El Escuadrón Néblico

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Summary

El Escuadrón Néblico Cuatro hombres. Una hermandad forjada en el acero. Un contrato que les arrebató el alma a cambio de un trono de oro. Unidos desde la academia y convertidos en la élite táctica definitiva, los integrantes del Escuadrón Néblico aceptaron el trato más oscuro de sus vidas: renunciar a su condición de seres humanos ante la ONU. A cambio de privilegios inimaginables, se transformaron en sombras operativas; piezas de un proyecto global diseñadas para ejecutar sin preguntar y desaparecer sin dejar rastro. Durante años, su eficiencia fue absoluta, silenciando su conciencia tras un velo de profesionalismo y frialdad táctica. Sin embargo, el equilibrio del mundo se desmorona bajo la voluntad de un solo hombre: Vladimir Ákim. Ákim no es un estratega ordinario; es una presencia tétrica que parece arrastrar el purgatorio bajo sus pies. Es el arquitecto de una devastación que trasciende la política, el motor que pone en marcha la Tercera Guerra Mundial mientras su mera existencia espesa el aire con un olor a azufre y muerte antigua. Bajo su avance, deidades olvidadas y mitos de religiones prohibidas despiertan entre el humo de las explosiones, fragmentando la realidad y lanzando apariciones del abismo sobre cada campo de batalla. A pesar de ser considerados simples herramientas de un sistema corrupto, los cuatro integrantes del escuadrón se enfrentan a un despertar que nadie previó. No intervienen por obligación ni por contrato, sino por un imperativo moral que nace de las cenizas del caos. Para detener la marea de sangre de Ákim y enfrentar una realidad donde los fantasmas del pasado se confunden con el presente, el Escuadrón Néblico deberá portar los triángulos de su propia convicción y alzarse como su propio bando. En un mundo donde la línea entre la vigilia y el infierno se ha vuelto borrosa, ellos son la última defensa ante un hombre que camina entre los vivos como un presagio del fin del mundo

Status
Ongoing
Chapters
30
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1

Un frondoso bosque lleno de pinos, árboles y troncos caídos; la mayoría de gran tamaño. Esta arboleda se encontraba al oeste de Alemania, Berlín. En la cima de esta montaña parecía haber una pequeña casa de madera con dos pisos de altitud, modesta y oculta entre la luz que se escapa de entre los árboles.

--- Reyes... Reporte...---

De entre las hojas y el pantano del húmedo lugar se desplazaba con las rodillas flexionadas un hombre que en sus manos carga un rifle de disparo automático. El hombre hablaba con lo que parecía ser una llamada, ya que en su oreja derecha tenía puesto un pequeño audífono de color negro que no emite ningún tipo de luz. El hombre lleva un casco negro con unos binoculares amarrados alrededor del mismo y que se mantienen fijados en la parte superior del casco. Caminaba con el típico paso militar y con gran facilidad; apuntaba hacia donde sus ojos veían y desplazaba la vista y la mirilla por los alrededores de los árboles.

--- 6 hombres en la terraza del segundo, 6 más alrededor de la casa pero en la planta baja y, por último, alcanzo a ver al menos 7 u 8 regados por el bosque; los árboles estorban... ---

Una voz respondió al pedido del primer hombre desde el audífono. Reyes se encontraba tendido en el suelo con un rifle de francotirador delante de él. El mismo posee una base de dos patas para ser apoyado mientras, con un ojo cerrado, mira a través de la retícula del arma, usándolo como telescopio. Se encontraba en una colina que le permitía ver perfectamente la casa a la que se movilizaban.

Viste con una ropa de tela gruesa negra al completo: pantalón, camisa de manga larga, botas y guantes. El casco estaba en el suelo junto a su brazo derecho y tenía la mascarilla bajo su mentón. La luz permitía detallar su color de piel claro, ojos azules y cabello castaño claro; tiene pequeñas marcas de cicatriz por debajo de la barbilla, pero no son muy pronunciadas. También tiene un audífono en la oreja.

--- Recibido, Reyes... ---

--- A la orden, Ryuko. ---

El hombre que previamente había hablado continuó avanzando entre los árboles, zigzagueando con gran facilidad en el paso militar de piernas flexionadas, agachado con relación a su altura completa. Ryuko también tenía la mascarilla de tela negra abajo de su barbilla, revelando su cara a cualquiera que alcance a verlo. Sus ojos marrones y cejas de mayor grosor que las de Reyes, una barba corta cuadrada.

--- Dos bajas a la derecha... Ryuko, veo uno más cerca de Tyll a las 6 con 30, bajando la cordillera del árbol de tronco escamoso.---

Un tercer hombre se desplazaba entre los árboles con el mismo paso que el primer compañero; este también llevaba la máscara negra en la barbilla y el casco sobre la cabeza, ajustado con una tela de color oscuro que cubre todo su cuello hasta que se conecta con la ropa. Las cejas de este individuo son poco menos frondosas que las de Ryuko y muestra una frondosa barba de color negro oscuro que cubre todo su mentón hasta sobresalir por encima de su cuello. Este hombre, al moverse de su ubicación actual y continuar su paso, dejaba en el suelo dos hombres de ropajes diferentes a los de su grupo; ambos estaban tendidos de largo a largo sobre un charco de sangre que tiñó las pequeñas flores y malezas del césped.

--- Recibido. Kjar. ---

Respondió el último hombre del pelotón. Quien, a diferencia de sus compañeros, sí escondía su rostro con la mascarilla negra, el casco y el ropaje completo. Impidiendo así ser reconocido su rostro y solo dejando ver sus ojos negros.

Pocos segundos después de afirmar la conexión del audífono con su arma, apuntó hacia sus seis, tal y como le había dicho su compañero, visualizó el árbol de corteza llamativa y, en cuanto se dejó ver el hombre rival, este disparó a la cabeza una sola bala; la misma no tuvo mayor sonido, ya que el arma que carga tiene instalado un silenciador monolítico. En el límite donde termina el casco del hombre y comienza la piel, la bala se incrustó sin dejar tiempo para que el hombre al menos gimiera; solo cayó al suelo mientras un camino de sangre comenzaba a correr por su cabeza hasta su cuello y terminando por tocar el suelo. De todas maneras, el encargado de su asesinato se acercó y con el pie apartó el arma de su mano con una patada.

--- Abatido. ---

--- Recibido ---

Los 3 soldados continuaron su camino perpendicularmente hasta que coincidieron a pocos pasos de llegar al sendero que guía directamente a la casa enemiga.

--- Reunidos los 3 Reyes. ---

--- Recibido ---

El francotirador, aun manteniendo su mirilla sobre los rivales, respondió las palabras de Ryuko, sin perder la concentración o separarse de su arma.

--- ¿Qué haces con esa mierda puesta, Tyll? --- con una sonrisa de media luna preguntó, cortando distancias con su compañero.

--- Déjalo Kjar. --- respondió Ryuko apartándolos para pasar entre ambos.

--- La misión es encubierta ---

--- Como todas. ---

Respondió entre risas empujando a Tyll con su mano libre, sosteniendo el arma desde el mango con la derecha.

Los tres hombres cargaban con un chaleco de blindaje pesado que tiene varios cierres y bolsillos llenos de cargadores, accesorios como miras de varios alcances y silenciadores. Los tres cargan con un cinturón que tiene una capacidad de 3 granadas de humo y 3 de fragmentación. Cada clase de explosivos se encuentra separada, uno a la derecha y otro a la izquierda; los 3 llevan sus propios cinturones y con sus líneas máximas llenas. El arma Kjar, a diferencia de la de Ryuko, es más pequeña, con una culata acolchada que facilita la movilidad, sin silenciador, sin mirilla adicional y con un cargador de balas redondo que duplica la cantidad de balas. Por último, el arma de Tyll posee un silenciador monolítico que suprime en grandes cantidades el sonido de disparo, un cañón alargado para más fuerza en la cadencia del arma, un mango de cuero con textura de silicona para mejor agarre y una mirilla de punto rojo cuadrada.

--- Reyes, bloquea la entrada del segundo piso en cuanto ellos disparen ---

--- Recibido. ---

El chaleco de Ryuko cuenta con un gancho de hierro, al igual que el de sus compañeros; de esta manera colocó el arma allí para que cuelgue desde su pecho y así tomar dos de sus 3 granadas de humo.

--- Bien, fuego mortal, a la cabeza; el que tenga menos bajas invita la cena. ---

Los otros dos hombres asintieron mientras veían a su colega y, con sus manos libres, tomaron también una granada de humo de su cinturón. Prepararon para lanzar y entre los tres asintieron a la vez para remover el seguro con el dedo pulgar. Para activar la granada, bastaba solo con empujar una pequeña palanca, similar a la de un interruptor, e impulsarla hacia arriba.

De esta manera, el pequeño objeto de forma cilíndrica comenzaría a desprender una gran cantidad de humo, haciendo denso el ambiente y limitando la visión. Kjar y Tyll arrojaron dos granadas más, una cada uno. Para rodear toda la casa de la densa niebla blanca, dejando visible nada más la segunda planta.

Inmediatamente, Kjar y Ryuko se colocaron la mascarilla negra y la ajustaron a su rostro para que solo se les vean los ojos. Con la mano levantada y dos dedos arriba, movilizó la mano hacia adelante señalando el camino y de inmediato los tres ingresaron al humo. Los rivales comenzaron a gritar y dar indicaciones, algunos comenzaron a toser y otros gritaban mientras láseres de las armas se veían atravesando la nube. Kjar, Tyll y Ryuko abrieron fuego dispersándose en una línea de movimiento “Alfil”. Disparando hacia donde salía el láser o veían un enemigo.

--- ¡Nos atacan, protejan a Luxor, disparen, cuidado con el humo! ---

Varios rivales se daban indicaciones mientras en completo silencio el trío estadounidense se abría paso, matando con máximo tres balas directas al rostro, cráneo o cuello de los rivales, desbordando gotas, chorros y caminos de sangre por el suelo y una que otra alcanzando sus ropas. Los gritos de agonía y dolor se hicieron presentes en cuanto empezaron a morir, obligando a los del segundo piso a levantar sus armas y disparar hacia el humo.

Reyes, con su francotirador pesado, también abrió fuego. La poderosa arma tiene un tamaño de 1.400 milímetros y es conocida por el nombre de Barrett M82.El estruendo sonoro del disparo retumbó entre todos los árboles y el lugar, haciendo temblar la roca donde apoyaba el rifle e incluso movilizando las piedras del suelo.

La bala disparada fue directamente al entrecejo del rival, que cayó al suelo con los pies al aire, alertando a sus compañeros cercanos de la planta dos; de inmediato todos buscaban con la vista hacia donde estaba Reyes sin percatarse de su ubicación.

Con su mano derecha removió rápidamente el cartucho utilizado, ajustando la palanca y la mirilla de nuevo para disparar una segunda vez. La bala impactó en el tejado de la cabaña, haciendo un agujero por delante y detrás del tejado.

--- ¡Francotirador, balas blindadas, cuidado! ---

Todos se lanzaron al suelo mientras gritaban y los disparos sonaban de fondo, como un rifle semiautomático común; Reyes disparó 4 veces más al tejado.

--- ¡El francotirador está fallando, aprovechemos de bajar! ---

Todos los rivales de la planta superior daban por hecho que los disparos estaban siendo errados, pero al dar el tiro de gracia. En el disparo número 5, el cargador se vació y el techo de la casa se desplomó. Pues todos los tiros habían ido directamente hacia la base que sostenía el tejado del lado derecho; al ser la misma de madera, los troncos se desplomaron sobre varios rivales y los que estaban en el piso superior perdieron la oportunidad de entrar a la casa; varios trozos del techo bloquearon la entrada.

Reyes río, cual engreído, confiado y disparó una vez más después de cambiar el cargador. Con un disparo eliminó a 3; la misma bala atravesó el cuello del primero a la altura de la garganta, llena de sangre y con trozos de piel, y atravesó también la nuca del hombre que estaba detrás y, por último, la espalda del tercero que estaba intentando lanzarse. Los tres cayeron desplomados con los respectivos agujeros del tamaño de las balas que carga del rifle, un agujero de un diámetro de al menos 4 centímetros.

Ryuko continuó abriéndose paso disparando a todo aquel que se encontraba; las granadas terminaron de dispensar todo el humo que cargaban y ya los disparos eran menores.

Kjar se metió en la casa derribando la puerta que él mismo aflojó con unos disparos y de inmediato disparando a los presentes. Uno de los hombres lo miró y, en los segundos que levantaba el arma, Kjar se giró y disparó una ráfaga a sus manos. Quebrando todos los dedos del rival y deformando las manos, casi haciéndolas colgar, el subfusil que cargaba cayó al suelo y Kjar se acercó para golpearle en la cara con la culata de su arma y terminar por dispararle en el rostro después de hacerlo caer.

Tyll también avanzó en el otro lateral de la casa, disparando de a ráfagas, siempre hacia el cuello o a la frente. Caminando de manera táctica, casi agachado con las rodillas flexionadas. La mayoría de los rivales disparaba y, con su paso en zigzag, se ocultaba contra la pared para tomar desprevenidos a los rivales. En el pequeño camino del extremo de la casa, tres soldados rivales llegaron repentinamente. Rápidamente, Tyll disparó tres veces a la cabeza del primero; los dos de atrás se separaron y dispararon hacia la derecha, donde estaba Tyll. Este se lanzó al suelo y barrió de manera horizontal mientras disparaba con el gatillo a fondo. Su impacto fue efectivo en los pies de los rivales que se dejaron caer y, en cuanto levantaron la cara, lo último que vieron fueron los ojos de Tyll que, a quemarropa, los eliminó también.

Ryuko ingresó por el garaje de la casa donde no tenía ángulo Reyes con el francotirador; al derribar la puerta con una patada, se encontró con dos hombres que abrieron fuego contra él de manera inmediata. La puerta estaba malograda por la caída del techo y los enemigos estaban reagrupándose para interceptar a Ryuko. Este asomó la cara por unos pocos segundos e inmediatamente se percató de que había cuatro hombres. Agarró de su cinturón una de las granadas de fragmentación y, sacando el seguro, la deslizó por el suelo al medio de la habitación.

--- ¡GRANADA, CUIDADO! ---

Todos los enemigos presentes exclamaron al unísono; la mayoría intentó huir o cubrirse, mientras que un valiente fue a buscar patearla, pero de frente se encontró con el estadounidense que lo acribilló con 5 disparos directo al rostro, haciéndolo caer de cara al suelo. Corrió y con la mano izquierda arrastró al sujeto, tomándolo por la camisa en la espalda, hasta dejarlo sobre la granada. Se deslizó en el suelo para sacar un cuchillo de combate pequeño de su chaleco y con este cortar el talón del rival. En cuanto se desplomó el rival, Ryuko lo colocó de escudo enfrente de él.