el engaño de una ex, la pérdida de su padre y el refugio oscuro de las drogas. A pesar de las advertencias invisibles y la diferencia de edad, ella decidió ser su ancla. Se conocieron entre entregas y mensajes pausados, y lo que empezó como un coqueteo se convirtió en un pacto de redención.
Para Sol, la sinceridad de Luis fue el imán. Ella aceptó sus sombras, pero puso una condición: si querían un futuro, él debía dejar las drogas. Luis aceptó el reto, pero la batalla no fue fácil. Un día, el silencio se apoderó de todo. Luis desapareció. Tras un mes de angustia, Sol supo la verdad: él estaba internado, luchando por limpiarse durante ocho largos meses. Desde el encierro, él enviaba una sola promesa: "Cambiaré por ti".
La llegada de Aldo y el giro del destino:
Pero el tiempo no se detiene. En la ausencia de Luis, apareció Aldo. Él llegó con la ligereza de quien no tiene demonios que combatir y la trató como a una reina. El corazón de Sol, cansado de esperar y cargar con culpas, cedió. Se enamoró.
Cuando Luis salió del anexo, rehabilitado y con la esperanza de recuperar su recompensa —el amor de Sol—, se encontró con un muro. "Ya estoy enamorada de otro", fue la sentencia. A pesar de los ruegos de Luis y el reproche de su madre, Sol eligió el camino nuevo, convencida de que merecía esa felicidad sin complicaciones.
El peso de la realidad
Hoy, dos años después, el cuento de hadas con Aldo se ha desmoronado. El hombre que la trataba como reina se convirtió en su verdugo emocional, y Sol vive una relación llena de sufrimiento. En la soledad de sus dudas, el recuerdo de Luis regresa como un fantasma:
* ¿Fue un error no esperarlo?
* ¿Valía más el esfuerzo de
quien cambió su vida por ella que la facilidad del nuevo amor?
Sol siente que vive su propio karma. Cree que el dolor de hoy es el precio por haber soltado la mano de quien dio todo por ella, para aferrarse a alguien que terminó por no valorarla. Atrapada con Aldo y con el recuerdo de Luis grabado en el alma, Sol entiende que, a veces, las decisiones correctas se sienten como el error más grande cuando el tiempo nos muestra la verdadera cara de las personas.