Capitulo 1: prólogo
El aire le raspaba los pulmones; su respiración era jadeante, el chakra en sus meridianos circulaba con dificultad por el cansancio acumulado, pero lo obligaba a seguir avanzando. No puede dudar. Ha aplicado innumerables veces desde que comenzó la batalla el jutsu de las cien curaciones en sus propios músculos para mantenerse en pie.
Unos pasos más adelante está Naruto, cargando contra el enemigo con su estilo tan directo y descarado, ese que siempre la exasperó. Su modo Sabio está debilitado — el chakra de Kurama ya no es suficiente para sostenerlo, las marcas doradas en su piel ya no brillaban con tanta intensidad. Su rostro, siempre adornado con una brillante sonrisa, ahora mostraba el castego de un hombre que ha visto lo peor de la guerra — su sol, aunque menguado por el combate, aún intentaba iluminar el camino con cada Rasengan que formaba con esfuerzo.
A pocos metros más yace el cuerpo de Sasuke. Sus hermosos ojos, antes tan deslumbrantes, han perdido esa luz fría y aguda que lo caracteriza — el jutsu amenotejikara que usó para desviar un ataque letal le costó la vida, y su Susanoo se había desvanecido como humo unos minutos antes. Su luna, que alguna vez guió sus pasos en la oscuridad, ahora yace eclipsada para siempre.
Siente como su garganta se cierra al mirarlos: el sol que nunca se apaga, la luna que se ha perdido en la noche. Pero no puede permitirse llorar — si pierde el control de sus emociones y, por lo tanto, su firme control sobre su chakra, el sello de las cien curaciones en su frente se rompería. Una sola distracción y volvería a sumir a Naruto en la desesperación que casi lo consume — como cuando Sasuke murió.
Vuelve su mirada vigilante hacia ella: Kaguya Otsutsuki, la madre del chakra, la peor pesadilla del mundo ninja. Sus ojos Rinne-Sharingan giran lentamente, analizando cada movimiento; el jutsu de espacio-tiempo amenominaka lo ha usado ya varias veces, pero aún conserva una cantidad abrumadora de chakra primordial. Sakura respira hondo. Su pecho tiembla, concentra el chakra en su puño hasta que la piel brilla con un resplandor verde, y se lanza al ataque con un golpe de fuerza superior.
El primer golpe es desviado con facilidad — Kaguya usa su jutsu de manipulación de chakra para crear una barrera que absorbe la energía. No importa, se dice entre dientes. Ha calculado la distancia perfecta; mientras su ataque sirve de distracción, Naruto concentra su último chakra en un Rasengan comprimido. Debería seguir junto a su sol, aunque eso signifique morir por la causa que unió a su sol, luna y tierra en un mismo camino.
Kaguya gira apenas el torso para esquivar la patada potenciada en chakra de la de ojos verdes y el puñetazo del de ojos azules, con un movimiento elegante de su mano envía una ráfaga de chakra oscuro que los envía volando contra una roca. El impacto hace que la superficie se agriete como el cristal.
— Naruto!! — grita con la voz ronca, pero antes de que pueda correr a su lado sus piernas fallan y por fin se deja caer.
Kaguya ni siquiera se inmuta.
Su atención se centra en Sakura por un instante. Y juró que en esos ojos vio más que simple frialdad: entendimiento, tristeza, resentimiento — hacia el mundo en general — y curiosidad — por ella. El impacto en esa mirada la paralizó en seco.
Pero como un espejismo, esa fragilidad desaparece. Kaguya activa el jutsu de los diez colmillos y sus dedos se transforman en garras afiladas, dejando atrás ese breve momento de humanidad para volver a ser ese ser todo poderoso que les ha causado tanto dolor.
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Kaguya observa a los pocos humanos restantes con indiferencia. Sus ojos Rinne-Sharingan están vacíos: sin felicidad, sin tristeza, solo un abismo de soledad. El chakra de todos los shinobi que ha absorbido fluye por sus venas, visible como destellos negros bajo su piel.
Su kimono de doce capas ondeaba en el viento, creando un contraste extraño entre belleza y desesperación. Detrás de ella, el espacio tiembla: está a punto de abrir otro portal con amenominaka.
Su vista se fijó en el hombre de cabello plateado: Kakashi había despertado el Mangekyō Sharingan sin ser un Uchiha para enfrentarla, usando Kamui varias veces para desviar sus ataques, pero ahora su chakra se ha agotado completamente. Aunque está apunto de dar su último aliento, se empeña en arrastrarse donde yacen sus alumnos, intentando activar un último clon de agua sin éxito.
— Kakashi-sensei.... — susurra una voz al borde de llanto — es la niña de cabello rosa, lo veía sin siquiera mirarla.
La muchacha es ninja médica, ya debería haber notado que su amado sensei está apunto de dar su último aliento.
El Uchiha fue el primero en caer. Kaguya le ha arrebatado la vida al perforar su punto vital con chakra concentrado en forma de lanza — su Susanoo perfecto no pudo resistir al poder primordial, y ahora solo queda un cuerpo frío y sin aliento, con el Sharingan ya apagado.
Y como olvidar al Uzumaki... Ese niño siempre le recordó a Hagoromo. Aunque lo negara mil veces, esa semejanza le desgarraba el alma — había sentido cómo su chakra se sincronizaba con la tierra, igual que lo hizo su hijo hace milenios.
Y por último, esa niña sin clan que ya casi no puede mantenerse en pie, pero que aún no se rinde. Aún no ha perdido la fe... Y eso era extremadamente doloroso, porque le traía recuerdos: era el reflejo de lo que ella había perdido hace mucho tiempo, cuando aún creía en la conexión de todos los seres.
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Naruto vuelve a levantarse. Su mano se aferra con la poca fuerza que le queda a la superficie rocosa donde se estrelló; su cabeza está gacha, sus piernas tiemblan como juncos, pero él no quiere ceder. No puede. Kurama con su chakra intentaba seguir apoyándolo, pero incluso él se está desvaneciendo
— Tkz — escupe una bocanada de sangre que tiñe el suelo de rojo oscuro. Puede sentir cómo su sensei ya no respira y eso termina de romper algo en él. Piensa que bueno podría tener una gran última batalla con el apoyo de Kurama — solo espera que Sakura-Chan lo perdone.
— Kurama — llama con suavidad.
— ....Mocoso — respondió Kurama con resignación.
— Viejo amigo, necesito tu ayuda una última vez — su voz se quebró al final, ambos sabían lo que significaba, ambos estaban al límite.
— Bien muchacho, prepárate y... Despídete de la mocosa de cabello rosa — fueron las últimas palabras de Kurama. Naruto cerró sus ojos azules y luego los abrió, miró a Sakura — y por primera vez no tuvo nada que decir.
Se volvió a concentrar en Kurama.
Ya que ambos están cerca del final, decide usar el modo Barion y desaparecer junto a Kurama — sabe que eso significa que ella sufrirá por tercera vez en el día la pérdida de un ser amado.
Un brillo anaranjado-rojizo se activa, su apariencia toma rasgos de zorro, sus ojos se tornan rojizos, un patrón especial en el pecho, pero lo que más impacta es el pelaje de chakra similar a un kitsune que ahora se puede ver
La mirada de Kaguya cambia, no es miedo, es sorpresa.
Sakura se levanta una vez más, por un lado sorprendida por la nueva transformación de Naruto, por el otro una extraña inquietud nace desde lo más profundo de su corazón.
Ambos intercambian una mirada y se lanzan al ataque — Naruto es más rápido que antes, más leal, el aire vibraba con una energía densa y rojiza, cada golpe que daba hacía retroceder a la Otsutsuki, dañándola. Pero también podía sentir cómo la energía vital se escapaba de sus poros cada vez más rápido.
Sakura lo seguía de cerca, ambos cooperando a la perfección, cada vez que Kaguya se alejaba para recuperar el aliento por el daño que causaba, Sakura la perseguía causando más daño — ambos atacaban por diferentes lados, uno más rápido que el otro.
Pero el tiempo ya se acababa y Naruto podía notar cómo el modo Barion no resistiría más.
Kaguya cansada de la persecución de Sakura, atacó con sus largas uñas hacia el corazón de la chica. El mundo de Naruto pareció detenerse, no pensó, solo corrió y cuando se dio cuenta ya había sido atravesado por la diosa.
— NARUTO....
El grito desgarrador de Sakura le desgarró el alma — dio una palmada que impactó el pecho de la Otsutsuki, enviándola a volar. Mientras caía hacia atrás pudo sentir los brazos delgados de la mujer que amaba sosteniéndolo.
Los ojos de Sakura estaban llenos de lágrimas contenidas, intentando usar su sello de las cien curaciones.
Se congeló un momento mirándolo directo a los ojos — lo había notado, ya casi no tenía fuerza vital, ya no podía ser salvado.
— No, no, no — repetía una y otra vez intentando que volviera a su estado óptimo — Naruto, no me dejes, te lo suplico...
Suplicaba con llantos desgarradores hacia el rubio.
Levantó la mano para acariciar la mejilla de Sakura, la cual lo miró esperanzada — lo vio sonreír tan brillante como en su adolescencia, sus ojos tan tiernos como solo mostraba con ella.
— Sakura-Chan, lo siento — se disculpó mientras su mano seguía delineando cada rasgo de su rostro, como si intentara grabarlo en su mente y alma — Ya no pude continuar... ya no puedo cuidarte, dattebayo — y con esa última sonrisa su mano cayó sin fuerza.
Sakura se quedó un momento en silencio, el cielo antes rojizo y sin nubes empezó a llover. Sintió el cuerpo de su compañero entre sus brazos y lo abrazó con fuerza.
— HAAAAAA — gritó sintiendo cómo se terminaba de romper dentro de ella, su sol, su luna y su tierra, cada maldita persona que amó ya no estaba, su llanto pasó de ser ruidoso a silencioso mientras escondía el rostro en el cuello de Naruto — notó cruelmente cómo poco a poco el calor se desvanecía de él. Puede sentir la presencia de Kaguya acercándose pero ya no le importa, lo ha perdido todo y otra vez fue inútil.
Si tan solo Naruto no hubiera recibido el impacto por ella, incluso si moría, al menos estaría con sus chicos, con su familia. Siente como alguien se arrodilla frente a ella y la observa — levanta la cabeza para mirar los ojos Rinne-Sharingan de Kaguya que la mira con compasión, no entiende por qué aún no la ha matado, ya perdió toda ganas de luchar, ni siquiera tiene fuerzas para vengarse.
— Haruno — Su voz delicada pero fría es cortés, su mirada se clava en la suya, los ojos muertos de Sakura le devuelven la mirada, los ojos verdes parecen sin brillo pero aún conservan esa maldita fe en el mundo — ¿Por qué aún después de perderlo todo conservas fe en este mundo y... en los que ya no están? — preguntó finalmente.
— Porque.... incluso si ya no están, aún quedan sus voluntades... porque aunque mi espíritu esté completamente derrotado, aún tengo que levantarme y proteger esas voluntades.
Por su mente pasan cada persona importante: Tsunade, Shizune, Ino, Hinata, Shikamaru, Lee, Neji, Sai y cada amigo que hizo en el corto camino que recorrió en su vida — recuerda los inicios del equipo siete y su separación, el sacrificio de todos para traer a Sasuke de vuelta.
Pero sabe que querer proteger esa voluntad heredada es imposible, su chakra está agotándose, su sello palpita dolorosamente en su frente con un brillo pálido.
Kaguya la mira buscando algo, pero solo encuentra cansancio e impotencia — suspira, con resignación decide ayudar a la muchacha en parte por el niño rubio que tanto le recordaba a Hagoromo y en otra porque Sakura es lo que ella nunca fue — y tal vez nunca quiera serlo.
— Esa fe que tienes en tus compañeros y sus voluntades es algo que yo perdí hace mucho tiempo por la humanidad — habló acercando su mano, acariciando su cabello quebradizo. Sakura no tenía fuerzas ni siquiera para estremecerse y no quería soltar a Naruto así que la dejó hacer lo que quisiera. — Espero que no dejes ir esa fe que te hace única, aunque el camino sea espinoso y muchas veces oscuro...
No entendía qué quería decir, sintió cómo su mano se deslizaba por su frente hasta el sello en su frente — pudo sentir una fuerza primitiva entrando en ella, pudo sentir el dolor pero no pudo gritar, sintió cómo sus últimas fuerzas se desvanecían cayendo junto a Naruto.
— Te daré una sola oportunidad, el tiempo es un río que puede volver a su cauce... pero solo si quien lo navega está dispuesto a cargar con su peso puede molestarlo — Su voz se hacía cada vez más lejana — No me decepciones, Haruno Sakura.
Y con eso su conciencia se desvaneció, sólo lamentó no poder decirle adecuadamente a su sol, luna y tierra todo lo que sentía.








