Centinela espacial

All Rights Reserved ©

Summary

es mi primera historia pública, así que no esperen mucho profesionalismo. Las estrellas aguardan misterios, todos lo sabemos, muchos deseamos encontrar nuevas especies, aliens, en mi caso encontré una chica de una especie curiosa, aunque atrapada en mi planeta, con determinación la ayudare todo lo que pueda, con miedo de ser capturado y encerrado y con dudas en como terminara esto Pd: la imagen NO es mía, la robe de shifterfox

Genre
Scifi
Author
Flarryn
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Parte 1: primer contacto

El bosque es uno de los pocos lugares donde aún sobreviven fragmentos de nuestra antigua forma de vivir. Hoy todo es distinto, más ruidoso, más artificial. Aunque dependo de aparatos eléctricos como cualquiera, a veces necesito escapar. Necesito silencio. Necesito algo real.

Lo que no entiendo es por qué decidí caminar de noche.

Tal vez buscaba sentir algo. Tal vez quería asustarme. Después de todo, ¿qué podría encontrar? ¿Un monstruo que me devorara entre los árboles?¿A pie grande queriendo un amigo?

Sea lo que sea lo que encontré fue… diferente.

Iba distraído, perdido en mis pensamientos, cuando el cielo explotó sobre mí.

Una luz cegadora atravesó el bosque, seguida de un estruendo brutal. Cerré los ojos al instante, esperando lo peor. El suelo vibró. El aire ardió.

Pero nada me golpeó o me mato.

Cuando abrí los ojos y miré hacia arriba, vi algo que jamás olvidaré: un objeto metálico envuelto en llamas descendía a toda velocidad, dejando una estela incandescente. No era una bomba. Era algo más.

Cayó a varios kilómetros delante de mí.

Otra explosión retumbó, más cercana. Fragmentos ardientes salieron disparados en todas direcciones. Uno pasó tan cerca de mi rostro que sentí el calor en la piel. Otro cayó a mis pies.

Lo recogí por pura curiosidad.

Mis neuronas se alborotaron al parecer.

El metal estaba al rojo vivo. Me quemó la mano y lo solté de inmediato. No sé qué estaba pensando… pero en lugar de huir, caminé hacia el lugar del impacto.

El metal retorcido por todas partes. Fuego. Humo. Chispas crepitando en la oscuridad.

Era exactamente el escenario que uno imaginaría tras el choque de una nave.

Y sí… era una nave, afortunadamente nada de covenant o algo que destruiría el planeta... Por ahora.

Algo menos atontado sabía que no debía tocar nada raro. El calor aún emanaba de los restos. Me limité a observar. El material, si bien muy similar al hierro o plata, era bastante diferente a lo que haya visto antes. Había símbolos grabados en la estructura, marcas que no pertenecían a ningún idioma humano.

Simplemente todo esto parecia un sueño... o una pesadilla, pero antes de poder reaccionar, vi algo que no podía creer.

Entre los restos, algo llamó mi atención.

Una figura.

Estaba tendida en el suelo, inmóvil.

No sabía si estaba vivo. No sabía qué era, no si era amistoso o agresiva. Y aun así, me acerqué.

Llevaba un casco que cubría la parte frontal del rostro, con el visor agrietado y rayado por el impacto. En los costados brillaba un símbolo desconocido sobre una superficie plana, como una pequeña pantalla integrada.

De su casco sobresalían orejas largas y peludas, negras como la noche. Su cabello —abundante y blanco crema— caía alrededor de su cabeza y cuello, formando algo parecido a una bufanda natural, suave y espesa.

Tenía una cola larga, negra y robusta, que parecía lo bastante fuerte como para usarse como arma.

Sus manos —de tono blanco crema— terminaban en garras negras que funcionaban como dedos. Sus brazos eran largos y fuertes. Sus piernas, curvadas en forma de “S”, también negras, recordaban a las de un velociraptor, terminando también en garras afiladas.

Llevaba una armadura gris claro, rota por la caída. Solo quedaban dos piezas: una placa pequeña en el pecho, protegiendo corazón y pulmones, y otra que cubría los muslos y la entrepierna. Ambas tenían el mismo símbolo grabado.

No sabía qué estaba mirando.

¿Animal?

¿Máquina?

¿Mi mami? Ok no, pero Dios que las preguntas golpeaban mi cabeza sin descanso.

Me incliné y apoyé el oído en su pecho.

Latía.

Era biológica.

Y esa misma fuerza extraña que me había llevado al bosque me obligó a hacer algo aún más absurdo: la levanté. Y salió bien... Por ahora.

Era más ligera de lo que aparentaba.

La cargué sobre mis hombros. Mientras caminaba, noté que, incluso inconsciente, sus brazos se aferraban instintivamente a mi cuello. Su cola se enroscó alrededor de mi abdomen.

No reaccioné. Estaba demasiado ocupado preguntándome qué demonios estaba haciendo.

¿La llevaría a la NASA?

¿A los militares?

¿Me iban a aducir?

No lo sabía.

Por ahora solo quería ayudarla.

Tardé media hora en llegar a casa trotando. Vivo lejos de todo. Entré por el patio trasero, el mismo que conecta con el bosque. Nadie debía verme o si no podria terminar terriblemente mal.

Intenté dejarla en el sofá, pero no me soltaba. Su agarre era firme, pero no agresivo. Como un koala. Intenté apartarla con cuidado, pero se aferró más fuerte. Exhausto, me rendí y fui directo a mi habitación.

Me acosté con ella y la acomodé lo mejor que pude.

Miré el celular.

1:35 a.m.

Demasiado tarde.

Decidí no dormir. Sostuve una vieja palanca con una mano, por si despertaba agresiva. Con la otra, me distraía con el teléfono para mantenerme despierto.

Ella dormía.

A veces su agarre se tensaba, pero en general descansaba en paz.

Movido por la curiosidad —o por algo más— levanté la mano del celular y acaricié su cabeza.(Por favor que no termine en nada raro)

Su cabello era suave. Esponjoso. Cálido.

Al principio se tensó por el contacto.

Luego se relajó.

Su respiración se volvió más profunda.

Mientras más tranquila se veía, más se calmaba algo dentro de mí.

Y sin darme cuenta…

Me quedé dormido también.

Abrazándola.

--------------

Esta historia la había "mejorado" con una IA, la versión original hecha a las 4 am o algo así, está en otra app, me llamo igual que aquí, diría la app pero me da miedo que me silencien.

cualquier cosa, ayuda, consejo, etcétera, solo dígamelo, talves me ayude mucho, gracias por leer la historia.